Novena a la Virgen de Luján-Patrona de la Diócesis Castrense de Argentina
María se tomó bien en serio ser la Madre de todos. Al pie de la cruz la recibimos como Madre porque su Hijo así lo quiso como su testamento más grande. María, como lo hizo en las Bodas de Caná, con mirada tierna, cercana, atenta a nuestras necesidades, nos invita siempre a disponer nuestro corazón a Jesús y estar bien dispuestos a lo que Él nos dice.
(Párrafo del mensaje de nuestro obispo, Mons. Santiago)
SÉPTIMO DÍA: “EN LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER COMPASIVA”
PETICIÓN: Por los que están lejos de sus familias
+En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Oración preparatoria:
¡Oh María! Muchas veces en tu Santuario hemos pedido por nuestras familias, que a veces están lejos por diversos motivos. Hoy queremos pedirte por todos aquellos que están lejos de sus familias. Particularmente por los que viven solos y los que no han sido repatriados aún. Los miembros de nuestra familia Diocesana, cuyo cumplimiento de su misión, los hace estar lejos de su familia también. Dales serenidad, cúbrelos con tu manto y renueva en ellos la esperanza del reencuentro. Amén
Lectura del día Evangelio según San Juan 10,22-30.
Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón. Los judíos lo rodearon y le preguntaron: «¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente». Jesús les respondió: «Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa». Palabra del Señor
Le pedimos a nuestra Madre, la Virgen, nos regale un corazón compasivo.
Ofrecemos nuestra comunión espiritual, por la intención de hoy:
Señor Jesús creo firmemente que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te adoro como Dios verdadero aquí oculto. Por mis pecados te pido perdón. Y porque te amo sobre todas las cosas, deseo recibirte espiritualmente en este momento. Habiéndome unido a Ti, te doy gracias y me someto enteramente a tu santa voluntad. Amén
ORACIÓN FINAL:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro ¡Oh Virgen, gloriosa y bendita! Amén
Dios te salve, María… Nuestra Señora de Luján. Ruega por nosotros.




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