MONS. OLIVERA | Pidamos a María, al celebrar su fiesta, que interceda ante su Hijo para que como Ella seamos fieles creyentes, que podamos ser solidarios, justos y fraternos

18 agosto, 2026

MONS. OLIVERA | Pidamos a María, al celebrar su fiesta, que interceda ante su Hijo para que como Ella seamos fieles creyentes, que podamos ser solidarios, justos y fraternos, así lo pidió el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, al compartir su Homilía en la celebración Eucarística, en la Fiesta Patronal en honor a Ntra. Sra. de Stella Maris, Patrona de nuestra Iglesia Catedral Castrense, de la Armada Argentina, de la PNA y de la Mariana Mercante. Fue en la mañana del 18 de agosto, en la Iglesia Catedral Castrense Stella Maris, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), día en que también nuestro Obispo celebró su 18° aniversario de ordenación Episcopal.

Presidió la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, concelebraron el Vicario General, Mons. Gustavo Acuña, el Rector de la Catedral, Padre Hernán Vigna, los Capellanes Mayores del Ejército Argentino, Padre Eduardo Castellanos, de la Armada Argentina, Padre Francisco Rostom Maderna, de la Fuerza Aérea Argentina, Padre César Tauro, de GNA, Padre Jorge Massut, de PNA, Padre Diego Tibaldo, de PSA, Padre Rubén Bonacina, el Rector del Seminario, Padre Daniel Díaz Ramos, los Capellanes Castrenses de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad y los Diáconos, Carlos Paz y Lucas Garcilazo. Participaron, Subjefe Estado Mayor Conjunto, General de División Sergio Jurczyszyn, en representación del Estado Mayor General del Ejército Argentino, General de Brigada, Mariano Pablo Gallo, el Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Juan Carlos Romay, el Subjefe del Estado Mayor General de la Armada, Vicealmirante de Infantería de Marina Fernando Terrible, el Subjefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Brigadier Marcelo José Monetto, el Brigadier Pablo Víctor Asis Bas, el Comodoro Mayor Gustavo Pugin, el Director de Bienestar y Sanidad de GNA, Comandante General Andrés Barrera, el Suprefecto Nacional Naval, Prefecto General Alejandro Paulo Annichini, el Prefecto General Aníbal Eduardo Moya, la Sra. Subdirectora Nacional de la PSA, Comisario General María Lorena Andersch,  efectivos de la Armada Argentina, PNA (Prefectura Naval Argentina), Marina Mercancte, vida consagrada, religiosas y fieles castrenses.

Mons. Santiago decía en la Homilía, “una vez más participamos con alegría de la Eucaristía en honor de nuestra Madre Stella Maris, “Estrella del Mar”. Venimos a darle gracias al Señor por el don tan grande que nos hizo al darnos a su Madre como nuestra también”.

Continuando, agregó el Obispo, “desde los primeros siglos se ha adjudicado a María este apelativo de Stella Maris, Estrella del Mar. La vida, lo sabemos, es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que buscamos estrellas que nos indican la ruta, pero sin lugar a dudas es María Santísima la mejor estrella y guía “es la estrella del mar” que nos acerca a puertos seguros si hacemos lo que su Hijo dice para alcanzar un día el Puerto mejor y eterno”.

Mons. Olivera señalaba, además, “María nos trajo a Jesús, María nos invita a volver siempre a su Hijo. María está atenta a nuestras necesidades, como lo estuvo en Caná de Galilea. Faltaba vino, lo supo ver, y más, supo interceder ante su hijo adelantando “su hora”. Ella camina con nosotros como con Jesús, ella fue testigo del primer milagro en las bodas de Caná, donde el Señor saca del apuro y de la vergüenza a esta familia bendiciéndola, transformando el agua en vino, para alegrar más profundamente la fiesta”.

Completando, el Obispo pidió, “pongamos los ojos fijos en María. Ella no se agrandó por ser la Madre de Dios, al contrario, sin demora se puso en camino para servir a su prima Isabel. Seamos también caminantes servidores de los hermanos.

Pongamos los ojos fijos en María, mujer del silencio fecundo, del corazón prudente y de fidelidad exquisita. Vivamos con fidelidad las enseñanzas de Jesús. Pongamos los ojos fijos en María, mujer firme y solidaria. Atenta y colaboradora eficaz de Dios, servidora del Señor.

Pidamos a María, al celebrar su fiesta, que interceda ante su Hijo para que como ella seamos fieles creyentes, pidámosle a María con los ojos puestos en ella que podamos ser solidarios, justos y fraternos. Pidámosle a María que podamos ser siempre verdaderos rostros de la misericordia de Dios”.

