{"id":1305,"date":"2018-09-25T14:00:28","date_gmt":"2018-09-25T17:00:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=1305"},"modified":"2018-09-25T14:00:28","modified_gmt":"2018-09-25T17:00:28","slug":"estonia-seamos-nosotros-mismos-los-que-fijemos-nuestra-mirada-en-ese-hermano-y-le-tendamos-la-mano-para-levantarlo-pues-en-el-esta-la-imagen-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/estonia-seamos-nosotros-mismos-los-que-fijemos-nuestra-mirada-en-ese-hermano-y-le-tendamos-la-mano-para-levantarlo-pues-en-el-esta-la-imagen-de-dios\/","title":{"rendered":"Estonia | Seamos nosotros mismos los que fijemos nuestra mirada en ese hermano y le tendamos la mano para levantarlo, pues en \u00e9l est\u00e1 la imagen de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/obcastrensearg_papa-en-estonia-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1306\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/obcastrensearg_papa-en-estonia-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Estonia <\/strong>| <strong>Seamos nosotros mismos los que fijemos nuestra mirada en ese hermano y le tendamos la mano para levantarlo, pues en \u00e9l est\u00e1 la imagen de Dios<\/strong>, la s\u00edntesis corresponde a parte de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre<\/strong>. En la tarde de Estonia, el <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, se traslad\u00f3 a la Plaza de la Libertad en la ciudad de <strong>Tallin<\/strong>, donde luego de saludar desde el papam\u00f3vil a los fieles, presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica.<\/p>\n<p>En su catequesis, el <strong>Santo Padre<\/strong> habl\u00f3 sobre la lectura de la liturgia, all\u00ed nos explic\u00f3<strong><em>, \u201c<\/em><\/strong><strong><em>Dios<\/em><\/strong><strong><em> quiere un pueblo en \u201csalida\u201d, arriesgado en su vuelo y siempre protegido solo por \u00e9l\u201d.<\/em><\/strong> Se\u00f1alando que, <strong><em>\u201ctenemos que perder el miedo y salir de los espacios blindados, porque hoy la mayor\u00eda de los estonios no se reconocen como creyentes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>All\u00ed tambi\u00e9n el Papa declar\u00f3<strong><em>, <\/em><\/strong><strong><em>\u201cnecesitamos crecer en una mirada cercana para contemplar, conmovernos y detenernos ante el otro, cuantas veces sea necesario<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong> El <strong>Santo Padre<\/strong> nos record\u00f3, <strong><em>\u201cla santidad vivida se expande, fluye, fecunda todo lo que est\u00e1 a sus m\u00e1rgenes\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>Al respecto, dijo, <strong><em>\u201choy elegimos ser santos saneando los m\u00e1rgenes y las periferias de nuestra sociedad, all\u00ed donde nuestro hermano yace y sufre el descarte<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong> Finalmente se\u00f1al\u00f3<strong><em>, \u201cvayamos a la monta\u00f1a santa, a la de Mois\u00e9s, a la de Jes\u00fas, y pid\u00e1mosle \u2014como dice el lema de esta visita\u2014, que nos despierte el coraz\u00f3n, que nos regale el don del Esp\u00edritu para discernir en cada momento de la historia c\u00f3mo ser libres (\u2026)\u201d<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n publicamos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Al escuchar, en la primera lectura, la llegada del pueblo hebreo \u2014una vez liberado de la esclavitud en Egipto\u2014 al monte Sina\u00ed (cf.