Novena Diocesana de Oración por la Patria
“40 años de Democracia: Eco temporal del Evangelio”
“Con Brochero y, como Brochero- dejándonos
acompañar por nuestra Madre- nos ponemos
la Patria al hombro”
NOVENA DIOCESANA DE ORACIÓN POR LA PATRIA
ANTE LAS ELECCIONES 2023
ORAMOS POR EL ENCUENTRO FRATERNO DE LOS ARGENTINOS,
POR SUS FAMILIAS Y POR LA PAZ
NOVENO DÍA: Sábado 21 de OCTUBRE-
TEMA: La Patria, Casa de Todos y Hogar de Encuentro
+EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN
LA VIRGEN MARÍA, MADRE DEL ENCUENTRO
En la vida de María- lo que conocemos por la Sagrada Escritura y lo conocido por los relatos “extra” bíblicosdescubrimos que, gozó de una predisposición especial para el “Encuentro”. Creemos que el encuentro con el Ángel, lo acoge porque estaba habituada al recogimiento interior para favorecer ese encuentro cotidiano con Dios.
También el encuentro con sus pares, con los demás. Clara muestra de ello, ir hacia donde está su prima Isabel. Ir a una Fiesta y, en ella, ir a socorrer a los esposos con la ayuda de Jesús. No evade el encuentro con la Cruz pero tampoco deja de lado en encuentro con su Hijo en la Pascua.
Contemplar a nuestra Madre del Encuentro es querer imitar su capacidad para encontrarnos y favorecer este trato con Dios- en la vida diaria- y con los demás; sin escatimar las adversidades como así también disfrutar los gozos
INVITACIÓN: Al estilo de la Virgen María, salimos al encuentro y lo hacemos desde la Plegaria, diciendo: “Por María, nuestra Madre, te lo pedimos Señor”.
- Por la Iglesia, llamada a mostrar la alegría y la esperanza que nos da Jesús. Oremos…
- Por nuestro pueblo y sus gobernantes, llamados a la búsqueda de un proyecto de Nación basado en el respeto, el diálogo y la paz social. Oremos…
- Por quienes esperan de nosotros- los enfermos, ancianos, presos- un gesto de
cercanía y una invitación a compartir alegrías y tristezas, dolores y esperanza en este tiempo que nos toca vivir. Oremos…
NOS ENSEÑAN NUESTROS OBISPOS: Documento: Bicentenario 2016-
79/81. Porque para nosotros la Patria es un regalo de Dios, un don de su amor que estamos llamados a cuidar y a desarrollar. La tierra donde nacimos es símbolo de los brazos de Dios que nos han acogido en este mundo, y el pueblo del que formamos parte es una trama que nos contiene, nos otorga una identidad y un sentido de pertenencia. . El Jesús que encontramos en el Evangelio nos convoca a una vida compartida, a un compromiso por el bien de todos, a un sentido comunitario y social, como ciudadanos de la única casa que es nuestra Patria. Esta casa común la construimos entre todos por medio del diálogo activo, que busque consensos y propicie la amistad social hacia una cultura del encuentro.
Por su parte, el Señor Cura Brochero, como respetuosamente lo llamaban sus feligreses, fue párroco por décadas de una humilde y postergada zona rural de Traslasierra en Córdoba. Con infatigable caridad pastoral supo atender las necesidades espirituales y materiales de sus paisanos, logrando una original síntesis entre evangelización y promoción humana. Fue un sacerdote esclarecido por su celo misionero, su predicación evangélica y su vida pobre y entregada hasta el final de sus días.
83.La metáfora de la casa común que acompañó estas reflexiones, nos lleva a pensar también en los grandes Santuarios Marianos de todo el territorio nacional. Son lugares privilegiados del encuentro entre los hijos y la Virgen Madre, cuyas «paredes contienen muchas historias de conversión»54. En esas casas de Dios, María atrae multitudes a la comunión con Jesús y el pueblo renueva su identidad con la Iglesia católica. Vestida con los colores de la Patria Independiente, en su bello templo, Nuestra Señora de Luján recibe a todos los que la visitan sin hacer distinciones. Bajo su manto y cuidado confiamos el destino de nuestra Nación
Rezamos, animados por su presencia, esta oración
¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!
Que allí donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga yo perdón;
donde haya discordia, ponga yo unión;
donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo fe;
donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas, ponga yo luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado, como amar.
Porque dando es como se recibe;
olvidando, como se encuentra;
perdonando, como se es perdonado;
muriendo, como se resucita a la vida eterna. Amén
MISIÓN: Tendremos, como una Ella, una mirada agradecido de los días de novena que hemos vivido.
Vamos a volver a pasar por el corazón, cada una de estas jornadas, y dar gracias a Dios.
Traer a la memoria y al corazón que cosas nos ha llegado más. Qué nos queda para seguir gustando de lo que hemos
rezado juntos, como Iglesia.
Qué aspectos de María queremos imitar más y aprender de ella.
Qué cosas para agradecer, especialmente.
Oración final
Señor Jesús, Peregrino del Padre
Que habitaste una Patria al asumir nuestra carne
Y fuiste testigo de la esperanza y el dolor de tantos hermanos,
Que alentaste el camino del encuentro, la paz y el perdón
Que sanaste las heridas del odio y del desencuentro- al clavarlas
en tu cruz y vencerlas con tu Resurrección-.
Te pedimos ahora, por nuestra Patria, prontos a elegir gobernantes
Estamos heridos y agobiados,
Precisamos nuevamente tu auxilio,
nos sentimos enfrentados por discursos agraviantes, verdades ocultas,
mentiras pomposas,
gestos falsos que nos duelen y
que hieren la fraternidad.
Que podamos asumir, con sentir de hermanos,
la responsabilidad de elegir y
da, a nuestros gobernantes,
serenidad de espíritu,
que tiendan puentes para el diálogo,
el encuentro y la reconciliación
que tanto bien nos hace.
Gobernantes que promuevan la paz social y
el bien común,
y que hagan un Patria digna y estable,
con posibilidades de trabajo, vivienda, salud y educación.
Que custodien la vida de todos,
y que nadie sea descarte.
Ven en nuestro auxilio
Señor Jesús,
Precisamos que nos sanes y
renovemos la esperanza.
Tú, Madre de Luján, Madre
de los argentinos, que sabes de esperas confiadas,
enséñanos la fidelidad y la perseverancia
para que nuestra plegaría, sea una única voz
que al Cielo clama.
Jesucristo Señor de la historia, te sabemos siempre cerca,
caminas con nosotros y nos renuevas en la esperanza.
Jesucristo Señor de la Historia, te necesitamos. Amén
+En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén





0 comentarios