{"id":13741,"date":"2020-06-10T08:00:00","date_gmt":"2020-06-10T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=13741"},"modified":"2020-06-10T10:09:18","modified_gmt":"2020-06-10T13:09:18","slug":"papa-francisco-dios-salva-lo-que-se-perdio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-dios-salva-lo-que-se-perdio\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Dios salva lo que se perdi\u00f3"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Dios<\/strong> salva lo que se perdi\u00f3, as\u00ed lo manifestaba el <strong>Santo Padre<\/strong> durante la audiencia general brindada desde la <strong>Biblioteca Apost\u00f3lica Vaticana<\/strong> en la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 10 de junio. En su mensaje, <strong>Su Santidad<\/strong> continuando con el ciclo de catequesis en la oraci\u00f3n, enfoc\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: <strong>\u00abLa oraci\u00f3n de Jacob\u00bb <\/strong>(G\u00e9nesis 32.25-30).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, nos dijo, <strong><em>\u201cel libro de G\u00e9nesis, a trav\u00e9s de las historias de hombres y mujeres de \u00e9pocas distantes, nos cuenta historias en las que podemos reflejar nuestra vida. En el ciclo de los patriarcas, tambi\u00e9n encontramos el de un hombre que hizo de la astucia su mejor regalo: Jacob\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando el <strong>Santo Padre<\/strong> nos cont\u00f3, <strong><em>\u201cJacob es el segundo hijo, eran gemelos, pero por enga\u00f1o se las arregla para robar la bendici\u00f3n y el don de la primogenitura de su padre Isaac (cf. G\u00e9nesis 25: 19-34)\u201d.<\/em><\/strong> &nbsp;Agregando, <strong><em>\u201cJacob, dir\u00edamos en lenguaje moderno, es un hombre que \u00abse hizo a s\u00ed mismo\u00bb, con ingenio y astucia, logra conquistar todo lo que quiere. Pero falta algo. Carece de la relaci\u00f3n viva con sus ra\u00edces\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pese a haberlo tenido todo, dice el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) un d\u00eda escucha el llamado del hogar, de su antigua patria, donde Esa\u00fa todav\u00eda viv\u00eda, el hermano con el que siempre hab\u00eda tenido malas relaciones. Jacob se pone en marcha y hace un largo viaje con una gran caravana (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, profundizando en esta ense\u00f1anza, entonces nos revela sobre el momento previo a que Jacob llegara a su tierra, <strong><em>\u201c(\u2026) el libro de G\u00e9nesis nos ofrece una p\u00e1gina memorable (cf. 32,23-33). \u00c9l dice que el patriarca, despu\u00e9s de haber hecho que toda su gente y todo el ganado, que era mucho, cruzara el arroyo, permanece solo en la costa extranjera. Y piensa: \u00bfqu\u00e9 le espera para el d\u00eda siguiente? \u00bfQu\u00e9 actitud tomar\u00e1 su hermano Esa\u00fa, a quien le hab\u00eda robado la primogenitura?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, <strong>Su Santidad<\/strong> nos ense\u00f1a, qu\u00e9 pas\u00f3 en ese momento, <strong><em>\u201cJacob luch\u00f3 toda la noche, sin dejar ir a su oponente. Al final es ganado, golpeado por su rival en el nervio ci\u00e1tico, y desde entonces ser\u00e1 cojo para toda la vida. Ese misterioso luchador le pregunta al patriarca su nombre y le dice: \u00abYa no te llamar\u00e1n Jacob, sino Israel. \u00a1porque peleaste con Dios y con los hombres y ganaste! \u00bb (v. 29)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, dec\u00eda al revelaba, <strong><em>\u201clucha con Dios: una met\u00e1fora para la oraci\u00f3n. En otras ocasiones, Jacob se hab\u00eda mostrado capaz de dialogar con Dios, de sentirlo como una presencia amistosa y cercana. Pero esa noche, a trav\u00e9s de una lucha que dura mucho tiempo y que lo ve casi sucumbir, el patriarca sale