Segundo día de Novena a la Virgen de Luján, Patrona de Nuestra Diócesis Castrense
Estamos transitando el Año Mariano Nacional y una vez más nos detenemos y ponemos la mirada en la Virgen. La Limpia y Pura Concepción que quiso quedarse entre nosotros a orillas del Río Luján para acompañar nuestro peregrinar. Ante estos difíciles momentos debemos recordar que ella es mediadora, abogada, auxiliadora y socorro de aquellos que la invocan. “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1, 48). (Párrafo de la Carta de nuestro obsipo, mons. Santiago )
SEGUNDO DÍA: “EN LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER DE LA ESCUCHA”
PETICIÓN: Por las autoridades civiles: Presidente, Gobernadores, Intendentes, Jefes Comunales de nuestro país.
+En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Oración preparatoria:
¡Oh María! Tú te quedaste en estas tierras desde 1630 y estuviste acompañando momentos fuertes de nuestra historia. Te pedimos que cuides y protejas a las autoridades nacionales, provinciales y municipales; y que tengan disponibilidad de escucha y sabia recepción de consejos para que puedan decidir, siempre, conforme el bien común de todos nosotros. Amén
Lectura del día Evangelio según San Juan 6,44-51.
Jesús dijo a la gente: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo». Palabra del Señor
Le pedimos a nuestra Madre, la Virgen, nos regale un corazón de escucha atenta a la Palabra y a los hermanos
Ofrecemos, nuestra oración de Comunión espiritual, por la intención de hoy:
Creo Jesús mío que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma, mas ya que no lo puedo hacer en este momento sacramentalmente ven por lo menos espiritualmente a mi corazón. … Como si ya te hubiese recibido, yo me abrazo y me uno totalmente a ti. Nunca, nunca permitas que me separe de ti. Amén. (San Alfonso Mª de Ligorio)
ORACIÓN FINAL Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.
+En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén





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