MONS. OLIVERA | El tiempo en que el Señor nos llama, nos invita a dejarnos cincelar nuestras vidas para ser justamente hombres que vivimos según el querer de Dios

17 febrero, 2026

MONS. OLIVERA | El tiempo en que el Señor nos llama, nos invita a dejarnos cincelar nuestras vidas para ser justamente hombres que vivimos según el querer de Dios, así lo señaló el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir la Homilía al presidir la Santa Misa en la Capilla de la Casa Sacerdotal San Juan Pablo II en la jornada del 16 de febrero en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Mons. Santiago Olivera recibía a los Seminaristas Castrenses, entre ellos a dos nuevos jóvenes que iniciarán el ciclo introductorio, se tratan de Nicolás Maximiliano Sánchez y Valetín Coronel.

Nicolas nació en la provincia de Jujuy, pertenece a la familia del Ejército Argentino, y era Soldado Voluntario, integrante de la Banda Militar en la provincia de Córdoba. Valentín, es oriundo de la provincia de Santa Fe, ciudad de Reconquista, de familia de la Fuerza Aérea Argentina.

Presidió la celebración Eucarística, Mons. Santiago Olivera, concelebraron, el Rector del Seminario, Padre Daniel Díaz Ramos, el Encargado de Vocaciones, Padre Diego Pereyra, el Capellán Padre Ricardo González. Participaron el Diácono Lucas Garcilazo, Seminaristas Castrenses y fieles.

Mons. Santiago, al concluir la celebración, señalaba al respecto, “tuvimos la alegría de celebrar la Santa Misa dando inicio a esta nueva etapa de los seminaristas antes de la Convivencia que realizaremos entre los días 19 al 26 de febrero en la Casa de Retiro La Armonía de las Servidoras, cerca de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires. Como todos los años, tenemos una semana de compartir, de rezar juntos, de encontrarnos con los Sacerdotes Capellanes de la zona de Mar del Plata e ir consolidando vínculos fraternos.

Decía en la Eucaristía ayer, habiendo leído el Evangelio, «el Señor llamó a los que quiso y luego enviarlos». Lo que significa en primer lugar, compartiendo con los nuevos y nos renueva a todos los que estamos ya en camino, que, el Señor llama a los que quiere”.

Profundizando, el Obispo agregaba, “esta verdad, no nos llama porque somos los mejores, porque somos buenos ni porque se nos ocurre, sino que el Señor tiene la iniciativa, nos llama, y nos llama a estar con Él. El tiempo del seminario es un tiempo sin lugar a duda de intimidad con el Señor, de familiarizarnos con sus modos, con sus gestos, sus sentimientos, parecernos para pedirle que un día tengamos y cada día debemos renovar este deseo, el corazón de Jesús para vivir en su corazón de Buen Pastor.

El tiempo en que el Señor nos llama, nos invita a dejarnos cincelar y a dejarnos bajo las manos del alfarero a modelar nuestras vidas para ser justamente hombres que vivimos según el querer de Dios. Dios nos llamó porque Él quiso para estar con Él y este estar con Él y ser enviado, por lo tanto, a compartir con nuestros hermanos a futuro como buenos pastores, también a aquellos que hemos vivido y experimentado la gracia de la familiaridad de Jesús, tener una vida de oración, de frecuencia de los sacramentos y a alimentarnos con su Palabra.

Pero también, es bueno entender desde otra elección de los apóstoles, que cuando el Señor llama, llama a los que quiso, inmediatamente, dejándolo todo, lo siguieron. También este será un ejercicio, el de dejar nuestra historia, nuestro pasado, no nuestras raíces, pero sí, siendo inmediatos, rápidos para dejar justamente aquello que tenemos para seguir el camino de Jesús”.

Completando, Mons. Olivera señalaba, “que ese ser inmediato, dejándolo todo, que no nos encuentre en el camino en que vamos adquiriendo otras cosas. En el primer momento, con la iniciativa y la alegría somos capaces de dejar todo, nuestros proyectos, estudios, la familia, pero debemos dejarlo todo siempre y cada día.

Vendemos todo para solo adquirir el verdadero tesoro, que es el seguimiento de Jesús, dejándonos conducir por Él. Al finalizar la Misa pusimos nuestras vidas en las manos de María, Ella sin duda dijo, «hágase en mí según tu Palabra», nos ayude a vivir escuchando, deseando encarnar el corazón de Jesús.

Que este Rosario que les entrego a cada uno de los nuevos seminaristas, bendecido y obsequiado por el Santo Padre León XIV, nos ayude y les ayude como María a moldear su vida por el Señor. Sin duda la Virgen María, la escogida, la predilecta, la sin pecado original, la inmaculada Madre de Dios supo decir «Hágase en mí», que cada día ustedes en el rezo diario del Santo Rosario, puedan renovar esta certeza de desear cumplir la voluntad del Padre”.- 

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