{"id":14253,"date":"2020-08-26T08:00:00","date_gmt":"2020-08-26T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=14253"},"modified":"2020-08-26T10:44:52","modified_gmt":"2020-08-26T13:44:52","slug":"papa-francisco-si-cuidamos-los-bienes-que-el-creador-nos-dona-si-ponemos-en-comun-lo-que-poseemos-de-forma-que-a-nadie-le-falte-entonces-podremos-inspirar-esperanza-para-regenerar-un-mundo-mas-san","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-si-cuidamos-los-bienes-que-el-creador-nos-dona-si-ponemos-en-comun-lo-que-poseemos-de-forma-que-a-nadie-le-falte-entonces-podremos-inspirar-esperanza-para-regenerar-un-mundo-mas-san\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Si cuidamos los bienes que el Creador nos dona, si ponemos en com\u00fan lo que poseemos de forma que a nadie le falte, entonces podremos inspirar esperanza para regenerar un mundo m\u00e1s sano y m\u00e1s justo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong>Si cuidamos los bienes que el Creador nos dona, si ponemos en com\u00fan lo que poseemos de forma que a nadie le falte, entonces podremos inspirar esperanza para regenerar un mundo m\u00e1s sano y m\u00e1s justo, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General en la <strong>Santa Sede<\/strong>. Continuando con el ciclo de Catequesis, en la ma\u00f1ana de hoy (hora de Roma), desde la <strong>Biblioteca <\/strong>de<strong> Palacio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se refiri\u00f3 a <strong>Catequesis &#8211; \u201cCurar el mundo\u201d: 4<em>. El destino universal de los bienes y la virtud de la esperanza.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>ante de la pandemia y sus consecuencias sociales, muchos corren el riesgo de perder la esperanza. En este tiempo de incertidumbre y de angustia, invito a todos a acoger el don de la esperanza que viene de Cristo\u201d.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201cla pandemia ha puesto de relieve y agravado problemas sociales, sobre todo la desigualdad. Algunos pueden trabajar desde casa, mientras que para muchos otros esto es imposible. Ciertos ni\u00f1os, a pesar de las dificultades, pueden seguir recibiendo una educaci\u00f3n escolar, mientras que para much\u00edsimos otros esta se ha interrumpido bruscamente. Algunas naciones poderosas pueden emitir moneda para afrontar la emergencia, mientras que para otras esto significar\u00eda hipotecar el futuro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, continu\u00f3 diciendo, <strong><em>\u201c(\u2026) este modelo econ\u00f3mico es indiferente a los da\u00f1os infligidos a la casa com\u00fan. No cuida de la casa com\u00fan. Estamos cerca de superar muchos de los l\u00edmites de nuestro maravilloso planeta, con consecuencias graves e irreversibles: de la p\u00e9rdida de biodiversidad y del cambio clim\u00e1tico hasta el aumento del nivel de los mares y a la destrucci\u00f3n de los bosques tropicales\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> en su mensaje expres\u00f3, <strong><em>\u201c\u00abAl comienzo Dios confi\u00f3 la tierra y sus recursos a la administraci\u00f3n com\u00fan de la humanidad para que tuviera cuidado de ellos\u00bb (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2402). Dios nos ha pedido dominar la tierra en su nombre (cfr.&nbsp;Gen&nbsp;1, 28), cultiv\u00e1ndola y cuid\u00e1ndola como un jard\u00edn, el jard\u00edn de todos (cfr.&nbsp;Gen&nbsp;2,15). \u00abMientras \u201clabrar\u201d significa cultivar, arar o trabajar [&#8230;],&nbsp; \u201ccuidar\u201d significa proteger, custodiar, preservar\u00bb (LS, 67)\u201d.<\/em><\/strong> Adem\u00e1s, nos recordaba, <strong><em>\u201c\u00abCada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero tambi\u00e9n tiene el deber de protegerla\u00bb (ibid.). Ambas partes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, entonces nos revelaba<strong><em>, \u201c(\u2026) la tierra \u00abnos precede y nos ha sido dada\u00bb (ibid.), ha sido dada por Dios \u00aba toda la humanidad\u00bb (CIC, 2402). Y por tanto es nuestro deber hacer que sus frutos lleguen a todos, no solo a algunos. Y este es un elemento-clave de nuestra relaci\u00f3n con los bienes terrenos. Nosotros somos administradores de los bienes, no due\u00f1os. Administradores. \u201cS\u00ed, pero el bien es m\u00edo\u201d. Es verdad, es tuyo, pero para administrarlo, no para tenerlo ego\u00edstamente para ti\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando en su explicaci\u00f3n, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> dec\u00eda<strong><em>, \u201cpara asegurar que lo que poseemos