{"id":13100,"date":"2020-04-19T08:00:33","date_gmt":"2020-04-19T11:00:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=13073"},"modified":"2020-04-19T08:00:33","modified_gmt":"2020-04-19T11:00:33","slug":"papa-francisco-aprovechemos-esta-prueba-como-una-oportunidad-para-preparar-el-manana-de-todos-sin-descartar-a-ninguno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-aprovechemos-esta-prueba-como-una-oportunidad-para-preparar-el-manana-de-todos-sin-descartar-a-ninguno\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Aprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el ma\u00f1ana de todos, sin descartar a ninguno"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Aprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el ma\u00f1ana de todos, sin descartar a ninguno<\/strong>, as\u00ed lo manifestaba el <strong>Santo Padre<\/strong> durante su Homil\u00eda compartida en la celebraci\u00f3n de <strong>Santa Misa<\/strong> de la <strong>Divina Misericordia<\/strong>. A las 11 de la ma\u00f1ana (hora de Roma), en la Iglesia <strong>Santo Spirito<\/strong> en <strong>Sassia<\/strong>, el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> celebr\u00f3 en forma privada a ra\u00edz de la pandemia de coronavirus, <strong>Santa Misa<\/strong> en el vig\u00e9simo aniversario de la canonizaci\u00f3n de la <strong>Hermana Faustina Kowalska<\/strong> y la instituci\u00f3n del Domingo de la <strong>Divina Misericordia<\/strong>.<\/p>\n<p>En su <strong>Homil\u00eda<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cel\u00a0domingo pasado\u00a0celebramos la resurrecci\u00f3n del Maestro, y hoy asistimos a la resurrecci\u00f3n del disc\u00edpulo\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cen la vida avanzamos a tientas, como un ni\u00f1o que empieza a caminar, pero se cae; da pocos pasos y vuelve a caerse; cae y se cae una y otra vez, y el pap\u00e1 lo levanta de nuevo. La mano que siempre nos levanta es la misericordia. Dios sabe que sin misericordia nos quedamos tirados en el suelo, que para caminar necesitamos que vuelvan a ponernos en pie\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Entonces, exclam\u00f3 el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, <strong><em>\u201cy t\u00fa puedes objetar: \u201c\u00a1Pero yo sigo siempre cayendo!\u201d. El Se\u00f1or lo sabe y siempre est\u00e1 dispuesto a levantarnos. \u00c9l no quiere que pensemos continuamente en nuestras ca\u00eddas, sino que lo miremos a \u00c9l, que en nuestras ca\u00eddas ve a hijos a los que tiene que levantar y en nuestras miserias ve a hijos a los que tiene que amar con misericordia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Respecto de la <strong>Hna. Faustina de Kowalska<\/strong>, el <strong>Santo Padre<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cJes\u00fas le dijo a\u00a0Santa Faustina: \u00abYo soy el amor y la misericordia misma; no existe miseria que pueda medirse con mi misericordia\u00bb (Diario, 14 septiembre 1937). En otra ocasi\u00f3n, la santa le dijo a Jes\u00fas, con satisfacci\u00f3n, que le hab\u00eda ofrecido toda su vida, todo lo que ten\u00eda. Pero la respuesta de Jes\u00fas la desconcert\u00f3: \u00abHija m\u00eda, no me has ofrecido lo que es realmente tuyo\u00bb. \u00bfQu\u00e9 cosa hab\u00eda retenido para s\u00ed aquella santa religiosa? Jes\u00fas le dijo amablemente: \u00abHija, dame\u00a0tu miseria\u00bb (10 octubre 1937)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Dicho esto, el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> nos preguntaba y respond\u00eda. <strong><em>\u201c\u00bfLe he entregado mi miseria al Se\u00f1or? \u00bfLe he mostrado mis ca\u00eddas para que me levante?