{"id":10312,"date":"2019-11-22T05:00:21","date_gmt":"2019-11-22T08:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=10312"},"modified":"2019-11-22T05:00:21","modified_gmt":"2019-11-22T08:00:21","slug":"tailandia-la-mision-es-amor-por-jesucristo-pero-tambien-pasion-por-su-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/tailandia-la-mision-es-amor-por-jesucristo-pero-tambien-pasion-por-su-pueblo\/","title":{"rendered":"Tailandia | La misi\u00f3n es amor por Jesucristo, pero tambi\u00e9n pasi\u00f3n por su pueblo"},"content":{"rendered":"<p><strong>VIAJE APOST\u00d3LICO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tailandia<\/strong> | <strong>La misi\u00f3n es amor por Jesucristo, pero tambi\u00e9n pasi\u00f3n por su pueblo<\/strong>, la frase es parte del discurso brindado en la ma\u00f1ana del 22 de noviembre, por Su Santidad Francisco al mantener un encuentro con <strong>Obispos Tailandeses<\/strong> y la <strong>Federaci\u00f3n de las Conferencias Episcopales Asi\u00e1ticas<\/strong> (FABC). El encuentro se desarroll\u00f3 en el Santuario del <strong>Beato Nicol\u00e1s Bookerd Kitbamrun<\/strong>, en la ciudad de Bangkok, donde el Santo Padre les pidi\u00f3 a los Obispos, <strong>\u201cNo clericalizar la misi\u00f3n y mucho menos a los laicos\u201d, \u201ctener siempre abierta la puerta para sus sacerdotes\u201d<\/strong> y <strong>\u201cno buscar otras manos que no sean las de Dios\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes el mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos:<\/em><\/p>\n<p><em>Agradezco a Su Eminencia, el Cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, sus amables palabras de introduccio\u0301n y bienvenida. Estoy feliz de poder estar con ustedes y compartir, aunque sea de manera breve, las alegri\u0301as y las esperanzas, sus iniciativas y suen\u0303os, y tambie\u0301n los desafi\u0301os que enfrentan como pastores del santo pueblo fiel de Dios. Gracias por su fraternal bienvenida.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestro encuentro de hoy tiene lugar en el Santuario del Beato Nicola\u0301s Bunkerd Kitbamrung, que dedico\u0301 su vida a la evangelizacio\u0301n y la catequesis, formando disci\u0301pulos del Sen\u0303or, principalmente aqui\u0301 en Tailandia, tambie\u0301n en parte de Vietnam y a lo largo de la frontera con Laos, y corono\u0301 su testimonio de Cristo con el martirio.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Pongamos este encuentro bajo su mirada para que su ejemplo impulse en nosotros un gran celo por la evangelizacio\u0301n en todas las Iglesias locales de Asia y podamos ser, cada vez ma\u0301s, disci\u0301pulos misioneros del Sen\u0303or; asi\u0301 su Buena Noticia pueda ser derramada como ba\u0301lsamo y perfume en este bello y gran continente.<\/em><\/p>\n<p><em>Se\u0301 que esta\u0301 planificado para el 2020 la Asamblea General de la Federacio\u0301n de Conferencias de los Obispos de Asia, en el cincuentenario de su fundacio\u0301n. Una buena ocasio\u0301n para volver a visitar estos \u201csantuarios\u201d donde se custodian las rai\u0301ces misioneras que marcaron estas tierras y dejarse impulsar por el Espi\u0301ritu Santo desde las huellas del primer amor, lo cual permitira\u0301 abrirse con parresia a un futuro que deben gestar y crear, a fin de que tanto la Iglesia como la sociedad en Asia se beneficien de un impulso evange\u0301lico compartido y renovado. Enamorados de Cristo, capaces de enamorar y compartir ese mismo amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Ustedes viven en medio de un continente multicultural y multirreligioso, dotado de gran belleza y prosperidad, pero probado al mismo tiempo por una pobreza y explotacio\u0301n extendida a varios niveles. Los ra\u0301pidos avances tecnolo\u0301gicos pueden abrir inmensas posibilidades que faciliten la vida, pero tambie\u0301n pueden dar lugar a un creciente consumismo y materialismo, especialmente entre los jo\u0301venes.\u00a0<strong>Ustedes cargan sobre sus hombros las preocupaciones de sus pueblos<\/strong>, al ver el flagelo de las drogas y el tra\u0301fico de personas, la necesidad de atender un gran nu\u0301mero de migrantes y refugiados, las malas condiciones de trabajo, la explotacio\u0301n laboral experimentada por muchos, asi\u0301 como la desigualdad econo\u0301mica y social que existe entre los ricos y pobres.