MONS. OLIVERA | Necesitamos que la voz del Papa León XIV entre en nuestra vida, así lo decía el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad en entrevista con Víctor Balseiro para MDZ (Diario Digital de Mendoza) donde se refirió sobre la visita de Su Santidad León XIV a nuestro país. En la nota, Mons. Santiago Olivera ahondó también sobre la en el ámbito castrense; la santidad; desafíos que tiene hoy la Iglesia argentina;Malvinas entre otros temas.
Mons. Olivera compartía sobre el Papa, “es un hombre que escucha, un hombre culto, un hombre de Dios. Creo que viene un peregrino de la paz, un hombre que desde el inicio habla de la Pascua. Después del mensaje del 1 de enero, en la Jornada Mundial de la Paz, habla sobre una paz desarmante y desarmada. Creo que nos va a venir muy bien a la Argentina que nos hable de la paz”.
Continuando, el Obispo afirmó, “me gusta mucho cuando habla, porque implica una cosa que me gusta mucho: la fuerza de la debilidad. Es decir, combatir la agresión, la hostilidad, el odio con el perdón, con el amor, con la reconciliación. Y eso nos viene muy bien a la Argentina. Creo que necesitamos justamente esto: que la voz del pastor entre en nuestra vida, en cada uno. No pensar “al otro le está hablando”, sino que todos nosotros podamos decir: “Nos está hablando a nosotros, me está hablando a mí””.
Avanzando en la entrevista, Mons. Santiago también se refirió a los desafíos que tiene hoy la Iglesia, al respecto compartía, “por lo pronto, ayudarnos a preparar el corazón para recibir a un pastor, el Santo Padre. Lamentablemente, a veces el mundo político, las parcialidades, esos enfrentamientos hacen no solo grietas sino grietas y zanjas que ponemos y que realmente pueden ser un obstáculo.
Y también hay otro desafío: cómo acompañar estos tiempos difíciles a los más pobres, a los que más sufren. No solamente las cosas coyunturales, los que tienen deudas o los que están al borde del camino, sino aquellos que necesitan de nosotros cercanía, consuelo, acogida y también voz profética. Pero también la profecía hecha obra, no cercanía en enfrentamiento, porque el Evangelio nos invita a amar a todos”.
Finalmente, en la nota, Obispo dijo, “no hay dudas que las Malvinas son argentinas. Entonces me parece que, más allá de que algunos quieran sacar de nuevo una mirada política partidaria, si habla o no habla, me parece que es maravilloso que volvamos a poner en la agenda las Malvinas de nuevo, que está desde siempre, porque las Malvinas son argentinas. Pero en caminos de diplomacia, de diálogo, nunca de guerra. La guerra nunca. La verdad, siempre la paz, siempre el diálogo, siempre el encuentro. Y como yo digo: aunque perdamos algo o perdamos todo, si ganamos la paz, ganamos siempre”.
A continuación, compartimos en forma completa la entrevista de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad en MDZ:
Santiago Olivera sobre León XIV: «Nos va a venir muy bien que nos hable de la paz»
Monseñor Santiago Olivera pasó por Entrevistas MDZ y habló sobre León XIV, el legado de Francisco, la fe, la santidad, Malvinas y los desafíos de la Iglesia.
Víctor Balseiro
La llegada del papa León XIV a la Argentina genera una fuerte expectativa dentro de la Iglesia y entre los fieles. A pocos días de su visita, Monseñor Santiago Olivera, obispo de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas Federales de Seguridad, dialogó en Entrevistas MDZ sobre el nuevo pontífice, a quien pudo conocer personalmente antes de su elección como sucesor de Pedro.
Olivera destacó la capacidad de escucha, la cercanía y el perfil espiritual de León XIV, a quien definió como “un peregrino de la paz”. Durante la entrevista también recordó a Francisco, habló sobre la santidad como una vocación universal, analizó los desafíos de la Iglesia argentina y se refirió a la cuestión Malvinas, con un mensaje centrado en el diálogo, la diplomacia y la paz.
-¿Cómo es León XIV y qué Papa cree que encontrará la Argentina?
