{"id":13365,"date":"2020-05-20T08:00:01","date_gmt":"2020-05-20T11:00:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=13365"},"modified":"2020-05-29T19:42:17","modified_gmt":"2020-05-29T19:42:17","slug":"papa-francisco-la-oracion-es-la-primera-fuerza-de-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-oracion-es-la-primera-fuerza-de-la-esperanza\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La oraci\u00f3n es la primera fuerza de la esperanza"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>La oraci\u00f3n es la primera fuerza de la esperanza<\/strong>, as\u00ed lo manifest\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> en la jornada del mi\u00e9rcoles 20 de mayo, durante la celebraci\u00f3n de su Audiencia General. Desde la <strong>Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> continu\u00f3 con su catequesis sobre la oraci\u00f3n, meditando sobre el misterio de la <strong>Creaci\u00f3n<\/strong> (Sal 8,4-5.10).<\/p>\n<p>Dec\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cla primera p\u00e1gina de la Biblia se asemeja a un gran himno de acci\u00f3n de gracias. Dios, con su palabra, llama a la vida, y todo accede a la existencia. Con la palabra, separa la luz de la oscuridad, alterna d\u00eda y noche, alterna las estaciones, abre una paleta de colores con la variedad de plantas y animales\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, nos se\u00f1ala, <strong><em>\u201cen este bosque desbordado que r\u00e1pidamente derrota el caos, el hombre aparece en \u00faltimo lugar. Y esta aparici\u00f3n provoca un exceso de j\u00fabilo que amplifica la satisfacci\u00f3n y la alegr\u00eda: \u00abDios vio lo que hab\u00eda hecho, y he aqu\u00ed, fue algo muy bueno\u00bb (G\u00e9nesis 1:31)\u201d. <\/em><\/strong>Agregando, afirma, <strong><em>\u201cla belleza y el misterio de la Creaci\u00f3n generan en el coraz\u00f3n del hombre el primer movimiento que despierta la oraci\u00f3n (cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2566)\u201d.<\/em> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong> entonces, agrega, <strong><em>\u201c(\u2026) en todo el universo, el ser humano es la \u00fanica criatura consciente de tal profusi\u00f3n de belleza. Un peque\u00f1o ser que nace, muere, hoy existe y ma\u00f1ana no existe, es el \u00fanico consciente de esta belleza. \u00a1Somos conscientes de esta belleza!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dice, <strong><em>\u201ccuando se elabora el gran relato b\u00edblico de la Creaci\u00f3n, el pueblo de Israel no est\u00e1 pasando por d\u00edas felices. Sin embargo, a partir de la gran historia de la Creaci\u00f3n, alguien comienza a encontrar razones para dar gracias, alabar a Dios por su existencia. La oraci\u00f3n es la primera fuerza de la esperanza. Rezas y la esperanza crece, contin\u00faa\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong> afirma, <strong><em>\u201c(\u2026) la oraci\u00f3n abre la puerta a la esperanza. La esperanza est\u00e1 ah\u00ed, pero con mi oraci\u00f3n abro la puerta. Porque los hombres de oraci\u00f3n guardan las verdades b\u00e1sicas; ellos son los que repiten, en primer lugar para ellos mismos y luego para todos los dem\u00e1s, que esta vida, a pesar de todos sus esfuerzos y pruebas, a pesar de sus d\u00edas dif\u00edciles, est\u00e1 llena de una gracia para maravillarse. Y como tal, siempre debe ser defendido y protegido\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando al final de su exposici\u00f3n, <strong>Su Santidad<\/strong>, nos ense\u00f1a, <strong><em>\u201clos hombres y las mujeres que oran saben que la esperanza es m\u00e1s fuerte que el des\u00e1nimo. Creen que el amor es m\u00e1s poderoso que la muerte, y que ciertamente triunfar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda, incluso en tiempos y formas que no conocemos.