MONS. OLIVERA | Argentino del Valle Larrabure, el ruido de su martirio nos despierte a muchos, para renovar la fe y vivirla sin retaceos hasta el fin

20 agosto, 2025

MONS. OLIVERA | Argentino del Valle Larrabure, el ruido de su martirio nos despierte a muchos, para renovar la fe y vivirla sin retaceos hasta el fin, así lo expresó el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir la Homilía en la Santa Misa al cumplirse 50 años del fallecimiento del Siervo de Dios, Argentino del Valle Larrabure. Fue en la noche del 19 de agosto, en la Parroquia Ntra. Sra. de Luján Castrense, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Presidió la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, concelebraron, el Vicario General, Mons. Gustavo Acuña, el Postulador de la Causa Diocesana de Larrabure y Capellán Mayor de la PSA, Padre Rubén Bonacina, los Capellanes Mayores del Ejército Argentino, Padre Eduardo Castellanos, de la Armada Argentina, Padre Francisco Rostom Maderna, de PNA, Padre Diego Tibaldo. También el Rector del Seminario Diocesano, Padre Daniel Díaz Ramos, el Administrador Parroquial, Padre Darío Verón, Capellanes de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas Federales de Seguridad, participaron los Diáconos, Carlos Paz, Agustín Cañamero, Lucas Garcilazo, la Banda Militar Patricios, familiares del Siervo de Dios Larrabure y fieles castrenses.

Mons. Santiago en la Homilía nos decía, “la Misa, la Eucaristía, es Acción de Gracias por excelencia. Nos hemos reunido para celebrar aquí, en esta Parroquia de Nuestra Señora de Luján Castrense, la Eucaristía, haciendo memoria de los 50 años transcurridos de la Pascua del Siervo de Dios, Coronel Argentino del Valle Larrabure.

Y nos animamos a dar gracias por su vida ofrecida, por su entrega y su testimonio. La Palabra de Dios que hemos escuchado, estoy seguro de que nos hace referencia a la vida de este testigo que hoy recordamos: “… Tú, hombre de Dios, busca la justicia, la devoción a Dios, la fe, el amor, la paciencia, la bondad. Pelea el noble combate de la fe. Aférrate a la vida eterna…” (1 Tim 6, 11-12)

Y con el Evangelio podemos decir: ¡Feliz Argentino del Valle, porque el reino de los cielos te pertenece! ¡Feliz Argentino del Valle, porque afligido, fuiste consolado! ¡Feliz Argentino del Valle, porque fuiste misericordioso, feliz porque trabajaste por la Paz y sos llamado en verdad “hijo de Dios!”

Continuando, el Obispo agregó, “estoy convencido que los hombres de Dios iluminan su ambiente y su realidad. El Coronel supo compartir ante el dolor, tortura y sufrimiento, las siguientes palabras:  “… Más bien, me impulsa a escribir este cautiverio que me sume en las sombras, pero que me inundó de luz…” El Coronel dice que su palabra es breve, sencilla y humilde, se trata de perdón. ¡Cuánto nos iluminó con su vida!”

Profundizando, Mons. Olivera señalaba, “Argentino del Valle Larrabure, (…) supo de fidelidad a sus convicciones y de su amor a la Patria hasta el extremo”. En otro párrafo, nos compartía Mons. Santiago, “cuando la Iglesia propone un modelo de santidad, vida heroica y de martirio, lo hace con la convicción de que además de ofrecernos un buen intercesor en el cielo, éste nos recuerda y nos anima a vivir nuestra propia vida en clave vocacional, esto es, llamados a responder a nuestro bautismo que implica responder con una vida santa”.

Más adelante el Obispo dijo, “el Coronel Argentino del Valle, nos invita a seguir su ejemplo, en tiempos de zanjas y grietas; providencialmente la vida del Coronel nos ilumina e impulsa a todos a trabajar con fuerza y valentía por y para una Patria de hermanos, consolidando vínculos, siendo instrumentos activos de la paz, que supone decisión, valentía y convicción”

Finalmente, Mons. Olivera, compartió, “el ruido de su muerte, el ruido de su martirio nos despierte a muchos, para renovar la fe y vivirla sin retaceos hasta el fin.  Somos más de dos o tres que nos reunimos confiados para pedir con fuerza al Señor, el don de la pronta beatificación de nuestro hermano, Argentino del Valle Larrabure.

