MONS. OLIVERA | Pidamos al Señor, que en esta nueva Semana Santa que nos da la gracia de celebrar, que podamos ponernos cada día de parte del pueblo que reconoce al Señor que viene, el Señor que nos salva, así lo señaló el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir la Homilía en la celebración de la Santa Misa de Domingo de Ramos. Fue en la mañana del 29 de marzo, en la Parroquia Ntra. Sra. de Luján Castrense, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Presidió la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, concelebraron el Vicario General, Mons. Gustavo Acuña, el Rector del Seminario Diocesano, Padre Daniel Díaz Ramos, el Administrador Parroquial, Padre Darío Verón, los Capellanes Mayores de la Armada Argentina, Padre Francisco Rostom Maderna y Capellanes Padre Luis Villafañe, Padre Luis Berthoud, Padre José Luis Toya, Padre Emilio Gracelli. Participaron, los Diáconos, Carlos Paz, Gustavo Varela, Antonio Shugt y Lucas Garcilazo, Seminaristas Castrenses y fieles castrenses.
Mons. Santiago decía en la Homilía, “comenzamos la Semana Grande tal como la llamaba San Juan Crisóstomo, no porque se extienda algunos días o algunas horas más, sino porque es grande porque celebraremos los acontecimientos centrales de nuestra fe. Cristo que, por amor, entrega su vida, no salvándose a sí mismo, como hemos escuchado en el Evangelio, sino, desandando el camino de Adán y Eva, (…); Él, viene como un verdadero hombre, pero también como verdadero Dios para recuperarnos la vida para siempre”.
Continuando, el Obispo decía, “siempre me gusta repetir que, no empezamos a vivir una Semana Santa más, comenzamos a vivir una nueva Semana Santa. Cuando empezamos ese tiempo de Cuaresma el miércoles de ceniza, en este recorrido se nos invitaba a reconocer dos verdades.
Que somos polvo y al polvo volveremos, nuestra finitud, nuestra fragilidad, pero también una invitación para adherirnos a Jesús, para seguirlo a Jesús, para ser discípulos de Jesús, convertirnos y creer en el Evangelio”.
Completando, Mons. Olivera afirmó, “convertirnos, sabemos es, ir nuestros pasos y nuestra inteligencia por el Evangelio, y creer en el Evangelio, no es solo una expresión de los labios, sino actitud del corazón y abrazar las enseñanzas de Jesús, manifestándole así nuestro amor. Decir, creer en este Evangelio, supone plasmar en nuestras vidas las enseñanzas de Jesús.
Es una buena oportunidad para que, al inicio de este santo tiempo, de esta Semana Grande, volvamos a querer verdaderamente, a convertir nuestros pasos, (…). Desear de verdad, plasmar y vivir nuestra vida en la vida el Evangelio”.
En otro párrafo, el Obispo señalaba, “en estos días, tuve la gracia de compartir con un joven que está haciendo un camino de vuelta a casa podríamos decir, con una gran ignorancia en el camino de la fe, descubriendo por gracia de Dios, por obra del Espíritu Santo en su corazón, las verdades de nuestra fe. El me preguntaba con sencillez, ¿qué es la Pascua?
Podríamos preguntarnos también cada uno de nosotros, ¿qué es la Pascua? La Pascua es la recuperación de la vida para siempre, justamente, «aquel que cree en mí, aunque muera vivirá». Pidamos al Señor, que en esta nueva Pascua nos ayude a esbozar nuestra propia respuesta y vivir de acuerdo con ella”.
Finalmente, Mons. Santiago compartió, “quisiera terminar con una invitación, al inicio de la Misa leíamos el Evangelio, justamente que veíamos que el pueblo -y lo hemos hecho nosotros- con los ramos en alto, aclamamos al Señor. Pidamos al Señor entonces, que en esta nueva Semana Santa que nos da la gracia de celebrar, que podamos ponernos cada día, de parte del pueblo que reconoce al Señor que viene, el Señor que nos salva, (…), que este ramo que llevamos en nuestra casa nos recuerde siempre el compromiso de estar del lado de este pueblo que supo intuir, que supo descubrir justamente al que venía en el nombre de Dios”.-
HOMILÍA.-























CELEBRACIÓN.-





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