{"id":12036,"date":"2020-02-12T08:00:28","date_gmt":"2020-02-12T11:00:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=12036"},"modified":"2020-02-12T08:00:28","modified_gmt":"2020-02-12T11:00:28","slug":"papa-francisco-dios-siempre-perdona-incluso-los-pecados-mas-feos-siempre-el-problema-esta-en-nosotros-que-nos-cansamos-de-pedir-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-dios-siempre-perdona-incluso-los-pecados-mas-feos-siempre-el-problema-esta-en-nosotros-que-nos-cansamos-de-pedir-perdon\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Dios siempre perdona, incluso los pecados m\u00e1s feos, siempre, el problema est\u00e1 en nosotros, que nos cansamos de pedir perd\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | Dios siempre perdona, incluso los pecados m\u00e1s feos, siempre, el problema est\u00e1 en nosotros, que nos cansamos de pedir perd\u00f3n, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al celebrar la Audiencia General en el <strong>Aula Pablo VI<\/strong> junto a los peregrinos del mundo en ciudad del <strong>Vaticano<\/strong>. Continuando con el nuevo ciclo de catequesis sobre las <strong>Bienaventuranzas<\/strong>, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en la segunda Bienaventuranza: Bienaventurados los que lloran, porque ser\u00e1n consolados (Mt 5,4). (Pasaje b\u00edblico: del libro del profeta Zacar\u00edas 12, 10.)<\/p>\n<p>Al respecto, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201ceste llanto en las Escrituras puede tener dos aspectos: el primero se debe a la muerte o sufrimiento de alguien. El otro aspecto son las l\u00e1grimas por el pecado, por el pecado de uno, cuando el coraz\u00f3n sangra por el dolor de haber ofendido a Dios y al pr\u00f3jimo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, nos revela, <strong><em>\u201c(\u2026) se trata de amar al otro de tal manera que nos unan a \u00e9l o ella hasta que comparta su dolor. Hay personas que permanecen distantes, un paso atr\u00e1s; en cambio, es importante que otros rompan nuestro coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, nos anuncia adem\u00e1s, <strong><em>\u201ces necesario despertar a las personas que no pueden ser conmovidas por el dolor de los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong> Respecto del segundo significado, llorar por el pecado, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201caqu\u00ed debemos distinguir: hay quienes se enojan porque cometieron un error. Pero esto es orgullo. En cambio, hay quienes lloran por el mal hecho, por el bien omitido, por la traici\u00f3n de la relaci\u00f3n con Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En final, el Santo Padre nos recordaba, <strong><em>\u201cDios siempre perdona: no olvidemos esto. Dios siempre perdona, incluso los pecados m\u00e1s feos, siempre.<\/em><\/strong><strong><em> El problema est\u00e1 en nosotros, que nos cansamos de pedir perd\u00f3n, nos acercamos a nosotros mismos y no pedimos perd\u00f3n. Este es el problema; pero \u00c9l est\u00e1 all\u00ed para perdonar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes el mensaje brindado por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>Nos hemos embarcado en el viaje hacia las Bienaventuranzas y hoy nos centramos en el segundo: Bienaventurados los que lloran, porque ser\u00e1n consolados.<\/em><\/p>\n<p><em>En el idioma griego en el que est\u00e1 escrito el Evangelio, esta dicha se expresa con un verbo que no es pasivo, de hecho, los bienaventurados no sufren este grito, sino a los activos: \u00abse afligen a s\u00ed mismos\u00bb; lloran, pero desde adentro. Es una actitud que se ha vuelto central en la espiritualidad cristiana y que los padres del desierto, los primeros monjes de la historia, llamados \u00abpentos\u00bb, es decir, un dolor interno que se abre a una relaci\u00f3n con el Se\u00f1or y con el pr\u00f3jimo; a una relaci\u00f3n renovada con el Se\u00f1or y con los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Este llanto en las Escrituras puede tener dos aspectos: el primero se debe a la muerte o sufrimiento de alguien. El otro aspecto son las l\u00e1grimas por el pecado, por el pecado de uno, cuando el coraz\u00f3n sangra por el dolor de haber ofendido a Dios y al pr\u00f3jimo. Por lo tanto, se trata de amar al otro de tal manera que nos unan a \u00e9l o ella hasta que comparta su dolor. Hay personas que permanecen distantes, un paso atr\u00e1s; en cambio, es importante que otros rompan nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>A menudo he hablado