MONS. OLIVERA | Invito a rezar por las víctimas, vivos y difuntos, por las familias que todavía buscan, por las Fuerzas Armadas y de Seguridad, sus familias y los civiles muertos por la violencia guerrillera, por la pronta beatificación del Siervo de Dios Larrabure y por la paz de nuestra Patria, así lo pidió el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al dirigirse a la Comunidad Diocesana. Fue mediante una carta donde al referirse a la identificación efectuada por el Equipo Argentino de Antropología Forense de 8 personas desaparecidas en el centro clandestino de detención de Córdoba, La Perla.
El Obispo nos decía en su mensaje, “cada hallazgo devuelve un nombre y una historia. Valoramos este trabajo: detrás de cada identificación hay una familia que esperó casi cincuenta años para poder despedir y dar cristiana sepultura a su hijo, a su hermano, a su madre. Conozco el dolor de quienes sufrieron, y lo llevo conmigo en la oración. Como nos recordó el Papa León XIV, «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural»[1]”; (…).
Seguidamente y profundizando en sus palabras, Mons. Santiago nos decía, “pienso en el Siervo de Dios Coronel Argentino del Valle Larrabure, secuestrado y asesinado, que desde su cautiverio escribió a sus hijos: «Aún suceda lo peor, no deben odiar a nadie, y devolver la bofetada poniendo la otra mejilla». Su testimonio es un faro de reconciliación para todos. Como se lee en la Introducción del libro, la Iglesia no «canoniza víctimas», sino testigos de fe, y Larrabure no es canonizable «por haber sido militar, ni por haber sido víctima, sino por haber sido fiel a una concepción cristiana del hombre incluso en el “infierno”»[2]”.
Continuando, agregó, “la verdad no se debe callar ni elegir por comodidad: es la que nos hace libres (cf. Jn 8, 32). Junto con todos nuestros capellanes acompañamos en la fe a los fieles de nuestro Obispado, y en la fe no hay lugar para el miedo a mirar de frente nuestra historia, aun en sus páginas más dolorosas”.
Completando, Mons. Olivera nos pedía, “los invito a rezar por las víctimas de todos estos años, vivos y difuntos, y por las familias que todavía buscan; por los miembros de las fuerzas armadas y de seguridad, sus familias y los civiles muertos por la violencia guerrillera, y por la pronta beatificación del Siervo de Dios Larrabure; por quienes hoy, ya mayores y enfermos, sufren privados de su libertad, sea en unidades penitenciarias o en sus domicilios, en condiciones que lastiman su dignidad; y por la paz de nuestra Patria”.
A continuación, clicando, compartimos en forma completa el mensaje de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad:
MENSAJE COMPLETO
[1] Papa León XIV, Discurso ante las Cortes Generales, Congreso de los Diputados, Madrid, 8 de junio de 2026.
[2] J. L. Figueroa, op. cit., Introducción, pp. 19-20





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