{"id":12923,"date":"2020-03-29T08:00:06","date_gmt":"2020-03-29T11:00:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=12923"},"modified":"2020-03-29T08:00:06","modified_gmt":"2020-03-29T11:00:06","slug":"papa-francisco-el-senor-nos-pide-que-quitemos-las-piedras-del-corazon-y-entonces-la-vida-seguira-floreciendo-a-nuestro-alrededor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-senor-nos-pide-que-quitemos-las-piedras-del-corazon-y-entonces-la-vida-seguira-floreciendo-a-nuestro-alrededor\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Se\u00f1or nos pide que quitemos las piedras del coraz\u00f3n, y entonces la vida seguir\u00e1 floreciendo a nuestro alrededor"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | El <strong>Se\u00f1or <\/strong>nos pide que quitemos las piedras del coraz\u00f3n, y entonces la vida seguir\u00e1 floreciendo a nuestro alrededor, as\u00ed lo manifest\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> en su mensaje antes de recitar la oraci\u00f3n <strong>Mariana<\/strong> del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. En el medio d\u00eda del quinto domingo de <strong>Cuaresma<\/strong>, el <strong>Santo Padre<\/strong> centr\u00f3 sus palabras en el <strong>Evangelio<\/strong> del d\u00eda, la resurrecci\u00f3n de <strong>L\u00e1zaro<\/strong> (cf. Jn 11, 1-45).<\/p>\n<p>Al respecto nos dec\u00eda que cuando llega <strong>Jes\u00fas<\/strong>, <strong><em>\u201ccuando llega a Betania, L\u00e1zaro lleva cuatro d\u00edas muerto; Marta corre para encontrarse con el Maestro y le dice: \u00ab\u00a1Si hubieras estado aqu\u00ed, mi hermano no habr\u00eda muerto!\u00bb (v. 21). Jes\u00fas responde: \u00abTu hermano se levantar\u00e1\u00bb (v. 23); y agrega: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; quien crea en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1 \u00ab(v. 25)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Agregando, destaca, <strong><em>\u201cJes\u00fas se muestra como el Se\u00f1or de la vida, el que es capaz de dar vida incluso a los muertos. Luego llegan Mar\u00eda y otras personas, todas llorando, y luego Jes\u00fas, dice el Evangelio, \u00abse conmovi\u00f3 profundamente [&#8230;] y se ech\u00f3 a llorar\u00bb (vv. 33.35)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando el <strong>Santo Padre<\/strong> nos narra, <strong><em>\u201ccon esta perturbaci\u00f3n en su coraz\u00f3n, \u00e9l va a la tumba, gracias al Padre que siempre lo escucha, abre la tumba y grita en voz alta: \u00ab\u00a1L\u00e1zaro, sal!\u00bb (v. 43). Y L\u00e1zaro sale con \u00absus pies y manos atados con vendas, y su rostro envuelto en una mortaja\u00bb (v. 44)\u201d.<\/em><\/strong> Entonces, destac\u00f3, <strong><em>\u201caqu\u00ed tocamos con nuestras manos que Dios es vida y da vida, pero asume el drama de la muerte. Jes\u00fas pudo haber evitado la muerte de su amigo L\u00e1zaro, pero quer\u00eda hacer nuestro propio dolor por la muerte de sus seres queridos, y sobre todo quer\u00eda mostrar el dominio de Dios sobre la muerte\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando en su mensaje, el <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) la respuesta de Dios al problema de la muerte es Jes\u00fas: &lt;&lt;Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida &#8230; \u00a1Ten fe! En medio del llanto, contin\u00faas teniendo fe, incluso si la muerte parece haber ganado. \u00a1Quita la piedra de tu coraz\u00f3n! Que la Palabra de Dios traiga la vida de regreso a donde hay muerte &gt;&gt;\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Profundizando, nos afirmaba, <strong><em>\u201cincluso hoy Jes\u00fas nos repite: \u00abQuiten la piedra\u00bb. Dios no nos cre\u00f3 para la tumba, nos cre\u00f3 para la vida, bella, buena, alegre. Pero \u00abla muerte entr\u00f3 al mundo por envidia del diablo\u00bb (Sab. 2,24), dice el Libro de la Sabidur\u00eda, y Jesucristo vino a liberarnos de sus trampas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero cu\u00e1les son esas piedras que debemos correr, as\u00ed nos ense\u00f1a el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) estamos llamados a quitar las piedras de todo lo que sabe a muerte: por ejemplo, la hipocres\u00eda con la que se vive la fe es la muerte; la cr\u00edtica destructiva de los dem\u00e1s es la muerte; la ofensa, la calumnia, es la muerte; La marginaci\u00f3n de los pobres es la muerte. El Se\u00f1or nos pide que quitemos estas piedras del coraz\u00f3n, y entonces la vida seguir\u00e1 floreciendo a nuestro alrededor. Cristo vive, y quien le da la bienvenida y se adhiere a \u00e9l entra en contacto con la vida. Sin Cristo, o fuera de Cristo, no solo la vida no est\u00e1 presente, sino que uno vuelve a caer en la muerte\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>El Evangelio de este quinto domingo de Cuaresma es el de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (cf. Jn 11, 1-45). L\u00e1zaro era hermano de Marta y Mar\u00eda; estaban muy cerca de Jes\u00fas. Cuando llega a Betania, L\u00e1zaro lleva cuatro d\u00edas muerto; Marta corre para encontrarse con el Maestro y le dice: \u00ab\u00a1Si hubieras estado aqu\u00ed, mi hermano no habr\u00eda muerto!