<\/em><\/p>\n<p><em>En medio de estas tensiones esta\u0301 el pastor luchando e intercediendo con su pueblo y por su pueblo; por eso creo que la memoria de los primeros misioneros que nos precedieron con coraje, con alegri\u0301a y con una resistencia u\u0301nica, permitira\u0301 medir y evaluar nuestro presente y nuestra misio\u0301n desde una perspectiva mucho ma\u0301s amplia y mucho m\u00e1s transformadora.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta memoria nos libra, en primer lugar, de creer que los tiempos pasados fueron siempre ma\u0301s favorables o mejores para el anuncio, y nos ayuda a no refugiarnos en pensamientos y discusiones este\u0301riles que terminan por centrarnos y encerrarnos en nosotros mismos, paralizando todo tipo de accio\u0301n. \u00abAprendamos de los santos que nos han precedido y enfrentaron las dificultades propias de su e\u0301poca\u00bb (Exhort. ap.\u00a0Evangelii gaudium, 263), y\u00a0<strong>permitamos ser despojados de todo aquello que se nos \u201cpego\u0301\u201d durante el camino, y que vuelve ma\u0301s pesado todo el andar<\/strong>.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Somos conscientes de que hay estructuras y mentalidades eclesiales que pueden llegar a condicionar negativamente un dinamismo evangelizador; igualmente las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga; porque en definitiva sin vida nueva y espi\u0301ritu evange\u0301lico, sin \u201cfidelidad de la Iglesia a la propia vocacio\u0301n\u201d, cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo, y puede dificultar a nuestro corazo\u0301n el importante ministerio de la oracio\u0301n y la intercesio\u0301n.<\/em><\/p>\n<p><em>Esto nos puede ayudar a veces a movernos ante los entusiasmos indiscretos, metodolog\u00edas con \u00e9xito aparente pero con poca vida.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Mirando el camino misionero en estas tierras, una de las primeras ensen\u0303anzas recibidas nace de la confianza en saber que es precisamente el Espi\u0301ritu Santo el primero en adelantarse y convocar: el Esp\u00edritu Santo \u201cprimerea\u201d a la Iglesia invita\u0301ndola a alcanzar todos esos puntos nodales, donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesu\u0301s los nu\u0301cleos ma\u0301s profundos del alma de nuestras ciudades y culturas.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>No olvidemos que el\u00a0<strong>Espi\u0301ritu Santo llega antes que el misionero y permanece con e\u0301l<\/strong>. El impulso del Espi\u0301ritu Santo sostuvo y motivo\u0301 a los Apo\u0301stoles y a tantos misioneros a no descartar ninguna tierra, pueblo, cultura o situacio\u0301n. No buscaron un terreno con \u201cgaranti\u0301as de e\u0301xito\u201d; al contrario, su \u201cgaranti\u0301a\u201d residi\u0301a en la certeza que ninguna persona y cultura estaba de antemano incapacitada para recibir la semilla de vida, de felicidad y especialmente de la amistad que el Sen\u0303or le quiere regalar. No esperaron que una cultura fuera afi\u0301n o sintonizara fa\u0301cilmente con el Evangelio; por el contrario, se zambulleron en la realidad, se zambulleron en esas realidades nuevas convencidos de la belleza de la que eran portadores.<\/em><\/p>\n<p><em>Toda vida vale a los ojos del Maestro. Ellos eran audaces, valientes, porque sabi\u0301an principalmente que\u00a0<strong>el Evangelio es un don para ser derramado en todos y para todos<\/strong>: derramados a toda la gente, a los doctores de la ley, pecadores, publicanos, prostitutas, todos los pecadores de ayer como los de hoy. Me gusta sen\u0303alar que la misio\u0301n, antes que las actividades para realizar o proyectos para implementar, requiere una mirada y un olfato a cultivar; requiere una preocupacio\u0301n paternal y maternal porque la oveja se pierde cuando el pastor la da por perdida, nunca antes.