MONS. OLIVERA | Queremos agradecer al Señor por el don de la libertad de Nahuel, queremos ser profundamente evangélicos y decir, Dios escucha a su pueblo y agradecer y pedirle por la paz, así lo expresó el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir su Homilía en la Santa Misa de acción de Gracia por la liberación del Gendarme, Cabo Primero, Nahuel Gallo. Fue en la mañana del viernes 6 de marzo, en nuestra Iglesia Catedral Castrense, Stella Maris, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Presidió la Santa Misa, el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, Mons. Santiago Olivera, concelebraron, el Vicario General, Mons. Gustavo Acuña, el Canciller, Padre Carlos Terceiro Muiño, el Rector del Seminario, Padre Daniel Díaz, el Rector de la Catedral, Padre Hernán Vigna, los Capellanes Mayores de Armada Argentina, Padre Francisco Rostom Maderna, de GNA, Padre Jorge Massut, de PNA, Padre Diego Tibaldo, de PSA, Padre Rubén Bonacina y Capellanes de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad. Participaron, la Sra. Ministro de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, el Sr. Jefe de GNA, Comandante General Claudio Miguel Brilloni, el Subjefe de GNA, Comandante, el Subjefe del Estado Mayor General de la Armada, Contraalmirante I.M. Fernando Daniel Terribile, el Cabo Primero, Nahuel Gallo, su esposa María Alexandra, su hijo, Víctor Gallo y fieles castrenses.
Luego de saludar a las autoridades presentes y a Nahuel Gallo y familia, Mons. Santiago decía, “para nosotros como Obispado Castrense hoy es un motivo realmente trascendente y les queremos agradecer porque seguramente cuando pensamos que Evangelio leer, era el de los diez enfermos de lepra, que fueron curados por Jesús, de los diez, solo uno vuelve a agradecer. Siempre la gratitud es bien evangélico”.
Continuando, decía el Obispo, “(…) para nosotros, cada familia, cada miembro de las Fuerzas es parte de nuestro Obispado. Me acuerdo que una vez, les compartía, que para mí, el corazón y la vida de cada uno de los hombres y mujeres de las Fuerzas que van caminando a lo largo y ancho del país, es la Diócesis castrense.
En esta oportunidad queremos agradecer también a Alexandra y también a la Gendarmería Nacional Argentina, porque lo hemos sentido y Nahuel, te contamos, nos hemos sentido como esta Lectura, de Pedro preso, pero que había una gran comunidad rezando. Tu familia de sangre, tu familia de Gendarmería todos, todo el país rezaba, no nos arrogamos solo nosotros, sin duda todos rezamos por tu vuelta, por ello, es una alegría celebrar esta Eucaristía, dando gracias en primer lugar”.
Seguidamente, Mons. Olivera, señalaba, “quería compartir breves líneas que leemos en el Libro de Job, (…). Eran el Elifaz de Teman, Bildad de Súaj y Sofar de Naamá, los cuales se pusieron de acuerdo para ir a expresarle sus condolencias, había fallecido parte de la familia, y consolar. «Al divisarlo de lejos, no lo reconocieron a Job, y entonces se pusieron a llorar a gritos, rasgaron sus mantos y se arrojaron sobre sus cabezas polvo». Escuchen esto, «después permanecieron sentados en el suelo junto a él, a Job, siete días y siete noches sin decir una palabra porque veían que su dolor era muy grande».
Esto de Job seguramente uno lo experimente, es decir, la presencia de los amigos; a veces no decir nada, sino estar presente”.
En otro párrafo, el Obispo compartía, “(…) la presencia, es el primer acto de amor. Entonces quisimos nosotros también ese Rosario rezado todos los días, esa conmovedora foto que Alexandra nos mandó de Víctor, su hijo rezando, es una alegría, porque era rezar, esa es nuestra fe, pero también manifestar nuestra presencia, nuestra cercanía.
Dar gracias es profundamente evangélico. La vida nos va a ir encaminando de nuevo, pero queremos dar gracias, queremos que este Evangelio, ser Nahuel hoy, como uno de ellos que recibió una gracia grande de Dios con instrumentos humanos, con servicio, con trabajo con diálogo, con instancia, pero como decía entonces en estos días, Nahuel está entre nosotros y en nuestra Patria”.
Profundizando, Mons. Santiago, dijo, “queremos entonces unirnos a esta acción de gracias que, sin duda, Nahuel decía en la conferencia de prensa que todavía está un poquito encerrado, porque tiene su corazón por aquellos que están allí detenidos, muchos desaparecidos físicamente, porque no se sabe mucho, pero nosotros sabemos que sin duda eso habla de un corazón grande, solidario, pero también tenemos que saber que el Señor nos da la libertad y nos hace libres, justamente ajustando nuestra vida al Evangelio. Queremos agradecer al Señor por el don de la libertad de Nahuel, que cuando la perdemos la valoramos mucho, pero queremos ser profundamente evangélico como hemos escuchado en relato del Evangelio de recién y manifestar juntos la certeza de que, Dios escucha a su pueblo, agradecer y pedir por la paz”.
Completando, el Obispo agregó, “nunca en la guerra se gana, aunque se venza, en la guerra perdemos todos. Así que pidámosle al Señor que nos ayude a ser instrumentos de paz, pidámosle que nos ayude a trabajar en nuestra realidad para consolidar la paz. Fundamentalmente las Fuerzas Federales de Seguridad tienen ese gran desafío cada día, abrazan una vocación de servicio y de entrega.
Transitando nosotros el año de la caridad y los 70 años de nuestro Jubileo, decimos, queremos servir a los que nos sirven, queremos cuidar a los que nos cuidan. Gracias por hacernos posible, Alexandra, Nahuel, Ministra, Comandantes, por hacernos posible esta realidad de gratitud como Iglesia castrense”.–
HOMILÍA.-




















CELEBRACIÓN.-





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