{"id":13156,"date":"2020-04-25T11:06:57","date_gmt":"2020-04-25T14:06:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=13156"},"modified":"2020-04-25T11:06:57","modified_gmt":"2020-04-25T14:06:57","slug":"cea-en-nombre-del-pueblo-de-dios-queridos-hermanos-sacerdotes-gracias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/cea-en-nombre-del-pueblo-de-dios-queridos-hermanos-sacerdotes-gracias\/","title":{"rendered":"CEA | En nombre del Pueblo de Dios, queridos hermanos sacerdotes: \u00a1Gracias!"},"content":{"rendered":"<p><strong>CEA<\/strong> | <strong>En nombre del Pueblo de Dios, queridos hermanos sacerdotes: \u00a1Gracias!<\/strong>, el mensaje se desprende del comunicado brindado por la <strong>Comisi\u00f3n Episcopal de Ministerios<\/strong> de la <strong>Conferencia Episcopal Argentina<\/strong> (CEA). El escrito, fechado este s\u00e1bado 25 de abril fue dirigido a los Sacerdotes, donde se\u00f1alan, <strong><em>\u201clos Obispos de Argentina a trav\u00e9s de la Comisi\u00f3n Episcopal de Ministerios queremos llegar a cada uno de ustedes en este tiempo especial e in\u00e9dito a causa de la pandemia del Covid-19\u201d. \u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<blockquote><p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma textual el comunicado de la Comisi\u00f3n Episcopal de Ministerios de la CEA:<\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/obcastrensearg_escudo-cea.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4534 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/obcastrensearg_escudo-cea-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"107\" height=\"107\" \/><\/a><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Conferencia Episcopal Argentina<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Comisi\u00f3n Episcopal de Ministerios<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u201cConsuelen, consuelen a mi Pueblo, dice el Se\u00f1or\u201d Is 40, 1<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos sacerdotes:<\/em><br \/>\n<em>1. Los Obispos de Argentina a trav\u00e9s de la Comisi\u00f3n Episcopal de Ministerios queremos llegar a cada uno<\/em><br \/>\n<em>de ustedes en este tiempo especial e in\u00e9dito a causa de la pandemia del Covid-19. Somos testigos de todo<\/em><br \/>\n<em>lo que est\u00e1n viviendo y haciendo por el bien de nuestro pueblo. Nos llena de inmensa alegr\u00eda que nos<\/em><br \/>\n<em>mueve a decirles \u00a1GRACIAS! <\/em><\/p>\n<p><em>2. Creemos que es un fuerte tiempo de despojo y seguramente de mucha gracia. La intensa y movilizadora<\/em><br \/>\n<em>Cuaresma que hemos transcurrido y el tiempo Pascual que transitamos nos permiten m\u00e1s f\u00e1cilmente hacer<\/em><br \/>\n<em>una lectura de estos acontecimientos a la luz del Misterio Pascual, peregrinando en la esperanza.<\/em><\/p>\n<p><em>3. Con San Pablo podemos decir: \u201cBendito sea Dios, el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Padre de las<\/em><br \/>\n<em>misericordias y Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que<\/em><br \/>\n<em>nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios\u201d (2 Cor 1, 3-4).<\/em><\/p>\n<p><em>4. La humanidad est\u00e1 viviendo su pasi\u00f3n. No deja de sufrir a causa de esta pandemia y de las m\u00faltiples<\/em><br \/>\n<em>consecuencias que trae aparejada esta in\u00e9dita situaci\u00f3n que vive el mundo. Los sufrimientos de los<\/em><br \/>\n<em>enfermos, el dolor por las muertes, la p\u00e9rdida dram\u00e1tica de los seres queridos, la valent\u00eda de los agentes<\/em><br \/>\n<em>sanitarios y a la vez el temor que experimentan por estar expuestos, la angustia que conlleva el<\/em><br \/>\n<em>aislamiento y el confinamiento en nuestros hogares -especialmente en los ancianos y enfermos-, las<\/em><br \/>\n<em>consecuencias laborales y econ\u00f3micas de muchos que no tienen lo indispensable para subsistir, etc., son<\/em><br \/>\n<em>algunas de las manifestaciones y de los rostros concretos con que nos encontramos cada d\u00eda.