Completando, Mons. Santiago compartía en su Homilía, “cada 18 de agosto es un día especial para nosotros al celebrar a la Titular de la Iglesia Catedral -sede del Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad-, y particularmente sin duda, para los integrantes de la Armada, Prefectura Naval y Marina Mercante, que la tienen como Patrona. También para mí, es motivo de agradecimiento, al celebrar un aniversario más de mi ordenación episcopal, para servir a la Iglesia, primero en la Diócesis de Cruz del Eje desde el 2008 y desde 2017 a esta Iglesia particular, personal y artesanal, que peregrina en el Obispado para las Fuerzas Armadas y Federales de Seguridad”. Sé que todo es Providencia, fui ordenado Obispo un 18 de agosto del año 2008 en la Iglesia Catedral de Morón, (…)”.

Finalmente, el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, pidió, “Virgen Santísima Stella Maris, Patrona y Madre, recibe nuestros corazones como el mejor homenaje. En este, nuestro camino hacia el jubileo diocesano, con renovada fe y esperanza queremos ahondar y vivir en la caridad, reflejo de nuestra comunión con Dios que es Amor, y con María su mejor expresión. Que el futuro Beato, Venerable Siervo de Dios, Enrique Shaw, hijo de la Armada, nos acompañe en la feliz aventura de encarnar el Evangelio sabiendo que María camina y navega con nosotros”.

HOMILÍA DE MONS. SANTIAGO OLIVERA, OBISPO CASTRENSE Y DE LAS FUERZAS FEDERALES DE SEGURIDAD.-

A continuación, compartimos en forma completa la Homilía de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad:

Fiesta de Stella Maris
Martes 18 de agosto de 2026 – Catedral Castrense Stella Maris

Romanos 8,26-30
Salmo Magníficat (Lucas 1,46-55)
Evangelio de San Juan 2,1-11

Una vez más participamos con alegría de la Eucaristía en honor de nuestra Madre Stella Maris, “Estrella del Mar”.

Venimos a darle gracias al Señor por el don tan grande que nos hizo al darnos a su Madre como nuestra también.

Y así como, en el capítulo 4 del Evangelio de San Lucas que leemos cada jueves Santo, se nos relata que en la sinagoga todos tenían puestos los “ojos fijos en Jesús”, me gustaría invitarlos a que hoy pongamos los “ojos fijos en María”, ella fue asociada al misterio Redentor, fue la llena de gracia, la Inmaculada, la Bendita entre todas las mujeres, la que fue llamada por el Señor a “dejar obrar en ella grandes cosas”, por eso las generaciones todas, según su propio “cántico”, su propia profecía “la proclamamos bienaventurada”, la proclamamos feliz por ser fiel creyente, servicial, atenta, cercana, fuerte, valiente y dócil.

Por especial designio de Dios, y de su amor sin límites María fue hecha, “Madre de todos”. Dicha Maternidad no es un título ni condición del pasado, sino una verdad que podemos experimentar siempre en nuestra vida.

Advocaciones a lo largo y ancho de nuestra Patria y presencia mariana en distintas realidades que nos tocan vivir, son la intención de María para que la podamos experimentar así.

Desde los primeros siglos se ha adjudicado a María este apelativo de Stella Maris, Estrella del Mar.

La vida, lo sabemos, es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que buscamos estrellas que nos indican la ruta, pero sin lugar a dudas es María Santísima la mejor estrella y guía “es la estrella del mar” que nos acerca a puertos seguros si hacemos lo que su Hijo dice para alcanzar un día el Puerto mejor y eterno.

En el siglo XII, San Bernardo de Claraval, aludió a la Virgen como Estrella del Mar al decir:

“Si se levantan los vientos de la tentación; si te arrastran hacia los acantilados de la desesperación: mira a la Estrella, invoca a María. Si están a punto de ahogarte las olas de la soberbia, la ambición, el orgullo, la envidia, la rivalidad, mira a la estrella: invoca a María. En fin podríamos pensar ¿qué cosas o qué o cuáles situaciones en nuestra vida nos preocupan o asustan?, miremos a María, confiemos en María, ella es nuestra Madre, faro y luz que nos lleva a Puerto seguro.

Acabamos de escuchar en la oración primera que llamamos oración colecta y que debemos hacerla nuestra; la misericordia de Dios siempre nos sostiene con su amor, ella escucha las oraciones de quienes nos debatimos en medio de las olas de esta vida, confiados en María nos sabemos acompañados por ella para alcanzar el puerto mejor, que es el de la eternidad.