¡Sabemos que Dios escucha a su Pueblo! Que María, la Virgen Morena del Valle nos sostenga a todos y avive en cada uno de nosotros el deseo de hacer siempre y en toda circunstancia lo que Jesús, su Hijo amado nos pida”.

Al finalizar la Eucaristía y antes de brindarnos su Bendición, el Obispo dijo a los presentes, “en diálogo con al Juez Delegado de la Causa Diocesana del Siervo de Dios Argentino del Valle Larrabure, previa consulta conmigo, decreto la culminación de las actas del proceso para que sean consultadas y observadas por el promotor de justicia, el Padre Rubén Bonacina quién es el Postulador. De no haber observaciones, ni pedido de nuevas medidas de pruebas, de este modo se concluirá con la recolección de la prueba y toda la etapa Diocesana, para que Dios mediante antes de fin de año pueda estar en Roma.

Los invito a rezar con fuerza con esta intención, siempre para gloria de Dios para el bien de la Patria, pero como decía para tener un intercesor, también un modelo y un como faro que ilumine nuestro camino». Concluida la celebración, el Obispo presidió la procesión junto a Sacerdotes y familiares del Siervo de Dios, hasta el ingreso del templo donde se descubrió y bendijo una placa recordatoria.

El texto de la misma reza:

Siervo de Dios Coronel Argentino del Valle Larrabure

Testigo del Amor y el Perdón.

“Yo soy la resurrección y la vida» Jn 11.5

50 Aniversario de la su Muerte

CABA 19 de agosto de 2025

Seguidamente, la Banda Militar Patricios interpretó, la marcha militar “Coronel Argentino del Valle Larrabure”, obra de Miguel Ángel Milano y letra de Adolfo Storni estrenada en ese día. Finalmente la Banda Militar interpretó las estrofas de nuestro Himno Nacional Argentino.-

Homilía.-

A continuación, compartimos en forma completa la Homilía de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad:

Misa recordando los 50 años del fallecimiento

Del Siervo de Dios, coronel post mortem Argentino del Valle Larrabure

Luján Castrense-  Buenos Aires, 19 de agosto de 2025.

 1 Timoteo 6, 11- 12.  Evangelio de San Mateo 5, 1-11

La Misa, la Eucaristía, es Acción de Gracias por excelencia. Nos hemos reunido para celebrar aquí, en esta Parroquia de Nuestra Señora de Luján Castrense, la Eucaristía, haciendo memoria de los 50 años transcurridos de la Pascua del Siervo de Dios, Coronel Argentino del Valle Larrabure.

              Y nos animamos a dar gracias por su vida ofrecida, por su entrega y su testimonio.

               La Palabra de Dios que hemos escuchado, estoy seguro de que nos hace referencia a la vida de este testigo que hoy recordamos:

“… Tú, hombre de Dios, busca la justicia, la devoción a Dios, la fe, el amor, la paciencia, la bondad. Pelea el noble combate de la fe. Aférrate a la vida eterna…” (1 Tim 6, 11-12)

Y con el Evangelio podemos decir: ¡Feliz Argentino del Valle, porque el reino de los cielos te pertenece!

¡Feliz Argentino del Valle, porque afligido, fuiste consolado!

       ¡Feliz Argentino del Valle, porque fuiste misericordioso, feliz porque trabajaste por la Paz y sos llamado en verdad “hijo de Dios!”

Seguramente los que conocen los últimos días del Coronel, podrán ver reflejada, en estos textos evangélicos, la vida del siervo de Dios.

              Estoy convencido que los hombres de Dios iluminan su ambiente y su realidad. El Coronel supo compartir ante el dolor, tortura y sufrimiento, las siguientes palabras:  “… Más bien, me impulsa a escribir este cautiverio que me sume en las sombras, pero que me inundó de luz…” El Coronel dice que su palabra es breve, sencilla y humilde, se trata de perdón. ¡Cuánto nos iluminó con su vida! En ese cautiverio oscuro y perverso, hizo posible que, con su vida entregada, surgiera una gran luz que hoy nos sigue alumbrando y que ya no tiene tiempo ni final.

Como discípulos de los testigos valientes, tomamos su luz y su llama porque queremos aportar en nuestra historia y en nuestro tiempo, también palabras y actitudes de perdón, de paz, de fraternidad y amistad social.    

