{"id":14358,"date":"2020-09-16T08:00:52","date_gmt":"2020-09-16T11:00:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=14358"},"modified":"2020-09-16T10:41:39","modified_gmt":"2020-09-16T13:41:39","slug":"papa-francisco-contemplar-y-cuidar-ambas-actitudes-muestran-el-camino-para-corregir-y-reequilibrar-nuestra-relacion-como-seres-humanos-con-la-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-contemplar-y-cuidar-ambas-actitudes-muestran-el-camino-para-corregir-y-reequilibrar-nuestra-relacion-como-seres-humanos-con-la-creacion\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Contemplar y cuidar, ambas actitudes muestran el camino para corregir y reequilibrar nuestra relaci\u00f3n como seres humanos con la creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Contemplar y cuidar, ambas actitudes muestran el camino para corregir y reequilibrar nuestra relaci\u00f3n como seres humanos con la creaci\u00f3n<\/strong>, as\u00ed lo manifest\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General en la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles (hora de Roma). La audiencia se desarroll\u00f3 en el <strong>Patio Santo D\u00e1maso de Palcio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>, donde en su discurso, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> continuando el ciclo de catequesis sobre el tema: <strong>\u00abSanando el mundo\u00bb<\/strong>, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema \u00abCuidado de la casa com\u00fan y actitud contemplativa\u00bb (Lectura: Gn 2, 8-9.15).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante su mensaje, el Pont\u00edfice se refiri\u00f3 a la pandemia, expresando, <strong><em>\u201c(\u2026) es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente. Tambi\u00e9n debemos apoyar a quienes cuidan a los m\u00e1s d\u00e9biles, a los enfermos y a los ancianos\u201d. <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201cel cuidado es una regla de oro de nuestra humanidad y trae consigo salud y esperanza <\/em><\/strong>(cf. Enc.&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html\">Laudato si\u2019<\/a>&nbsp;[LS], 70)<strong><em>. Cuidar de quien est\u00e1 enfermo, de quien lo necesita, de quien ha sido dejado de lado: es una riqueza humana y tambi\u00e9n cristiana<\/em><\/strong><strong><em>.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, nos dec\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201ceste cuidado abraza tambi\u00e9n a nuestra casa com\u00fan: la tierra y cada una de sus criaturas. Todas las formas de vida est\u00e1n interconectadas <\/em><\/strong>(cf.&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#137\">ib\u00edd<\/a>., 137-138)<strong><em>, y nuestra salud depende de la de los ecosistemas que Dios ha creado y que nos ha encargado cuidar <\/em><\/strong>(cf.&nbsp;Gn&nbsp;2, 15)<strong><em>. Abusar de ellos, en cambio, es un grave pecado que da\u00f1a, que perjudica y hace enfermar <\/em><\/strong>(cf.&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#8\">LS, 8<\/a>;&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#66\">66<\/a>)<strong><em>.<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando su mensaje, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, nos preguntaba y respond\u00eda. <strong><em>\u201c\u00bfCu\u00e1l es el ant\u00eddoto para la enfermedad de no cuidar la casa com\u00fan? Es la contemplaci\u00f3n. \u00abCuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extra\u00f1o que todo se convierta para \u00e9l en objeto de uso y abuso inescrupuloso\u00bb <\/em><\/strong>(<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#215\">ib\u00edd<\/a>.,215)<strong><em>. Incluso en objeto de \u201cusar y tirar\u201d. Sin embargo, nuestro hogar com\u00fan, la creaci\u00f3n, no es un mero \u201crecurso\u201d. Las criaturas tienen un valor en