<\/em><\/p>\n<p><em>Hace tres meses me visit\u00f3 un misionero franc\u00e9s que trabaja desde hace casi 40 a\u00f1os en el Norte de Tailandia entre las tribus y vino con un grupo de unas 20, 25 personas, todos padres y madres de familia, j\u00f3venes, 25 a\u00f1os, a los cuales \u00e9l los hab\u00eda bautizado, primera generaci\u00f3n y ahora bautizaba a sus hijos. Uno puede pensar: perdiste la vida con 50 personas, con 100 personas, esa fue su semilla y Dios lo consuela, haciendo bautizar a los hijos que \u00e9l bautiz\u00f3 por primera vez, simplemente, esos tribales del norte de Tailandia, lo vivi\u00f3 como riqueza para evangelizar, no dio por perdida a esa oveja, la asumi\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>Uno de los puntos ma\u0301s hermosos de la evangelizacio\u0301n es hacernos cargo de que la misio\u0301n confiada a la Iglesia no reside solo en la proclamacio\u0301n del Evangelio, sino tambie\u0301n en aprender a creerle al Evangelio. \u00a1Cu\u00e1ntos hay que proclaman, proclamamos a veces, en momentos de tentaci\u00f3n el Evangelio y no le creemos! Aprender a creer el Evangelio y dejarse tomar y transformar por e\u0301l; consiste en vivir y en caminar a la luz de la Palabra que tenemos que proclamar.<\/em><\/p>\n<p><em>Nos hara\u0301 bien recordar al gran Pablo VI, cito: \u00abEvangelizadora, la Iglesia comienza por evangelizarse a si\u0301 misma. Comunidad de creyentes, comunidad de esperanza vivida y comunicada, comunidad de amor fraterno, tiene necesidad de escuchar sin cesar lo que debe creer, las razones para esperar, el mandamiento nuevo del amor\u00bb (Exhort. ap.\u00a0Evangelii nuntiandi, 15).<\/em><\/p>\n<p><em>Asi\u0301 la Iglesia entra en la dina\u0301mica discipular de conversio\u0301n-anuncio, purificada por su Sen\u0303or, se transforma en testigo por vocacio\u0301n. Una Iglesia en camino, sin miedo a bajar a la calle y confrontarse con la vida misma de las personas que le fueron confiadas, es capaz de abrirse humildemente al Sen\u0303or y con el Sen\u0303or vivir el asombro, el estupor de la aventura misionera, sin esa necesidad consciente o inconsciente de querer aparecer ella en primer lugar, ocupando o pretendiendo, vaya a saber que\u0301 lugar de preeminencia.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Cua\u0301nto debemos aprender de ustedes, que en tantos de sus pai\u0301ses o regiones son minori\u0301as, y a veces minor\u00edas ignoradas, obstaculizadas o perseguidas, y\u00a0<strong>no por eso se dejan llevar o contaminar por el si\u0301ndrome de inferioridad o la queja de no sentirse reconocidos<\/strong>! Van adelante, anuncian, siembran, rezan, esperan y no pierden la alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Hermanos: \u00abUnidos a Jesu\u0301s, busquemos lo que E\u0301l busca, amemos lo que E\u0301l ama\u00bb (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 267), y no tengamos miedo de hacer de sus prioridades nuestras prioridades. Ustedes saben muy bien lo que es una Iglesia pequen\u0303a en personas y en recursos, pero ardiente y con ganas de ser instrumento vivo del compromiso del Sen\u0303or con todas las personas de sus pueblos y ciudades (cf. Conc. Vat. II, Const. dogm.\u00a0Lumen gentium, 1). Su compromiso por llevar adelante esa fecundidad evange\u0301lica anunciando el kerygma con obras y con palabras en los diferentes a\u0301mbitos donde los cristianos se encuentren, es un testimonio contundente.<\/em><\/p>\n<p><em>Una Iglesia misionera sabe que su mejor palabra es dejarse transformar por la Palabra que da Vida, haciendo del servicio su nota definitiva. No somos nosotros quienes disponemos de la misio\u0301n, y menos nuestras estrategias. Es el Espi\u0301ritu el verdadero protagonista que a nosotros, pecadores perdonados, nos impulsa y nos envi\u0301a continuamente a compartir este tesoro en vasijas de barro (cf.\u00a02 Co\u00a04,7); transformados por el Espi\u0301ritu para transformar cada rinco\u0301n donde nos toque estar.\u00a0<strong>El martirio de la entrega cotidiana y tantas veces silenciosa dara\u0301 los frutos que sus pueblos necesitan.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Esta realidad nos impulsa a desarrollar una espiritualidad muy particular. El pastor es una persona que, en primer lugar, ama entran\u0303ablemente a su pueblo, ama entran\u0303ablemente a su pueblo, conoce su idiosincrasia, sus debilidades y fortalezas. La misio\u0301n es ciertamente amor por Jesucristo, pero al mismo tiempo es una pasio\u0301n por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesu\u0301s crucificado, reconocemos todo ese amor que nos devuelve la dignidad y nos sostiene, y precisamente alli\u0301 mismo, si no somos ciegos, empezamos a percibir que esa mirada de Jesu\u0301s se ampli\u0301a y se dirige llena de carin\u0303o y de ardor hacia todo su pueblo (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 268).