cambiado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, Su Santidad nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cDios salv\u00f3 lo que se perdi\u00f3. Le hizo comprender que era limitado, que era un pecador que necesitaba misericordia y lo salv\u00f3. Todos tenemos una cita en la noche con Dios, en la noche de nuestra vida, en las muchas noches de nuestra vida: momentos oscuros, momentos de pecados, momentos de desorientaci\u00f3n. Hay una cita con Dios, siempre. Nos sorprender\u00e1 cuando no lo esperemos, cuando nos encontremos verdaderamente solos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la catequesis del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Continuemos nuestra catequesis sobre el tema de la oraci\u00f3n. El libro de G\u00e9nesis, a trav\u00e9s de las historias de hombres y mujeres de \u00e9pocas distantes, nos cuenta historias en las que podemos reflejar nuestra vida. En el ciclo de los patriarcas, tambi\u00e9n encontramos el de un hombre que hizo de la astucia su mejor regalo: Jacob. La historia b\u00edblica nos cuenta sobre la dif\u00edcil relaci\u00f3n que Jacob tuvo con su hermano Esa\u00fa. Desde temprana edad, hay rivalidad entre ellos, y nunca se superar\u00e1 m\u00e1s tarde. Jacob es el segundo hijo, eran gemelos, pero por enga\u00f1o se las arregla para robar la bendici\u00f3n y el don de la primogenitura de su padre Isaac (cf. G\u00e9nesis 25: 19-34). Es solo el primero de una larga serie de trucos que este hombre sin escr\u00fapulos es capaz de hacer. Incluso el nombre \u00abJacob\u00bb significa alguien que tiene astucia para moverse.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Obligado a huir de su hermano, en su vida parece tener \u00e9xito en todos los esfuerzos. \u00c9l es experto en negocios: se vuelve muy rico y se convierte en el due\u00f1o de una gran bandada. Con tenacidad y paciencia logra casarse con la m\u00e1s bella de las hijas de Lab\u00e1n, de quien estaba realmente enamorado. Jacob, dir\u00edamos en lenguaje moderno, es un hombre que \u00abse hizo a s\u00ed mismo\u00bb, con ingenio y astucia, logra conquistar todo lo que quiere. Pero falta algo. Carece de la relaci\u00f3n viva con sus ra\u00edces.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y un d\u00eda escucha el llamado del hogar, de su antigua patria, donde Esa\u00fa todav\u00eda viv\u00eda, el hermano con el que siempre hab\u00eda tenido malas relaciones. Jacob se pone en marcha y hace un largo viaje con una gran caravana de personas y animales, hasta llegar a la \u00faltima parada, en el arroyo Jabbok. Aqu\u00ed el libro de G\u00e9nesis nos ofrece una p\u00e1gina memorable (cf. 32,23-33). \u00c9l dice que el patriarca, despu\u00e9s de haber hecho que toda su gente y todo el ganado, que era mucho, cruzara el arroyo, permanece solo en la costa extranjera. Y piensa: \u00bfqu\u00e9 le espera para el d\u00eda siguiente? \u00bfQu\u00e9 actitud tomar\u00e1 su hermano Esa\u00fa, a quien le hab\u00eda robado la primogenitura? La mente de Jacob es un torbellino de pensamientos &#8230; Y, cuando oscurece, de repente un extra\u00f1o lo agarra y comienza a pelear con \u00e9l. El Catecismo explica: \u00abLa tradici\u00f3n espiritual de la Iglesia ha visto en esta historia el s\u00edmbolo de la oraci\u00f3n como una lucha contra la fe y la victoria de la perseverancia\u00bb (CIC, 2573).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Jacob luch\u00f3 toda la noche, sin dejar ir a su oponente. Al final es ganado, golpeado por su rival en el nervio ci\u00e1tico, y desde entonces ser\u00e1 cojo para toda la vida. Ese misterioso luchador le pregunta al patriarca su nombre y le dice: \u00abYa no te llamar\u00e1n Jacob, sino Israel. \u00a1porque peleaste con Dios y con los hombres y ganaste! \u00bb (v. 29). Como si dijera: nunca ser\u00e1s el hombre que camina as\u00ed, sino en l\u00ednea recta. Su nombre cambia, su vida cambia, su actitud cambia; Ser\u00e1s llamado Israel. Entonces, incluso Jacob le pregunta al otro: \u00abDime tu nombre\u00bb. Eso no se lo revela, sino que lo bendice. Y Jacob se da cuenta de que se ha encontrado con Dios \u00abcara a cara\u00bb (cf. vv. 30-31).