{"id":10315,"date":"2019-11-22T05:45:37","date_gmt":"2019-11-22T08:45:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=10315"},"modified":"2019-11-22T05:45:37","modified_gmt":"2019-11-22T08:45:37","slug":"tailandia-cristo-los-espera-el-tiene-un-plan-para-cada-uno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/tailandia-cristo-los-espera-el-tiene-un-plan-para-cada-uno\/","title":{"rendered":"Tailandia | Cristo los espera, \u00c9l tiene un plan para cada uno"},"content":{"rendered":"<p><strong>VIAJE APOST\u00d3LICO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tailandia<\/strong> | <strong>Cristo<\/strong> los espera, <strong>\u00c9l<\/strong> tiene un plan para cada uno, la frase responde apenas a un resumen del mensaje vertido en la <strong>Homil\u00eda<\/strong> de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> en la jornada de hoy, durante la celebraci\u00f3n <strong>Eucar\u00edstica<\/strong>\u00a0 en la<strong> Catedral de Asunci\u00f3n<\/strong>, en la ciudad de <strong>Bangkok<\/strong>. El <strong>Santo Padre<\/strong> les se\u00f1al\u00f3 adem\u00e1s a los j\u00f3venes tailandeses, <strong><em>\u201cantes que nosotros salgamos a buscarlo, sabemos que el Se\u00f1or nos busca, viene a nuestro encuentro y nos llama desde la necesidad de una historia por hacer, por crear e inventar. Vamos hacia adelante con alegr\u00eda porque sabemos que all\u00ed nos espera\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00a1Salgamos al encuentro de Cristo el Se\u00f1or que viene!<\/em><\/p>\n<p><em>El evangelio que acabamos de escuchar nos invita a ponernos en movimiento y mirar al futuro para encontrarnos con lo m\u00e1s hermoso que nos quiere regalar: la venida definitiva de Cristo a nuestras vidas y a nuestro mundo. \u00a1D\u00e9mosle la bienvenida en medio nuestro con inmensa alegr\u00eda y amor, como s\u00f3lo ustedes j\u00f3venes lo pueden hacer!<\/em><\/p>\n<p><em>Antes que nosotros salgamos a buscarlo, sabemos que el Se\u00f1or nos busca, viene a nuestro encuentro y nos llama desde la necesidad de una historia por hacer, por crear e inventar. Vamos hacia adelante con alegr\u00eda porque sabemos que all\u00ed nos espera.<\/em><\/p>\n<p><em>El Se\u00f1or sabe que, por medio de ustedes, j\u00f3venes, entra el futuro en estas tierras y en el mundo, y con ustedes cuenta para llevar adelante su misi\u00f3n hoy (cf. Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 174). As\u00ed como Dios ten\u00eda un plan para el pueblo elegido, tambi\u00e9n tiene un plan para cada uno de ustedes. \u00c9l es el primero en so\u00f1ar con invitarnos a todos a un banquete que tenemos que preparar juntos, \u00c9l y nosotros, como comunidad: el banquete de su Reino en el que nadie puede quedar afuera.<\/em><\/p>\n<p><em>El evangelio de hoy nos habla de diez j\u00f3venes invitadas a mirar el futuro y formar parte de la fiesta del Se\u00f1or. El problema fue que s\u00f3lo algunas de ellas estaban preparadas para recibirlo; no porque se hayan quedado dormidas sino porque les falt\u00f3 el aceite necesario, el combustible interior para mantener encendido el fuego del amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Ten\u00edan un gran impulso y motivaci\u00f3n, quer\u00edan participar del llamado y la convocatoria del Maestro, pero con el tiempo se fueron apagando, se les fueron agotando las fuerzas y las ganas, y llegaron tarde. Una par\u00e1bola de lo que nos puede suceder a todos los cristianos cuando, llenos de impulsos y ganas, sentimos el llamado del Se\u00f1or a tomar parte en su Reino y a compartir su alegr\u00eda con los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Es frecuente que, frente a los problemas y obst\u00e1culos, \u2014y que muchas veces son tantos, como cada uno de ustedes en su coraz\u00f3n sabe muy bien\u2014; frente al sufrimiento de personas queridas, o a la impotencia de experimentar situaciones que parecen imposibles de ser cambiadas, entonces la incredulidad y la amargura pueden ganar espacio e infiltrarse silenciosamente en nuestros sue\u00f1os, haciendo que se enfr\u00ede nuestro coraz\u00f3n, se pierda la alegr\u00eda y que lleguemos tarde.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, me gustar\u00eda preguntarles: \u00bfQuieren mantener vivo el fuego capaz de iluminarlos en medio de la noche y de las dificultades?, \u00bfquieren prepararse para responder al llamado del Se\u00f1or?, \u00bfquieren estar listos para hacer su voluntad?