{"id":12833,"date":"2020-03-22T08:00:10","date_gmt":"2020-03-22T11:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=12833"},"modified":"2020-03-22T08:00:10","modified_gmt":"2020-03-22T11:00:10","slug":"papa-francisco-el-perdon-del-senor-quita-este-manto-de-sombra-y-oscuridad-y-nos-da-nueva-luz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-perdon-del-senor-quita-este-manto-de-sombra-y-oscuridad-y-nos-da-nueva-luz\/","title":{"rendered":"Papa Francisco| El perd\u00f3n del Se\u00f1or quita este manto de sombra y oscuridad y nos da nueva luz"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong>| <strong>El perd\u00f3n del Se\u00f1or quita este manto de sombra y oscuridad y nos da nueva luz<\/strong>, as\u00ed lo manifest\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> en su mensaje brindado hoy desde la <strong>Biblioteca Apost\u00f3lica Vaticana<\/strong> antes de recitar la oraci\u00f3n <strong>Mariana<\/strong> del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. En este cuarto domingo de <strong>Cuaresma<\/strong>, <strong>Su Santidad<\/strong> se refiri\u00f3 al <strong>Evangelio<\/strong> (cf. Jn 9, 1-41), el mismo narra el episodio del hombre ciego de nacimiento, a quien Jes\u00fas le da la vista.<\/p>\n<p>Al respecto, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cesta se\u00f1al milagrosa es la confirmaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas que dice de s\u00ed mismo: \u00abYo soy la luz del mundo\u00bb (v. 5), la luz que ilumina nuestra oscuridad. As\u00ed es Jes\u00fas: trabaja en dos niveles: uno f\u00edsico y otro espiritual: el ciego primero recibe la vista de los ojos y luego es llevado a la fe en el \u00abHijo del hombre\u00bb (v. 35), es decir, en Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cJes\u00fas: trabaja en dos niveles: uno f\u00edsico y otro espiritual: el ciego primero recibe la vista de los ojos y luego es llevado a la fe en el \u00abHijo del hombre\u00bb (v. 35), es decir, en Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201ccon la luz de la fe, el ciego descubre su nueva identidad. Ahora es una \u00abnueva criatura\u00bb, capaz de ver su vida y el mundo que lo rodea bajo una nueva luz, porque entr\u00f3 en comuni\u00f3n con Cristo, entr\u00f3 en otra dimensi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Profundizando, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, nos contaba, <strong><em>\u201csu camino de iluminaci\u00f3n es una met\u00e1fora del camino de liberaci\u00f3n del pecado al que estamos llamados. El pecado es como un velo oscuro que cubre nuestra cara y nos impide vernos a nosotros mismos y al mundo con claridad<\/em><\/strong><strong><em>; El perd\u00f3n del Se\u00f1or quita este manto de sombra y oscuridad y nos da nueva luz. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La Cuaresma que estamos viviendo es un tiempo oportuno y precioso para acercarnos al Se\u00f1or, pidi\u00e9ndole su misericordia, en las diferentes formas que nos ofrece la Iglesia Madre\u201d. <\/em><\/strong>Avanzando, el Santo Padre Francisco, nos ilustra, <strong><em>\u201c(\u2026) no es suficiente recibir luz, es necesario convertirse en luz. Cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a recibir la luz divina para manifestarla con toda nuestra vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Antes de finalizar, dijo, <strong><em>\u201cla semilla de una nueva vida puesta en nosotros en el Bautismo es como la chispa de un fuego, que nos purifica en primer lugar, quema el mal que tenemos en nuestros corazones y nos permite brillar e iluminar. Con la luz de Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano del mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>En el coraz\u00f3n de la liturgia de este cuarto domingo de Cuaresma est\u00e1 el tema de la luz. El Evangelio (cf. Jn 9, 1-41) cuenta el episodio del hombre ciego de nacimiento, a quien Jes\u00fas le da la vista. Esta se\u00f1al milagrosa es la confirmaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas que dice de s\u00ed mismo: \u00abYo soy la luz del mundo\u00bb (v. 5), la luz que ilumina nuestra oscuridad. As\u00ed es Jes\u00fas: trabaja en dos niveles: uno f\u00edsico y otro espiritual: el ciego primero recibe la vista de los ojos y luego es llevado a la fe en el \u00abHijo del hombre\u00bb (v. 35), es decir, en Jes\u00fas. Todo es un camino. Hoy ser\u00eda bueno que todos tomaran el Evangelio de Juan, cap\u00edtulo noveno, y leyeran este pasaje: es tan hermoso y nos har\u00e1 bien leerlo en otra ocasi\u00f3n, o dos veces. Las maravillas que hace Jes\u00fas no son gestos espectaculares, sino que tienen el prop\u00f3sito de conducir a la fe a trav\u00e9s de un camino de transformaci\u00f3n interna.