lleve valor a la comunidad, \u00abla&nbsp;autoridad pol\u00edtica&nbsp;tiene el derecho y el deber de regular en funci\u00f3n del bien com\u00fan el ejercicio leg\u00edtimo del derecho de propiedad\u00bb (ibid., 2406)<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200826_udienza-generale.html#_ftn1\">[1]<\/a>. La&nbsp;\u00absubordinaci\u00f3n de la propiedad privada al&nbsp;destino universal de los bienes&nbsp;[&#8230;] es una \u201cregla de oro\u201d del comportamiento social y el primer principio de todo el ordenamiento \u00e9tico-social\u00bb&nbsp;(LS, 93)<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200826_udienza-generale.html#_ftn2\">[2]<\/a>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, nos recordaba<strong><em>, \u201cel&nbsp;homo sapiens&nbsp;se deforma y se convierte en una especie de&nbsp;homo \u0153conomicus&nbsp;\u2014en un sentido peor\u2014 individualista, calculador y dominador. Nos olvidamos de que, siendo creados a imagen y semejanza de Dios, somos seres sociales, creativos y solidarios, con una inmensa capacidad de amar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, profundizando, dec\u00eda, <strong><em>\u201ccuando la obsesi\u00f3n por poseer y dominar excluye a millones de personas de los bienes primarios; cuando la desigualdad econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica es tal que lacera el tejido social; y cuando la dependencia de un progreso material ilimitado amenaza la casa com\u00fan, entonces no podemos quedarnos mirando. No, esto es desolador. \u00a1No podemos quedarnos mirando! Con la mirada fija en Jes\u00fas (cfr.&nbsp;Heb&nbsp;12, 2) y con la certeza de que su amor obra mediante la comunidad de sus disc\u00edpulos, debemos actuar todos juntos, en la esperanza de generar algo diferente y mejor. La esperanza cristiana, enraizada en Dios, es nuestra ancla\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad<\/strong> nos volv\u00eda a subrayar, <strong><em>\u201cnosotros estamos viviendo una crisis. La pandemia nos ha puesto a todos en crisis. Pero recordad: de una crisis no se puede salir iguales, o salimos mejores, o salimos peores. Esta es nuestra opci\u00f3n. Despu\u00e9s de la crisis, \u00bfseguiremos con este sistema econ\u00f3mico de injusticia social y de desprecio por el cuidado del ambiente, de la creaci\u00f3n, de la casa com\u00fan? Pens\u00e9moslo\u201d.<\/em><\/strong> Para luego revelarnos que, <strong><em>\u201csi cuidamos los bienes que el Creador nos dona, si ponemos en com\u00fan lo que poseemos de forma que a nadie le falte, entonces realmente podremos inspirar esperanza para regenerar un mundo m\u00e1s sano y m\u00e1s justo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje expresado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis &#8211; \u201cCurar el mundo\u201d: 4<em>. El destino universal de los bienes y la virtud de la esperanza<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p>Ante de la pandemia y sus consecuencias sociales, muchos corren el riesgo de perder la esperanza. En este tiempo de incertidumbre y de angustia, invito a todos a acoger el don de la esperanza que viene de Cristo. \u00c9l nos ayuda a navegar en las aguas turbulentas de la enfermedad, de la muerte y de la injusticia, que no tienen la \u00faltima palabra sobre nuestro destino final.<\/p><p>La pandemia ha puesto de relieve y agravado problemas sociales, sobre todo la desigualdad. Algunos pueden trabajar desde casa, mientras que para muchos otros esto es imposible. Ciertos ni\u00f1os, a pesar de las dificultades, pueden seguir recibiendo una educaci\u00f3n escolar, mientras que para much\u00edsimos otros esta se ha interrumpido bruscamente. Algunas naciones poderosas pueden emitir moneda para afrontar la emergencia, mientras que para otras esto significar\u00eda hipotecar el futuro.<\/p><p>Estos s\u00edntomas de desigualdad revelan una enfermedad social; es un virus que viene de una econom\u00eda enferma. Tenemos que decirlo sencillamente: la econom\u00eda est\u00e1 enferma. Se ha enfermado. Es el fruto de un crecimiento econ\u00f3mico injusto \u2014esta es la enfermedad: el fruto de un crecimiento econ\u00f3mico injusto\u2014 que prescinde de los valores humanos fundamentales. En el mundo de hoy, unos pocos muy ricos poseen m\u00e1s que todo el resto de la humanidad. Repito esto porque nos har\u00e1 pensar: pocos muy ricos, un grupito, poseen m\u00e1s que todo el resto de la humanidad. Esto es estad\u00edstica pura. \u00a1Es una injusticia que clama al cielo! Al mismo tiempo, este modelo econ\u00f3mico es indiferente a los da\u00f1os infligidos a la casa com\u00fan. No cuida de la casa com\u00fan. Estamos cerca de superar muchos de los l\u00edmites de nuestro maravilloso planeta, con consecuencias graves e irreversibles: de la p\u00e9rdida de biodiversidad y del cambio clim\u00e1tico hasta el aumento del nivel de los mares y a la destrucci\u00f3n de los bosques tropicales. La desigualdad social y el degrado ambiental van de la mano y tienen la misma ra\u00edz&nbsp; (cfr. Enc.