Roma | Sólo el amor y la verdad sanarán las heridas

4 mayo, 2019

Roma | Sólo el amor y la verdad sanarán las heridas, la síntesis se desprende de una afectuosa y sentida carta remitida por el Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, redactada en cercanía de la Solemnidad de Ntra. Sra. de Luján, Santa Patrona de nuestro Obispado. Mons. Olivera, quien se encuentra desde mediados de esta semana en Europa, asistiendo a la visita Ad Limina Apostolorum en Roma, desde donde se dirigió a sus fieles diocesanos.

A continuación compartimos carta de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

 Roma, 04 de mayo 2019

 

Queridos diocesanos:

En la cercanía de la Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra Patria y de nuestro Obispado, y uniéndonos a la novena que están viviendo algunas comunidades nuestras, nos vamos preparando para celebrar como diocesanos la Fiesta de nuestra Santa Patrona y es en éste marco que quise compartir con ustedes esta carta.

En estos momentos estoy con el segundo grupo de Obispos argentinos por empezar la Visita Ad Limina Apostolorum en Roma, por eso deseando  estar cerca para celebrar a nuestra Madre, quiero que llegue a ustedes este mensaje paternal y cercano, encomendando a toda nuestra diócesis, a todas las Fuerzas Armadas y Federales de Seguridad junto a sus familias. Quiero consagrarlos al corazón de la Virgen María que al pie de la Cruz fue dada a todos: «Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, he ahí a tu hijo». Luego dice al discípulo: «He ahí a tu madre» (Jn 19, 26-27).

Que en esta Solemnidad y siempre, podamos mirar a María y experimentar su cercanía para ser como Ella;  solidarios con los que más sufren.

Como les recordaba en la Misa Crismal de este año: “No puedo dejar de pensar en aquellos fieles nuestros que más están sufriendo. Aquellos que enfermos y con años de prisiones preventivas siguen sufriendo la cárcel y lo que es peor, siguen sufriendo por causa de miradas parciales e ideologizadas”[1], renovamos ante nuestra Madre el pedido por quienes están padeciendo injustamente, cargando la cruz en las cárceles, en sus domicilios; mayores, ancianos, enfermos sin condena, con prisión preventiva, situaciones muy difíciles de nuestro tiempo. Es bueno recordar aquí, lo dicho por el Papa Francisco, que los privados de libertad no deben estar privados de dignidad, en muchas situaciones y cárceles del país, se experimentan las dos privaciones, y no podemos quedar indiferentes ante esta triste y grave realidad.

A María de Luján también le pedimos por el encuentro de nuestra Patria, por la búsqueda de la verdad y la justicia, por una memoria completa que nos ayude a mirar con esperanza. Tenemos la certeza de que somos hijos de la Madre de Dios, que nos acompaña y sostiene. Junto a la Madre que tiene la misión de interceder volvemos a implorar por todas las situaciones difíciles de nuestro País diciendo desde el corazón: “Jesucristo, Señor de la historia te necesitamos, nos sentimos heridos y agobiados, necesitamos tu alivio y fortaleza, queremos ser Nación, cuya identidad sea la pasión por la verdad.”

He podido constatar heridas muy abiertas, agresiones muy duras, descalificaciones que sin lugar a dudas no resiste el tamiz de cristiano, pero que a la vez comprendo y asumo el dolor de tantos.

En la homilía al comienzo de mi ministerio Episcopal en esta diócesis, me referí ser puente, a ser la imagen del puente, y allí decía: “…No hay tarea más digna que dedicarse a tender puentes hacia los hombres y hacia las cosas; sobre todo, en un tiempo en el que tanto abundan los constructores de barreras. En un mundo de zanjas, ¿qué mejor que entregarse a la tarea de superarlas?”[2]…  A la vez mencionaba que ser y tender puentes no se hace sin sacrificio, por eso muchas veces constatamos lo arduo de esta misión que se ha querido dinamitar ese puente de uno y de otro lado. Decía entones que: “Comúnmente el puente es lo primero que se bombardea en las guerras cuando riñen las dos orillas. De ahí que el mundo esté lleno de puentes destruidos”[3].

No se puede amar sin convertirse en puente; es decir, sin salir un poco de uno mismo, es muy difícil cuando no nos ponemos a mirar con verdad, con serenidad, con justicia; no se puede seguir construyendo el futuro hiriéndonos, insultándonos, persiguiéndonos, de uno u otro lado.  No podemos así construir,  ni ser puentes desacreditando, juzgando duramente, evitando el camino del Evangelio, de la corrección fraterna y el diálogo de hermanos.

No siempre debemos juzgar desde lo que se quiere oír. ¿Cómo entendemos que los agravios vengan desde los dos lados? Hago mi mirada  y en lo que pueda haber herido pido perdón. Los otros días expresaba: “nunca más” y ese término parece que ofendió a algunos. Al decir nunca más, quería decir “no más agresiones”, “no más insultos”, “no más persecución, de ningún signo ni lugar”, el respeto a la persona y a toda persona por la dignidad que merecemos y merecen los hermanos, aún los que hayan tomado caminos equivocados; la violencia nunca es buena y no conduce a la paz y al encuentro. Pero renuevo mi fe en la Iglesia, más allá de las miradas humanas y de juez que no me corresponden. Estamos más heridos de lo que imaginaba, sólo el amor y la verdad sanarán las heridas. Como nos dice el Papa Francisco: “Nosotros no podemos hacer nada sin el Espíritu. Es el Espíritu el que nos hace resurgir de nuestros límites, de nuestras muertes, porque nosotros tenemos muchas necrosis en nuestra vida, en el alma”[4].

Como ustedes saben hemos terminado en nuestra Diócesis la Instrucción diocesana sobre un presunto milagro del Siervo de Dios Enrique Shaw, quien fue un laico, padre de familia y empresario, y quien en su juventud fue miembro de la Armada Argentina. Con alegría quiero contarles que el dos de mayo último, junto a la Postuladora, Dra. Silvia Correale y el Vice Postulador, Dr. Juan Gregorio Navarro Floria, se presentaron los documentos de la Instrucción en la Congregación para las Causas de los Santos. Los invito en este tiempo, a renovar la oración para gloria de Dios y para bien de nuestra Patria y de nuestras Fuerzas, y así podamos contar pronto con un nuevo modelo de santidad.

Recemos juntos a nuestra Madre de Luján en esta nueva Solemnidad. Ella conoce como Madre las angustias, necesidades y heridas de nuestro pueblo, pidámosle fuerzas para vivir como hermanos.

Sin más, les envío mi bendición a todos, en especial a aquéllos que en este tiempo han sufrido y sufren más, pidiéndoles de corazón que recen por mí.

 

 

+Santiago Olivera

Obispo para las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales

de Seguridad de la República Argentina

(ObispadoCastrense)

 

[1]Homilía Misa Crismal, 16 de abril 2019, en la Parroquia Ntra. Sra. de Luján Castrense.

[2]Homilía Inicio Ministerio Episcopal como Obispo Castrense, Catedral Stella Maris, 30 de junio 2017.

[3]Ibídem.

[4]Homilía del Papa Francisco en la Misa celebrada este martes 30 de abril del 2019 en la Casa Santa Marta.

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