{"id":12264,"date":"2020-02-26T13:30:23","date_gmt":"2020-02-26T16:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=12264"},"modified":"2020-02-26T13:30:23","modified_gmt":"2020-02-26T16:30:23","slug":"papa-francisco-somos-ciudadanos-del-cielo-y-el-amor-a-dios-y-el-projimo-es-nuestro-pasaporte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-somos-ciudadanos-del-cielo-y-el-amor-a-dios-y-el-projimo-es-nuestro-pasaporte\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Somos ciudadanos del cielo y el amor a Dios y el pr\u00f3jimo es nuestro pasaporte"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Somos ciudadanos del cielo y el amor a Dios y el pr\u00f3jimo es nuestro pasaporte<\/strong>, as\u00ed lo manifestaba el <strong>Santo Padre<\/strong> en su <strong>Homil\u00ed<\/strong>a durante la celebraci\u00f3n de la <strong>Santa Misa<\/strong> por el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, d\u00eda en que inicia la Cuaresma, celebrada este 26 de febrero en la <strong>Bas\u00edlica<\/strong> de <strong>Santa Sabina<\/strong> de <strong>Roma<\/strong>, <strong>Italia. <\/strong>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes en forma textual la <strong>Homil\u00eda<\/strong> del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Comenzamos la Cuaresma recibiendo las cenizas: \u201cRecuerda que eres polvo y al polvo volver\u00e1s\u201d (cf.\u00a0Gn\u00a03,19). El polvo en la cabeza nos devuelve a la tierra, nos recuerda que procedemos de la tierra y que volveremos a la tierra. Es decir, somos d\u00e9biles, fr\u00e1giles, mortales. Respecto al correr de los siglos y los milenios, estamos de paso; ante la inmensidad de las galaxias y del espacio, somos diminutos. Somos polvo en el universo. Pero somos el\u00a0polvo amado por Dios. Al Se\u00f1or le complaci\u00f3 recoger nuestro polvo en sus manos e infundirle su aliento de vida (cf.\u00a0Gn\u00a02,7). As\u00ed que somos polvo precioso, destinado a vivir para siempre. Somos la tierra sobre la que Dios ha vertido su cielo, el polvo que contiene sus sue\u00f1os. Somos la esperanza de Dios, su tesoro, su gloria.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>La ceniza nos recuerda as\u00ed el trayecto de nuestra existencia:\u00a0del polvo a la vida. Somos polvo, tierra, arcilla, pero si nos dejamos moldear por las manos de Dios, nos convertimos en una maravilla. Y a\u00fan as\u00ed, especialmente en las dificultades y la soledad, solamente vemos nuestro polvo. Pero el Se\u00f1or nos anima: lo poco que somos tiene un valor infinito a sus ojos. \u00c1nimo, nacimos para ser amados, nacimos para ser hijos de Dios.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Queridos hermanos y hermanas: Al comienzo de la Cuaresma, necesitamos caer en la cuenta de esto. Porque la Cuaresma no es el tiempo para cargar con moralismos innecesarios a las personas, sino para reconocer que nuestras pobres cenizas son amadas por Dios. Es un tiempo de gracia, para acoger la mirada amorosa de Dios sobre nosotros y, sinti\u00e9ndonos mirados as\u00ed,\u00a0cambiar de vida. Estamos en el mundo para caminar de las cenizas a la vida. Entonces, no pulvericemos la esperanza, no incineremos el sue\u00f1o que Dios tiene sobre nosotros. No caigamos en la resignaci\u00f3n. Y te preguntas: \u201c\u00bfC\u00f3mo puedo confiar? El mundo va mal, el miedo se extiende, hay mucha crueldad y la sociedad se est\u00e1 descristianizando&#8230;\u201d. Pero, \u00bfno crees que Dios puede transformar nuestro polvo en gloria?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>La ceniza que nos imponen en nuestras cabezas sacude los pensamientos que tenemos en la mente. Nos recuerda que nosotros, hijos de Dios, no podemos vivir para ir tras el polvo que se desvanece. Una pregunta puede descender de nuestra cabeza al coraz\u00f3n: \u201cYo, \u00bfpara qu\u00e9 vivo?\u201d. Si vivo para las cosas del mundo que pasan, vuelvo al polvo, niego lo que Dios ha hecho en m\u00ed. Si vivo s\u00f3lo para traer algo de dinero a casa y divertirme, para buscar algo de prestigio, para hacer un poco de carrera, vivo del polvo. Si juzgo mal la vida s\u00f3lo porque no me toman suficientemente en consideraci\u00f3n o no recibo de los dem\u00e1s lo que creo merecer, sigo mirando el polvo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>No estamos en el mundo para esto. Valemos mucho m\u00e1s, vivimos para mucho m\u00e1s: para realizar el sue\u00f1o de Dios, para amar. La ceniza se posa sobre nuestras cabezas para que el fuego del amor se encienda en los corazones. Porque somos ciudadanos del cielo y el amor a Dios y al pr\u00f3jimo es el pasaporte al cielo, es nuestro pasaporte. Los bienes terrenos que poseemos no nos servir\u00e1n, son polvo que se desvanece, pero el amor que damos \u2014en la familia, en el trabajo, en la Iglesia, en el mundo\u2014 nos salvar\u00e1, permanecer\u00e1 para siempre.