{"id":13625,"date":"2020-05-31T07:50:00","date_gmt":"2020-05-31T07:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=13625"},"modified":"2020-05-31T14:12:53","modified_gmt":"2020-05-31T14:12:53","slug":"papa-francisco-el-espiritu-santo-nos-recuerda-que-ante-todo-somos-hijos-amados-de-dios-todos-iguales-en-esto-y-todos-diferentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-espiritu-santo-nos-recuerda-que-ante-todo-somos-hijos-amados-de-dios-todos-iguales-en-esto-y-todos-diferentes\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Esp\u00edritu Santo nos recuerda que, ante todo, somos hijos amados de Dios; todos iguales, en esto, y todos diferentes"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | El <strong>Esp\u00edritu Santo<\/strong> nos recuerda que, ante todo, somos&nbsp;<strong><em>hijos amados de Dios<\/em><\/strong>; todos iguales, en esto, y todos diferentes, as\u00ed lo expresaba el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al expresar su <strong>Homil\u00eda<\/strong> en la solemnidad de <strong>Pentecost\u00e9s<\/strong>. A las 10 de la ma\u00f1ana (hora de Roma), en el domingo de <strong>Pentecost\u00e9s<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> celebr\u00f3 la <strong>Santa Misa<\/strong> en el altar de la <strong>C\u00e1tedra<\/strong> en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la transcripci\u00f3n de la <strong>Homil\u00eda<\/strong> de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA DE LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST\u00c9S<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Bas\u00edlica de San Pedro &#8211; Altar de la C\u00e1tedra<br>Domingo, 31 de mayo de 2020<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHay diversidad de carismas, pero un mismo Esp\u00edritu\u00bb (<em>1 Co<\/em>&nbsp;12,4). As\u00ed escribe el ap\u00f3stol Pablo a los corintios; y contin\u00faa diciendo: \u00abHay diversidad de ministerios, pero un mismo Se\u00f1or; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios\u00bb (vv. 5-6).&nbsp;<em>Diversidad y unidad<\/em>: San Pablo insiste en juntar dos palabras que parecen contraponerse. Quiere indicarnos que el Esp\u00edritu Santo es la&nbsp;<em>unidad&nbsp;<\/em>que re\u00fane a la&nbsp;<em>diversidad<\/em>; y que la Iglesia naci\u00f3 as\u00ed: nosotros, diversos, unidos por el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vayamos, pues, al comienzo de la Iglesia, al d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Y fij\u00e9monos en los Ap\u00f3stoles: muchos de ellos eran gente sencilla, pescadores, acostumbrados a vivir del trabajo de sus propias manos, pero estaba tambi\u00e9n Mateo, un instruido recaudador de impuestos. Hab\u00eda or\u00edgenes y contextos sociales diferentes, nombres hebreos y nombres griegos, caracteres mansos y otros impetuosos, as\u00ed como puntos de vista y sensibilidades distintas. Todos eran diferentes. Jes\u00fas no los hab\u00eda cambiado, no los hab\u00eda uniformado y convertido en ejemplares producidos en serie. No. Hab\u00eda dejado sus diferencias y, ahora, ungi\u00e9ndolos con el Esp\u00edritu Santo, los une. La&nbsp;<em>uni\u00f3n<\/em>&nbsp;\u2014la uni\u00f3n de la diversidad\u2014 se realiza con la&nbsp;<em>unci\u00f3n<\/em>. En Pentecost\u00e9s los Ap\u00f3stoles comprendieron la fuerza unificadora del Esp\u00edritu. La vieron con sus propios ojos cuando todos, aun hablando lenguas diferentes, formaron un solo pueblo: el pueblo de Dios, plasmado por el Esp\u00edritu, que entreteje la unidad con nuestra diversidad, y da armon\u00eda porque en el Esp\u00edritu hay armon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero volviendo a nosotros, la Iglesia de hoy, podemos preguntarnos: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que nos une, en qu\u00e9 se fundamenta nuestra unidad?