MONS. OLIVERA | Aprendamos de María a vivir y a morir en el servicio a los demás, y en la esperanza que no defrauda

21 noviembre, 2025

MONS. OLIVERA | Aprendamos de María a vivir y a morir en el servicio a los demás, y en la esperanza que no defrauda, así lo pidió el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir su Homilía en la Misa de acción de Gracias por el año de trabajo de Círculos, Asociaciones y Fundaciones de la PNA (Prefectura Naval Argentina). Fue en la mañana del jueves 20 de noviembre, en nuestra Iglesia Catedral Castrense Stella Maris, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Presidió la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, concelebraron el Vicario General, Mons. Gustavo Acuña, el Capellán Mayor de PNA, Padre Diego Tibaldo y el Capellán Padre Agustín Cañamero, participaron el Prefecto Nacional Naval, Prefecto General, Guillermo José Giménez Pérez, el Subprefecto Nacional Naval, Prefecto General Alejandro Paulo Annichini. También estuvieron presentes los Presidentes e integrantes de Círculos de Oficiales fundado en 1974, el Círculo de Suboficiales fundado en 1948, el Centro de Oficiales Retirados, fundado en 1960, Asociación SIRGAR fundada en 1993, Asociación Mutual Personal Superior Prefectura Naval (AMUPRENA) FUNDADA EN 1920, Fundación Mariquita Sánchez de Thompson fundada en 2003 y la Fundación para el Instituto Universitario de Seguridad Marítima fundada en 2007, plana mayor de PNA e invitados especiales e invitados.

Mons. Santiago decía en su Homilía, ¡queridos hermanos, bienvenidos! Próximos a un nuevo fin de año, es una ocasión para ponernos en presencia de Aquel que es eterno y nos llama a la eternidad para hacer un buen examen de lo hecho a lo largo del año en curso. Damos gracias a Dios por un aniversario más de cada una de estas eximias entidades, integradas por personal de la Prefectura Naval Argentina en actividad y retirados, dedicadas a servir y ayudar, fomentar el espíritu de cuerpo y camaradería en todos sus niveles: intelectual, espiritual, cultural, social, profesional y deportivo, amén de la solidaridad y unión entre sus miembros (…)”.

Continuando, agregó, es de destacar, por un lado: el trabajo junto a otras instituciones afines al realizar ceremonias conmemorativas y rendir homenajes en actos patrióticos y de solidaridad. Son los garantes de mantener nuestra rica historia y tradición al recordar el sentido de pertenencia y al esforzarse en custodiar las raíces de nuestra Patria, de la Institución, de la cultura, aquellas raíces que nos dan identidad, pues sin raíces no se crece.

Como cristianos y hombres de buena voluntad que aspiran a la perfección, una vez más vamos llegando al final de un ciclo sorprendidos por la rapidez con que el tiempo avanza, cansados por el peso de la jornada anual, ansiosos por el futuro personal, institucional, familiar y nacional; pero por otro lado agradecidos por llegar a este nuevo final y ello es motivo más que suficiente para preguntarnos con el salmista:  »¿cómo pagar al Señor por todo lo que hizo por nosotros?«”.

En otro párrafo, el Obispo señalaba, “en unos días, daremos comienzo -litúrgicamente- a un nuevo año.  La Iglesia santifica los distintos momentos del año civil a través de la celebración de estos misterios que devuelven la alegría y esperanza a los hombres. Así comenzaremos el Adviento, “que es el tiempo de la presencia y de la espera de lo eterno”, (…). 

Para los cristianos, adventus significa “Dios está aquí, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos.  Aunque no lo podemos ver y tocar como sucede con las realidades sensibles, Él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras”, pero está presente de una manera particular, aquí y ahora: en la Eucaristía. Por ello esta ocasión de acción de gracias por el aniversario de cada entidad, (…)”.

Profundizando, Mons. Olivera decía, “nosotros, como bautizados seguimos esperando hasta el final: ¿A quién? ¡A Jesús en su segunda venida! Y mientras lo esperamos, lo celebramos en estos Santos Misterios.

La esperanza marca el camino de la humanidad y para los cristianos está animada por una certeza: el Señor está presente en el transcurso de nuestra vida, nos acompaña y un día secará también nuestras lágrimas. 

Mientras nos vamos preparando para el final del año, hagamos un examen de lo que hicimos bien –para dar gracias- y de lo que debemos corregir, y como el próximo domingo celebraremos la Solemnidad de Cristo Rey, nos ayudará el que reflexionemos: ¿en qué consiste el «poder» de Jesucristo Rey? No es el poder de los reyes y de los grandes de este mundo; es el poder divino de dar la vida eterna, de librar del mal, de vencer el dominio de la muerte. Este Reino de la gracia nunca se impone y siempre respeta nuestra libertad”.

Finalmente, el Obispo compartió, “pidamos a la Virgen Stella Maris, nos enseñe la verdadera sabiduría, la que se hizo carne en Jesús, “donde está Dios, allí hay futuro”  (Benedicto XVI)  y así nos ha donado una esperanza plena de amor.  Por eso la Iglesia dirige estas palabras a la Madre de Dios:  vida, dulzura y esperanza nuestra. Aprendamos de ella a vivir y a morir en el servicio a los demás, y en la esperanza que no defrauda”.-

Abre el seminario diocesano castrense

Necesitamos tu ayuda para el sostenimiento de los seminaristas

Noticias relacionadas

0 comentarios

Pin It on Pinterest

¡Compartí esta noticia!

¡Enviásela a tus amig@s!