{"id":11402,"date":"2019-12-22T08:00:31","date_gmt":"2019-12-22T11:00:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=11402"},"modified":"2019-12-22T08:00:31","modified_gmt":"2019-12-22T11:00:31","slug":"papa-francisco-que-la-virgen-maria-y-su-casto-esposo-jose-nos-ayuden-a-escuchar-a-jesus-que-viene-y-que-pide-ser-bienvenido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-que-la-virgen-maria-y-su-casto-esposo-jose-nos-ayuden-a-escuchar-a-jesus-que-viene-y-que-pide-ser-bienvenido\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Que la Virgen Mar\u00eda y su casto esposo Jos\u00e9 nos ayuden a escuchar a Jes\u00fas que viene y que pide ser bienvenido"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Que la Virgen Mar\u00eda y su casto esposo Jos\u00e9 nos ayuden a escuchar a Jes\u00fas que viene y que pide ser bienvenido<\/strong>, as\u00ed lo afirm\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> durante su mensaje, en la jornada de hoy antes de rezar la oraci\u00f3n <strong>Mariana <\/strong>del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. Puntualmente, en el medio d\u00eda del cuarto domingo de <strong>Adviento<\/strong>, <strong>Su Santidad<\/strong> se present\u00f3 en la ventana de <strong>Palacio Apost\u00f3lico<\/strong>, y dirigi\u00f3 su mensaje a los peregrinos del mundo reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>.<\/p>\n<p>En esta oportunidad, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos dijo que en este, <strong><em>\u201c\u00faltimo domingo de Adviento, el Evangelio (cf. Mt 1, 18-24) nos gu\u00eda hacia la Navidad a trav\u00e9s de la experiencia de San Jos\u00e9\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201c\u00c9l, junto con Juan el Bautista y Mar\u00eda, es uno de los personajes que la liturgia nos ofrece para el tiempo de Adviento; y de los tres es el m\u00e1s modesto\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Entonces, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, revel\u00f3, <strong><em>\u201cquien no predica, no habla, sino que trata de hacer la voluntad de Dios; y lo hace al estilo del Evangelio y las Bienaventuranzas. Pensamos: \u00abBienaventurados los pobres en esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb<\/em><\/strong> (Mt 5, 3)\u201d.<\/p>\n<p>Reflexionando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, nos narra, <strong><em>\u201cla historia del Evangelio de hoy presenta una situaci\u00f3n humanamente vergonzosa y conflictiva. Jos\u00e9, ante esta sorpresa, naturalmente sigue preocupado pero, en lugar de reaccionar de manera impulsiva y punitiva, como era costumbre, la ley lo protegi\u00f3, busco una soluci\u00f3n que respete la dignidad e integridad de su amada Mar\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, entonces se\u00f1ala, \u201c<strong><em>Jos\u00e9 sab\u00eda muy bien que, si hubiera denunciado a su prometida, la habr\u00eda expuesto a graves consecuencias, incluso a la muerte. Tiene plena confianza en Mar\u00eda, a quien ha elegido como su novia. \u00c9l no entiende pero busca otra soluci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Igualmente, en la vida de Jos\u00e9 debe tambi\u00e9n afrontar sus propios temores, as\u00ed lo explica Su Santidad Francisco, \u201cesta circunstancia inexplicable lo lleva a cuestionar su v\u00ednculo; por lo tanto, con gran sufrimiento, decide separarse de Mar\u00eda sin crear esc\u00e1ndalo. Pero el \u00c1ngel del Se\u00f1or interviene para decirle que la soluci\u00f3n que propone no es la que Dios quiere\u201d.<\/p>\n<p>En ese encuentro con el <strong>\u00c1ngel<\/strong>, le revela que esa soluci\u00f3n que <strong>Jos\u00e9 <\/strong>elegir\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) no es la que Dios quiere. De hecho, el Se\u00f1or le abre un nuevo camino, un camino de uni\u00f3n, amor y felicidad y le dice: \u00abJos\u00e9, hijo de David, no temas llevar a Mar\u00eda, tu novia, contigo. De hecho, el ni\u00f1o que se genera en ella proviene del Esp\u00edritu Santo<\/em><\/strong>&gt;&gt; (v. 20)<strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Entonces, <strong><em>\u201c(\u2026) Jos\u00e9 conf\u00eda totalmente en Dios, obedece las palabras del \u00e1ngel y lleva a Mar\u00eda con \u00e9l. Precisamente esta confianza inquebrantable en Dios le permiti\u00f3 aceptar una situaci\u00f3n humanamente dif\u00edcil y, en cierto sentido, incomprensible.