\u00a0Ex\u00a019,1) es imposible no pensar en ustedes como pueblo; es imposible no pensar en toda la naci\u00f3n de Estonia y en todos los pa\u00edses B\u00e1lticos. \u00bfC\u00f3mo no recordar en aquella \u201crevoluci\u00f3n cantada\u201d, o en aquella fila de 2 millones de personas desde aqu\u00ed hasta Vilna? Ustedes saben de luchas por la libertad, pueden identificarse con aquel pueblo. Nos har\u00e1 bien, entonces, escuchar qu\u00e9 le dice Dios a Mois\u00e9s, para discernir qu\u00e9 nos dice a nosotros como pueblo.<\/em><\/p>\n<p><em>El pueblo que llega hasta el Sina\u00ed es un pueblo que ya ha visto el amor de su Dios expresado en los milagros y portentos, es un pueblo que decide hacer un pacto de amor porque Dios ya lo am\u00f3 primero y le expres\u00f3 ese amor. No est\u00e1 obligado, Dios lo quiere libre. Cuando decimos que somos cristianos, cuando abrazamos un estilo de vida, lo hacemos sin presiones, sin que sea un intercambio donde cumplimos si Dios cumple. Pero, sobre todo, sabemos que la propuesta de Dios no nos quita nada, al contrario, lleva a la plenitud, potencia todas las aspiraciones del hombre. Algunos se consideran libres cuando viven sin Dios o al margen de \u00e9l. No advierten que de ese modo transitan por esta vida como hu\u00e9rfanos, sin un hogar donde volver. \u00abDejan de ser peregrinos y se convierten en errantes, que giran siempre en torno a s\u00ed mismos sin llegar a ninguna parte\u00bb\u00a0(Exhort. ap.\u00a0Evangelii gaudium, 170).<\/em><\/p>\n<p><em>Nos toca a nosotros, al igual que al pueblo salido de Egipto,\u00a0escuchar y buscar. A veces algunos piensan que la fuerza de un pueblo se mide hoy desde otros par\u00e1metros. Hay quien habla con un tono m\u00e1s alto, quien al hablar parece m\u00e1s seguro \u2014sin fisuras ni titubeos\u2014, hay quien al gritar a\u00f1ade amenazas de armamento, despliegue de tropas, estrategias&#8230; Este es el que parece m\u00e1s \u201cfirme\u201d. Pero eso no es \u201cbuscar\u201d la voluntad de Dios; sino un acumular para imponerse desde el tener. Esta actitud esconde en s\u00ed un rechazo a la \u00e9tica y, en ella, a Dios. Pues la \u00e9tica nos pone en relaci\u00f3n con un Dios que espera de nosotros una respuesta libre y comprometida con los dem\u00e1s y con nuestro entorno, que est\u00e1 fuera de las categor\u00edas del mercado\u00a0(cf.\u00a0ib\u00edd., 57). Ustedes no han conquistado su libertad para terminar esclavos del consumo, del individualismo, o del af\u00e1n de poder o dominio.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios conoce lo que necesitamos, lo que a menudo escondemos detr\u00e1s del af\u00e1n de tener; tambi\u00e9n nuestras inseguridades resueltas desde el poder. Esa sed, que habita en todo coraz\u00f3n humano, Jes\u00fas, en el Evangelio que hemos escuchado, nos anima a resolverla yendo a su encuentro. \u00c9l es quien puede saciarnos, llenarnos de la plenitud que tiene la fecundidad de su agua, su pureza, su fuerza arrolladora. La fe es tambi\u00e9n caer en la cuenta de que \u00e9l vive y nos ama; no nos abandona y, por eso, es capaz de intervenir misteriosamente en nuestra historia; \u00e9l saca bien del mal con su poder y con su infinita creatividad (cf.\u00a0ib\u00edd., 278).<\/em><\/p>\n<p><em>En el desierto, el pueblo de Israel va a caer en la tentaci\u00f3n de buscarse otros dioses, de adorar el becerro de oro, de confiar en sus propias fuerzas. Pero Dios siempre lo atrae nuevamente, y ellos recordar\u00e1n lo que escucharon y vieron en el monte. Como aquel pueblo, nosotros nos sabemos pueblo \u201celegido, sacerdotal y santo\u201d (cf. Ex\u00a019,6;\u00a01 P\u00a02,9), el Esp\u00edritu es el que nos recuerda todas estas cosas (cf.\u00a0Jn\u00a014,26).