\u201d. \u00bfO hay algo que todav\u00eda me guardo dentro? \u00a0Un pecado, un remordimiento del pasado, una herida en mi interior, un rencor hacia alguien, una idea sobre una persona determinada&#8230; El Se\u00f1or espera que le presentemos nuestras miserias, para hacernos descubrir su misericordia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Volviendo a nuestro tiempo, el que atraviesa el mundo entero con la crisis del COVI-19 (coronavirus) <strong>Su Santidad<\/strong> destacaba, <strong><em>\u201cqueridos hermanos y hermanas: En la prueba que estamos atravesando, tambi\u00e9n nosotros, como Tom\u00e1s, con nuestros temores y nuestras dudas, nos reconocemos fr\u00e1giles. Necesitamos al Se\u00f1or, que ve en nosotros, m\u00e1s all\u00e1 de nuestra fragilidad, una belleza perdurable. Con \u00c9l descubrimos que somos valiosos en nuestra debilidad, nos damos cuenta de que somos como cristales hermos\u00edsimos, fr\u00e1giles y preciosos al mismo tiempo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, nos record\u00f3, <strong><em>\u201cen esta fiesta de la Divina Misericordia el anuncio m\u00e1s hermoso se da a trav\u00e9s del disc\u00edpulo que lleg\u00f3 m\u00e1s tarde. S\u00f3lo \u00e9l faltaba, Tom\u00e1s, pero el Se\u00f1or lo esper\u00f3. La misericordia no abandona a quien se queda atr\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Retomando sus palabras respecto del coronavirus, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) esta pandemia nos recuerda que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren: todos somos fr\u00e1giles, iguales y valiosos. Que lo que est\u00e1 pasando nos sacuda por dentro. Es tiempo de eliminar las desigualdades, de\u00a0reparar la injusticia\u00a0que mina de ra\u00edz la salud de toda la humanidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando el <strong>Santo Padre<\/strong> nos relat\u00f3, <strong><em>\u201cen esa comunidad, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, s\u00f3lo uno se hab\u00eda quedado atr\u00e1s y los otros lo esperaron. Actualmente parece lo contrario: una peque\u00f1a parte de la humanidad avanz\u00f3, mientras la mayor\u00eda se qued\u00f3 atr\u00e1s. Y cada uno podr\u00eda decir: \u201cSon problemas complejos, no me toca a m\u00ed ocuparme de los necesitados, son otros los que tienen que hacerse cargo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1alando casi en el final, nos pidi\u00f3, <strong><em>\u201caprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el ma\u00f1ana de todos, sin descartar a ninguno: de todos. Porque sin una visi\u00f3n de conjunto nadie tendr\u00e1 futuro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la <strong>Homil\u00eda<\/strong> de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>SANTA MISA DE LA DIVINA MISERICORDIA<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Iglesia de Santo Spirito in Sassia<br \/>\nII Domingo de Pascua, 19 de abril de 2020<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El\u00a0domingo pasado\u00a0celebramos la resurrecci\u00f3n del Maestro, y hoy asistimos a la resurrecci\u00f3n del disc\u00edpulo. Hab\u00eda transcurrido<strong>\u00a0<\/strong>una semana, una semana que los disc\u00edpulos, aun habiendo visto al Resucitado, vivieron con temor, con \u00ablas puertas cerradas\u00bb (Jn\u00a020,26), y ni siquiera lograron convencer de la resurrecci\u00f3n a Tom\u00e1s, el \u00fanico ausente. \u00bfQu\u00e9 hizo Jes\u00fas ante esa incredulidad temerosa? Regres\u00f3, se puso en el mismo lugar, \u00aben medio\u00bb de los disc\u00edpulos, y repiti\u00f3 el mismo saludo: \u00abPaz a vosotros\u00bb (Jn\u00a020,19.26). Volvi\u00f3 a empezar desde el principio. La resurrecci\u00f3n del disc\u00edpulo comenz\u00f3 en ese momento, en esa\u00a0misericordia fiel y paciente, en ese descubrimiento de que Dios no se cansa de tendernos la mano para levantarnos de nuestras ca\u00eddas. \u00c9l quiere que lo veamos as\u00ed, no como un patr\u00f3n con quien tenemos que ajustar cuentas, sino como nuestro Pap\u00e1, que nos levanta siempre. En la vida avanzamos a tientas, como un ni\u00f1o que empieza a caminar, pero se cae; da pocos pasos y vuelve a caerse; cae y se cae una y otra vez, y el pap\u00e1 lo levanta de nuevo. La mano que siempre nos levanta es la misericordia. Dios sabe que sin misericordia nos quedamos tirados en el suelo, que para caminar necesitamos que vuelvan a ponernos en pie.