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>La ceniza que recibimos nos recuerda un segundo camino, el opuesto, el que va\u00a0de la vida al polvo. Miramos a nuestro alrededor y vemos polvo de muerte. Vidas reducidas a cenizas. Ruinas, destrucci\u00f3n, guerra. Vidas de ni\u00f1os inocentes no acogidos, vidas de pobres rechazados, vidas de ancianos descartados. Seguimos destruy\u00e9ndonos, volvi\u00e9ndonos de nuevo al polvo. \u00a1Y cu\u00e1nto polvo hay en nuestras relaciones! Miremos en nuestra casa, en nuestras familias: cu\u00e1ntos litigios, cu\u00e1nta incapacidad para calmar los conflictos. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es disculparse, perdonar, comenzar de nuevo, mientras que reclamamos con tanta facilidad nuestros espacios y nuestros derechos! Hay tanto polvo que ensucia el amor y desfigura la vida. Incluso en la Iglesia, la casa de Dios, hemos dejado que se deposite tanto polvo, el polvo de la mundanidad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Y mir\u00e9monos dentro, en el coraz\u00f3n: \u00a1cu\u00e1ntas veces sofocamos el fuego de Dios con las cenizas de la hipocres\u00eda!\u00a0La hipocres\u00eda\u00a0es la inmundicia que hoy en el Evangelio Jes\u00fas nos pide que eliminemos. De hecho, el Se\u00f1or no dice s\u00f3lo hacer obras de caridad, orar y ayunar, sino cumplir todo esto sin simulaci\u00f3n, sin doblez, sin hipocres\u00eda (cf.\u00a0Mt\u00a06,2.5.16). Sin embargo, cu\u00e1ntas veces hacemos algo s\u00f3lo para ser estimados, para aparentar, para alimentar nuestro ego. Cu\u00e1ntas veces nos decimos cristianos y en nuestro coraz\u00f3n cedemos sin problemas a las pasiones que nos esclavizan. Cu\u00e1ntas veces predicamos una cosa y hacemos otra. Cu\u00e1ntas veces aparentamos ser buenos por fuera y guardamos rencores por dentro. Cu\u00e1nta doblez tenemos en nuestro coraz\u00f3n&#8230; Es polvo que ensucia, ceniza que sofoca el fuego del amor.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Necesitamos limpiar el polvo que se deposita en el coraz\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo hacerlo? Nos ayuda la sincera llamada de san Pablo en la segunda lectura: \u201c\u00a1Dejaos reconciliar con Dios!\u201d. Pablo no lo sugiere, lo pide: \u00abEn nombre de Cristo os pedimos que os reconcili\u00e9is con Dios\u00bb (2 Co\u00a05,20). Nosotros habr\u00edamos dicho: \u201c\u00a1Reconciliaos con Dios!\u201d. Pero no, usa el pasivo:\u00a0Dejaos reconciliar. Porque la santidad no es asunto nuestro, sino es gracia. Porque nosotros solos no somos capaces de eliminar el polvo que ensucia nuestros corazones. Porque s\u00f3lo Jes\u00fas, que conoce y ama nuestro coraz\u00f3n, puede sanarlo. La Cuaresma es tiempo de curaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Entonces, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer? En el camino hacia la Pascua podemos dar dos pasos: el primero,\u00a0del polvo a la vida, de nuestra fr\u00e1gil humanidad a la humanidad de Jes\u00fas, que nos sana. Podemos ponernos delante del Crucifijo, quedarnos all\u00ed, mirar y repetir: \u201cJes\u00fas, t\u00fa me amas, transf\u00f3rmame&#8230; Jes\u00fas, t\u00fa me amas, transf\u00f3rmame&#8230;\u201d. Y despu\u00e9s de haber acogido su amor, despu\u00e9s de haber llorado ante este amor, se da el segundo paso, para no volver a caer\u00a0de la vida al polvo. Se va a recibir el perd\u00f3n de Dios, en la confesi\u00f3n, porque all\u00ed el fuego del amor de Dios consume las cenizas de nuestro pecado. El abrazo del Padre en la confesi\u00f3n nos renueva por dentro, limpia nuestro coraz\u00f3n. Dej\u00e9monos reconciliar para vivir como hijos amados, como pecadores perdonados, como enfermos sanados, como caminantes acompa\u00f1ados. Dej\u00e9monos amar para amar. Dej\u00e9monos levantar para caminar hacia la meta, la Pascua. Tendremos la alegr\u00eda de descubrir que Dios nos resucita de nuestras cenizas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Somos ciudadanos del cielo y el amor a Dios y el pr\u00f3jimo es nuestro pasaporte, as\u00ed lo manifestaba el Santo Padre en su Homil\u00eda durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa por el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, d\u00eda en que inicia la Cuaresma, celebrada este 26 de febrero en la Bas\u00edlica de Santa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":12281,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[203,18,28,58],"class_list":["post-12264","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-cuaresma","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12264","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12264"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12264\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}