s\u00ed y \u00abreflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabidur\u00eda y de la bondad infinitas de Dios\u00bb <\/em><\/strong>(<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p1s2c1p5_sp.html#II%20El%20mundo%20visible\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a>, 339)<strong><em>. Pero ese valor y ese rayo de luz divina hay que descubrirlo y, para hacerlo, necesitamos silencio, necesitamos escuchar, necesitamos contemplar. Tambi\u00e9n la contemplaci\u00f3n cura el alma\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos revela, <strong><em>\u201csin contemplaci\u00f3n es f\u00e1cil caer en un antropocentrismo desviado y soberbio, el \u201cyo\u201d en el centro de todo, que sobredimensiona nuestro papel de seres humanos y nos posiciona como dominadores absolutos de todas las criaturas. Una interpretaci\u00f3n distorsionada de los textos b\u00edblicos sobre la creaci\u00f3n ha contribuido a esta visi\u00f3n equivocada, que lleva a explotar la tierra hasta el punto de asfixiarla.<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026) No podemos esperar seguir creciendo a nivel material, sin cuidar la casa com\u00fan que nos acoge. Nuestros hermanos y hermanas m\u00e1s pobres y nuestra madre tierra gimen por el da\u00f1o y la injusticia que hemos causado y reclaman otro rumbo. Reclaman de nosotros una conversi\u00f3n, un cambio de ruta: cuidar tambi\u00e9n de la tierra, de la creaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, tambi\u00e9n nos dec\u00eda, <strong><em>\u201ces importante, pues, recuperar la dimensi\u00f3n contemplativa, es decir mirar la tierra y la creaci\u00f3n como un don, no como algo que explotar para sacar beneficios. Cuando contemplamos, descubrimos en los dem\u00e1s y en la naturaleza algo mucho m\u00e1s grande que su utilidad. He aqu\u00ed la clave del problema: contemplar es ir m\u00e1s all\u00e1 de la utilidad de una cosa. Contemplar la belleza no significa explotarla: contemplar es gratuidad\u201d. <\/em><\/strong>Adem\u00e1s, record\u00f3, <strong><em>\u201c, (\u2026) San Ignacio de Loyola, al final de sus Ejercicios Espirituales, nos invita a la \u201cContemplaci\u00f3n para alcanzar amor\u201d, es decir, a considerar c\u00f3mo Dios mira a sus criaturas y a regocijarse con ellas; a descubrir la presencia de Dios en sus criaturas y, con libertad y gracia, a amarlas y cuidarlas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> tambi\u00e9n nos ense\u00f1aba, que, <strong><em>\u201cla contemplaci\u00f3n, que nos lleva a una actitud de cuidado, no es mirar a la naturaleza desde el exterior, como si no estuvi\u00e9ramos inmersos en ella. Pero nosotros estamos dentro de la naturaleza, somos parte de la naturaleza. Se hace m\u00e1s bien desde dentro, reconoci\u00e9ndonos como parte de la creaci\u00f3n, haci\u00e9ndonos protagonistas y no meros espectadores de una realidad amorfa que solo servir\u00eda para explotar\u00eda\u201d. <\/em><\/strong>Profundizando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cel contemplativo en acci\u00f3n tiende a convertirse en custodio del medio ambiente: \u00a1qu\u00e9 hermoso es esto! Cada uno de nosotros debe ser custodio del ambiente, de la pureza del ambiente, tratando de conjugar los saberes ancestrales de las culturas milenarias con los nuevos conocimientos t\u00e9cnicos, para que nuestro estilo de vida sea sostenible\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, <strong>Su Santidad<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) contemplar y cuidar: ambas actitudes muestran el camino para corregir y reequilibrar nuestra relaci\u00f3n como seres humanos con la creaci\u00f3n. Muchas veces, nuestra relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n parece ser una relaci\u00f3n entre enemigos: destruir la creaci\u00f3n para mi ventaja; explotar la creaci\u00f3n para mi