<\/em><\/p>\n<p><em>Recordemos que nosotros tambie\u0301n somos parte de este pueblo, no somos los patrones, somos parte del pueblo,\u00a0<strong>fuimos elegidos como servidores, no como duen\u0303os o amos<\/strong>. Esto significa que debemos acompan\u0303ar a quienes servimos con paciencia y amabilidad, escucha\u0301ndolos, respetando su dignidad, impulsando y valorando siempre sus iniciativas aposto\u0301licas.<\/em><\/p>\n<p><em>No perdamos de vista que\u00a0<strong>muchas de sus tierras fueron evangelizadas por laicos<\/strong>. No clericalicemos la misi\u00f3n, y mucho menos clericalicemos los laicos. Esos laicos tuvieron la posibilidad de hablar el dialecto de su gente, ejercicio simple y directo de inculturacio\u0301n no teo\u0301rica ni ideolo\u0301gica, sino fruto del ardor por compartir a Cristo. El santo Pueblo fiel de Dios posee la uncio\u0301n del Santo que estamos llamados a reconocer, a valorar y a expandir. No perdamos esta gracia de ver a Dios actuando en medio de su pueblo, como lo hizo antes, lo hace ahora y lo seguira\u0301 haciendo.<\/em><\/p>\n<p><em>Me viene una imagen que no estaba en el programa pero&#8230; El peque\u00f1o Samuel de noche. Dios respet\u00f3 al viejo sacerdote, d\u00e9bil de car\u00e1cter, lo dejaba ser, pero no le habl\u00f3, le habl\u00f3 a un joven del pueblo, a un muchacho.<\/em><\/p>\n<p><em>De manera particular los invito a que tengan siempre abierta la puerta para sus sacerdotes. Las puertas del coraz\u00f3n. No olvidemos que\u00a0<strong>el pro\u0301jimo ma\u0301s pro\u0301jimo del obispo es el sacerdote<\/strong>. Este\u0301n cerca de ellos, escu\u0301chenlos, busquen acompan\u0303arlos en todas las situaciones que ellos enfrenten, especialmente cuando los vean desanimados o apa\u0301ticos, que es la peor de las tentaciones del demonio, la apat\u00eda y el des\u00e1nimo. Y esto ha\u0301ganlo no como jueces sino como padres, no como gerentes que se sirven de ellos, sino como aute\u0301nticos hermanos mayores. Creen un clima donde exista la confianza para un dia\u0301logo sincero y abierto, buscando y pidiendo la gracia de tener la misma paciencia que el Sen\u0303or tiene con cada uno de nosotros, \u00a1que es tanta!<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos: Se\u0301 que son mu\u0301ltiples los interrogantes que ustedes tienen que enfrentar en el seno de sus comunidades, tanto a diario como pensando en el porvenir. Nunca perdamos de vista que en ese futuro, tantas veces incierto como cuestionador, es precisamente el Sen\u0303or mismo quien viene con la fuerza de la Resurreccio\u0301n transformando cada llaga, cada herida, en fuente de vida. Miremos el man\u0303ana con la certeza de que no estamos solos, no caminamos solos, no vamos solos, E\u0301l nos espera ahi\u0301 invita\u0301ndonos a reconocerlo principalmente en el partir el pan.<\/em><\/p>\n<p><em>Supliquemos la intercesio\u0301n del beato Nicola\u0301s y de tantos santos misioneros, para que nuestros pueblos sean renovados con esa misma uncio\u0301n. Puesto que esta\u0301n hoy aqui\u0301 numerosos Obispos de Asia, aprovecho la ocasio\u0301n para extender la bendicio\u0301n y mi carin\u0303o a todas sus comunidades y, de modo especial, a los enfermos y a todos aquellos que este\u0301n pasando por momentos de dificultad. Que el Sen\u0303or los bendiga, cuide y acompan\u0303e siempre y a ustedes que los lleve de su mano y ustedes d\u00e9jense llevar de la mano del Se\u00f1or, no busquen otras manos. Y, por favor, no se olviden de rezar y hacer rezar por mi\u0301, porque todo lo que les dije a ustedes, me lo tengo que decir tambi\u00e9n a mi. Muchas gracias.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST\u00d3LICO Tailandia | La misi\u00f3n es amor por Jesucristo, pero tambi\u00e9n pasi\u00f3n por su pueblo, la frase es parte del discurso brindado en la ma\u00f1ana del 22 de noviembre, por Su Santidad Francisco al mantener un encuentro con Obispos Tailandeses y la Federaci\u00f3n de las Conferencias Episcopales Asi\u00e1ticas (FABC). 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