&nbsp;<em>Laudato si\u2019<\/em>, 101): la del pecado de querer poseer, de querer dominar a los hermanos y las hermanas, de querer poseer y dominar la naturaleza y al mismo Dios. Pero este no es el dise\u00f1o de la creaci\u00f3n.<\/p><p>\u00abAl comienzo Dios confi\u00f3 la tierra y sus recursos a la administraci\u00f3n com\u00fan de la humanidad para que tuviera cuidado de ellos\u00bb (<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 2402). Dios nos ha pedido dominar la tierra en su nombre (cfr.&nbsp;<em>Gen<\/em>&nbsp;1, 28), cultiv\u00e1ndola y cuid\u00e1ndola como un jard\u00edn, el jard\u00edn de todos (cfr.&nbsp;<em>Gen<\/em>&nbsp;2,15). \u00abMientras \u201clabrar\u201d significa cultivar, arar o trabajar [&#8230;],&nbsp; \u201ccuidar\u201d significa proteger, custodiar, preservar\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#67\">LS<\/a><\/em>, 67). Pero cuidado con no interpretar esto como carta blanca para hacer de la tierra lo que uno quiere. No. Existe \u00abuna relaci\u00f3n de reciprocidad responsable\u00bb (<em>ibid<\/em>.) entre nosotros y la naturaleza. Una relaci\u00f3n de reciprocidad responsable entre nosotros y la naturaleza. Recibimos de la creaci\u00f3n y damos a nuestra vez. \u00abCada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero tambi\u00e9n tiene el deber de protegerla\u00bb (<em>ibid<\/em>.). Ambas partes.<\/p><p>De hecho, la tierra \u00abnos precede y nos ha sido dada\u00bb (<em>ibid<\/em>.), ha sido dada por Dios \u00aba toda la humanidad\u00bb (<em>CIC<\/em>, 2402). Y por tanto es nuestro deber hacer que sus frutos lleguen a todos, no solo a algunos. Y este es un elemento-clave de nuestra relaci\u00f3n con los bienes terrenos. Como recordaban los padres del&nbsp;Concilio Vaticano II&nbsp;\u00abel hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que leg\u00edtimamente posee como exclusivamente suyas, sino tambi\u00e9n como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a \u00e9l solamente, sino tambi\u00e9n a los dem\u00e1s\u00bb (Const. past.&nbsp;<em>Gaudium et spes<\/em>, 69).&nbsp;De hecho, \u00abla propiedad de un bien hace de su due\u00f1o un administrador de la providencia para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3s2c2a7_sp.html#I%20El%20destino%20universal%20y%20la%20propiedad%20privada%20de%20los%20bienes\">CI<\/a>C<\/em>, 2404). Nosotros somos administradores de los bienes, no due\u00f1os. Administradores. \u201cS\u00ed, pero el bien es m\u00edo\u201d. Es verdad, es tuyo, pero para administrarlo, no para tenerlo ego\u00edstamente para ti.<\/p><p>Para asegurar que lo que poseemos lleve valor a la comunidad, \u00abla&nbsp;<em>autoridad pol\u00edtica<\/em>&nbsp;tiene el derecho y el deber de regular en funci\u00f3n del bien com\u00fan el ejercicio leg\u00edtimo del derecho de propiedad\u00bb (<em>ibid.<\/em>, 2406)<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200826_udienza-generale.html#_ftn1\">[1]<\/a>. La&nbsp;\u00absubordinaci\u00f3n de la propiedad privada al&nbsp;<em>destino universal de los bienes<\/em>&nbsp;[&#8230;] es una \u201cregla de oro\u201d del comportamiento social y el primer principio de todo el ordenamiento \u00e9tico-social\u00bb&nbsp;(<em>LS<\/em>, 93)<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200826_udienza-generale.html#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p><p>Las propiedades, el dinero son instrumentos que pueden servir a la misi\u00f3n. Pero los transformamos f\u00e1cilmente en fines, individuales o colectivos. Y cuando esto sucede, se socavan los valores humanos esenciales. El&nbsp;<em>homo sapiens<\/em>&nbsp;se deforma y se convierte en una especie de&nbsp;<em>homo \u0153conomicus<\/em>&nbsp;\u2014en un sentido peor\u2014 individualista, calculador y dominador. Nos olvidamos de que, siendo creados a imagen y semejanza de Dios, somos seres sociales, creativos y solidarios, con una inmensa capacidad de amar. Nos olvidamos a menudo de esto. De hecho, somos los seres m\u00e1s cooperativos entre todas las especies, y florecemos en comunidad, como se ve bien en la experiencia de los santos<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200826_udienza-generale.html#_ftn3\">[3]<\/a>. Hay un dicho espa\u00f1ol que me ha inspirado esta frase, y dice as\u00ed: florecemos en racimo como los santos. Florecemos en comunidad como se ve en la experiencia de los santos.