ventaja. El que contempla de esta manera siente asombro no s\u00f3lo por lo que ve, sino tambi\u00e9n porque se siente parte integral de esta belleza; y tambi\u00e9n se siente llamado a guardarla, a protegerla\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el <strong>Santo Padre<\/strong>, nos ped\u00eda, \u201ccustodiemos el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo. Pienso de manera especial en los pueblos ind\u00edgenas, con los que todos tenemos una deuda de gratitud, incluso de penitencia, para reparar el da\u00f1o que les hemos causado. Contemplar para cuidar, contemplar para custodiar, custodiarnos nosotros, a la creaci\u00f3n, a nuestros hijos, a nuestros nietos, y custodiar el futuro. Contemplar para curar y para custodiar y para dejar una herencia a la futura generaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje brindado por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, durante la Audiencia General:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p><em>Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente. Tambi\u00e9n debemos apoyar a quienes cuidan a los m\u00e1s d\u00e9biles, a los enfermos y a los ancianos. Existe la costumbre de dejar de lado a los ancianos, de abandonarlos: est\u00e1 muy mal. Estas personas \u2014bien definidas por el t\u00e9rmino espa\u00f1ol \u201ccuidadores\u201d\u2014, los que cuidan de los enfermos, desempe\u00f1an un papel esencial en la sociedad actual, aunque a menudo no reciban ni el reconocimiento ni la remuneraci\u00f3n que merecen. El cuidado es una regla de oro de nuestra humanidad y trae consigo salud y esperanza (cf. Enc.\u00a0Laudato si\u2019\u00a0[LS], 70). Cuidar de quien est\u00e1 enfermo, de quien lo necesita, de quien ha sido dejado de lado: es una riqueza humana y tambi\u00e9n cristiana.<\/em><\/p><p><em>Este cuidado abraza tambi\u00e9n a nuestra casa com\u00fan: la tierra y cada una de sus criaturas. Todas las formas de vida est\u00e1n interconectadas (cf.\u00a0ib\u00edd., 137-138), y nuestra salud depende de la de los ecosistemas que Dios ha creado y que nos ha encargado cuidar (cf.\u00a0Gn\u00a02, 15). Abusar de ellos, en cambio, es un grave pecado que da\u00f1a, que perjudica y hace enfermar (cf.\u00a0LS, 8;\u00a066). El mejor ant\u00eddoto contra este abuso de nuestra casa com\u00fan es la contemplaci\u00f3n (cf.\u00a0ib\u00edd., 85;\u00a0214). \u00bfPero c\u00f3mo? \u00bfNo hay una vacuna al respecto, para el cuidado de la casa com\u00fan, para no dejarla de lado? \u00bfCu\u00e1l es el ant\u00eddoto para la enfermedad de no cuidar la casa com\u00fan? Es la contemplaci\u00f3n. \u00abCuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extra\u00f1o que todo se convierta para \u00e9l en objeto de uso y abuso inescrupuloso\u00bb (ib\u00edd.,215). Incluso en objeto de \u201cusar y tirar\u201d. Sin embargo, nuestro hogar com\u00fan, la creaci\u00f3n, no es un mero \u201crecurso\u201d. Las criaturas tienen un valor en s\u00ed y \u00abreflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabidur\u00eda y de la bondad infinitas de Dios\u00bb (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 339). Pero ese valor y ese rayo de luz divina hay que descubrirlo y, para hacerlo, necesitamos silencio, necesitamos escuchar, necesitamos contemplar. Tambi\u00e9n la contemplaci\u00f3n cura el alma.<\/em><\/p><p><em>Sin contemplaci\u00f3n es f\u00e1cil caer en un antropocentrismo desviado y soberbio, el \u201cyo\u201d en el centro de todo, que sobredimensiona nuestro papel de seres humanos y nos posiciona como dominadores absolutos de todas las criaturas. Una interpretaci\u00f3n distorsionada de los textos b\u00edblicos sobre la creaci\u00f3n ha contribuido a esta visi\u00f3n equivocada, que lleva a explotar la tierra hasta el punto de asfixiarla. Explotar la creaci\u00f3n: ese es el pecado. Creemos que estamos en el centro, pretendiendo que ocupamos el lugar de Dios; y as\u00ed arruinamos la armon\u00eda del dise\u00f1o de Dios. Nos convertimos en depredadores, olvidando nuestra vocaci\u00f3n de custodios de la vida. Naturalmente, podemos y debemos trabajar la tierra para vivir y desarrollarnos. Pero el trabajo no es sin\u00f3nimo de explotaci\u00f3n, y siempre va acompa\u00f1ado de cuidados: arar y proteger, trabajar y cuidar&#8230; Esta es nuestra misi\u00f3n (cf.