MONS. OLIVERA | Que, fieles a nuestra vocación, sepamos entregar lo mejor de nosotros mismos por el bien de la Nación y la dignidad de cada persona, así lo pidió el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir la invocación religiosa en el acto del Conjunto de las Fuerzas Armadas por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo. El mismo fue desarrollado en la explanada del Edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa, del las Fuerzas Armadas y del Ejército Argentino en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El acto presidido por el Jefe del Estado Mayor Conjunto, Almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare quien estuvo acompañado por el Jefe del Estado Mayor General del Ejército, Teniente general Oscar Santiago Zarich, el Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Juan Carlos Romay, el Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General Gustavo Javier Valverde, el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, Mons. Santiago Olivera, efectivos de las Fuerzas e invitados especiales. Mons. Santiago, al rezar pedía, “Señor y Dios nuestro, Padre de la historia y Señor de los pueblos: Tú que gobiernas el cielo y la tierra, mira con bondad a tu pueblo peregrino en la Argentina, que en este 25 de mayo conmemora los orígenes de su vida como Nación, y se reúne para poner confiadamente la Patria en tus manos, bajo la protección amorosa de la Santísima Virgen María, Madre del Señor y Madre nuestra”.
Continuando, el Obispo agregó, “(…) te damos gracias por aquellos hombres y mujeres que, con coraje y esperanza, iniciaron un camino de libertad y responsabilidad común. Te damos gracias por esta tierra que nos has regalado, por nuestra historia, nuestra cultura y por todos los que la han servido con entrega.
Sabemos que la Patria es un don recibido y una tarea confiada; renueva en nosotros el compromiso de cuidarla y servirla con fidelidad. Bendice de modo particular a quienes, desde las Fuerzas Armadas, consagran su vida al servicio de la Nación, (…)”.
Completando, Mons. Olivera pidió a Dios, “concede a nuestros gobernantes y a todo el pueblo argentino la gracia de obrar con justicia, responsabilidad y vocación de servicio. Que, fieles a nuestra vocación, sepamos entregar lo mejor de nosotros mismos por el bien de la Nación y la dignidad de cada persona”.


A continuación, compartimos en forma completa la invocación religiosa de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad:
Invocación Religiosa 25 de mayo 2026
Señor y Dios nuestro, Padre de la historia y Señor de los pueblos:
Tú que gobiernas el cielo y la tierra,
mira con bondad a tu pueblo peregrino en la Argentina,
que en este 25 de mayo conmemora los orígenes de su vida como Nación,
y se reúne para poner confiadamente la Patria en tus manos,
bajo la protección amorosa de la Santísima Virgen María,
Madre del Señor y Madre nuestra.
Al recordar la Revolución de Mayo,
te damos gracias por aquellos hombres y mujeres
que, con coraje y esperanza, iniciaron un camino
de libertad y responsabilidad común.
Haz que, como ellos, sepamos discernir los signos de nuestro tiempo
y comprometernos con generosidad en la construcción de una Nación más justa y
fraterna.
Te damos gracias por esta tierra que nos has regalado,
por nuestra historia, nuestra cultura y por todos los que la han servido con entrega.
Sabemos que la Patria es un don recibido y una tarea confiada;
renueva en nosotros el compromiso de cuidarla y servirla con fidelidad.
Bendice de modo particular a quienes, desde las Fuerzas Armadas,
consagran su vida al servicio de la Nación,
custodiando la soberanía, sosteniendo la paz
y velando por el bien de nuestros hermanos.
Concédeles fortaleza en la misión, rectitud en el obrar
y espíritu de entrega generosa.
Señor de la historia, te necesitamos:
danos la sabiduría del diálogo,
la firmeza en la verdad
y la grandeza de espíritu para trabajar unidos en la paz.
Concede a nuestros gobernantes y a todo el pueblo argentino
la gracia de obrar con justicia, responsabilidad y vocación de servicio.
Que, fieles a nuestra vocación,
sepamos entregar lo mejor de nosotros mismos
por el bien de la Nación y la dignidad de cada persona.
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén





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