<\/em><\/p>\n<p><em>Y t\u00fa puedes objetar: \u201c\u00a1Pero yo sigo siempre cayendo!\u201d. El Se\u00f1or lo sabe y siempre est\u00e1 dispuesto a levantarnos. \u00c9l no quiere que pensemos continuamente en nuestras ca\u00eddas, sino que lo miremos a \u00c9l, que en nuestras ca\u00eddas ve a hijos a los que tiene que levantar y en nuestras miserias ve a hijos a los que tiene que amar con misericordia. Hoy, en esta iglesia que se ha convertido en santuario de la misericordia en Roma, en el Domingo que veinte a\u00f1os atr\u00e1s san\u00a0Juan Pablo II\u00a0dedic\u00f3 a la Divina Misericordia, acojamos con confianza este mensaje. Jes\u00fas le dijo a\u00a0santa Faustina: \u00abYo soy el amor y la misericordia misma; no existe miseria que pueda medirse con mi misericordia\u00bb (Diario, 14 septiembre 1937). En otra ocasi\u00f3n, la santa le dijo a Jes\u00fas, con satisfacci\u00f3n, que le hab\u00eda ofrecido toda su vida, todo lo que ten\u00eda. Pero la respuesta de Jes\u00fas la desconcert\u00f3: \u00abHija m\u00eda, no me has ofrecido lo que es realmente tuyo\u00bb. \u00bfQu\u00e9 cosa hab\u00eda retenido para s\u00ed aquella santa religiosa? Jes\u00fas le dijo amablemente: \u00abHija, dame\u00a0tu miseria\u00bb (10 octubre 1937). Tambi\u00e9n nosotros podemos preguntarnos: \u201c\u00bfLe he entregado mi miseria al Se\u00f1or? \u00bfLe he mostrado mis ca\u00eddas para que me levante?\u201d. \u00bfO hay algo que todav\u00eda me guardo dentro? Un pecado, un remordimiento del pasado, una herida en mi interior, un rencor hacia alguien, una idea sobre una persona determinada&#8230; El Se\u00f1or espera que le presentemos nuestras miserias, para hacernos descubrir su misericordia.<\/em><\/p>\n<p><em>Volvamos a los disc\u00edpulos. Hab\u00edan abandonado al Se\u00f1or durante la Pasi\u00f3n y se sent\u00edan culpables. Pero Jes\u00fas, cuando fue a encontrarse con ellos, no les dio largos sermones. Sab\u00eda que estaban heridos por dentro, y les mostr\u00f3 sus propias llagas. Tom\u00e1s pudo tocarlas y descubri\u00f3 lo que Jes\u00fas hab\u00eda sufrido por \u00e9l, que lo hab\u00eda abandonado. En esas heridas toc\u00f3 con sus propias manos la cercan\u00eda amorosa de Dios. Tom\u00e1s, que hab\u00eda llegado tarde, cuando abraz\u00f3 la misericordia super\u00f3 a los otros disc\u00edpulos; no crey\u00f3 s\u00f3lo en su resurrecci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en el amor infinito de Dios. E hizo la confesi\u00f3n de fe m\u00e1s sencilla y hermosa: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb (v. 28). As\u00ed se realiza la resurrecci\u00f3n del disc\u00edpulo, cuando su humanidad fr\u00e1gil y herida entra en la de Jes\u00fas. All\u00ed se disipan las dudas, all\u00ed Dios se convierte en\u00a0mi Dios, all\u00ed volvemos a aceptarnos a nosotros mismos y a amar la propia vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas: En la prueba que estamos atravesando, tambi\u00e9n nosotros, como Tom\u00e1s, con nuestros temores y nuestras dudas, nos reconocemos fr\u00e1giles. Necesitamos al Se\u00f1or, que ve en nosotros, m\u00e1s all\u00e1 de nuestra fragilidad, una belleza perdurable. Con \u00c9l descubrimos que somos valiosos en nuestra debilidad, nos damos cuenta de que somos como cristales hermos\u00edsimos, fr\u00e1giles y preciosos al mismo tiempo. Y si, como el cristal, somos transparentes ante \u00c9l, su luz, la luz de la misericordia brilla en nosotros y, por medio nuestro, en el mundo. Ese es el motivo para alegrarse, como nos dijo la Carta de Pedro, \u00abalegraos de ello, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas\u00bb (1 P\u00a01,6).