Papa Francisco | Que el Dios de la paz reavive en los corazones de los dirigentes de las naciones el sentido humano y cristiano de la misericordia, así lo expresaba el Santo Padre al compartir sus palabras antes de recitar la oración Mariana del Ángelus. Fue minutos antes del mediodía de hoy (hora local), desde la Explanada de la Basílica de Santa María de Collemaggio, en L’Aquila, hasta donde viajó para presidir el inició del Jubileo Celestiniano, que se extiende hasta este lunes 29 de agosto, en el marco del 728º aniversario del Perdón Celestiniano.
A continuación, compartimos en forma completa el mensaje de Su Santidad Francisco:
Queridos hermanos y hermanas!
Al final de esta celebración, nos dirigimos a la Virgen María con la oración del Ángelus.
Pero antes quiero saludar a todos los que han participado, incluso a los que han tenido que hacerlo a distancia, en casa o en el hospital o en la cárcel. Agradezco a las autoridades civiles su presencia y el esfuerzo organizativo. Agradezco de corazón al Cardenal Arzobispo y a los demás Obispos, a los sacerdotes, a los consagrados, y consagradas, a las familias, al coro y a todos los voluntarios, así como a la policía y a la Protección Civil.
En este lugar, que ha sufrido una grave calamidad, quiero asegurar mi cercanía al pueblo de Pakistán afectado por las inundaciones de proporciones desastrosas. Rezo por las numerosas víctimas, los heridos y los desplazados, y para que sea pronta la generosa solidaridad internacional.
Y ahora invocamos a la Virgen para que, como dije al final de la homilía, obtenga el perdón y la paz para el mundo entero. Recemos por el pueblo ucraniano y por todos los pueblos que sufren a causa de las guerras. Que el Dios de la paz reavive en los corazones de los dirigentes de las naciones el sentido humano y cristiano de la misericordia. María, Madre de la Misericordia y Reina de la Paz, ruega por nosotros.





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