<\/em><\/strong><strong><em> Jos\u00e9 entiende, en fe, que el ni\u00f1o nacido en el vientre de Mar\u00eda no es su hijo, pero \u00e9l es el Hijo de Dios y \u00e9l, Jos\u00e9, ser\u00e1 su custodio, asumiendo plenamente su paternidad terrenal\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes, la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano del mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>En este cuarto y \u00faltimo domingo de Adviento, el Evangelio (cf. Mt 1, 18-24) nos gu\u00eda hacia la Navidad a trav\u00e9s de la experiencia de San Jos\u00e9, una figura aparentemente secundaria, pero en cuya actitud se encierra toda la sabidur\u00eda cristiana. \u00c9l, junto con Juan el Bautista y Mar\u00eda, es uno de los personajes que la liturgia nos ofrece para el tiempo de Adviento; y de los tres es el m\u00e1s modesto. Quien no predica, no habla, sino que trata de hacer la voluntad de Dios; y lo hace al estilo del Evangelio y las Bienaventuranzas. Pensamos: \u00abBienaventurados los pobres en esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (Mt 5, 3). Y Jos\u00e9 es pobre porque vive de lo esencial, trabaja, vive del trabajo; Es la pobreza t\u00edpica de aquellos que son conscientes de que dependen completamente de Dios y conf\u00edan en \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>La historia del Evangelio de hoy presenta una situaci\u00f3n humanamente vergonzosa y conflictiva. Jos\u00e9 y Mar\u00eda est\u00e1n comprometidos; a\u00fan no viven juntos, pero ella est\u00e1 esperando un hijo por la obra de Dios. Jos\u00e9, ante esta sorpresa, naturalmente sigue preocupado pero, en lugar de reaccionar de manera impulsiva y punitiva, como era costumbre, la ley lo protegi\u00f3, busco una soluci\u00f3n que respete la dignidad e integridad de su amada Mar\u00eda. As\u00ed dice el Evangelio: \u00abJos\u00e9, su esposo, porque era un hombre justo y no quer\u00eda acusarla p\u00fablicamente, pens\u00f3 en repudiarla en secreto\u00bb (v. 19). De hecho, Jos\u00e9 sab\u00eda muy bien que, si hubiera denunciado a su prometida, la habr\u00eda expuesto a graves consecuencias, incluso a la muerte. Tiene plena confianza en Mar\u00eda, a quien ha elegido como su novia. \u00c9l no entiende pero busca otra soluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta circunstancia inexplicable lo lleva a cuestionar su v\u00ednculo; por lo tanto, con gran sufrimiento, decide separarse de Mar\u00eda sin crear esc\u00e1ndalo. Pero el \u00c1ngel del Se\u00f1or interviene para decirle que la soluci\u00f3n que propone no es la que Dios quiere. De hecho, el Se\u00f1or le abre un nuevo camino, un camino de uni\u00f3n, amor y felicidad y le dice: \u00abJos\u00e9, hijo de David, no temas llevar a Mar\u00eda, tu novia, contigo. De hecho, el ni\u00f1o que se genera en ella proviene del Esp\u00edritu Santo \u00ab(v. 20).<\/em><\/p>\n<p><em>En este punto, Jos\u00e9 conf\u00eda totalmente en Dios, obedece las palabras del \u00e1ngel y lleva a Mar\u00eda con \u00e9l. Precisamente esta confianza inquebrantable en Dios le permiti\u00f3 aceptar una situaci\u00f3n humanamente dif\u00edcil y, en cierto sentido, incomprensible. Jos\u00e9 entiende, en fe, que el ni\u00f1o nacido en el vientre de Mar\u00eda no es su hijo, pero \u00e9l es el Hijo de Dios y \u00e9l, Jos\u00e9, ser\u00e1 su custodio, asumiendo plenamente su paternidad terrenal. El ejemplo de este hombre manso y sabio nos insta a mirar hacia arriba y empujarlo m\u00e1s. Se trata de recuperar la sorprendente l\u00f3gica de Dios que, lejos de los c\u00e1lculos peque\u00f1os o grandes, est\u00e1 abierto a nuevos horizontes, hacia Cristo y su Palabra.<\/em><\/p>\n<p><em>Que la Virgen Mar\u00eda y su casto esposo Jos\u00e9 nos ayuden a escuchar a Jes\u00fas que viene y que pide ser bienvenidos en nuestros proyectos y elecciones.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Que la Virgen Mar\u00eda y su casto esposo Jos\u00e9 nos ayuden a escuchar a Jes\u00fas que viene y que pide ser bienvenido, as\u00ed lo afirm\u00f3 el Santo Padre Francisco durante su mensaje, en la jornada de hoy antes de rezar la oraci\u00f3n Mariana del \u00c1ngelus. 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