\u201d. Tambi\u00e9n entre nosotros existen diferencias, por ejemplo, de opini\u00f3n, de elecci\u00f3n, de sensibilidad. Pero la tentaci\u00f3n est\u00e1 siempre en querer defender a capa y espada las propias ideas, consider\u00e1ndolas v\u00e1lidas para todos, y en llevarse bien s\u00f3lo con aquellos que piensan igual que nosotros. Y esta es una fea tentaci\u00f3n que divide. Pero esta es una fe construida a nuestra imagen y no es lo que el Esp\u00edritu quiere. En consecuencia, podr\u00edamos pensar que lo que nos une es lo mismo que creemos y la misma forma de comportarnos. Sin embargo, hay mucho m\u00e1s que eso: nuestro principio de unidad es el Esp\u00edritu Santo. \u00c9l nos recuerda que, ante todo, somos&nbsp;<em>hijos amados de Dios<\/em>; todos iguales, en esto, y todos diferentes. El Esp\u00edritu desciende sobre nosotros, a pesar de todas nuestras diferencias y miserias, para manifestarnos que tenemos un solo Se\u00f1or, Jes\u00fas, y un solo Padre, y que por esta raz\u00f3n somos hermanos y hermanas. Empecemos de nuevo desde aqu\u00ed, miremos a la Iglesia como la mira el Esp\u00edritu, no como la mira el mundo. El mundo nos ve de derechas y de izquierdas, de esta o de aquella ideolog\u00eda; el Esp\u00edritu nos ve del Padre y de Jes\u00fas. El mundo ve conservadores y progresistas; el Esp\u00edritu ve hijos de Dios. La mirada mundana ve estructuras que hay que hacer m\u00e1s eficientes; la mirada espiritual ve hermanos y hermanas mendigos de misericordia. El Esp\u00edritu nos ama y conoce el lugar que cada uno tiene en el conjunto: para \u00c9l no somos confeti llevado por el viento, sino teselas irremplazables de su mosaico.<\/p>\n\n\n\n<p>Regresemos al d\u00eda de Pentecost\u00e9s y descubramos la primera obra de la Iglesia:&nbsp;<em>el anuncio<\/em>. Y, aun as\u00ed, notamos que los Ap\u00f3stoles no preparaban ninguna estrategia; cuando estaban encerrados all\u00ed, en el cen\u00e1culo, no elaboraban una estrategia, no, no preparaban un plan pastoral. Podr\u00edan haber repartido a las personas en grupos, seg\u00fan sus distintos pueblos de origen, o dirigirse primero a los m\u00e1s cercanos y, luego, a los lejanos; tambi\u00e9n hubieran podido esperar un poco antes de comenzar el anuncio y, mientras tanto, profundizar en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, para evitar riesgos, pero no. El Esp\u00edritu no quer\u00eda que la memoria del Maestro se cultivara en grupos cerrados, en cen\u00e1culos donde se toma gusto a \u201chacer el nido\u201d. Y esta es una fea enfermedad que puede entrar en la Iglesia: la Iglesia no como comunidad, ni familia, ni madre, sino como nido. El Esp\u00edritu abre, reaviva, impulsa m\u00e1s all\u00e1 de lo que ya fue dicho y fue hecho, \u00c9l lleva m\u00e1s all\u00e1 de los \u00e1mbitos de una fe t\u00edmida y desconfiada. En el mundo, todo se viene abajo sin una planificaci\u00f3n s\u00f3lida y una estrategia calculada. En la Iglesia, por el contrario, es el Esp\u00edritu quien garantiza la unidad a los que anuncian. Por eso, los ap\u00f3stoles se lanzan, poco preparados, corriendo riesgos; pero salen. Un solo deseo los anima:&nbsp;<em>dar lo que han recibido<\/em>. Es hermoso el comienzo de la Primera Carta de San Juan: \u201cEso que hemos recibido y visto os lo anunciamos\u201d (cf. 1,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente llegamos a entender cu\u00e1l es el secreto de la unidad, el secreto del Esp\u00edritu. El secreto de la unidad en la Iglesia, el secreto del Esp\u00edritu es&nbsp;<em>el don<\/em>. Porque \u00c9l&nbsp;<em>es<\/em>&nbsp;don, vive don\u00e1ndose a s\u00ed mismo y de esta manera nos mantiene unidos, haci\u00e9ndonos part\u00edcipes del mismo don. Es importante creer que Dios es don, que no act\u00faa tomando, sino dando. \u00bfPor qu\u00e9 es importante? Porque nuestra forma de ser creyentes depende de c\u00f3mo entendemos a Dios. Si tenemos en mente a un Dios que arrebata, que se impone, tambi\u00e9n nosotros quisi\u00e9ramos arrebatar e imponernos: ocupando espacios, reclamando relevancia, buscando poder. Pero si tenemos en el coraz\u00f3n a un Dios que es don, todo cambia. Si nos damos cuenta de que lo que somos es un don suyo, gratuito e inmerecido, entonces tambi\u00e9n a nosotros nos gustar\u00eda hacer de la misma vida un don. Y as\u00ed, amando humildemente, sirviendo gratuitamente y con alegr\u00eda, daremos al mundo la verdadera imagen de Dios. El Esp\u00edritu,<em>&nbsp;memoria viviente de la Iglesia<\/em>, nos recuerda que nacimos de un don y que crecemos d\u00e1ndonos; no preserv\u00e1ndonos, sino entreg\u00e1ndonos sin reservas.