{"id":12690,"date":"2020-03-11T08:17:14","date_gmt":"2020-03-11T11:17:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=12690"},"modified":"2020-03-11T08:17:14","modified_gmt":"2020-03-11T11:17:14","slug":"papa-francisco-siempre-existe-la-sed-de-la-verdad-y-el-bien-que-es-la-sed-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-siempre-existe-la-sed-de-la-verdad-y-el-bien-que-es-la-sed-de-dios\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Siempre existe la sed de la verdad y el bien, que es la sed de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Siempre existe la sed de la verdad y el bien, que es la sed de Dios<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> durante la ma\u00f1ana de hoy en la Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano. En su mensaje, <strong>Su Santidad<\/strong>, reanudando el ciclo de catequesis sobre las Bienaventuranzas, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en la cuarta: <strong>\u00abBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque estar\u00e1n satisfechos\u00bb <\/strong>(Mt 5,6).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes el mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>En la audiencia de hoy continuamos meditando en el luminoso camino de felicidad que el Se\u00f1or nos ha dado en las Bienaventuranzas, y llegamos al cuarto: \u00abBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque estar\u00e1n satisfechos\u00bb (Mt 5,6).<\/em><\/p>\n<p><em>Ya hemos encontrado pobreza en esp\u00edritu y llanto; ahora nos enfrentamos a otro tipo de debilidad, la relacionada con el hambre y la sed. El hambre y la sed son necesidades primarias, se refieren a la supervivencia. Esto debe subrayarse: aqu\u00ed no se trata de un deseo gen\u00e9rico, sino de una necesidad vital y diaria, como la alimentaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero, \u00bfqu\u00e9 significa tener hambre y sed de justicia? Ciertamente no estamos hablando de aquellos que quieren venganza, por el contrario, en la dicha anterior hablamos de suavidad. Ciertamente las injusticias hieren a la humanidad; la sociedad humana necesita urgentemente equidad, verdad y justicia social; recordemos que el mal que sufren las mujeres y los hombres del mundo llega al coraz\u00f3n de Dios Padre. \u00bfQu\u00e9 padre no sufrir\u00eda el dolor de sus hijos?<\/em><\/p>\n<p><em>Las escrituras hablan del dolor de los pobres y oprimidos que Dios conoce y comparte. Por haber escuchado el grito de opresi\u00f3n levantado por los hijos de Israel, como dice el libro de \u00c9xodo (cf. 3: 7-10), Dios ha bajado para liberar a su pueblo. Pero el hambre y la sed de justicia que el Se\u00f1or nos habla es a\u00fan m\u00e1s profunda que la necesidad leg\u00edtima de justicia humana que todo hombre lleva en su coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>En el mismo \u00abdiscurso de la monta\u00f1a\u00bb, un poco m\u00e1s adelante, Jes\u00fas habla de una justicia mayor que el derecho humano o la perfecci\u00f3n personal, diciendo: \u00abSi tu justicia no excede la de los escribas y fariseos, no entrar\u00e1s en el reino de los cielos\u00bb. (Mt 5,20). Y esta es la justicia que viene de Dios (cf. 1 Cor 1.30).<\/em><\/p>\n<p><em>En las Escrituras encontramos una sed m\u00e1s profunda que la sed f\u00edsica, que es un deseo colocado en la ra\u00edz de nuestro ser. Un salmo dice: \u00abOh Dios, eres mi Dios, al amanecer te busco, mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, como una tierra desierta, \u00e1rida, sin agua\u00bb (Sal 63, 2). Los Padres de la Iglesia hablan de esta inquietud que vive en el coraz\u00f3n del hombre. San Agust\u00edn dice: \u00abNos hiciste para ti, Se\u00f1or, y nuestro coraz\u00f3n no encontrar\u00e1 paz hasta que descanse en ti\u00bb. [1] Hay sed interna, hambre interna, inquietud &#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>En todos los corazones, incluso en la persona m\u00e1s corrupta y lejos de ser buena, existe un anhelo de luz, incluso si est\u00e1 bajo escombros de enga\u00f1o y errores, pero siempre existe la sed de la verdad y el bien, que es el sed de Dios. Es el Esp\u00edritu Santo el que despierta esta sed: es el agua viva que ha moldeado nuestro polvo, es el aliento creativo que le dio vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Por esta raz\u00f3n, la Iglesia es enviada a proclamar la Palabra de Dios a todos, imbuida del Esp\u00edritu Santo. Porque el Evangelio de Jesucristo es la mayor justicia que se puede ofrecer al coraz\u00f3n de la humanidad, que tiene una necesidad vital para \u00e9l, incluso si no se da cuenta. [2]<\/em><\/p>\n<p><em>Por ejemplo, cuando un hombre y una mujer se casan, tienen la intenci\u00f3n de hacer algo grandioso y bello, y si mantienen viva esta sed siempre encontrar\u00e1n el camino a seguir, en medio de los problemas, con la ayuda de Grace. \u00a1Incluso los j\u00f3venes tienen hambre y no deben perderlo! Debemos proteger y alimentar en los corazones de los ni\u00f1os que desean el amor, la ternura, la acogida que expresan en sus impulsos sinceros y luminosos.<\/em><\/p>\n<p><em>Cada persona est\u00e1 llamada a redescubrir lo que realmente importa, lo que realmente necesita, lo que hace que la vida sea buena y, al mismo tiempo, lo que es secundario y lo que se puede hacer sin \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas anuncia en esta dicha &#8211; hambre y sed de justicia &#8211; que hay una sed que no ser\u00e1 decepcionada; una sed que, si est\u00e1 satisfecha, ser\u00e1 satisfecha y siempre tendr\u00e1 \u00e9xito, porque corresponde al coraz\u00f3n mismo de Dios, a su Esp\u00edritu Santo que es amor, y tambi\u00e9n a la semilla que el Esp\u00edritu Santo ha sembrado en nuestros corazones. Que el Se\u00f1or nos d\u00e9 esta gracia: tener esta sed de justicia, que es precisamente el deseo de encontrarlo, ver a Dios y hacer el bien a los dem\u00e1s.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>____________________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Confesiones, 1.1.5.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[2] Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2017: \u00abLa gracia del Esp\u00edritu Santo nos confiere la justicia de Dios. Al unirnos mediante la fe y el bautismo con la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Cristo, el Esp\u00edritu nos hace part\u00edcipes de su vida\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Siempre existe la sed de la verdad y el bien, que es la sed de Dios, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre Francisco durante la ma\u00f1ana de hoy en la Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano. 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