\u00bb (v. 21). Jes\u00fas responde: \u00abTu hermano se levantar\u00e1\u00bb (v. 23); y agrega: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; quien crea en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1 \u00ab(v. 25). Jes\u00fas se muestra como el Se\u00f1or de la vida, el que es capaz de dar vida incluso a los muertos. Luego llegan Mar\u00eda y otras personas, todas llorando, y luego Jes\u00fas, dice el Evangelio, \u00abse conmovi\u00f3 profundamente [&#8230;] y se ech\u00f3 a llorar\u00bb (vv. 33.35). Con esta perturbaci\u00f3n en su coraz\u00f3n, \u00e9l va a la tumba, gracias al Padre que siempre lo escucha, abre la tumba y grita en voz alta: \u00ab\u00a1L\u00e1zaro, sal!\u00bb (v. 43). Y L\u00e1zaro sale con \u00absus pies y manos atados con vendas, y su rostro envuelto en una mortaja\u00bb (v. 44).<\/em><\/p>\n<p><em>Aqu\u00ed tocamos con nuestras manos que Dios es vida y da vida, pero asume el drama de la muerte. Jes\u00fas pudo haber evitado la muerte de su amigo L\u00e1zaro, pero quer\u00eda hacer nuestro propio dolor por la muerte de sus seres queridos, y sobre todo quer\u00eda mostrar el dominio de Dios sobre la muerte. En este pasaje del Evangelio vemos que la fe del hombre y la omnipotencia de Dios, del amor de Dios se buscan y finalmente se encuentran. Es como un doble camino: la fe del hombre y la omnipotencia del amor de Dios que se busca y finalmente se encuentra. Lo vemos en el grito de Marta y Mar\u00eda y todos nosotros con ellos: \u00ab\u00a1Si hubieras estado aqu\u00ed! &#8230;\u00bb. Y la respuesta de Dios no es un discurso, no, la respuesta de Dios al problema de la muerte es Jes\u00fas: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida &#8230; \u00a1Ten fe! En medio del llanto, contin\u00faas teniendo fe, incluso si la muerte parece haber ganado. \u00a1Quita la piedra de tu coraz\u00f3n! Que la Palabra de Dios traiga la vida de regreso a donde hay muerte \u00ab.<\/em><\/p>\n<p><em>Incluso hoy Jes\u00fas nos repite: \u00abQuiten la piedra\u00bb. Dios no nos cre\u00f3 para la tumba, nos cre\u00f3 para la vida, bella, buena, alegre. Pero \u00abla muerte entr\u00f3 al mundo por envidia del diablo\u00bb (Sab. 2,24), dice el Libro de la Sabidur\u00eda, y Jesucristo vino a liberarnos de sus trampas.<\/em><\/p>\n<p><em>Por lo tanto, estamos llamados a quitar las piedras de todo lo que sabe a muerte: por ejemplo, la hipocres\u00eda con la que se vive la fe es la muerte; la cr\u00edtica destructiva de los dem\u00e1s es la muerte; la ofensa, la calumnia, es la muerte; La marginaci\u00f3n de los pobres es la muerte. El Se\u00f1or nos pide que quitemos estas piedras del coraz\u00f3n, y entonces la vida seguir\u00e1 floreciendo a nuestro alrededor. Cristo vive, y quien le da la bienvenida y se adhiere a \u00e9l entra en contacto con la vida. Sin Cristo, o fuera de Cristo, no solo la vida no est\u00e1 presente, sino que uno vuelve a caer en la muerte.<\/em><\/p>\n<p><em>La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro es tambi\u00e9n un signo de la regeneraci\u00f3n que tiene lugar en el creyente a trav\u00e9s del bautismo, con una inserci\u00f3n completa en el misterio pascual de Cristo. Por la acci\u00f3n y la fuerza del Esp\u00edritu Santo, el cristiano es una persona que camina en la vida como una nueva criatura: una criatura para la vida y que va hacia la vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Que la Virgen Mar\u00eda nos ayude a ser compasivos como su Hijo Jes\u00fas, que hizo suyo nuestro dolor. Cada uno de nosotros est\u00e1 cerca de aquellos que est\u00e1n en juicio, convirti\u00e9ndose para ellos en un reflejo del amor y la ternura de Dios, quien nos libera de la muerte y hace que la vida gane.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Se\u00f1or nos pide que quitemos las piedras del coraz\u00f3n, y entonces la vida seguir\u00e1 floreciendo a nuestro alrededor, as\u00ed lo manifest\u00f3 el Santo Padre en su mensaje antes de recitar la oraci\u00f3n Mariana del \u00c1ngelus. 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