<\/em><\/strong><strong><em> Los hombres y mujeres de oraci\u00f3n usan reflejos de luz en sus rostros: porque, incluso en los d\u00edas m\u00e1s oscuros, el sol no deja de iluminarlos. La oraci\u00f3n te ilumina: ilumina tu alma, ilumina tu coraz\u00f3n e ilumina tu rostro. Incluso en los momentos m\u00e1s oscuros, incluso en los momentos de mayor dolor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano del mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>Continuemos la catequesis sobre la oraci\u00f3n, meditando sobre el misterio de la Creaci\u00f3n. La vida, el simple hecho de que existimos, abre el coraz\u00f3n del hombre a la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>La primera p\u00e1gina de la Biblia se asemeja a un gran himno de acci\u00f3n de gracias. La historia de la creaci\u00f3n est\u00e1 marcada por refranes, donde la bondad y la belleza de todo lo que existe se reafirma continuamente. Dios, con su palabra, llama a la vida, y todo accede a la existencia. Con la palabra, separa la luz de la oscuridad, alterna d\u00eda y noche, alterna las estaciones, abre una paleta de colores con la variedad de plantas y animales. En este bosque desbordado que r\u00e1pidamente derrota el caos, el hombre aparece en \u00faltimo lugar. Y esta aparici\u00f3n provoca un exceso de j\u00fabilo que amplifica la satisfacci\u00f3n y la alegr\u00eda: \u00abDios vio lo que hab\u00eda hecho, y he aqu\u00ed, fue algo muy bueno\u00bb (G\u00e9nesis 1:31). Buena cosa, pero tambi\u00e9n hermosa: \u00a1puedes ver la belleza de toda la Creaci\u00f3n!<\/em><\/p>\n<p><em>La belleza y el misterio de la Creaci\u00f3n generan en el coraz\u00f3n del hombre el primer movimiento que despierta la oraci\u00f3n (cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2566). As\u00ed se lee el octavo salmo, que escuchamos al principio: \u00abCuando veo tus cielos, el trabajo de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado, qu\u00e9 es el hombre porque lo recuerdas a \u00e9l, el hijo hombre, \u00bfpor qu\u00e9 te importa? (vv. 4-5). La persona que reza contempla el misterio de la existencia a su alrededor, ve el cielo estrellado sobre \u00e9l, y esa astrof\u00edsica nos muestra hoy en toda su inmensidad, y se pregunta qu\u00e9 dibujo de amor debe estar detr\u00e1s de una obra tan poderoso! &#8230; Y, en esta inmensidad infinita, \u00bfqu\u00e9 es el hombre? \u00abCasi nada\u00bb, dice otro salmo (cf. 89,48): un ser que nace, un ser que muere, una criatura muy fr\u00e1gil. Sin embargo, en todo el universo, el ser humano es la \u00fanica criatura consciente de tal profusi\u00f3n de belleza. Un peque\u00f1o ser que nace, muere, hoy existe y ma\u00f1ana no existe, es el \u00fanico consciente de esta belleza. \u00a1Somos conscientes de esta belleza!<\/em><\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n del hombre est\u00e1 estrechamente relacionada con el sentimiento de asombro. El tama\u00f1o del hombre es infinitesimal en comparaci\u00f3n con el tama\u00f1o del universo. Sus mayores logros parecen muy poco &#8230; Pero el hombre no es nada. En la oraci\u00f3n, se afirma un sentimiento de misericordia. Nada existe por casualidad: el secreto del universo reside en una mirada benevolente que alguien se encuentra en nuestros ojos. El Salmo dice que somos hechos poco menos que un Dios, somos coronados de gloria y honor (cf. 8,6). La relaci\u00f3n con Dios es la grandeza del hombre: su entronizaci\u00f3n. \u00a1Por naturaleza no somos casi nada, peque\u00f1os sino por vocaci\u00f3n, por llamado somos los hijos del gran Rey!