{"id":14177,"date":"2020-08-12T08:00:00","date_gmt":"2020-08-12T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=14177"},"modified":"2020-08-12T10:13:34","modified_gmt":"2020-08-12T13:13:34","slug":"papa-francisco-la-fe-siempre-exige-que-nos-dejemos-sanar-y-convertir-de-nuestro-individualismo-tanto-personal-como-colectivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-fe-siempre-exige-que-nos-dejemos-sanar-y-convertir-de-nuestro-individualismo-tanto-personal-como-colectivo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco |La fe siempre exige que nos dejemos sanar y convertir de nuestro individualismo, tanto personal como colectivo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco <\/strong>|<strong>La fe siempre exige que nos dejemos sanar y convertir de nuestro individualismo, tanto personal como colectivo<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba&nbsp; el <strong>Santo Padre<\/strong> durante la Audiencia General celebrada en la <strong>Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>. <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, continuando el nuevo ciclo de catequesis sobre el tema: \u00abSanando el mundo\u00bb, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema \u00abFe y dignidad humana\u00bb (Lectura: Gn 1,27-28; 2,15 ).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>la pandemia ha puesto de relieve lo vulnerables e interconectados que estamos todos. Si no cuidamos el uno del otro, empezando por los \u00faltimos, por los que est\u00e1n m\u00e1s afectados, incluso de la creaci\u00f3n, no podemos sanar el mundo<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, agregaba, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>el coronavirus no es la \u00fanica enfermedad que hay que combatir, sino que la pandemia ha sacado a la luz patolog\u00edas sociales m\u00e1s amplias\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201ca veces miramos a los otros como objetos, para usar y descartar. En realidad, este tipo de mirada ciega y fomenta una cultura del descarte individualista y agresiva, que transforma el ser humano en un bien de consumo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, tambi\u00e9n nos revelaba<strong><em>, \u201cDios (\u2026), <\/em><\/strong><strong><em>nos ha creado no como objetos, sino como personas amadas y capaces de amar; nos ha creado a su imagen y semejanza (cfr.&nbsp;Gen&nbsp;1, 27). De esta manera nos ha donado una dignidad \u00fanica, invit\u00e1ndonos a vivir en comuni\u00f3n con \u00c9l, en comuni\u00f3n con nuestras hermanas y nuestros hermanos, en el respeto de toda la creaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>esta comuni\u00f3n, en esta armon\u00eda que es comuni\u00f3n, Dios no dona la capacidad de procrear y de custodiar la vida (cfr.&nbsp;Gen1, 28-29), de trabajar y cuidar la tierra (cfr.&nbsp;Gen&nbsp;2,15;&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#67\">LS, 67<\/a>). Se entiende que no se puede procrear y custodiar la vida sin armon\u00eda; ser\u00e1 destruida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el <strong>Papa<\/strong> nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>tratar de trepar en la vida, de ser superiores a los otros, destruye la armon\u00eda. Es la l\u00f3gica del dominio, de dominar a los otros. La armon\u00eda es otra cosa: es el servicio\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En tal sentido, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, nos encargaba, <strong><em>\u201cpidamos, por tanto, al Se\u00f1or que nos d\u00e9 ojos atentos a los hermanos y a las hermanas, especialmente a aquellos que sufren. Como disc\u00edpulos de Jes\u00fas no queremos ser indiferentes ni individualistas, estas son las dos actitudes malas contra la armon\u00eda. Indiferente: yo miro a otro lado\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dice el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cla armon\u00eda creada por Dios nos pide mirar a los otros, las necesidades de los otros, los problemas de los otros, estar en comuni\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201cla armon\u00eda te lleva a reconocer la dignidad humana, esa armon\u00eda creada por Dios, con el hombre en el centro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>cuando hay ego\u00edsmo, nuestra mirada no va a los otros, a la comunidad, sino que vuelve sobre nosotros mismos y esto nos hace feos, malos, ego\u00edstas, destruyendo la armon\u00eda.