-Es un hombre que escucha, un hombre culto, un hombre de Dios. Eso es lo primero que tendría que haber dicho. Pero, a pesar de cierta timidez y demás, es muy cercano. Habla poco, pero muy lindo lo que habla, así en lo personal y también en los mensajes que está dando. Yo tuve la gracia de verlo en junio y cuando todavía no estaba confirmada la fecha de su llegada le dije: “Bueno, lo esperamos en Argentina”. Y sonrió con esa sonrisa tímida que tiene. Pero es un hombre muy importante. Yo creo que viene a un pueblo que lo está esperando con mucha alegría, con una gran expectativa. Creo que viene un peregrino de la paz, un hombre que desde el inicio habla de la Pascua. Asumió después el mensaje del 1 de enero de la Jornada Mundial de la Paz, que habla sobre una paz desarmante y desarmada. Creo que nos va a venir muy bien a la Argentina que nos hable de la paz.
León XIV y su mensaje de paz
-¿Qué significa esa idea de una paz “desarmante y desarmada” para la Argentina?
-Me gusta mucho cuando habla, porque implica una cosa que me gusta mucho: la fuerza de la debilidad. Es decir, combatir la agresión, la hostilidad, el odio con el perdón, con el amor, con la reconciliación. Y eso nos viene muy bien a la Argentina. Creo que necesitamos justamente esto: que la voz del pastor entre en nuestra vida, en cada uno. No pensar “al otro le está hablando”, sino que todos nosotros podamos decir: “Nos está hablando a nosotros, me está hablando a mí”. Y que realmente nos transforme. Que el Evangelio sea fecundo y se traduzca en actitudes, en cultura, porque la fe es viva si es vivida.
-¿Qué similitudes encuentra entre León XIV y Francisco?
-Yo siempre dije desde el inicio que va a continuar. Él es sucesor de Pedro, obviamente, Vicario de Cristo. Y va a tener cosas muy parecidas a Francisco en lo evangélico, justamente en su amor por los más pobres y su pasión por la paz. Francisco también fue un trabajador, un hijo de Dios, porque todo lo que trabaja por la paz tiene que ver con eso. Y además Francisco lo eligió como prefecto del Dicasterio y lo hizo cardenal. Yo creo que en ese sentido hay una gran comunión con él. Pero también cada uno es original. Francisco era muy, muy nuestro y lo conocíamos de antes. Este Papa tiene su propia manera, pero hay una continuidad en aquello que es evangélico.
El papa Francisco era muy muy nuestro
-¿Qué le pareció que León XIV haya puesto el foco en la inteligencia artificial?
-Me pareció como toda la Iglesia, como tal, siempre adelantándose a los tiempos. Y me pareció una maravilla. Me parece extraordinario el título de la encíclica, “Magnífica humanidad”, para que lo entendamos bien: magnífica. ¿Cómo eso? La inteligencia artificial en tiempos del hombre en el centro, en tiempo de la inteligencia artificial, y nos pone y nos alerta. Me parece que es extraordinario. Pero habla de los adelantados que son los hombres de Dios, por lo que miran, anuncian y denuncian. Me parece que ahí también hay una mirada muy importante, porque no se trata solamente de mirar lo que está pasando, sino de anunciar y también de denunciar aquello que puede afectar al hombre.
-Usted lleva muchos años como obispo y 9 como obispo castrense. ¿Cómo es la fe dentro de las Fuerzas Armadas?
—Como es el común de nuestra gente. También hay de todo. Lamentablemente, a veces nos enteramos de cosas que siempre son un gran desafío para nosotros, que la fe de verdad plasme y entre en los corazones. Nos descubrimos a veces, cuando hay situaciones tristes, que también recientemente, en los últimos tiempos, hubo algunas actitudes de algunos hermanos nuestros. Pero hay gente muy, muy buena, muy cristiana, muy evangélica, que el Evangelio les penetró, conduce la vida y rige la vida, y otros más alejados. Pero como es el mundo, como es la Argentina, como es nuestra sociedad, no podemos poner a todos en el mismo lugar. Porque también han pasado cosas tristes en nuestras fuerzas y han pasado cosas extraordinarias en nuestras Fuerzas Armadas y federales, hombres y mujeres de Dios.