<\/em><\/p>\n<p><em>Es una experiencia que muchos de nosotros hemos tenido. Si la historia de la vida, con toda su amargura, a veces corre el riesgo de sofocar en nosotros el don de la oraci\u00f3n, la contemplaci\u00f3n de un cielo estrellado, una puesta de sol, una flor &#8230; es suficiente para reavivar la chispa de la acci\u00f3n de gracias. Esta experiencia es quiz\u00e1s la base de la primera p\u00e1gina de la Biblia.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando se elabora el gran relato b\u00edblico de la Creaci\u00f3n, el pueblo de Israel no est\u00e1 pasando por d\u00edas felices. Un poder enemigo hab\u00eda ocupado la tierra; muchos hab\u00edan sido deportados, y ahora se encontraron esclavos en Mesopotamia. No hab\u00eda m\u00e1s patria, ni templo, ni vida social ni religiosa, nada.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, a partir de la gran historia de la Creaci\u00f3n, alguien comienza a encontrar razones para dar gracias, alabar a Dios por su existencia. La oraci\u00f3n es la primera fuerza de la esperanza. Rezas y la esperanza crece, contin\u00faa. Dir\u00eda que la oraci\u00f3n abre la puerta a la esperanza. La esperanza est\u00e1 ah\u00ed, pero con mi oraci\u00f3n abro la puerta. Porque los hombres de oraci\u00f3n guardan las verdades b\u00e1sicas; ellos son los que repiten, en primer lugar para ellos mismos y luego para todos los dem\u00e1s, que esta vida, a pesar de todos sus esfuerzos y pruebas, a pesar de sus d\u00edas dif\u00edciles, est\u00e1 llena de una gracia para maravillarse. Y como tal, siempre debe ser defendido y protegido.<\/em><\/p>\n<p><em>Los hombres y las mujeres que oran saben que la esperanza es m\u00e1s fuerte que el des\u00e1nimo. Creen que el amor es m\u00e1s poderoso que la muerte, y que ciertamente triunfar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda, incluso en tiempos y formas que no conocemos. Los hombres y mujeres de oraci\u00f3n usan reflejos de luz en sus rostros: porque, incluso en los d\u00edas m\u00e1s oscuros, el sol no deja de iluminarlos. La oraci\u00f3n te ilumina: ilumina tu alma, ilumina tu coraz\u00f3n e ilumina tu rostro. Incluso en los momentos m\u00e1s oscuros, incluso en los momentos de mayor dolor.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos somos portadores de alegr\u00eda. \u00bfHas pensado esto? \u00bfQue eres portador de alegr\u00eda? \u00bfO prefieres traer malas noticias, cosas que te entristecen? Todos somos capaces de traer alegr\u00eda. Esta vida es el regalo que Dios nos ha dado: y es demasiado corta para consumirla en tristeza, en amargura. Alabamos a Dios, simplemente felices de existir. Miramos el universo, miramos las bellezas y tambi\u00e9n miramos nuestras cruces y decimos: \u00abPero, existes, lo hiciste por nosotros\u00bb. Es necesario sentir esa inquietud del coraz\u00f3n que nos lleva a agradecer y alabar a Dios. Somos los hijos del gran Rey, del Creador, capaces de leer su firma en toda la creaci\u00f3n; esa creaci\u00f3n que no guardamos hoy, pero en esa creaci\u00f3n est\u00e1 la firma de Dios que la hizo por amor. Que el Se\u00f1or nos haga entender esto m\u00e1s y m\u00e1s profundamente y nos lleve a decir \u00abgracias\u00bb: y ese \u00abgracias\u00bb es una hermosa oraci\u00f3n.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La oraci\u00f3n es la primera fuerza de la esperanza, as\u00ed lo manifest\u00f3 el Santo Padre en la jornada del mi\u00e9rcoles 20 de mayo, durante la celebraci\u00f3n de su Audiencia General. 