Mons. Olivera presentó su nuevo libro, »Vida del Cardenal Eduardio Pironio« en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), fue en la mañana del miércoles 12 de noviembre en el Aula Magna de la Facultad, en el barrio de Villa Devoto, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con la presencia del Sr. Decano Pbro. Dr. Gerardo José Söding y la Sra. Vicedecana, Dra. Marcela Mazzini, los responsables de la Cátedra, “Historia de la Iglesia Argentina”, el Pbro. Dr. Ernesto Salvia y el Lic. Ricardo Albelda (Secretario Académico) y alumnos, el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, Mons. Santiago Olivera presentaba este libro, publicado en la Editorial San Pabloy que se encuentra a la venta desde el mes de febrero del presente año.
Mons. Santiago iniciaba contándonos, “aunque me pidieron que haga una presentación del libro que he escrito de Pironio, me parece muy bueno compartir esto que dijo el entonces Cardenal Bergoglio en el año 2007 y testimonió acerca del camino hacia la santidad del Beato: »Fue un ejemplo de paciencia y caridad. La esperanza era el eje de su reflexión, de su vida interior y su fuerza. Era un hombre de transparencia de corazón, de mucha limpieza. Siempre fue testigo alegre de la esperanza…«”
Continuando, el Obispo agregaba del Papa Francisco sobre su recuerdo del Beato Pironio, “y dijo una cosa muy simpática, que »recordaba que cuando se confesaba era como un hijo, un chico, un niño de la primera comunión, estaba lleno de candor, de niño que jamás perdió. Era un hombre del Espíritu, profundamente humano y todo de Dios. Nadie que se encontrara con el cardenal Pironio podía dejar de percibir la serena irradiación de su presencia y de llevarse algo de Dios«”.
Mons. Olivera avanzando en sus palabras nos decía, “presentar el libro de Pironio, también es para mí un gran desafío para hacerlo breve, como me pidió la editorial. El desafío está en presentar un libro pequeño frente a tan vasta actividad pastoral, concretada en escritos, libros, homilías, meditaciones y predicaciones de retiros, y que por lo tanto avive en los lectores, el deseo de conocerlo más a este hombre de Dios, que era verdaderamente un contemplativo, pero con los pies en la tierra”.
Profundizando en el nuevo libro, el Obispo fue revelando los distintos capítulos que componen esta obra que busca acercarnos a la figura del Beato argentino. Entre los detalles compartidos Mons. Santiago citaba el testimonio del Cardenal Pironio donde le narra a Mons. Presas por intermedio de una carta, la devoción a Ntra. Sra. de Luján por parte de su madre y familia.
Avanzando, Mons. Olivera se refería a la ordenación del sacerdotal del Beato, al respecto nos contaba lo escrito en el libro, “el Cardenal en ese tiempo, escribía cartas a su familia y podemos descubrir y hacer dos comentarios. Ya de tan chico, manifestaba su deseo a la santidad. Cuando queda impactado por la muerte de un profesor, el Padre Fernando Garay, que lo consideraba y era visto como un santo, él pudo expresar en una carta dirigida a su madre en octubre de 1943: «…Quiera Dios que su muerte haga nacer en mí el deseo grande de imitarlo…»”
Sobre esta primera etapa de la vida del Beato, Mons. Santiago nos cuenta, “él vivía con mucha alegría su tiempo de formación y también descubría, como él llamaba “la sublima carrera a la disponibilidad y a la prontitud, ponerse en camino para vivir lo que Dios y la Iglesia le pedían”. Como les decía, gracias a esta buena costumbre de escribir cartas dirigidas a la familia y particularmente a la madre, él ya se impresionaba de sus primeros días sacerdotales, les puede expresar el gozo de que «…en pocos días seré sacerdote y Ud., la madre de un sacerdote, la madre de otro Cristo», como le escribe a su mamá”.
Avanzando, el Obispo hacía foco en la etapa en que el Cardenal deja nuestro país, lo subtitulaba, Pironio, Roma y el mundo. Mons. Olivera nos compartía de su libro, “dejó nuestro suelo, dejó nuestra patria. Comenzaba un largo camino, camino de servicio y de entrega y de peregrinación. Vivió su vida en clave pascual. Trabajó en el Pontificio Consejo para los Laicos. El 6 de agosto del 1978, muere Pablo VI, que era su amigo, y lo sucede el papa Alvino Luciani, el 26 de agosto “Juan Pablo I”, que duró treinta y tres días, y luego asume Juan Pablo II, el 16 de octubre de 1978”.
Completando, el Obispo dijo, “viajó, preparó el Sínodo de los Laicos en 1987. Ayudó para la declaración postsinodal Christi fidelis Laici, Y el gran aporte también de los masivos encuentros juveniles, las Jornadas Mundiales de la Juventud, que se realizaron en Roma, en Loreto. La primera Jornada Mundial de la Juventud realizada fuera de Roma, ha sido aquí en Argentina, el Domingo de Ramos de 1987. Y le dijo Pironio al Papa Juan Pablo II, (página 59): «Los jóvenes solo tienen miedo a la mediocridad de la indiferencia y el pecado». Después, trabajó en la Jornada Mundial de la Juventud en España, Compostela, Polonia, Estados Unidos, Filipinas, etcétera. El año 1996 ya se aleja del Consejo Pontificio para los Laicos”.
Finalmente, Mons. Santiago Olivera compartía a los presentes, “el libro termina con un Apéndice, una Misa que tuve la gracia de celebrar en Luján, a los veinte años de la muerte, el 4 de febrero del 2018. Después, la Bula de la Beatificación, las palabras de homilía del cardenal Vergés Álzaga, la cual me parece extraordinaria. Una síntesis impecable de la vida de Pironio. Además, contada por un compañero de camino. Esa fue el 16 de diciembre del 2023. «Aquí en Luján está todo lo mío», había dicho Pironio. Y allí tuvimos la gracia de participar de la Beatificación. Vale la pena leerlo…. Y culmina con la “meditación para tiempos difíciles” -el cual invito y animo a que sea leído y rezado- y su testamento espiritual”.
Luego de su presentación, Mons. Olivera recorrió, junto al Secretario Académico de la Facultad de Teología de la UCA, el Licenciado, Ricardo Albelda, pudo visitar la exposición dedicada al Cardenal Pironio en la biblioteca de la facultad. En la muestra se pueden ver distintos documentos, fotografías e imágenes fílmicas que van retratando la figura de este hombre de Dios, el Beato Cardenal Eduardo Pironio.-

















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