María nos trajo a Jesús, María nos invita a volver siempre a su Hijo. María está atenta a nuestras necesidades, como lo estuvo en Caná de Galilea. Faltaba vino, lo supo ver, y más, supo interceder ante su hijo adelantando “su hora”.

Ella camina con nosotros como con Jesús, ella fue testigo del primer milagro en las bodas de Caná, donde el Señor saca del apuro y de la vergüenza a esta familia bendiciéndola, transformando el agua en vino, para alegrar más profundamente la fiesta.

Así también el Señor quiere transformar nuestra vida aguada y superficial en el vino bueno de su espíritu. Así también el Señor quiere transformar nuestras vidas siendo cristianos coherentes y de verdad, dóciles a la transformación de nuestras vidas por el Evangelio asumido.

Pongamos los ojos fijos en María. Ella no se agrandó por ser la Madre de Dios, al contrario, sin demora se puso en camino para servir a su prima Isabel. Seamos también caminantes servidores de los hermanos.

Pongamos los ojos fijos en María, mujer del silencio fecundo, del corazón prudente y de fidelidad exquisita. Vivamos con fidelidad las enseñanzas de Jesús.

Pongamos los ojos fijos en María, mujer firme y solidaria. Atenta y colaboradora eficaz de Dios, servidora del Señor.

Pidamos a María, al celebrar su fiesta, que interceda ante su Hijo para que como ella seamos fieles creyentes, pidámosle a María con los ojos puestos en ella que podamos ser solidarios, justos y fraternos.

Pidámosle a María que podamos ser siempre verdaderos rostros de la misericordia de Dios.

Cada 18 de agosto es un día especial para nosotros al celebrar a la Titular de la Iglesia Catedral -sede del Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad-, y particularmente sin duda, para los integrantes de la Armada, Prefectura Naval y Marina Mercante, que la tienen como Patrona.

También para mí, es motivo de agradecimiento, al celebrar un aniversario más de mi ordenación episcopal, para servir a la Iglesia, primero en la Diócesis de Cruz del Eje desde el 2008 y desde 2017 a esta Iglesia particular, personal y artesanal, que peregrina en el Obispado para las Fuerzas Armadas y Federales de Seguridad”. Sé que todo es Providencia, fui ordenado Obispo un 18 de agosto del año 2008 en la Iglesia Catedral de Morón, “Inmaculada Concepción de Nuestra Señora del Buen Viaje” por Monseñor Justo Laguna, y estoy 18 años después celebrando en la Catedral, “Stella Maris” (Estrella del Mar), ella me guía en el océano de la vida.

Todo es Providencia, que no deja de sorprenderme. A ella, a María “me encomiendo en el viaje de la vida”.

Con total confianza depositamos en manos de nuestra Patrona, la Virgen Stella Maris, la vida de nuestras queridas, Armada, Prefectura Naval y Marina Mercante, con todos sus proyectos, deseos y emprendimientos.

En sus manos depositamos la vida de todos los hombres y mujeres que la integran, como así también de sus familias.

En sus manos depositamos también la vida de los que ya han partido y en sus manos ponemos también la vida de los que vendrán.

“Señor, por intercesión de tu Madre, haz que seamos liberados de todos los males en la tierra y podamos alcanzar el puerto de la eternidad”.

La Virgen, Estrella del Mar nos sostiene, la tenemos como brújula y guía, imitación e inspiración, para que este templo espiritual que somos cada uno de nosotros.

Ella se ocupa y preocupa por cada uno de sus hijos e hijas y quiere ser la alegría y guía en nuestra navegación, surcando nuestras naves en las difíciles aguas y escollos de la existencia.

Como dice el libro de la Sabiduría capítulo 14,3-4:

“Tú has abierto un camino en el mar, y una senda segura entre las olas, mostrando así que puedes salvar de todo riesgo o peligro, para que se embarquen aún los inexpertos”. Ella es luz aún en medio de las brumas más espesas de la existencia.

Virgen Santísima Stella Maris, Patrona y Madre, recibe nuestros corazones como el mejor homenaje.

En este, nuestro camino hacia el jubileo diocesano, con renovada fe y esperanza queremos ahondar y vivir en la caridad, reflejo de nuestra comunión con Dios que es Amor, y con María su mejor expresión.

Que el futuro Beato, Venerable Siervo de Dios, Enrique Shaw, hijo de la Armada, nos acompañe en la feliz aventura de encarnar el Evangelio sabiendo que María camina y navega con nosotros.

+Santiago Olivera

CELEBRACIÓN.-

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