<\/em><\/p>\n<p><em>Elegidos\u00a0no significa exclusivos, ni sectarios; somos la peque\u00f1a porci\u00f3n que tiene que fermentar toda la masa, que no se esconde ni se aparta, que no se considera mejor ni m\u00e1s pura. El \u00e1guila pone a resguardo sus polluelos, los lleva a lugares escarpados hasta que pueden valerse por s\u00ed mismos, pero tiene que empujarlos para que salgan de ese lugar de confort. Agita a su nidada, tira a los polluelos al vac\u00edo para que pongan en juego sus alas; y se pone debajo para protegerlos, para evitar que se hagan da\u00f1o. As\u00ed es Dios con su pueblo elegido, lo quiere en \u201csalida\u201d, arriesgado en su vuelo y siempre protegido solo por \u00e9l. Tenemos que perder el miedo y salir de los espacios blindados, porque hoy la mayor\u00eda de los estonios no se reconocen como creyentes.<\/em><\/p>\n<p><em>Salir como\u00a0sacerdotes; lo somos por el bautismo. Salir a promover la relaci\u00f3n con Dios, a facilitarla, a favorecer un encuentro amoroso con aquel que est\u00e1 gritando \u00abvenid a m\u00ed\u00bb (Mt\u00a011,28). Necesitamos crecer en una mirada cercana para contemplar, conmovernos y detenernos ante el otro, cuantas veces sea necesario. Este es el \u201carte del acompa\u00f1amiento\u201d que se realiza con el ritmo sanador de la \u201cprojimidad\u201d, con una mirada respetuosa y llena de compasi\u00f3n que es capaz de sanar, desatar ataduras y hacer crecer en la vida cristiana (cf. Exhort. ap.\u00a0Evangelii gaudium, 169).<\/em><\/p>\n<p><em>Y dar testimonio de ser un pueblo\u00a0santo. Podemos caer en la tentaci\u00f3n de pensar que la santidad es solo para algunos. Sin embargo, \u00abtodos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada d\u00eda, all\u00ed donde cada uno se encuentra\u00bb\u00a0(Exhort. ap.\u00a0Gaudete et exsultate, 14). Pero, as\u00ed como el agua en el desierto no era un bien personal sino comunitario, as\u00ed como el man\u00e1 no pod\u00eda ser acumulado porque se echaba a perder, del mismo modo la santidad vivida se expande, fluye, fecunda todo lo que est\u00e1 a sus m\u00e1rgenes. Hoy elegimos ser santos saneando los m\u00e1rgenes y las periferias de nuestra sociedad, all\u00ed donde nuestro hermano yace y sufre el descarte. No dejemos que sea el que viene detr\u00e1s de m\u00ed el que d\u00e9 el paso para socorrerlo, ni tampoco que sea una cuesti\u00f3n para resolver desde las instituciones; que seamos nosotros mismos los que fijemos nuestra mirada en ese hermano y le tendamos la mano para levantarlo, pues en \u00e9l est\u00e1 la imagen de Dios, es un hermano redimido por Jesucristo. Esto es ser cristianos y la santidad vivida en el d\u00eda a d\u00eda (cf.\u00a0ib\u00edd., 98).<\/em><\/p>\n<p><em>Ustedes han manifestado en su historia el orgullo de ser estonios, lo cuentan diciendo: \u201cSoy estonio, me quedar\u00e9 estonio, estonio es algo bueno, somos estonios\u201d. Qu\u00e9 bueno es sentirse parte de un pueblo, qu\u00e9 bueno es ser independientes y libres. Vayamos a la monta\u00f1a santa, a la de Mois\u00e9s, a la de Jes\u00fas, y pid\u00e1mosle \u2014como dice el lema de esta visita\u2014, que nos despierte el coraz\u00f3n, que nos regale el don del Esp\u00edritu para discernir en cada momento de la historia c\u00f3mo ser libres, c\u00f3mo abrazar el bien y sentirnos elegidos, c\u00f3mo dejar que Dios haga crecer, aqu\u00ed en Estonia y en el mundo entero, su naci\u00f3n santa, su pueblo sacerdotal.-<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estonia | Seamos nosotros mismos los que fijemos nuestra mirada en ese hermano y le tendamos la mano para levantarlo, pues en \u00e9l est\u00e1 la imagen de Dios, la s\u00edntesis corresponde a parte de la Homil\u00eda brindada por el Santo Padre. 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