MONS. OLIVERA | Ruego a San José Sánchez del Río, mártir de Cristo Rey, que nos regale a todos, su misma valentía, generosidad y confianza para ser fieles hasta el final, así lo pedía el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad en su mensaje compartido en la edición N° 166 de Orillando el Encuentro difundida en la Solemnidad de Cristo Rey, este domingo 23 de noviembre. Mons. Santiago Olivera nos compartía, además, “nos cuentan sus biógrafos, que sus últimas palabras antes de su martirio fueron: “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe” . Viva Cristo Rey, así entendió en sus muy pocos años de vida (14), que el reinado de Jesús, es un reinado en el propio corazón, al punto de tener la valentía de vivir siempre o procurando vivir siempre en sintonía con el Evangelio”.
Continuando, nos decía el Obispo, “todos podemos ver, en su testimonio, un claro ejemplo de que la verdad, belleza y bondad del Evangelio, implica un encuentro fundante con Jesús, para poder ser discípulos misioneros suyos, sin temor, vergüenza ni mezquindad. Y, por el contrario, dar testimonio valiente, creativo, generoso y fiel de nuestra fe en los ámbitos que nos movemos en lo cotidiano”.
Completando, cerraba diciendo Mons. Santiago, “les propongo que puedan presentar la figura de San Joselito, en nuestros espacios de pastoral, desde este fin de semana y durante la semana que nos lleva al primer domingo de Adviento. Ruego a este santo cristero, mártir de Cristo Rey, que nos regale a todos, su misma valentía, generosidad y confianza para ser fieles hasta el final”.
A continuación, compartimos en forma completa el mensaje de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad:
Querida Comunidad Diocesana:
«Fui hecho prisionero en combate este día, creo en los momentos actuales voy a morir, pero nada importa mamá. Resígnate a la voluntad de Dios, yo muero muy contento porque muero en la raya al lado de Nuestro Señor. No te apures por mi muerte, que es lo que me mortifica; antes diles a mis otros hermanos que sigan el ejemplo del más chico y tú has (sic) la voluntad de Dios. Ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre. Salúdame a todos por última vez y tú recibe por último el corazón de tu hijo que tanto te quiere y verte antes de morir deseaba». (Carta de san José Sánchez del Río a su mamá)
En vísperas de la Solemnidad de “Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo”, quiero recordar, con ustedes, el testimonio valiente de este adolescente y santo mexicano. Canonizado junto al querido Cura Brochero, el 16 de octubre de 2016, me pareció un modelo adecuado para todos los jóvenes castrense, por tal motivo- con la consulta correspondiente- fue nombrado “Santo Patrono de los Jóvenes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad de la Nación Argentina.”.
Nos cuentan sus biógrafos, que sus últimas palabras antes de su martirio fueron: “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe” . Viva Cristo Rey, así entendió en sus muy pocos años de vida (14), que el reinado de Jesús, es un reinado en el propio corazón, al punto de tener la valentía de vivir siempre o procurando vivir siempre en sintonía con el Evangelio.
Todos podemos ver, en su testimonio, un claro ejemplo de que la verdad, belleza y bondad del Evangelio, implica un encuentro fundante con Jesús, para poder ser discípulos misioneros suyos, sin temor, vergüenza ni mezquindad. Y, por el contrario, dar testimonio valiente, creativo, generoso y fiel de nuestra fe en los ámbitos que nos movemos en lo cotidiano. En lo público y en lo privado, ser testigos de Jesús.
Les propongo que puedan presentar la figura de San Joselito, en nuestros espacios de pastoral, desde este fin de semana y durante la semana que nos lleva al primer domingo de Adviento.
Ruego a este santo cristero, mártir de Cristo Rey, que nos regale a todos, su misma valentía, generosidad y confianza para ser fieles hasta el final
¡Viva Cristo Rey!
Mi paternal bendición
✠Santiago





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