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Lucha con Dios: una met\u00e1fora para la oraci\u00f3n. En otras ocasiones, Jacob se hab\u00eda mostrado capaz de dialogar con Dios, de sentirlo como una presencia amistosa y cercana. Pero esa noche, a trav\u00e9s de una lucha que dura mucho tiempo y que lo ve casi sucumbir, el patriarca sale cambiado. Cambio de nombre, cambio de forma de vida y cambio de personalidad: sale cambiado. Por una vez, ya no es el due\u00f1o de la situaci\u00f3n (su astucia no sirve de nada), ya no es el estratega ni el hombre calculador; Dios lo lleva de regreso a su verdad mortal que tiembla y tiene miedo, porque Jacob ten\u00eda miedo en la lucha. Por una vez, Jacob no tiene nada m\u00e1s que presentarle a Dios que su fragilidad e impotencia, incluso sus pecados. Y es este Jacob quien recibe la bendici\u00f3n de Dios, con el cual cojea en la tierra prometida: vulnerable y vulnerable, pero con un coraz\u00f3n nuevo. Una vez escuch\u00e9 a un anciano decir: un buen hombre, un buen cristiano, pero un pecador que ten\u00eda tanta fe en Dios, dijo: \u201cDios me ayudar\u00e1; no me dejaras solo Ir\u00e9 al cielo cojeando, pero entrar\u00e9 \u00ab. Jacob ten\u00eda confianza en s\u00ed mismo y confiaba en su astucia. Era un hombre impermeable a la gracia, refractario a la misericordia; No sab\u00eda qu\u00e9 era la misericordia. \u00ab\u00a1Aqu\u00ed estoy, estoy a cargo!\u00bb, No cre\u00eda que necesitara piedad. Pero Dios salv\u00f3 lo que se perdi\u00f3. Le hizo comprender que era limitado, que era un pecador que necesitaba misericordia y lo salv\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Todos tenemos una cita en la noche con Dios, en la noche de nuestra vida, en las muchas noches de nuestra vida: momentos oscuros, momentos de pecados, momentos de desorientaci\u00f3n. Hay una cita con Dios, siempre. Nos sorprender\u00e1 cuando no lo esperemos, cuando nos encontremos verdaderamente solos. En esa misma noche, luchando contra lo desconocido, nos daremos cuenta de que solo somos hombres pobres, me permito decir \u00abpobre\u00bb, pero, justo entonces, cuando nos sintamos \u00abpobres\u00bb, no tendremos que temer: porque en ese momento Dios nos dar\u00e1 un nuevo nombre, que contiene el significado de toda nuestra vida; cambiar\u00e1 nuestros corazones y nos dar\u00e1 la bendici\u00f3n reservada para aquellos que se dejaron cambiar por \u00c9l. Esta es una buena invitaci\u00f3n para dejarnos cambiar por Dios. \u00c9l sabe c\u00f3mo hacerlo, porque nos conoce a cada uno de nosotros. \u00abSe\u00f1or, me conoces\u00bb, cada uno de nosotros puede decir. \u201cSe\u00f1or, me conoces, C\u00e1mbiame\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Dios salva lo que se perdi\u00f3, as\u00ed lo manifestaba el Santo Padre durante la audiencia general brindada desde la Biblioteca Apost\u00f3lica Vaticana en la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 10 de junio. En su mensaje, Su Santidad continuando con el ciclo de catequesis en la oraci\u00f3n, enfoc\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: \u00abLa oraci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":13743,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,18,28,58],"class_list":["post-13741","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13741","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13741"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13741\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13743"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}