<\/em><\/p>\n<p><em>Los doctores de la ley, que estaban all\u00ed, un grupo, persisten en negarse a admitir el milagro y hacerle preguntas insidiosas al hombre sanado. Pero los desplaza con la fuerza de la realidad: \u00abUna cosa s\u00e9: estaba ciego y ahora lo veo\u00bb (v. 25). Entre la desconfianza y la hostilidad de quienes lo rodean y lo cuestionan con incredulidad, hace un itinerario que gradualmente lo lleva a descubrir la identidad de Aquel que abri\u00f3 los ojos y confiesa su fe en \u00c9l. Al principio lo considera un profeta (ver v. 17); entonces lo reconoce como uno que viene de Dios (cf. v. 33); finalmente lo recibe como el Mes\u00edas y se postra ante \u00e9l (cf. vv. 36-38). Entendi\u00f3 que al darle la vista Jes\u00fas \u00abmanifest\u00f3 las obras de Dios\u00bb (cf. v. 3).<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Que tambi\u00e9n tengamos esta experiencia! Con la luz de la fe, el ciego descubre su nueva identidad. Ahora es una \u00abnueva criatura\u00bb, capaz de ver su vida y el mundo que lo rodea bajo una nueva luz, porque entr\u00f3 en comuni\u00f3n con Cristo, entr\u00f3 en otra dimensi\u00f3n. Ya no es un mendigo marginado por la comunidad; ya no es esclavo de la ceguera y los prejuicios. Su camino de iluminaci\u00f3n es una met\u00e1fora del camino de liberaci\u00f3n del pecado al que estamos llamados. El pecado es como un velo oscuro que cubre nuestra cara y nos impide vernos a nosotros mismos y al mundo con claridad; El perd\u00f3n del Se\u00f1or quita este manto de sombra y oscuridad y nos da nueva luz. La Cuaresma que estamos viviendo es un tiempo oportuno y precioso para acercarnos al Se\u00f1or, pidi\u00e9ndole su misericordia, en las diferentes formas que nos ofrece la Iglesia Madre.<\/em><\/p>\n<p><em>El ciego sanado, que ahora ve tanto con los ojos del cuerpo como con los del alma, es la imagen de toda persona bautizada que, inmersa en la gracia, ha sido arrancada de la oscuridad y puesta a la luz de la fe. Pero no es suficiente recibir luz, es necesario convertirse en luz. Cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a recibir la luz divina para manifestarla con toda nuestra vida. Los primeros cristianos, los te\u00f3logos de los primeros siglos, dijeron que la comunidad de cristianos, es decir, la Iglesia, es el \u00abmisterio de la luna\u00bb, porque dio luz pero no fue su propia luz, fue la luz que recibi\u00f3 de Cristo. Nosotros tambi\u00e9n debemos ser el \u00abmisterio de la luna\u00bb: dar la luz recibida del sol, que es Cristo, el Se\u00f1or. San Pablo nos recuerda hoy: \u00abComp\u00f3rtate, pues, como hijos de la luz; ahora el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad \u00ab(Ef 5,8-9). La semilla de una nueva vida puesta en nosotros en el Bautismo es como la chispa de un fuego, que nos purifica en primer lugar, quema el mal que tenemos en nuestros corazones y nos permite brillar e iluminar. Con la luz de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Que Mar\u00eda Sant\u00edsima nos ayude a imitar al ciego del Evangelio, para que podamos ser inundados con la luz de Cristo y caminar con \u00e9l en el camino de la salvaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco| El perd\u00f3n del Se\u00f1or quita este manto de sombra y oscuridad y nos da nueva luz, as\u00ed lo manifest\u00f3 el Santo Padre Francisco en su mensaje brindado hoy desde la Biblioteca Apost\u00f3lica Vaticana antes de recitar la oraci\u00f3n Mariana del \u00c1ngelus. 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