\u00a0Gn\u00a02,15). No podemos esperar seguir creciendo a nivel material, sin cuidar la casa com\u00fan que nos acoge. Nuestros hermanos y hermanas m\u00e1s pobres y nuestra madre tierra gimen por el da\u00f1o y la injusticia que hemos causado y reclaman otro rumbo. Reclaman de nosotros una conversi\u00f3n, un cambio de ruta: cuidar tambi\u00e9n de la tierra, de la creaci\u00f3n.<\/em><\/p><p><em>Es importante, pues, recuperar la dimensi\u00f3n contemplativa, es decir mirar la tierra y la creaci\u00f3n como un don, no como algo que explotar para sacar beneficios. Cuando contemplamos, descubrimos en los dem\u00e1s y en la naturaleza algo mucho m\u00e1s grande que su utilidad. He aqu\u00ed la clave del problema: contemplar es ir m\u00e1s all\u00e1 de la utilidad de una cosa. Contemplar la belleza no significa explotarla: contemplar es gratuidad. Descubrimos el valor intr\u00ednseco de las cosas que les ha dado Dios. Como muchos maestros espirituales han ense\u00f1ado, el cielo, la tierra, el mar, cada criatura posee esta capacidad ic\u00f3nica, esta capacidad m\u00edstica para llevarnos de vuelta al Creador y a la comuni\u00f3n con la creaci\u00f3n. Por ejemplo, San Ignacio de Loyola, al final de sus Ejercicios Espirituales, nos invita a la \u201cContemplaci\u00f3n para alcanzar amor\u201d, es decir, a considerar c\u00f3mo Dios mira a sus criaturas y a regocijarse con ellas; a descubrir la presencia de Dios en sus criaturas y, con libertad y gracia, a amarlas y cuidarlas.<\/em><\/p><p><em>La contemplaci\u00f3n, que nos lleva a una actitud de cuidado, no es mirar a la naturaleza desde el exterior, como si no estuvi\u00e9ramos inmersos en ella. Pero nosotros estamos dentro de la naturaleza, somos parte de la naturaleza. Se hace m\u00e1s bien desde dentro, reconoci\u00e9ndonos como parte de la creaci\u00f3n, haci\u00e9ndonos protagonistas y no meros espectadores de una realidad amorfa que solo servir\u00eda para explotar\u00eda. El que contempla de esta manera siente asombro no s\u00f3lo por lo que ve, sino tambi\u00e9n porque se siente parte integral de esta belleza; y tambi\u00e9n se siente llamado a guardarla, a protegerla. Y hay algo que no debemos olvidar: quien no sabe contemplar la naturaleza y la creaci\u00f3n, no sabe contemplar a las personas con toda su riqueza. Y quien vive para explotar la naturaleza, termina explotando a las personas y trat\u00e1ndolas como esclavos. Esta es una ley universal: si no sabes contemplar la naturaleza, te ser\u00e1 muy dif\u00edcil contemplar a las personas, la belleza de las personas, a tu hermano, a tu hermana.<\/em><\/p><p><em>El que sabe contemplar, se pondr\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cilmente manos a la obra para cambiar lo que produce degradaci\u00f3n y da\u00f1o a la salud. Se comprometer\u00e1 a educar y a promover nuevos h\u00e1bitos de producci\u00f3n y consumo, a contribuir a un nuevo modelo de crecimiento econ\u00f3mico que garantice el respeto de la casa com\u00fan y el respeto de las personas. El contemplativo en acci\u00f3n tiende a convertirse en custodio del medio ambiente: \u00a1qu\u00e9 hermoso es esto! Cada uno de nosotros debe ser custodio del ambiente, de la pureza del ambiente, tratando de conjugar los saberes ancestrales de las culturas milenarias con los nuevos conocimientos t\u00e9cnicos, para que nuestro estilo de vida sea sostenible.