<\/em><\/p>\n<p><em>En esta fiesta de la Divina Misericordia el anuncio m\u00e1s hermoso se da a trav\u00e9s del disc\u00edpulo que lleg\u00f3 m\u00e1s tarde. S\u00f3lo \u00e9l faltaba, Tom\u00e1s, pero el Se\u00f1or lo esper\u00f3. La misericordia no abandona a quien se queda atr\u00e1s. Ahora, mientras pensamos en una lenta y ardua recuperaci\u00f3n de la pandemia, se insin\u00faa justamente este peligro: olvidar al que se qued\u00f3 atr\u00e1s. El riesgo es que nos golpee un virus todav\u00eda peor, el del\u00a0ego\u00edsmo indiferente, que se transmite al pensar que la vida mejora si me va mejor a m\u00ed, que todo ir\u00e1 bien si me va bien a m\u00ed. Se parte de esa idea y se sigue hasta llegar a seleccionar a las personas, descartar a los pobres e inmolar en el altar del progreso al que se queda atr\u00e1s. Pero esta pandemia nos recuerda que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren: todos somos fr\u00e1giles, iguales y valiosos. Que lo que est\u00e1 pasando nos sacuda por dentro. Es tiempo de eliminar las desigualdades, de\u00a0reparar la injusticia\u00a0que mina de ra\u00edz la salud de toda la humanidad. Aprendamos de la primera comunidad cristiana, que se describe en el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Hab\u00eda recibido misericordia y viv\u00eda con misericordia: \u00abLos creyentes viv\u00edan todos unidos y ten\u00edan todo en com\u00fan; vend\u00edan posesiones y bienes y los repart\u00edan entre todos, seg\u00fan la necesidad de cada uno\u00bb (Hch\u00a02,44-45). No es ideolog\u00eda, es cristianismo.<\/em><\/p>\n<p><em>En esa comunidad, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, s\u00f3lo uno se hab\u00eda quedado atr\u00e1s y los otros lo esperaron. Actualmente parece lo contrario: una peque\u00f1a parte de la humanidad avanz\u00f3, mientras la mayor\u00eda se qued\u00f3 atr\u00e1s. Y cada uno podr\u00eda decir: \u201cSon problemas complejos, no me toca a m\u00ed ocuparme de los necesitados, son otros los que tienen que hacerse cargo\u201d. Santa Faustina, despu\u00e9s de haberse encontrado con Jes\u00fas, escribi\u00f3: \u00abEn un alma que sufre debemos ver a Jes\u00fas crucificado y no un par\u00e1sito y una carga\u2026 [Se\u00f1or], nos ofreces la oportunidad de ejercitarnos en las obras de misericordia y nosotros nos ejercitamos en los juicios\u00bb (Diario, 6 septiembre 1937). Pero un d\u00eda, ella misma le present\u00f3 sus quejas a Jes\u00fas, porque: ser misericordiosos implica pasar por ingenuos. Le dijo: \u00abSe\u00f1or, a menudo abusan de mi bondad\u00bb, y Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abNo importa, hija m\u00eda, no te fijes en eso, t\u00fa s\u00e9 siempre misericordiosa con todos\u00bb (24 diciembre 1937). Con todos, no pensemos s\u00f3lo en nuestros intereses, en intereses particulares. Aprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el ma\u00f1ana de todos, sin descartar a ninguno: de todos. Porque sin una visi\u00f3n de conjunto nadie tendr\u00e1 futuro.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy, el amor desarmado y desarmante de Jes\u00fas resucita el coraz\u00f3n del disc\u00edpulo. Que tambi\u00e9n nosotros, como el ap\u00f3stol Tom\u00e1s, acojamos la misericordia, salvaci\u00f3n del mundo, y seamos misericordiosos con el que es m\u00e1s d\u00e9bil. S\u00f3lo as\u00ed reconstruiremos un mundo nuevo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Aprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el ma\u00f1ana de todos, sin descartar a ninguno, as\u00ed lo manifestaba el Santo Padre durante su Homil\u00eda compartida en la celebraci\u00f3n de Santa Misa de la Divina Misericordia. 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