-¿La santidad dejó de ser algo reservado a sacerdotes y religiosos?
-Sí. Tenemos que conocer esa fecha, pero en realidad es verdad que esa era la concepción que había muchos años atrás. Juan Pablo II ya nos vuelve a recordar a todos los bautizados, a los cristianos que quieren recibir el bautismo, lo mismo que preguntarnos: “¿Quiere ser santo?”. Si la santidad es una vocación universal. Obispos, laicos, religiosos y después las distintas profesiones, todos estamos llamados a la santidad. La santidad no es para unos pocos ni para unos genios. Algunos son beatificados o canonizados después de la santidad. El caso de Enrique Shaw es una maravilla: es un laico, empresario, padre de familia, esposo, un ejemplo y un modelo. Todos estamos llamados a la santidad por nuestro propio bautismo. Hay que dejar a Dios que obre en nuestra vida, hay que dejar a Dios ser Dios en nuestra vida.
-¿Cuáles son los principales desafíos que tiene hoy la Iglesia argentina?
-Por lo pronto, ayudarnos a preparar el corazón para recibir a un pastor, el Santo Padre. Lamentablemente, a veces el mundo político, las parcialidades, esos enfrentamientos, hacen no solo grietas sino grietas y zanjas que ponemos y que realmente pueden ser un obstáculo. Y tenemos que ser instrumentos para el encuentro. Hace pocos días estuve en Salta, que es ese lugar del encuentro, hacia el lugar del encuentro con la Argentina. La gran expectativa será preparar el corazón, sin lugar a dudas, para recibir a este pastor, para que la voz del pastor entre en nuestra vida, en cada uno. Y también hay otro desafío: cómo acompañar estos tiempos difíciles a los más pobres, a los que más sufren. No solamente las cosas coyunturales, los que tienen deudas o los que están al borde del camino, sino aquellos que necesitan de nosotros cercanía, consuelo, acogida y también voz profética. Pero también la profecía hecha obra, no cercanía en enfrentamiento, porque el Evangelio nos invita a amar a todos. El papa Francisco decía: “Una Iglesia para todos, todos, todos”. No hay que ideologizar esa expresión del Papa de ser una Iglesia para todos. Y eso es todos.
-¿Cómo vivió la religiosidad popular durante su reciente visita a Salta?
-Yo vengo de eso, y fue una maravilla. Cuando fui obispo, casi nueve años en el Este, también experimentaba una religiosidad popular muy interesante. Y ahora en Salta me impresionó no solo el esfuerzo, los caminos de toda la provincia, la presencia de las autoridades del pueblo, las caminatas de varios días viniendo desde la Puna, sino días de religiosidad, de piedad honda, profunda. La verdad que vengo admirado. Yo tuve la gracia de predicar y presidir la misa del triduo y ahí decía: “Seguramente me voy a ir mejor de lo que vine”, porque la gente te transmite una devoción, un gran cariño. Y eso es muy fuerte. La Virgen del Milagro y el Señor de Milagros. Yo les decía en la misa que ellos tuvieron ese milagro del terremoto y demás, que no le pasó nada a las imágenes. Pero cuando salió el Cristo Primitivo por las calles de la ciudad, paró el terremoto. Entonces, donde tiembla la tierra, tiembla la vida, les decía: Jesús y la Virgen estarán de nuestro lado. Eso es, así lo viven los salteños, así lo vive nuestra patria.
-¿Cómo debería abordar la Argentina la cuestión Malvinas?
-A mí me parece muy importante. Creo que es una política de Estado de siempre, tanto eso como la Antártida. No hay dudas que las Malvinas son argentinas. Entonces me parece que, más allá de que algunos quieran sacar de nuevo una mirada política partidaria, si habla o no habla, me parece que es maravilloso que volvamos a poner en la agenda las Malvinas de nuevo, que está desde siempre, porque las Malvinas son argentinas. Pero en caminos de diplomacia, de diálogo, nunca de guerra. La guerra nunca. La verdad, siempre la paz, siempre el diálogo, siempre el encuentro. Y como yo digo: aunque perdamos algo o perdamos todo, si ganamos la paz, ganamos siempre.





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