Argentino del Valle Larrabure, vivió en un tiempo bien difícil de nuestra historia nacional. Dentro de esta historia y de nuestra “casi siempre” frágil y débil democracia argentina, en agosto de 1974 fue secuestrado y asesinado, pero él bien supo no dejarse enredar por sentimientos de enfrentamientos ni de odios, de violencia y revancha, para encarnar las verdades aprendidas y vividas del Evangelio. Supo de fidelidad a sus convicciones y de su amor a la Patria hasta el extremo.

No nos cansa leer y releer lo que Argentino del Valle escribió en su Diario de Cautiverio:

“Mayor, usted es especialista en armas y explosivos. Acepte usted trabajar como asesor para las fábricas de nuestra organización y será libre”.

-“Por este precio no… Sólo la muerte, que sabe a la pureza del fruto no corrompido. Morir, pero por ideales que están al amparo de símbolos que nos conmueven el espíritu con la visión de una nación altiva. Ricas pampas, ríos caudalosos, mocetones que sienten la patria por la pureza de sus corazones libres y que ignoran cánticos foráneos y estrellas imperialistas de cinco puntas teñidas de rojo. ¡Oh, muerte apetecida, te espero fiel a mi patria y a mi Ejercito!” 

-“Larrabure, usted tiene un desequilibrio emocional que no le permite apreciar exactamente su situación. Piense y hablaremos.

-¡Sí, hablaremos para que cada vez más se consolide más mi fe y mi fidelidad!”

Diálogo fecundo con respuestas hondas y comprometidas, con la confianza de quien se sabe amado.     

              Su equilibrio y su sabiduría evangélica eran su fe profunda, probada y encarnada, su hombría de bien y de Palabra, su amor a Dios y a la Patria. 

              Cuando la Iglesia propone un modelo de santidad, vida heroica y de martirio, lo hace con la convicción de que además de ofrecernos un buen intercesor en el cielo, éste nos recuerda y nos anima a vivir nuestra propia vida en clave vocacional, esto es, llamados a responder a nuestro bautismo que implica responder con una vida santa.

               El Coronel Argentino del Valle, nos invita a seguir su ejemplo, en tiempos de zanjas y grietas; providencialmente la vida del Coronel nos ilumina e impulsa a todos a trabajar con fuerza y valentía por y para una Patria de hermanos, consolidando vínculos, siendo instrumentos activos de la paz, que supone decisión, valentía y convicción.

                Larrabure es un ejemplo de hombre y de soldado. Sabemos que no es el único, conocemos muchos valientes testigos que por vocación y hombría estuvieron y están dispuestos a entregar la vida por valores altos, haciendo de sus vidas profecías.

 Larrabure ha pasado de la muerte a la Vida. Lo sabemos por la fe. ¡Cómo no recordar aquellas palabras del 22 de octubre de 1974 que frente al dolor invitaba al perdón y a vivir sin odios ni rencores!: “A mis hijos y ahijado especialmente, que no olviden mi mensaje: Aún suceda lo peor, no deben odiar a nadie y devolver la bofetada poniendo la otra mejilla.” ¡Evangelio puro!

Y ¡cómo no conmovernos una vez más al leer y escuchar!: “Quiero morir como el quebracho que no entrega su figura de árbol rudo sin exigir el esfuerzo del hachero en prolongadas transpiraciones. Quiero morir como el quebracho, que al caer hace un ruido que es un alarido que estremece la tranquilidad del monte. Quiero morir de pie, invocando a Dios en mi familia, a la Patria en mi Ejército…que mi vida cese como la serena llama de una vela que se extingue”.

El ruido de su muerte, el ruido de su martirio nos despierte a muchos, para renovar la fe y vivirla sin retaceos hasta el fin.       

Somos más de dos o tres que nos reunimos confiados para pedir con fuerza al Señor, el don de la pronta beatificación de nuestro hermano, Argentino del Valle Larrabure.

¡Sabemos que Dios escucha a su Pueblo!

                           Que María, la Virgen Morena del Valle nos sostenga a todos y avive en cada uno de nosotros el deseo de hacer siempre y en toda circunstancia lo que Jesús, su Hijo amado nos pida.

CELEBRACIÓN.-

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