<\/em><br \/>\n<em>5. \u201cAl ver a la multitud, tuvo compasi\u00f3n, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas sin pastor\u201d (Mt<\/em><br \/>\n<em>9, 36). Del coraz\u00f3n del buen pastor nace la compasi\u00f3n, el padecer con los otros y sentir como propio el<\/em><br \/>\n<em>dolor de todos los que sufren. Del coraz\u00f3n del buen pastor nace la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n y el deseo de<\/em><br \/>\n<em>ponerse al lado de quien nos necesita. Por estos y otros tantos signos del amor de Cristo, en medio de este<\/em><br \/>\n<em>mundo que vive su pasi\u00f3n, podemos advertir importantes \u201cbrotes de resurrecci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>6. El Papa Francisco nos se\u00f1al\u00f3 el pasado domingo de Ramos: \u201cMiren a los verdaderos h\u00e9roes que salen a<\/em><br \/>\n<em>la luz en estos d\u00edas. No son los que tienen fama, dinero y \u00e9xito, sino son los que se dan a s\u00ed mismos para<\/em><br \/>\n<em>servir a los dem\u00e1s\u201d. Entre ellos encontramos testimonios sacerdotales que nos han edificado, y<\/em><br \/>\n<em>manifestando lo m\u00e1s genuino de la vocaci\u00f3n sacerdotal: \u00a1cu\u00e1nto nos reconforta constatar el esp\u00edritu<\/em><br \/>\n<em>misionero de capellanes de hospitales y otros muchos, que no han querido abandonar al ca\u00eddo en el rostro<\/em><br \/>\n<em>de enfermos y moribundos, llev\u00e1ndoles el consuelo de la Palabra de Dios y de los Sacramentos! \u00a1Qu\u00e9<\/em><br \/>\n<em>lindo es dejarnos conmover por ese deseo que nace de un coraz\u00f3n enamorado, puesto de manifiesto al<\/em><br \/>\n<em>transformar en posibilidad los l\u00edmites con que nos encontramos, sosteniendo la fe del Pueblo de Dios por<\/em><br \/>\n<em>todos los medios que fueron posibles! \u00a1Qu\u00e9 consolador es verlos arriesgando su propia vida junto a los<\/em><br \/>\n<em>que m\u00e1s sufren, a los m\u00e1s pobres e intentar visibilizarlos para que como sociedad estemos cerca,<\/em><br \/>\n<em>compartiendo con ellos el pan de cada d\u00eda! \u00a1Qu\u00e9 hermosa expresi\u00f3n de fraternidad ha sido verlos<\/em><br \/>\n<em>preocupados por sus hermanos sacerdotes, manifestando su cari\u00f1o y cercan\u00eda a todos, especialmente a los<\/em><br \/>\n<em>ancianos y enfermos!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>7. Y qu\u00e9 decir del Pueblo de Dios al cual nosotros servimos como pastores. \u00a1Qu\u00e9 lindo ha sido ver su<\/em><br \/>\n<em>contribuci\u00f3n al bien com\u00fan asumiendo como se pudo la cuarentena y las limitaciones que conlleva; el<\/em><br \/>\n<em>compartir generosamente con los que menos tienen; la fuerza del voluntariado que abnegadamente ofrece<\/em><br \/>\n<em>su servicio con el fin de cuidar y asistir a los vecinos, en especial a los abuelos y a los m\u00e1s desvalidos!<\/em><br \/>\n<em>\u00a1C\u00f3mo nos edifica el haberlos visto, sobre todo en la Semana Santa, convertir sus casas en templos para<\/em><br \/>\n<em>celebrar la fe como Iglesia dom\u00e9stica!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n<em>8. La experiencia de la Pascua nos permite una mirada nueva. Bien lo dec\u00eda el Papa Francisco en la oraci\u00f3n<\/em><br \/>\n<em>del 27 de marzo en la desierta Plaza San Pedro: \u201c\u2026esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo<\/em><br \/>\n<em>lo que nos sucede, incluso lo malo\u201d. En nuestra historia creyente hubo muchos que han testimoniado la<\/em><br \/>\n<em>fuerza renovadora de la Pascua. Entre ellos c\u00f3mo no mencionar al Santo Cura Brochero quien,<\/em><br \/>\n<em>arriesgando su vida, no dej\u00f3 de estar al lado de los pobres, enfermos y sufrientes, acercando el consuelo y<\/em><br \/>\n<em>la presencia de Dios.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n<em>9. En nombre del Pueblo de Dios, queridos hermanos sacerdotes: \u00a1Gracias! El testimonio que nos est\u00e1n<\/em><br \/>\n<em>dejando nos ayuda a que todos seamos \u201ccon Mar\u00eda, servidores de la Esperanza\u201d. En el clima espiritual<\/em><br \/>\n<em>que nos regala el a\u00f1o Mariano Nacional, dejamos en el coraz\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen \u201cMadre del<\/em><br \/>\n<em>Pueblo, Esperanza nuestra\u201d el m\u00e1s vivo deseo de que superado el peligro que nos aflige, podamos<\/em><br \/>\n<em>sentarnos todos a la mesa del banquete Eucar\u00edstico.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<em>Con afecto y la gratitud de padres, los obispos de la CEMIN<\/em><br \/>\n<em>En la memoria lit\u00fargica de Nuestra Se\u00f1ora del Valle, 25 de abril de 2020.-<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CEA | En nombre del Pueblo de Dios, queridos hermanos sacerdotes: \u00a1Gracias!, el mensaje se desprende del comunicado brindado por la Comisi\u00f3n Episcopal de Ministerios de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). 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