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Con la palabra, separa la luz de la oscuridad, alterna d\u00eda y noche, alterna las estaciones, abre una paleta de colores con la variedad de plantas y animales. En este bosque desbordado que r\u00e1pidamente derrota el caos, el hombre aparece en \u00faltimo lugar. Y esta aparici\u00f3n provoca un exceso de j\u00fabilo que amplifica la satisfacci\u00f3n y la alegr\u00eda: \"Dios vio lo que hab\u00eda hecho, y he aqu\u00ed, fue algo muy bueno\" (G\u00e9nesis 1:31). Buena cosa, pero tambi\u00e9n hermosa: \u00a1puedes ver la belleza de toda la Creaci\u00f3n!<\/em>\n\n<em>La belleza y el misterio de la Creaci\u00f3n generan en el coraz\u00f3n del hombre el primer movimiento que despierta la oraci\u00f3n (cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2566). As\u00ed se lee el octavo salmo, que escuchamos al principio: \"Cuando veo tus cielos, el trabajo de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado, qu\u00e9 es el hombre porque lo recuerdas a \u00e9l, el hijo hombre, \u00bfpor qu\u00e9 te importa? (vv. 4-5). La persona que reza contempla el misterio de la existencia a su alrededor, ve el cielo estrellado sobre \u00e9l, y esa astrof\u00edsica nos muestra hoy en toda su inmensidad, y se pregunta qu\u00e9 dibujo de amor debe estar detr\u00e1s de una obra tan poderoso! ... Y, en esta inmensidad infinita, \u00bfqu\u00e9 es el hombre? \"Casi nada\", dice otro salmo (cf. 89,48): un ser que nace, un ser que muere, una criatura muy fr\u00e1gil. Sin embargo, en todo el universo, el ser humano es la \u00fanica criatura consciente de tal profusi\u00f3n de belleza. 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Si la historia de la vida, con toda su amargura, a veces corre el riesgo de sofocar en nosotros el don de la oraci\u00f3n, la contemplaci\u00f3n de un cielo estrellado, una puesta de sol, una flor ... es suficiente para reavivar la chispa de la acci\u00f3n de gracias. Esta experiencia es quiz\u00e1s la base de la primera p\u00e1gina de la Biblia.<\/em>\n\n<em>Cuando se elabora el gran relato b\u00edblico de la Creaci\u00f3n, el pueblo de Israel no est\u00e1 pasando por d\u00edas felices. Un poder enemigo hab\u00eda ocupado la tierra; muchos hab\u00edan sido deportados, y ahora se encontraron esclavos en Mesopotamia. No hab\u00eda m\u00e1s patria, ni templo, ni vida social ni religiosa, nada.<\/em>\n\n<em>Sin embargo, a partir de la gran historia de la Creaci\u00f3n, alguien comienza a encontrar razones para dar gracias, alabar a Dios por su existencia. La oraci\u00f3n es la primera fuerza de la esperanza. Rezas y la esperanza crece, contin\u00faa. Dir\u00eda que la oraci\u00f3n abre la puerta a la esperanza. La esperanza est\u00e1 ah\u00ed, pero con mi oraci\u00f3n abro la puerta. Porque los hombres de oraci\u00f3n guardan las verdades b\u00e1sicas; ellos son los que repiten, en primer lugar para ellos mismos y luego para todos los dem\u00e1s, que esta vida, a pesar de todos sus esfuerzos y pruebas, a pesar de sus d\u00edas dif\u00edciles, est\u00e1 llena de una gracia para maravillarse. Y como tal, siempre debe ser defendido y protegido.<\/em>\n\n<em>Los hombres y las mujeres que oran saben que la esperanza es m\u00e1s fuerte que el des\u00e1nimo. Creen que el amor es m\u00e1s poderoso que la muerte, y que ciertamente triunfar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda, incluso en tiempos y formas que no conocemos. Los hombres y mujeres de oraci\u00f3n usan reflejos de luz en sus rostros: porque, incluso en los d\u00edas m\u00e1s oscuros, el sol no deja de iluminarlos. 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