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong><strong><em>Esta renovada conciencia de la dignidad de todo ser humano tiene serias implicaciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Mirar al hermano y a toda la creaci\u00f3n como don recibido por el amor del Padre suscita un comportamiento de atenci\u00f3n, de cuidado y de estupor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final de su mensaje, el <strong>Santo Padre<\/strong> expresaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>mientras todos nosotros trabajamos por la cura de un virus que golpea a todos indistintamente, la fe nos exhorta a comprometernos seria y activamente para contrarrestar la indiferencia delante de las violaciones de la dignidad humana. Esta cultura de la indiferencia que acompa\u00f1a la cultura del descarte: las cosas que no me tocan no me interesan. La fe siempre exige que nos dejemos sanar y convertir de nuestro individualismo, tanto personal como colectivo; un individualismo de partido, por ejemplo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje expresado en la Audiencia General celebrada por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>Catequesis &#8211; \u201cCurar el mundo\u201d:\u00a0<em>2. Fe y dignidad humana<\/em><\/strong><\/p><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p>La pandemia ha puesto de relieve lo vulnerables e interconectados que estamos todos. Si no cuidamos el uno del otro, empezando por los \u00faltimos, por los que est\u00e1n m\u00e1s afectados, incluso de la creaci\u00f3n, no podemos sanar el mundo.<\/p><p>Es loable el compromiso de tantas personas que en estos meses est\u00e1n demostrando el amor humano y cristiano hacia el pr\u00f3jimo, dedic\u00e1ndose a los enfermos poniendo tambi\u00e9n en riesgo su propia salud. \u00a1Son h\u00e9roes! Sin embargo, el coronavirus no es la \u00fanica enfermedad que hay que combatir, sino que la pandemia ha sacado a la luz patolog\u00edas sociales m\u00e1s amplias. Una de estas es la visi\u00f3n distorsionada de la persona, una mirada que ignora su dignidad y su car\u00e1cter relacional. A veces miramos a los otros como objetos, para usar y descartar. En realidad, este tipo de mirada ciega y fomenta una cultura del descarte individualista y agresiva, que transforma el ser humano en un bien de consumo (cfr. Exhort. ap.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 53; Enc.\u00a0<em>Laudato si\u2019 [LS]<\/em>, 22).<\/p><p>A la luz de la fe sabemos, sin embargo, que Dios mira al hombre y a la mujer de otra manera. \u00c9l nos ha creado no como objetos, sino como personas amadas y capaces de amar; nos ha creado a su imagen y semejanza (cfr.\u00a0<em>Gen<\/em>\u00a01, 27). De esta manera nos ha donado una dignidad \u00fanica, invit\u00e1ndonos a vivir en comuni\u00f3n con \u00c9l, en comuni\u00f3n con nuestras hermanas y nuestros hermanos, en el respeto de toda la creaci\u00f3n. En comuni\u00f3n, en armon\u00eda, podemos decir. La creaci\u00f3n es una armon\u00eda en la que estamos llamados a vivir. Y en esta comuni\u00f3n, en esta armon\u00eda que es comuni\u00f3n, Dios no dona la capacidad de procrear y de custodiar la vida (cfr.\u00a0<em>Gen<\/em>1, 28-29), de trabajar y cuidar la tierra (cfr.\u00a0<em>Gen<\/em>\u00a02,15;\u00a0<em>LS<\/em>, 67). Se entiende que no se puede procrear y custodiar la vida sin armon\u00eda; ser\u00e1 destruida.<\/p><p>De esa mirada individualista, la que no es armon\u00eda,\u00a0 tenemos un ejemplo en los Evangelios, en la petici\u00f3n que la madre de Santiago y Juan hace a Jes\u00fas (cfr.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a020, 20-28). Ella quiere que sus hijos puedan sentarse a la derecha y a la izquierda del nuevo rey. Pero Jes\u00fas propone otro tipo de visi\u00f3n: la del servicio y del dar la vida por los otros, y la confirma devolviendo inmediatamente despu\u00e9s la vista a dos ciegos y haci\u00e9ndoles sus disc\u00edpulos (cfr.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a020, 29-34). Tratar de trepar en la vida, de ser superiores a los otros, destruye la armon\u00eda. Es la l\u00f3gica del dominio, de dominar a los otros. La armon\u00eda es otra cosa: es el servicio.<\/p><p>Pidamos, por tanto, al Se\u00f1or que nos d\u00e9 ojos atentos a los hermanos y a las hermanas, especialmente a aquellos que sufren. Como disc\u00edpulos de Jes\u00fas no queremos ser indiferentes ni individualistas, estas son las dos actitudes malas contra la armon\u00eda. Indiferente: yo miro a otro lado. Individualistas: mirar solamente el propio inter\u00e9s. La armon\u00eda creada por Dios nos pide mirar a los otros, las necesidades de los otros, los problemas de los otros, estar en comuni\u00f3n. Queremos reconocer la dignidad humana en cada persona, cualquiera que sea su raza, lengua o condici\u00f3n. La armon\u00eda te lleva a reconocer la dignidad humana, esa armon\u00eda creada por Dios, con el hombre en el centro.