MONS. OLIVERA | Gracias por su presencia entre los hombres y mujeres que nos sirven en su servicio a la Patria, donde “en esta profecía del permanecer, es donde madura un testimonio de paz

8 septiembre, 2026

MONS. OLIVERA | Gracias por su presencia entre los hombres y mujeres que nos sirven en su servicio a la Patria, donde “en esta profecía del permanecer, es donde madura un testimonio de paz, así lo dijo el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al dirigirse esta mañana en un mensaje en la XXX Jornada de la Vida Consagrada. Mons. Santiago Olivera decía, “(…) quiero llegar a ustedes a través de estas líneas, agradeciendo con renovada gratitud a Dios, por el don de cada una de ustedes”.

Completando, señalaba, “gracias por su presencia entre los centinelas de la paz, entre los hombres y mujeres que nos sirven en su servicio a la Patria, donde “en esta profecía del permanecer, es donde madura un testimonio de paz. Gracias porque su presencia es una semilla de paz, en el corazón de quienes las reciben, las esperan, e incluso también- aunque no siempre se sea consciente de ello- de aquellos que no las aceptan. Según la lógica del evangelio, sabemos que al amor siempre vence. Y esa es la paz de la que habla y nos da Jesús”.

Finalmente, decía el Obispo, “gracias por ser expresión de la caridad concreta, en este Año diocesano de la Caridad, cuánto que nos enseñan y edifican con sus vidas. Pido a la Madre de Jesús, Madre nuestra, en el día que celebramos su nacimiento, que Ella custodie, el amor de su Hijo Jesús en el corazón de cada una de ustedes, esposas de Cristo”.

A continuación, compartimos en forma completa el mensaje de Mons. Santiago Olviera, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad:

Buenos Aires, 8 de septiembre de 2026

“¿Para quién eres?”    

 XXX Jornada de la Vida Consagrada

Queridas Consagradas:

Con motivo de la Jornada que celebra la vida Consagrada, quiero llegar a ustedes a través de estas líneas, agradeciendo con renovada gratitud a Dios, por el don de cada una de ustedes.

El mensaje de este año, dirigido a ustedes, destacaba lo siguiente:

Experiencias que revelan cuan fuerte es la dimensión profética de la vida consagrada corno «presencia que permanece» junto a los pueblos y a las personas heridas, en lugares donde el Evangelio se vive a menudo en condiciones de fragilidad y prueba[1].

Muchas veces me han escuchado hablar, citando al Papa Francisco, de la presencia como “el primer acto de amor”. Tan importante es para nosotros “el estar”, y ustedes están ahí, reconociendo que “el «permanecer» evangélico nunca es inmovilidad ni resignación, sino esperanza activa, que genera actitudes y gestos de paz, palabras que desarman precisamente allí donde las heridas de los conflictos parecen borrar la fraternidad”[2].

Sus ámbitos de presencia y misión están marcados por dos rasgos comunes, el mundo del dolor y la misión. En la pastoral de la salud, sin duda, haciendo el bien, con el consuelo y la fortaleza que nos da la esperanza cristiana, como así también la alegría de compartir la Buena Noticia, a través de la misión. Presencia que actualiza el pedido de Jesús, “vayan por todo el mundo anunciando la Buena Noticia a toda la humanidad” (Mc. 16, 15) y a la vez, destinatarias a recibir la recompensa del Señor, en el encuentro definitivo con Él, “estuve enfermo y me visitaste…” (Mt 25, 36b.).

Gracias por su presencia entre los centinelas de la paz, entre los hombres y mujeres que nos sirven en su servicio a la Patria, donde “en esta profecía del permanecer, es donde madura un testimonio de paz. El Papa León XIV lo ha recordado con insistencia en sus intervenciones, indicando la paz no corno una utopía abstracta, sino corno un camino exigente y cotidiano, que requiere escucha, dialogo, paciencia, conversión de la mente y del corazón, y rechazo de la lógica de la prevaricación del más fuerte.”[3]

Gracias porque su presencia es una semilla de paz, en el corazón de quienes las reciben, las esperan, e incluso también- aunque no siempre se sea consciente de ello- de aquellos que no las aceptan. Según la lógica del evangelio, sabemos que al amor siempre vence. Y esa es la paz de la que habla y nos da Jesús.

Gracias por su respuesta fiel de cada día, por su respuesta generosa y alegre a la voluntad de Dios. Gracias por tanto bien que hacen entre nosotros.

Gracias por ser expresión de la caridad concreta, en este Año diocesano de la Caridad, cuánto que nos enseñan y edifican con sus vidas.

Pido a la Madre de Jesús, Madre nuestra, en el día que celebramos su nacimiento, que Ella custodie, el amor de su Hijo Jesús en el corazón de cada una de ustedes, esposas de Cristo.

Me encomiendo a sus oraciones cotidianas, cuentan siempre con las mías.

Mi paternal bendición

+Santiago Olivera

Obispo Castrense

y de las Fuerzas Federales de Seguridad

República Argentina


[1] Mensaje XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. [28- 1- 2026]

[2] Idem

[3] Idem

Abre el seminario diocesano castrense

Necesitamos tu ayuda para el sostenimiento de los seminaristas

Noticias relacionadas

Orillando el Encuentro N° 210

Orillando el Encuentro N° 210

Orillando el Encuentro N° 210, ya se encuentra disponible el boletín informativo de la Diócesis Castrense de Argentina, el mismo se encuentra en formato PDF para leer, descargar e imprimir en una edición especial, día de la Independencia. En esta entrega,...

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

¡Compartí esta noticia!

¡Enviásela a tus amig@s!