<\/em><\/p><p><em>En fin,\u00a0contemplar y cuidar: ambas actitudes muestran el camino para corregir y reequilibrar nuestra relaci\u00f3n como seres humanos con la creaci\u00f3n. Muchas veces, nuestra relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n parece ser una relaci\u00f3n entre enemigos: destruir la creaci\u00f3n para mi ventaja; explotar la creaci\u00f3n para mi ventaja. No olvidemos que se paga caro; no olvidemos el dicho espa\u00f1ol: \u201cDios perdona siempre; nosotros perdonamos a veces; la naturaleza no perdona nunca\u201d. Hoy le\u00eda en el peri\u00f3dico acerca de los dos grandes glaciares de la Ant\u00e1rtida, cerca del Mar de Amundsen: est\u00e1n a punto de caer. Ser\u00e1 terrible, porque el nivel del mar subir\u00e1 y esto acarrear\u00e1 muchas, muchas dificultades y muchos males. \u00bfY por qu\u00e9? Por el sobrecalentamiento, por no cuidar del medio ambiente, por no cuidar de la casa com\u00fan. En cambio, si tenemos esta relaci\u00f3n \u2014me permito usar la palabra\u2014 \u201cfraternal\u201d, en sentido figurado, con la creaci\u00f3n, nos convertimos en custodios de la casa com\u00fan, en custodios de la vida y en custodios de la esperanza, custodiaremos el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las generaciones futuras puedan disfrutarlo. Y alguno podr\u00eda decir: \u201cPero, yo me las arreglo as\u00ed\u201d. Pero el problema no es c\u00f3mo te las arreglas hoy \u2014esto lo dec\u00eda un te\u00f3logo alem\u00e1n, protestante, muy bueno: Bonhoeffer\u2014 el problema no es c\u00f3mo te las arreglas hoy; el problema es: \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 la herencia, la vida de la futura generaci\u00f3n? Pensemos en los hijos, en los nietos: \u00bfqu\u00e9 les dejaremos si explotamos la creaci\u00f3n? Custodiemos este camino para que podamos convertirnos en \u201ccustodios\u00bb de la casa com\u00fan, custodios de la vida y de la esperanza.<\/em><\/p><p><em>Custodiemos el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo. Pienso de manera especial en los pueblos ind\u00edgenas, con los que todos tenemos una deuda de gratitud, incluso de penitencia, para reparar el da\u00f1o que les hemos causado. Pero tambi\u00e9n pienso en aquellos movimientos, asociaciones y grupos populares, que se esfuerzan por proteger su territorio con sus valores naturales y culturales. Sin embargo, no siempre son apreciados e incluso, a veces, se les obstaculiza porque no producen dinero, cuando, en realidad, contribuyen a una revoluci\u00f3n pac\u00edfica que podr\u00edamos llamar la \u201crevoluci\u00f3n del cuidado\u201d. Contemplar para cuidar, contemplar para custodiar, custodiarnos nosotros, a la creaci\u00f3n, a nuestros hijos, a nuestros nietos, y custodiar el futuro. Contemplar para curar y para custodiar y para dejar una herencia a la futura generaci\u00f3n.<\/em><\/p><p><em>Ahora bien, no hay que delegar en algunos lo que es la tarea de todo ser humano. Cada uno de nosotros puede y debe convertirse en un \u201ccustodio de la casa com\u00fan\u201d, capaz de alabar a Dios por sus criaturas, de contemplarlas y protegerlas.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Se\u00f1or Jes\u00fas que nos conceda ser contemplativos, para alabarlo por su obra creadora, que nos ense\u00f1e a ser respetuosos con nuestra casa com\u00fan y a cuidarla con amor, para bien de todas las culturas y las generaciones futuras. Que Dios los bendiga.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Contemplar y cuidar, ambas actitudes muestran el camino para corregir y reequilibrar nuestra relaci\u00f3n como seres humanos con la creaci\u00f3n, as\u00ed lo manifest\u00f3 el Santo Padre durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General en la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles (hora de Roma). 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