{"id":13284,"date":"2020-05-13T08:00:11","date_gmt":"2020-05-13T11:00:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=13284"},"modified":"2020-05-13T08:00:11","modified_gmt":"2020-05-13T11:00:11","slug":"papa-francisco-dios-siempre-esta-cerca-de-la-puerta-de-nuestro-corazon-y-espera-a-que-la-abramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-dios-siempre-esta-cerca-de-la-puerta-de-nuestro-corazon-y-espera-a-que-la-abramos\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Dios siempre est\u00e1 cerca de la puerta de nuestro coraz\u00f3n y espera a que la abramos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> <strong>| Dios siempre est\u00e1 cerca de la puerta de nuestro coraz\u00f3n y espera a que la abramos<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> durante la audiencia general desarrollada en la <strong>Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong> el mi\u00e9rcoles 13 de mayo. El <strong>Santo Padre<\/strong>, continuando el ciclo de catequesis en la oraci\u00f3n, enfoc\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: <strong>\u00abLa oraci\u00f3n del cristiano\u00bb <\/strong>(Salmo 63.2-5.9).<\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla oraci\u00f3n pertenece a todos: a los hombres de todas las religiones, y probablemente tambi\u00e9n a los que no profesan ninguna. La oraci\u00f3n surge en el secreto de nosotros mismos, en ese lugar interior que los autores espirituales a menudo llaman el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb <\/em><\/strong>(cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2562-2563)\u201d.<\/p>\n<p>Continuando, nos revelaba, <strong><em>\u201corar, por lo tanto, no es algo perif\u00e9rico en nosotros, no es una de nuestras facultades secundarias y marginales, pero es el misterio m\u00e1s \u00edntimo de nosotros mismos. Es este misterio el que reza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, tambi\u00e9n nos dec\u00eda, <strong><em>\u201clas emociones rezan, pero no se puede decir que la oraci\u00f3n es solo emoci\u00f3n. La inteligencia reza, pero rezar no es solo un acto intelectual. El cuerpo reza, pero se puede hablar con Dios incluso en la invalidez m\u00e1s grave. Por lo tanto, es todo el hombre quien reza, si reza su \u00abcoraz\u00f3n\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando en su explicaci\u00f3n, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> nos record\u00f3, <strong><em>\u201cla oraci\u00f3n del cristiano surge de una revelaci\u00f3n: el \u00abT\u00fa\u00bb no ha sido envuelto en misterio, sino que ha entrado en una relaci\u00f3n con nosotros. El cristianismo es la religi\u00f3n que celebra continuamente la \u00abmanifestaci\u00f3n\u00bb de Dios, es decir, su epifan\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cel cristianismo ha desterrado cualquier relaci\u00f3n \u00abfeudal\u00bb del v\u00ednculo con Dios. En la herencia de nuestra fe no hay expresiones como \u00absujeci\u00f3n\u00bb, \u00abesclavitud\u00bb o \u00abvasallaje\u00bb; pero palabras como \u00abpacto\u00bb, \u00abamistad\u00bb, \u00abpromesa\u00bb, \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, \u00abcercan\u00eda\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> nos ense\u00f1aba adem\u00e1s, <strong><em>\u201cen la oraci\u00f3n, se puede establecer una relaci\u00f3n de confianza con \u00e9l, tanto que en el \u00abPadre Nuestro\u00bb Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 a hacerle una serie de preguntas. Podemos pedirle a Dios todo, todo; explica todo, cuenta todo. No importa si nos sentimos culpables en la relaci\u00f3n con Dios: no somos buenos amigos, no somos hijos agradecidos, no somos esposos fieles. \u00c9l contin\u00faa am\u00e1ndonos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final de su catequesis, Su Santidad Francisco, nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cDios siempre est\u00e1 cerca de la puerta de nuestro coraz\u00f3n y espera a que la abramos. Y a veces toca el coraz\u00f3n pero no es intrusivo: espera. La paciencia de Dios con nosotros es la paciencia de un padre, de alguien que nos ama tanto. Yo dir\u00eda que es la paciencia de un padre y una madre juntos. Siempre cerca de nuestro coraz\u00f3n, y cuando toca, lo hace con ternura y con mucho amor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano del mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>Tomemos el segundo paso hoy en el viaje de catequesis sobre la oraci\u00f3n, que comenz\u00f3 la semana pasada.<\/em><\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n pertenece a todos: a los hombres de todas las religiones, y probablemente tambi\u00e9n a los que no profesan ninguna. La oraci\u00f3n surge en el secreto de nosotros mismos, en ese lugar interior que los autores espirituales a menudo llaman el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb (cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2562-2563). Orar, por lo tanto, no es algo perif\u00e9rico en nosotros, no es una de nuestras facultades secundarias y marginales, pero es el misterio m\u00e1s \u00edntimo de nosotros mismos. Es este misterio el que reza. Las emociones rezan, pero no se puede decir que la oraci\u00f3n es solo emoci\u00f3n. La inteligencia reza, pero rezar no es solo un acto intelectual. El cuerpo reza, pero se puede hablar con Dios incluso en la invalidez m\u00e1s grave. Por lo tanto, es todo el hombre quien reza, si reza su \u00abcoraz\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n es un impulso, es una invocaci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos: algo que nace en las profundidades de nuestra persona y se extiende, porque siente la nostalgia de un encuentro. Esa nostalgia que es m\u00e1s que una necesidad, m\u00e1s que una necesidad: es un camino. La oraci\u00f3n es la voz de un \u00abyo\u00bb a tientas, buscando un \u00abt\u00fa\u00bb. La reuni\u00f3n entre el \u00abyo\u00bb y el \u00abt\u00fa\u00bb no puede hacerse con calculadoras: es un encuentro humano y muchas veces uno busca a tientas encontrar el \u00abt\u00fa\u00bb que mi \u00abyo\u00bb est\u00e1 buscando.