del don de las l\u00e1grimas y de lo precioso que es.1 \u00bfSe puede amar de manera fr\u00eda? \u00bfPodemos amar por funci\u00f3n, por deber? Ciertamente no. Hay afligidos por consolar, pero a veces tambi\u00e9n hay consulados para afligir, para despertar, que tienen un coraz\u00f3n de piedra y se han olvidado de llorar. Tambi\u00e9n es necesario despertar a las personas que no pueden ser conmovidas por el dolor de los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>El duelo, por ejemplo, es un camino amargo, pero puede ser \u00fatil para abrir los ojos a la vida y al valor sagrado e irremplazable de cada persona, y en ese momento te das cuenta de lo corto que es el tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay un segundo significado para esta dicha parad\u00f3jica: llorar por el pecado.<\/em><\/p>\n<p><em>Aqu\u00ed debemos distinguir: hay quienes se enojan porque cometieron un error. Pero esto es orgullo. En cambio, hay quienes lloran por el mal hecho, por el bien omitido, por la traici\u00f3n de la relaci\u00f3n con Dios. Este es el grito por no haber amado, que surge de tener la vida de los dem\u00e1s en el coraz\u00f3n. Aqu\u00ed lloramos porque no nos corresponde al Se\u00f1or que nos ama tanto, y nos entristece el pensamiento del bien no hecho; Este es el sentido del pecado. Dicen: \u00abHe lastimado a la persona que amo\u00bb, y esto les duele hasta las l\u00e1grimas. \u00a1Que Dios sea bendecido si vienen estas l\u00e1grimas!<\/em><\/p>\n<p><em>Este es el tema de los errores a enfrentar, dif\u00edcil pero vital. Pensemos en el llanto de San Pedro, que lo llevar\u00e1 a un amor nuevo y mucho m\u00e1s verdadero: es un llanto que purifica, que renueva. Pedro mir\u00f3 a Jes\u00fas y llor\u00f3: su coraz\u00f3n se renov\u00f3. A diferencia de Judas, quien no acept\u00f3 que estaba equivocado y, pobre hombre, se suicid\u00f3. Comprender el pecado es un regalo de Dios, es una obra del Esp\u00edritu Santo. Nosotros solos no podemos entender el pecado. Es una gracia que debemos pedir. Se\u00f1or, que entiendo el mal que he hecho o puedo hacer. Este es un gran regalo y despu\u00e9s de entender esto, llega el grito de arrepentimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>Efr\u00e9n el sirio, uno de los primeros monjes, dice que un rostro lavado con l\u00e1grimas es indescriptiblemente hermoso (ver Discurso asc\u00e9tico). \u00a1La belleza del arrepentimiento, la belleza de las l\u00e1grimas, la belleza de la contrici\u00f3n! Como siempre, la vida cristiana tiene su mejor expresi\u00f3n en la misericordia. Sabio y bendecido es el que acepta el dolor vinculado al amor, porque recibir\u00e1 el consuelo del Esp\u00edritu Santo, que es la ternura de Dios que perdona y corrige. Dios siempre perdona: no olvidemos esto. Dios siempre perdona, incluso los pecados m\u00e1s feos, siempre. El problema est\u00e1 en nosotros, que nos cansamos de pedir perd\u00f3n, nos acercamos a nosotros mismos y no pedimos perd\u00f3n. Este es el problema; pero \u00c9l est\u00e1 all\u00ed para perdonar.<\/em><\/p>\n<p><em>Si siempre tenemos en cuenta que Dios \u00abno nos trata de acuerdo con nuestros pecados y no nos paga de acuerdo con nuestros pecados\u00bb (Sal 103,10), vivimos en misericordia y compasi\u00f3n, y el amor aparece en nosotros. Que el Se\u00f1or nos conceda amar en abundancia, amar con una sonrisa, con cercan\u00eda, con servicio y tambi\u00e9n con l\u00e1grimas.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>________________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Ver Exhortaci\u00f3n. ap. postsin. Christus vivit, 76; Discurso a los j\u00f3venes de la Universidad de S. Tom\u00e1s, Manila, 18 de enero de 2015; Homil\u00eda el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, 18 de febrero de 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Dios siempre perdona, incluso los pecados m\u00e1s feos, siempre, el problema est\u00e1 en nosotros, que nos cansamos de pedir perd\u00f3n, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al celebrar la Audiencia General en el Aula Pablo VI junto a los peregrinos del mundo en ciudad del Vaticano. Continuando con el nuevo ciclo de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":12037,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,18,28,58],"class_list":["post-12036","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12036","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12036"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12036\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}