CEA | El Bien Común no es una abstracción teórica, sino la forma social de la dignidad humana

6 septiembre, 2026

CEA | El Bien Común no es una abstracción teórica, sino la forma social de la dignidad humana, así lo expresó la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.El comunicado representa el mensaje final de la Semana Social 2026, desarrollado bajo el lema “Puentes hacia el Bien Común”, entre los días 4 y 6 de septiembre en la provincia de Córdoba.

En mensaje, señalan, “reunidos por primera vez en Córdoba los participantes de la Semana Social 2026 nos hemos encontrado bajo el lema “Puentes hacia el Bien Común”. En este cambio de época, queremos continuar la senda de organizar la esperanza asumiendo que el Bien Común no es una abstracción teórica, sino la forma social de la dignidad humana”.

Continuando, dijeron, “con inmensa alegría y renovada esperanza, aguardamos la próxima visita del Papa León XIV a la Argentina en el mes de noviembre. El anunciado paso por Buenos Aires, Córdoba y Luján se presenta como un llamado al reencuentro fraterno. Su visita nos convoca a disponernos al encuentro: recuperar la escucha y reconocernos corresponsables de una misma casa y de un destino compartido”.

La Comisión Episcopal de Pastoral Social trabajaron sobre los ejes, “Bien Común y compromiso social: una llamada de Magnífica Humanitas”; “Economía, Producción y Trabajo en el tiempo de la Inteligencia Artificial” y “Poder digital y cuidado de la persona humana”.
Finalmente, señalan, “ponemos nuestras vidas y el porvenir de la Patria en manos de nuestra Madre, la Virgen de Luján y el Santo Cura Brochero. Les pedimos que nos enseñen a mirar la historia desde abajo para seguir tendiendo puentes de encuentro en esta magnífica humanidad”.

A continuación, compartimos en forma completa le mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina:

Mensaje final de la Semana Social 2026

“Puentes hacia el Bien Común”

Córdoba; 4, 5 y 6 de septiembre

Reunidos por primera vez en Córdoba los participantes de la Semana Social 2026 nos hemos encontrado bajo el lema “Puentes hacia el Bien Común”. En este cambio de época, queremos continuar la senda de organizar la esperanza asumiendo que el Bien Común no es una abstracción teórica, sino la forma social de la dignidad humana. Comprendemos que la justicia social es el criterio estructurador y la herramienta indispensable para hacer real este horizonte de plenitud, acortando distancias y garantizando la equidad, tanto en el punto de partida como en el camino de nuestro pueblo.

Con inmensa alegría y renovada esperanza, aguardamos la próxima visita del Papa León XIV a la Argentina en el mes de noviembre. El anunciado paso por Buenos Aires, Córdoba y Luján se presenta como un llamado al reencuentro fraterno. Su visita nos convoca a disponernos al encuentro: recuperar la escucha y reconocernos corresponsables de una misma casa y de un destino compartido.

En el primer eje de nuestras reflexiones, “Bien Común y compromiso social: una llamada de Magnífica Humanitas”, nos hemos dejado iluminar por el camino de Nehemías. Comprendemos que el diálogo se sostiene sobre una escucha atenta, serena y respetuosa, capaz de empatizar genuinamente con el otro sin descalificarlo ni subestimarlo. El Bien Común nos convoca a edificar una sociedad donde cada piedra, especialmente aquella que parece descartada o herida, sea valorada e integrada en la reconstrucción de la convivencia.

El acceso al alimento, a la vivienda, el trabajo digno, la educación y el acceso a la cultura, la salud, el transporte, la libre circulación de las informaciones, la tutela de la libertad religiosa, la salvaguardia del medioambiente, la paz y el ordenamiento jurídico no son variables abstractas, sino exigencias concretas de la dignidad humana que debemos custodiar juntos.

Al abordar el segundo eje, “Economía, Producción y Trabajo en el tiempo de la Inteligencia Artificial”, reafirmamos que el trabajo es el gran ordenador de la vida y una senda de realización personal. Ante el avance vertiginoso de las tecnologías de la información y la inteligencia artificial, alentamos una transición justa con gobernanza, donde los límites éticos, técnicos y morales sean establecidos por el ser humano para garantizar que la técnica sea siempre una ayuda valiosa y que la persona humana nunca sea variable de ajuste ante la eficiencia o el lucro.

Queremos caminar estrechamente junto a nuestro pueblo, compartiendo el desvelo de tantas familias que, a pesar de esforzarse en múltiples empleos, se ven obligadas a asumir compromisos económicos y financieros que escapan a sus posibilidades reales.

En el tercer eje, “Poder digital y cuidado de la persona humana”, hemos reflexionado sobre las problemáticas de la virtualidad que afectan la interioridad y la salud mental de nuestras comunidades. Nos conmueve profundamente el sufrimiento silencioso expresado en la ansiedad y el aislamiento social, y nos comprometemos a no ser indiferentes ante el crecimiento de la tasa de suicidios, especialmente en adolescentes y jóvenes.

Frente al flagelo de las apuestas online recordamos que “apostar no es un juego”. A su vez, proponemos valorar los vínculos cercanos que implican la conversación cara a cara en el hogar, la recuperación del juego físico, la gratuidad, y el deporte compartido. Fortalecemos el protagonismo de nuestras Capillas, Clubes de barrio y Colegios, entre tantas otras, como comunidades indispensables para ordenar los impulsos, cuidar la interioridad y reconstruir la vida fraterna.

Desde la Ecología Integral, donde la realidad supera a la idea y el todo a las partes, reafirmamos que no hay dos crisis sino una sola crisis socio-ambiental. Caminamos con nuestro pueblo escuchando el clamor de la tierra y de los pobres, convencidos de que la unidad supera al conflicto en una casa común donde todo está conectado.

Junto a quienes protegen los humedales, defienden el agua, el alimento sin derroche, recordamos que descuidar la naturaleza es una falta de caridad y justicia hacia el prójimo. Reconocemos, a su vez, la importancia de la tierra y el ambiente en la identidad de los pueblos originarios.

Nuestra reflexión se nutre también de la memoria agradecida que cultivamos en el paso por la Casa de la Memoria, donde reafirmamos que la paz verdadera es fruto de la justicia y se cimenta sobre la verdad histórica.

Al conmemorar el 50° aniversario del golpe de Estado y honrar el testimonio de nuestros mártires riojanos, recordamos con el beato Enrique Angelelli que la justicia social es un camino de fraternidad que debemos custodiar activamente.

Con la tenacidad de Nehemías, que al escuchar el dolor de su ciudad herida no se quedó en lamentos, sino que organizó al pueblo, se ensució las manos y construyó puentes para el bien común, asumimos el compromiso de levantar lo caído siendo piedras vivas de esta edificación comunitaria.

Cada uno debe asumir su tramo de muralla y construir juntos la civilización del amor.

Ponemos nuestras vidas y el porvenir de la Patria en manos de nuestra Madre, la Virgen de Luján y el Santo Cura Brochero. Les pedimos que nos enseñen a mirar la historia desde abajo para seguir tendiendo puentes de encuentro en esta magnífica humanidad.

Córdoba, domingo 6 de septiembre de 2026.

Comisión Episcopal de Pastoral Social
Conferencia Episcopal Argentina

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