<\/p><p>El\u00a0Concilio Vaticano II\u00a0subraya que esta dignidad es inalienable, porque \u00a0\u00abha sido creada a imagen de Dios\u00bb (Const. past.\u00a0<em>Gaudium et spes<\/em>, 12). Es el fundamento de toda la vida social y determina los principios operativos. En la cultura moderna, la referencia m\u00e1s cercana al principio de la dignidad inalienable de la persona es la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos del Hombre, que San Juan Pablo II defini\u00f3 \u00abpiedra miliar puesta en el largo y dif\u00edcil camino del g\u00e9nero humano\u00bb<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200812_udienza-generale.html#_ftn1\">[1]<\/a>, y como \u00abuna de las m\u00e1s altas expresiones de la conciencia humana\u00bb<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200812_udienza-generale.html#_ftn2\">[2]<\/a>. Los derechos no son solo individuales, sino tambi\u00e9n sociales; son de los pueblos, de las naciones<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200812_udienza-generale.html#_ftn3\">[3]<\/a>. El ser humano, de hecho, en su dignidad personal, es un ser social, creado a imagen de Dios Uno y Trino. Nosotros somos seres sociales, necesitamos vivir en esta armon\u00eda social, pero cuando hay ego\u00edsmo, nuestra mirada no va a los otros, a la comunidad, sino que vuelve sobre nosotros mismos y esto nos hace feos, malos, ego\u00edstas, destruyendo la armon\u00eda.<\/p><p>Esta renovada conciencia de la dignidad de todo ser humano tiene serias implicaciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Mirar al hermano y a toda la creaci\u00f3n como don recibido por el amor del Padre suscita un comportamiento de atenci\u00f3n, de cuidado y de estupor. As\u00ed el creyente, contemplando al pr\u00f3jimo como un hermano y no como un extra\u00f1o, lo mira con compasi\u00f3n y empat\u00eda, no con desprecio o enemistad. Y contemplando el mundo a la luz de la fe, se esfuerza por desarrollar, con la ayuda de la gracia, su creatividad y su entusiasmo para resolver los dramas de la historia. Concibe y desarrolla sus capacidades como responsabilidades que brotan de su fe<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200812_udienza-generale.html#_ftn4\">[4]<\/a>, como dones de Dios para poner al servicio de la humanidad y de la creaci\u00f3n.<\/p><p>Mientras todos nosotros trabajamos por la cura de un virus que golpea a todos indistintamente, la fe nos exhorta a comprometernos seria y activamente para contrarrestar la indiferencia delante de las violaciones de la dignidad humana. Esta cultura de la indiferencia que acompa\u00f1a la cultura del descarte: las cosas que no me tocan no me interesan. La fe siempre exige que nos dejemos sanar y convertir de nuestro individualismo, tanto personal como colectivo; un individualismo de partido, por ejemplo.<\/p><p>Que el Se\u00f1or pueda \u201cdevolvernos la vista\u201d para redescubrir qu\u00e9 significa ser miembros de la familia humana. Y esta mirada pueda traducirse en acciones concretas de compasi\u00f3n y respeto para cada persona y de cuidado y custodia para nuestra casa com\u00fan.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200812_udienza-generale.html#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0<em>Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas<\/em>\u00a0(2 de octubre de 1979), 7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200812_udienza-generale.html#_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0<em>Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas<\/em>\u00a0(5 de octubre de 1995), 2.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200812_udienza-generale.html#_ftnref3\">[3]<\/a>\u00a0Cfr\u00a0<em>Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/em>,\u00a0157.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200812_udienza-generale.html#_ftnref4\">[4]<\/a><em>&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/justpeace\/documents\/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html#Derechos%20de%20los%20pueblos%20y%20de%20las%20Naciones\">Ibid<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Se\u00f1or que nos conceda ojos atentos para ver en las personas, de cualquier raza, lengua o condici\u00f3n, miembros de la \u00fanica familia humana. Y que esta mirada se traduzca en acciones concretas de ayuda a los que m\u00e1s sufren, y de cuidado y respeto a nuestra casa com\u00fan. Que el Se\u00f1or los bendiga.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco |La fe siempre exige que nos dejemos sanar y convertir de nuestro individualismo, tanto personal como colectivo, as\u00ed lo se\u00f1alaba&nbsp; el Santo Padre durante la Audiencia General celebrada en la Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano. 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