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo procurarse el aceite que los mantiene en movimiento y los impulsa a buscar al Se\u00f1or en cada situaci\u00f3n?<\/em><\/p>\n<p><em>Ustedes son herederos de una hermosa historia de evangelizaci\u00f3n que les fue transmitida como un tesoro sagrado. Esta hermosa catedral es testigo de la fe en Jesucristo que tuvieron sus antepasados: su fidelidad, profundamente arraigada, los impuls\u00f3 a hacer buenas obras, a construir ese otro templo m\u00e1s hermoso todav\u00eda, compuesto de piedras vivas para poder llevar el amor misericordioso de Dios a las personas de su tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pudieron hacer esto porque estaban convencidos de lo que el profeta Oseas proclam\u00f3 en la primera lectura de hoy: Dios les hab\u00eda hablado con ternura, los hab\u00eda abrazado con firme amor para siempre (cf. Os 2,14.19).<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos amigos, para que el fuego del Esp\u00edritu no se apague, y puedan mantener viva la mirada y el coraz\u00f3n, es necesario estar bien arraigados en la fe de nuestros mayores: padres, abuelos y maestros. No para quedarse presos del pasado, sino para aprender a tener ese coraje capaz de ayudarnos a responder a las nuevas situaciones hist\u00f3ricas. La de ellos fue una vida que resisti\u00f3 muchas pruebas y mucho sufrimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero en el camino, descubrieron que el secreto de un coraz\u00f3n feliz es la seguridad que encontramos cuando estamos anclados, enraizados en Jes\u00fas: en su vida, en sus palabras, en su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abA veces he visto \u00e1rboles j\u00f3venes, bellos, que elevaban sus ramas al cielo buscando siempre m\u00e1s, y parec\u00edan un canto de esperanza. M\u00e1s adelante, despu\u00e9s de una tormenta, los encontr\u00e9 ca\u00eddos, sin vida. Porque ten\u00edan pocas ra\u00edces, hab\u00edan desplegado sus ramas sin arraigarse bien en la tierra, y as\u00ed sucumbieron ante los embates de la naturaleza.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso me duele ver que algunos les propongan a los j\u00f3venes construir un futuro sin ra\u00edces, como si el mundo comenzara ahora. Porque \u201ces imposible que alguien crezca si no tiene ra\u00edces fuertes que ayuden a estar bien sostenido y agarrado a la tierra. Es f\u00e1cil \u2018volarse\u2019 cuando no hay desde donde agarrarse, de donde sujetarse\u201d\u00bb (Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 179).<\/em><\/p>\n<p><em>Sin este firme sentido de arraigo, podemos quedar desconcertados por las \u201cvoces\u201d de este mundo que compiten por nuestra atenci\u00f3n. Muchas de ellas son atractivas, propuestas bien maquilladas que al inicio parecen bellas e intensas, aunque con el tiempo solamente terminan dejando vac\u00edo, cansancio, soledad y desgana (cf. ib\u00edd., 277), y van apagando esa chispa de vida que el Se\u00f1or encendi\u00f3 un d\u00eda en cada uno.<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos j\u00f3venes: Ustedes son una nueva generaci\u00f3n, con nuevas esperanzas, sue\u00f1os y preguntas; seguramente tambi\u00e9n con algunas dudas pero, arraigados en Cristo, los invito a mantener viva la alegr\u00eda y a no tener miedo de mirar el futuro con confianza. Arraigados en Cristo, miren con alegr\u00eda y confianza.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta situaci\u00f3n nace de saberse buscados, encontrados y amados infinitamente por el Se\u00f1or. La amistad cultivada con Jesucristo es el aceite necesario para iluminar el camino, vuestro camino, pero tambi\u00e9n el de todos los que los rodean: amigos, vecinos, compa\u00f1eros de estudio y trabajo, incluso el de aquellos que est\u00e1n en total desacuerdo con ustedes.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Salgamos al encuentro de Cristo el Se\u00f1or que viene! No le tengan miedo al futuro ni se dejen achicar; por el contrario, sepan que ah\u00ed el Se\u00f1or los est\u00e1 esperando para preparar y celebrar la fiesta de su Reino.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST\u00d3LICO Tailandia | Cristo los espera, \u00c9l tiene un plan para cada uno, la frase responde apenas a un resumen del mensaje vertido en la Homil\u00eda de Su Santidad Francisco en la jornada de hoy, durante la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica\u00a0 en la Catedral de Asunci\u00f3n, en la ciudad de Bangkok. 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