{"id":13776,"date":"2020-06-14T08:00:00","date_gmt":"2020-06-14T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=13776"},"modified":"2020-06-14T11:56:18","modified_gmt":"2020-06-14T14:56:18","slug":"papa-francisco-la-eucaristia-genera-y-renueva-continuamente-la-comunidad-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-eucaristia-genera-y-renueva-continuamente-la-comunidad-cristiana\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La Eucarist\u00eda genera y renueva continuamente la comunidad cristiana"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | La <strong>Eucarist\u00eda<\/strong> genera y renueva continuamente la comunidad cristiana, el resumen se desprende del mensaje expresado por el <strong>Santo Padre<\/strong> antes de recitar la oraci\u00f3n <strong>Mariana<\/strong> del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. Al medio d\u00eda (hora de Roma), <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se presentaba en la ventana de <strong>Palacio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>, donde se encontr\u00f3 con los fieles y los peregrinos reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> manifest\u00f3, <strong><em>\u201cen la segunda lectura de la liturgia de hoy, San Pablo despierta nuestra fe en este misterio de comuni\u00f3n (cf. 1 Co. 10: 16-17). Subraya dos efectos del c\u00e1liz compartido y el pan partido: el efecto m\u00edstico y el efecto comunitario\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos dijo, <strong><em>\u201cal principio, el Ap\u00f3stol dice: \u00ab\u00bfNo es la copa de bendici\u00f3n que bendecimos la comuni\u00f3n con la sangre de Cristo? \u00bfY no es el pan con el que partimos la comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo? (v. 16). Estas palabras expresan el efecto m\u00edstico o podemos decir el efecto espiritual de la Eucarist\u00eda: se trata de la uni\u00f3n con Cristo, quien se ofrece para la salvaci\u00f3n de todos en pan y vino\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cJes\u00fas est\u00e1 presente en el sacramento de la Eucarist\u00eda para ser nuestro alimento, para ser asimilados y convertirse en nosotros esa fuerza renovadora que restaura la energ\u00eda y restaura el deseo de volver al camino, despu\u00e9s de cada parada o despu\u00e9s de cada ca\u00edda\u201d.<\/em><\/strong> Avanzando, nos explic\u00f3, <strong><em>\u201cel segundo efecto es el de comunidad y San Pablo lo expresa con estas palabras: \u00abDado que hay un solo pan, somos, aunque muchos, un solo cuerpo\u00bb (v. 17)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En final de su mensaje, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos record\u00f3, <strong><em>\u201csomos comunidades, alimentadas por el cuerpo y la sangre de Cristo. La comuni\u00f3n en el cuerpo de Cristo es un signo efectivo de unidad, de comuni\u00f3n, de compartir. Este doble fruto de la Eucarist\u00eda: el primero, la uni\u00f3n con Cristo y el segundo, la comuni\u00f3n entre quienes se alimentan de \u00c9l, genera y renueva continuamente la comunidad cristiana\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano del mensaje brindado por <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hoy, en Italia y en otros pa\u00edses, se celebra la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Domini. En la segunda lectura de la liturgia de hoy, San Pablo despierta nuestra fe en este misterio de comuni\u00f3n (cf. 1 Co. 10: 16-17). Subraya dos efectos del c\u00e1liz compartido y el pan partido: el efecto m\u00edstico y el efecto comunitario.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Al principio, el Ap\u00f3stol dice: \u00ab\u00bfNo es la copa de bendici\u00f3n que bendecimos la comuni\u00f3n con la sangre de Cristo? \u00bfY no es el pan con el que partimos la comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo? (v. 16). Estas palabras expresan el efecto m\u00edstico o podemos decir el efecto espiritual de la Eucarist\u00eda: se trata de la uni\u00f3n con Cristo, quien se ofrece para la salvaci\u00f3n de todos en pan y vino. Jes\u00fas est\u00e1 presente en el sacramento de la Eucarist\u00eda para ser nuestro alimento, para ser asimilados y convertirse en nosotros esa fuerza renovadora que restaura la energ\u00eda y restaura el deseo de volver al camino, despu\u00e9s de cada parada o despu\u00e9s de cada ca\u00edda. Pero esto requiere nuestro asentimiento, nuestra voluntad de dejarnos transformar, nuestra forma de pensar y actuar; de lo contrario, las celebraciones eucar\u00edsticas en las que participamos se reducen a ritos vac\u00edos y formales. Muchas veces alguien va a misa, pero porque tienes que ir, como un acto social, respetuoso pero social. Pero el misterio es otra cosa: es Jes\u00fas presente quien viene a alimentarnos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El segundo efecto es el de comunidad y San Pablo lo expresa con estas palabras: \u00abDado que hay un solo pan, somos, aunque muchos, un solo cuerpo\u00bb (v. 17). Se trata de la comuni\u00f3n mutua de quienes participan en la Eucarist\u00eda, hasta el punto de convertirse en un cuerpo entre ellos, as\u00ed como el pan que se parte y se distribuye es \u00fanico. Somos comunidades, alimentadas por el cuerpo y la sangre de Cristo. La comuni\u00f3n en el cuerpo de Cristo es un signo efectivo de unidad, de comuni\u00f3n, de compartir. No puedes participar en la Eucarist\u00eda sin participar en una hermandad mutua y sincera. Pero el Se\u00f1or sabe bien que nuestra fuerza humana por s\u00ed sola no es suficiente para esto. De hecho, \u00e9l sabe que entre sus disc\u00edpulos siempre habr\u00e1 la tentaci\u00f3n de la rivalidad, la envidia, el prejuicio, la divisi\u00f3n &#8230; Todos sabemos estas cosas. Esta es tambi\u00e9n la raz\u00f3n por la que nos dej\u00f3 el sacramento de su Presencia real, concreta y permanente, para que, al permanecer unidos con \u00e9l, siempre podamos recibir el regalo del amor fraternal. \u00abQu\u00e9date en mi amor\u00bb (Jn 15, 9), dijo Jes\u00fas; y es posible gracias a la Eucarist\u00eda. Mantente en la amistad, en el amor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este doble fruto de la Eucarist\u00eda: el primero, la uni\u00f3n con Cristo y el segundo, la comuni\u00f3n entre quienes se alimentan de \u00c9l, genera y renueva continuamente la comunidad cristiana. Es la Iglesia la que hace la Eucarist\u00eda, pero es m\u00e1s fundamental que la Eucarist\u00eda haga la Iglesia y le permita ser su misi\u00f3n, incluso antes de cumplirla. Este es el misterio de la comuni\u00f3n, de la Eucarist\u00eda: recibir a Jes\u00fas para transformarnos desde adentro y recibir a Jes\u00fas para hacernos la unidad y no la divisi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Que la Virgen nos ayude a aceptar siempre con asombro y gratitud el gran regalo que Jes\u00fas nos ha dado al dejarnos el Sacramento de su Cuerpo y Sangre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La Eucarist\u00eda genera y renueva continuamente la comunidad cristiana, el resumen se desprende del mensaje expresado por el Santo Padre antes de recitar la oraci\u00f3n Mariana del \u00c1ngelus. 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