<\/em><\/p>\n<p><em>En cambio, la oraci\u00f3n del cristiano surge de una revelaci\u00f3n: el \u00abT\u00fa\u00bb no ha sido envuelto en misterio, sino que ha entrado en una relaci\u00f3n con nosotros. El cristianismo es la religi\u00f3n que celebra continuamente la \u00abmanifestaci\u00f3n\u00bb de Dios, es decir, su epifan\u00eda. Las primeras fiestas del a\u00f1o lit\u00fargico son la celebraci\u00f3n de este Dios que no permanece oculto, pero que ofrece su amistad a los hombres. Dios revela su gloria en la pobreza de Bel\u00e9n, en la contemplaci\u00f3n de los Magos, en el bautismo en el Jord\u00e1n, en el prodigio de la boda en Can\u00e1. El Evangelio de Juan concluye con una declaraci\u00f3n concisa el gran himno del Pr\u00f3logo: \u00abNadie ha visto a Dios: es el Hijo unig\u00e9nito que est\u00e1 en el seno del Padre, lo revel\u00f3\u00bb (1:18). Fue Jes\u00fas quien nos revel\u00f3 a Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n del cristiano entra en una relaci\u00f3n con el Dios con el rostro m\u00e1s tierno, que no quiere infundir temor en los hombres. Esta es la primera caracter\u00edstica de la oraci\u00f3n cristiana. Si los hombres siempre se hubieran acostumbrado a acercarse a Dios un poco intimidados, un poco asustados por este fascinante y terrible misterio, si se hubieran acostumbrado a venerarlo con una actitud servil, similar a la de un sujeto que no quiere faltarle el respeto, los cristianos en cambio recurren a su se\u00f1or, atrevi\u00e9ndose a llamarlo con confianza con el nombre de \u00abPadre\u00bb. De hecho, Jes\u00fas usa la otra palabra: \u00abpap\u00e1\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>El cristianismo ha desterrado cualquier relaci\u00f3n \u00abfeudal\u00bb del v\u00ednculo con Dios. En la herencia de nuestra fe no hay expresiones como \u00absujeci\u00f3n\u00bb, \u00abesclavitud\u00bb o \u00abvasallaje\u00bb; pero palabras como \u00abpacto\u00bb, \u00abamistad\u00bb, \u00abpromesa\u00bb, \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, \u00abcercan\u00eda\u00bb. En su largo discurso de despedida a los disc\u00edpulos, Jes\u00fas dice as\u00ed: \u00abYa no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que est\u00e1 haciendo su amo; pero los he llamado amigos, porque todo lo que he escuchado del Padre les he dado a conocer. No me elegiste, pero yo te eleg\u00ed a ti y te hice ir a dar fruto y que tu fruto permanezca; para que lo que le pidas al Padre en mi nombre, te lo conceda \u00ab(Jn 15, 15-16). Pero este es un cheque en blanco: \u00ab\u00a1Todo lo que le preguntar\u00e1s a mi Padre en mi nombre, te lo concedo\u00bb!<\/em><\/p>\n<p><em>Dios es el amigo, el aliado, el novio. En la oraci\u00f3n, se puede establecer una relaci\u00f3n de confianza con \u00e9l, tanto que en el \u00abPadre Nuestro\u00bb Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 a hacerle una serie de preguntas. Podemos pedirle a Dios todo, todo; explica todo, cuenta todo. No importa si nos sentimos culpables en la relaci\u00f3n con Dios: no somos buenos amigos, no somos hijos agradecidos, no somos esposos fieles. \u00c9l contin\u00faa am\u00e1ndonos. Es lo que Jes\u00fas demuestra definitivamente en la \u00daltima Cena, cuando dice: \u00abEsta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que se derram\u00f3 por ti\u00bb (Lc 22, 20). En ese gesto, Jes\u00fas anticipa el misterio de la Cruz en el aposento alto. Dios es un aliado fiel: si los hombres dejan de amar, \u00e9l contin\u00faa am\u00e1ndolo, incluso si el amor lo lleva al Calvario. Dios siempre est\u00e1 cerca de la puerta de nuestro coraz\u00f3n y espera a que la abramos. Y a veces toca el coraz\u00f3n pero no es intrusivo: espera. La paciencia de Dios con nosotros es la paciencia de un padre, de alguien que nos ama tanto. Yo dir\u00eda que es la paciencia de un padre y una madre juntos. Siempre cerca de nuestro coraz\u00f3n, y cuando toca, lo hace con ternura y con mucho amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Tratemos de orar as\u00ed, entrando en el misterio del Pacto. Ponernos en oraci\u00f3n en los brazos misericordiosos de Dios, sentirnos envueltos en ese misterio de felicidad que es la vida trinitaria, sentirnos como hu\u00e9spedes que no merec\u00edan tanto honor. Y para repetirle a Dios, en el asombro de la oraci\u00f3n: \u00bfes posible que solo conozcas el amor? No conoce el odio. Es odiado, pero no conoce el odio. El solo conoce el amor. Este es el Dios al que rezamos. Este es el n\u00facleo incandescente de toda oraci\u00f3n cristiana. El Dios del amor, nuestro Padre que nos espera y nos acompa\u00f1a.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Dios siempre est\u00e1 cerca de la puerta de nuestro coraz\u00f3n y espera a que la abramos, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 Su Santidad Francisco durante la audiencia general desarrollada en la Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano el mi\u00e9rcoles 13 de mayo. 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