MONS. OLIVERA | Estamos llamados a vivir como testigos, un cristiano no puede guardarse la alegría de la fe, debemos ser misioneros testigos, así lo pidió el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir su Homilia en la Santa Misa de Resurrección del Señor. Celebrada en la Parroquia Ntra. Sra. se Luján Castrense, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mons. Santiago Olivera presidía la Eucaristía en el Domingo Pascual.
Concelebró, el Rector del Seminario Diocesano, Padre Daniel Díaz Ramos, participaron los Diáconos, Carlos Paz, Lucas Garcilazo, Seminaristas Castrenses y fieles. El Obispo decía en la Homilía, “estamos celebrando con mucha alegría esta Eucaristía de la Pascua, (…), cada Domingo es como una mini Pascua. No porque es más pequeña, sino porque actualizamos el misterio central de nuestra fe, lo que le da hondura y sentido a nuestra fe; porque si Cristo no hubiera resucitado, »inútil sería nuestra fe« dice el Apóstol Pablo”.
Seguidamente, Mons. Santiago, compartía, “sabemos que el bautismo nos hizo y nos hace siempre otros Cristos. El bautismo produce en nosotros la muerte para resurgir, para renacer, podríamos decir con Pablo, «para resucitar a una vida nueva». Los bautizados hablamos de nueva existencia, nueva vida o se puede vivir como pagano
Tristemente en nuestro tiempo, descubrimos que muchos hermanos nuestros viven como paganos, aunque están bautizados. Tristemente descubrimos que muchos hermanos nuestros están como anestesiados del bautismo y viven lejos de la enseñanza de Jesús, no se dejan conducir por el Señor, no siguen las huellas del Evangelio, no mueren al hombre viejo para vivir la vida que Jesús propone, (…)”.
Avanzando, Mons. Olivera señalaba, “como lo decía el Apóstol Pablo, «tengan los pensamientos en las cosas celestiales». Podríamos preguntarnos entonces, si tengo mis pensamientos en las cosas celestiales. ¿Cuándo lo tengo y cuándo no lo tengo? Entonces fortalecernos en esa idea de cielo, en ese deseo de cielo, en ese deseo de vivir con Jesús, que es el resucitado.
También nosotros, estamos llamados a vivir como testigos, un cristiano no puede guardarse la alegría de la fe, debemos ser misioneros testigos. El Papa Francisco nos decía, «soy misión, un bautizado es misión, un bautizado no puede callar aquello que ha visto y oído»”.
Completando, el Obispo nos compartía, “el texto del Evangelio nos relata, cuando Juan y Pedro entran al sepulcro, vieron y creyeron. Pero como les decía, hay dos palabras que tenemos que recordar siempre, «no temas». Siempre, en alguna circunstancia de nuestra vida, tenemos que escuchar esa expresión de Jesús, que pasó haciendo el bien, «no temas, no temas», pero también «alégrate, alégrate». La vida cristiana, la vida pascual, el tiempo de la Pascua, es el tiempo fundante para toda nuestra vida cristiana”.
Finalmente, Mons. Santiago pidió, “que podamos escuchar esta expresión de Jesús resucitado, nosotros los bautizados, muertos por Cristo, resucitados por Él, que podamos decir como Pablo «no soy yo quien vive, sino Cristo que vive en mí». Pidamos esta gracia y vivamos entonces un alegre tiempo pascual, vivamos entonces un alegre peregrinar hacia el encuentro con el Padre, que tengamos los pensamientos puestos en el cielo”. –
HOMILÍA.-



















CELEBRACIÓN.-





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