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas: Examinemos nuestro coraz\u00f3n y pregunt\u00e9monos qu\u00e9 es lo que nos impide darnos. Decimos que tres son los principales enemigos del don: tres, siempre agazapados en la puerta del coraz\u00f3n: el narcisismo, el victimismo y el pesimismo.&nbsp;<em>El<\/em>&nbsp;<em>narcisismo<\/em>, que lleva a la idolatr\u00eda de s\u00ed mismo y a buscar s\u00f3lo el propio beneficio. El narcisista piensa: \u201cLa vida es buena si obtengo ventajas\u201d. Y as\u00ed llega a decirse: \u201c<em>\u00bfPor qu\u00e9 tendr\u00eda que darme a los dem\u00e1s?<\/em>\u201d. En esta pandemia, cu\u00e1nto duele el narcisismo, el preocuparse de las propias necesidades, indiferente a las de los dem\u00e1s, el no admitir las propias fragilidades y errores. Pero tambi\u00e9n el segundo enemigo,&nbsp;<em>el victimismo<\/em>, es peligroso. El victimista est\u00e1 siempre quej\u00e1ndose de los dem\u00e1s: \u201cNadie me entiende, nadie me ayuda, nadie me ama, \u00a1est\u00e1n todos contra m\u00ed!\u201d. \u00a1Cu\u00e1ntas veces hemos escuchado estas lamentaciones! Y su coraz\u00f3n se cierra, mientras se pregunta: \u201c\u00bf<em>Por qu\u00e9 los dem\u00e1s no se donan a m\u00ed<\/em>?\u201d. En el drama que vivimos, \u00a1qu\u00e9 grave es el victimismo! Pensar que no hay nadie que nos entienda y sienta lo que vivimos. Esto es el victimismo. Por \u00faltimo, est\u00e1&nbsp;<em>el pesimismo<\/em>. Aqu\u00ed la letan\u00eda diaria es: \u201cTodo est\u00e1 mal, la sociedad, la pol\u00edtica, la Iglesia&#8230;\u201d. El pesimista arremete contra el mundo entero, pero permanece ap\u00e1tico y piensa: \u201c<em>Mientras tanto, \u00bfde qu\u00e9 sirve darse? Es in\u00fatil<\/em>\u201d. Y as\u00ed, en el gran esfuerzo que supone comenzar de nuevo, qu\u00e9 da\u00f1ino es el pesimismo, ver todo negro y repetir que nada volver\u00e1 a ser como antes. Cuando se piensa as\u00ed, lo que seguramente no regresa es la esperanza. En estos tres \u2014el \u00eddolo narcisista del espejo, el dios espejo; el dios-lamentaci\u00f3n: \u201cme siento persona cuando me lamento\u201d; el dios-negatividad: \u201ctodo es negro, todo es oscuridad\u201d\u2014 nos encontramos ante una&nbsp;<em>carest\u00eda de<\/em>&nbsp;<em>esperanza<\/em>&nbsp;y necesitamos valorar el don de la vida, el don que es cada uno de nosotros. Por esta raz\u00f3n, necesitamos el Esp\u00edritu Santo, don de Dios que nos cura del narcisismo, del victimismo y del pesimismo, nos cura del espejo, de la lamentaci\u00f3n y de la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, pid\u00e1moslo: Esp\u00edritu Santo, memoria de Dios, reaviva en nosotros el recuerdo del don recibido. L\u00edbranos de la par\u00e1lisis del ego\u00edsmo y enciende en nosotros el deseo de servir, de hacer el bien. Porque peor que esta crisis, es solamente el drama de desaprovecharla, encerr\u00e1ndonos en nosotros mismos. Ven, Esp\u00edritu Santo, T\u00fa que eres armon\u00eda, haznos constructores de unidad; T\u00fa que siempre te das, conc\u00e9denos la valent\u00eda de salir de nosotros mismos, de amarnos y ayudarnos, para llegar a ser una sola familia. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Mayo 31 2020, Santa Misa de Pentecost\u00e9s - Papa Francisco\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/75ZNY-qfWXU?feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Esp\u00edritu Santo nos recuerda que, ante todo, somos&nbsp;hijos amados de Dios; todos iguales, en esto, y todos diferentes, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre Francisco al expresar su Homil\u00eda en la solemnidad de Pentecost\u00e9s. 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