PAPA LEÓN XIV | Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz, así lo pidió el Santo Padre al compartir su mensaje antes de recitar la oración mariana del Ángelus. Antes del mediodía de hoy, Su Santidad León XIV al concluir la Santa Misa de Domingo de Ramos en Plaza San Pedro rezó junto a los fieles y peregrinos.
El Papa nos decía, “al comienzo de la Semana Santa, con nuestra oración estamos más cerca que nunca, de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz (…)”. Continuando, el Pontífice señaló, “(…) mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento.
La prueba que ellos atraviesan interpela la conciencia de todos. Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz”.
Completando, el Papa expresó, “asimismo, encomiendo al Señor a todos los marineros víctimas de la guerra: rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. ¡La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz! (…) rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. ¡La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz!”
A continuación, compartimos en forma completa el mensaje de Su Santidad León XIV:
Queridos hermanos y hermanas:
Al comienzo de la Semana Santa, con nuestra oración estamos más cerca que nunca, de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos. Precisamente, mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento. La prueba que ellos atraviesan interpela la conciencia de todos. Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz.
Asimismo, encomiendo al Señor a todos los marineros víctimas de la guerra: rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. ¡La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz!
Y recemos por todos los migrantes fallecidos en el mar, en particular por aquellos que han perdido la vida en los últimos días frente a las costas de la isla de Creta.
¡Saludo y agradezco a todos ustedes, romanos y peregrinos, que han participado en esta celebración! Juntos nos dirigimos ahora a la Virgen María, confiando a su intercesión todas nuestras súplicas. Dejémonos guiar por ella en estos días santos, para seguir con fe y amor a Jesús, nuestro Salvador.





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