CEA | Elevemos nuestra confiada plegaria por el cuidado de la vida no nacida, el título se desprende de la carta compartida por la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), fechada el 1 de diciembre del presente año. Dirigida a los Cardenales, Arzobispos y Obispos de nuestro país, el mensaje fue firmado por el Presidente de CEA, Mons. Oscar Ojea, Obispo de San Isidro y por el Secretario General, Mons. Carlos H. Malfa, Obispo de Chascomús, donde convocan a que este próximo 8 de diciembre, en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, “elevemos nuestra confiada plegaria por el cuidado de la vida no nacida”.
A continuación, compartimos en forma textual la carta de la Secretaria General de la Conferencia Episcopal Argentina:
Prot. CEA Nº 154/2020
Buenos Aires, 1 de diciembre de 2020
Querido hermano:
El 8 de diciembre en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María se clausura también el Año Mariano Nacional al cual hemos convocado como obispos.
Ante la inminencia del debate en el Congreso Nacional de la ley de legalización del aborto, proponemos que en todos los lugares donde ese día se celebre la Santa Misa elevemos nuestra confiada plegaria por el cuidado de la vida no nacida.
Al concluir las celebraciones invitamos a rezar la oración de San Juan Pablo II que adjuntamos.
Te abrazamos fraternalmente en Cristo y María Santísima.
+ Oscar V. Ojea
Obispo de San Isidro
Presidente de la C.E.A.
+ Carlos H. Malfa
Obispo de Chascomús
Secretario General de la C.E.A.
____________________________
Señores Cardenales,
Arzobispos y Obispos
ORACION POR LA VIDA
San Juan Pablo II
Oh, María aurora del mundo nuevo.
Madre de los vivientes
a Tí confiamos la causa de la vida;
mira Madre, el número inmenso de niños
a quienes se les impide nacer,
de pobres a quienes se les hace difícil vivir, de
hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos a causa de
la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo,
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén.





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