<\/p><p>Cuando la obsesi\u00f3n por poseer y dominar excluye a millones de personas de los bienes primarios; cuando la desigualdad econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica es tal que lacera el tejido social; y cuando la dependencia de un progreso material ilimitado amenaza la casa com\u00fan, entonces no podemos quedarnos mirando. No, esto es desolador. \u00a1No podemos quedarnos mirando! Con la mirada fija en Jes\u00fas (cfr.&nbsp;<em>Heb<\/em>&nbsp;12, 2) y con la certeza de que su amor obra mediante la comunidad de sus disc\u00edpulos, debemos actuar todos juntos, en la esperanza de generar algo diferente y mejor. La esperanza cristiana, enraizada en Dios, es nuestra ancla. Ella sostiene la voluntad de compartir, reforzando nuestra misi\u00f3n como disc\u00edpulos de Cristo, que ha compartido todo con nosotros.<\/p><p>Y esto lo entendieron las primeras comunidades cristianas, que como nosotros vivieron tiempos dif\u00edciles. Conscientes de formar un solo coraz\u00f3n y una sola alma, pon\u00edan todos sus bienes en com\u00fan, testimoniando la gracia abundante de Cristo sobre ellos (cfr.&nbsp;<em>Hch<\/em>4, 32-35). Nosotros estamos viviendo una crisis. La pandemia nos ha puesto a todos en crisis. Pero recordad: de una crisis no se puede salir iguales, o salimos mejores, o salimos peores. Esta es nuestra opci\u00f3n. Despu\u00e9s de la crisis, \u00bfseguiremos con este sistema econ\u00f3mico de injusticia social y de desprecio por el cuidado del ambiente, de la creaci\u00f3n, de la casa com\u00fan? Pens\u00e9moslo. Que las comunidades cristianas del siglo XXI puedan recuperar esta realidad \u2014el cuidado de la creaci\u00f3n y la justicia social: van juntas\u2014, dando as\u00ed testimonio de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Si cuidamos los bienes que el Creador nos dona, si ponemos en com\u00fan lo que poseemos de forma que a nadie le falte, entonces realmente podremos inspirar esperanza para regenerar un mundo m\u00e1s sano y m\u00e1s justo.<\/p><p>Y para finalizar, pensemos en los ni\u00f1os. Leed las estad\u00edsticas: cu\u00e1ntos ni\u00f1os, hoy, mueren de hambre por una no buena distribuci\u00f3n de las riquezas, por un sistema econ\u00f3mico como he dicho antes; y cu\u00e1ntos ni\u00f1os, hoy, no tienen derecho a la escuela, por el mismo motivo. Que esta imagen, de los ni\u00f1os necesitados por hambre y por falta de educaci\u00f3n, nos ayude a entender que despu\u00e9s de esta crisis debemos salir mejores. Gracias.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200826_udienza-generale.html#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0cfr.\u00a0<em>GS<\/em>, 71; S. Juan Pablo II, Cart. enc.<em>\u00a0Sollicitudo rei socialis<\/em>, 42; Cart. enc.<em>\u00a0Centesimus annus<\/em>, 40.48).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200826_udienza-generale.html#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;cfr. S. Juan Pablo II, Cart. enc.<em>&nbsp;Laborem exercens<\/em>, 19.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2020\/documents\/papa-francesco_20200826_udienza-generale.html#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;\u201c<em>Florecemos en racimo, como los santos\u201d<\/em>: expresi\u00f3n com\u00fan en lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa\u00f1ola. En estos momentos de pandemia que aflige al mundo entero, los animo a acoger el don de la esperanza que viene de Dios. Cristo, Se\u00f1or de la Historia, nos ayuda a navegar por las tumultuosas aguas que nos toca atravesar, de la enfermedad, de la muerte, de la injusticia, y a navegar siempre con la mirada fija en \u00c9l. Que Dios los bendiga.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Si cuidamos los bienes que el Creador nos dona, si ponemos en com\u00fan lo que poseemos de forma que a nadie le falte, entonces podremos inspirar esperanza para regenerar un mundo m\u00e1s sano y m\u00e1s justo, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General en la Santa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":14255,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,18,28,58],"class_list":["post-14253","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14253"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14253\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14255"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}