MONS. OLIVERA | Velar por la democracia es un trabajo por la paz, así lo expresó el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir su mensaje dirigido a la Comunidad Diocesana en vísperas de un nuevo acto eleccionario en la República Argentina publicado en el Boletín Orillando el Encuentro N° 162. Mons. Santiago Olivera destacaba, “estimo de gran valor que podamos ejercer este derecho y obligación.
Recuerdo aquella expresión de la Iglesia “la democracia es como un eco temporal del Evangelio”. El querido Papa Francisco enseñaba de la misma: «La democracia tiene inherente un gran e indudable valor: el de estar «juntos», el de que el ejercicio del gobierno tenga lugar en el contexto de una comunidad que se confronta libre y secularmente en el arte del bien común, que no es sino un nombre diferente de lo que llamamos política. Juntos, es sinónimo de «participación». Ya el padre Lorenzo Milani y sus muchachos lo subrayaban en la magistral Carta a una profesora: «He aprendido que el problema de los demás es el mismo que el mío. Salir de él juntos es la política, salir de él solos es la avaricia”. Sí, los problemas a los que nos enfrentamos son de todos y afectan a todos»”. [Trieste- Clausura de la 50ª Semana Social de los Católicos en Italia- 2024]
Completando, decía el Obispo, “Velar por la democracia es un trabajo por la paz. Razón por la cual los hombres y mujeres de las distintas fuerzas (Armadas y Federales, también provinciales] “custodian la democracia”. Ver sus despliegues por el ancho y largo de nuestro país, es un motivo de renovada gratitud para con ellos. Un fin de semana, asistiendo hasta los lugares más recónditos de nuestra Patria. Con gratitud a ellos, un noble gesto de nuestra parte podría ser, al ir a emitir nuestro voto, acercarnos a ellos y darles las gracias”.
A continuación, compartimos en forma completa el mensaje de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad:
Querida Comunidad Diocesana:
Habiendo vivido, con mucha alegría y gratitud, la ordenación sacerdotal del diac. Agustín Cañamero, quiero agradecer a todos los que se han unido en la celebración, los que pudieron estar en la Iglesia Luján Castrense, como los que se unieron por los medios de comunicación comunión. A todos los que rezaron y rezan. Muchas gracias.
Estamos a vísperas de un nuevo acto electivo, a través de voto, derecho y obligación fruto de la Democracia. Estimo de gran valor que podamos ejercer este derecho y obligación.
Recuerdo aquella expresión de la Iglesia “la democracia es como un eco temporal del Evangelio”. El querido Papa Francisco enseñaba de la misma:
“La democracia tiene inherente un gran e indudable valor: el de estar «juntos», el de que el ejercicio del gobierno tenga lugar en el contexto de una comunidad que se confronta libre y secularmente en el arte del bien común, que no es sino un nombre diferente de lo que llamamos política. Juntos, es sinónimo de «participación». Ya el padre Lorenzo Milani y sus muchachos lo subrayaban en la magistral Carta a una profesora: «He aprendido que el problema de los demás es el mismo que el mío. Salir de él juntos es la política, salir de él solos es la avaricia”. Sí, los problemas a los que nos enfrentamos son de todos y afectan a todos”. [Trieste- Clausura de la 50ª Semana Social de los Católicos en Italia- 2024]
Nada más evangélico que el trabajo en “Comunidad /Comunión”. Orientada así, siguiendo la presentación del Papa, la democracia hará honra de su condición “nace del Pueblo y se orienta al bien del Pueblo que ha elegido a sus gobernantes”. Desafío de todos, velar que esto se cumpla. Y honradez de los que son elegidos para no decepcionar la confianza que en ellos deposita, quien emite un voto a su favor.
Velar por la democracia es un trabajo por la paz. Razón por la cual los hombres y mujeres de las distintas fuerzas (Armadas y Federales, también provinciales] “custodian la democracia”. Ver sus despliegues por el ancho y largo de nuestro país, es un motivo de renovada gratitud para con ellos. Un fin de semana, asistiendo hasta los lugares más recónditos de nuestra Patria.
Con gratitud a ellos, un noble gesto de nuestra parte podría ser, al ir a emitir nuestro voto, acercarnos a ellos y darles las gracias.
Los invito a rezar juntos, la Oración por la Patria, con la común intención de este Acto de la Democracia, por nuestro país y por quienes serán elegidos, como así también, rezar por quienes nos toca elegir.
Mi paternal bendición en el Señor Jesús, Señor de la Historia y en su Madre, en la tan querida advocación de Nuestra Señora de Luján.
✠Santiago





0 comentarios