{"id":1497,"date":"2018-10-03T08:44:48","date_gmt":"2018-10-03T11:44:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=1497"},"modified":"2018-10-03T08:44:48","modified_gmt":"2018-10-03T11:44:48","slug":"papa-francisco-el-espiritu-santo-es-quien-hace-que-la-riqueza-y-hermosura-del-evangelio-sea-fuente-de-constante-alegria-y-novedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-espiritu-santo-es-quien-hace-que-la-riqueza-y-hermosura-del-evangelio-sea-fuente-de-constante-alegria-y-novedad\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Esp\u00edritu Santo es quien hace que la riqueza y hermosura del Evangelio sea fuente de constante alegr\u00eda y novedad"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/obcastrensearg_papa-francisco-sindodo-de-obispos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1498\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/obcastrensearg_papa-francisco-sindodo-de-obispos-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | El Esp\u00edritu Santo es quien hace que la riqueza y hermosura del Evangelio sea fuente de constante alegr\u00eda y novedad, la s\u00edntesis se desprende del mensaje expresado en la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad<\/strong> en la apertura de la <strong>XV Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos<\/strong>. El mismo se despliega bajo el lema: <strong>\u201cJuventud, fe y discernimiento vocacional\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>El Santo Padre nos instruye, <strong><em>\u201cla esperanza nos interpela, moviliza y rompe el conformismo del \u00absiempre se hizo as\u00ed\u00bb y nos pide levantarnos para mirar de frente el rostro de nuestros j\u00f3venes y las situaciones en las que se encuentran\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201cla misma esperanza nos pide trabajar para revertir las situaciones de precariedad, exclusi\u00f3n y violencia a las que est\u00e1n expuestos nuestros muchachos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Su Santidad Francisco rese\u00f1a<strong><em>, \u201cnuestros j\u00f3venes (\u2026), nos invitan a asumir junto a ellos el presente con mayor compromiso y luchar contra todas las formas que obstaculizan sus vidas para que se desarrollen con dignidad\u201d<\/em><\/strong>. Ampliando sobre ellos, nos ilustra que, <strong><em>\u201cnos piden y reclaman una entrega creativa, una din\u00e1mica inteligente, entusiasta y esperanzadora, y que\u00a0no los dejemos solos\u00a0en manos de tantos mercaderes de muerte que oprimen sus vidas y oscurecen su visi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En su mensaje, tambi\u00e9n nos report\u00f3<strong><em>, \u201cel amor por el Evangelio y por el pueblo que nos fue confiado nos pide ampliar la mirada y no perder de vista la misi\u00f3n a la que nos convoca para apuntar a un bien mayor que nos beneficiar\u00e1 a todos\u201d<\/em><\/strong>. El Santo Padre adem\u00e1s nos ense\u00f1\u00f3 que, <strong><em>\u201cel don de la escucha sincera, \u00a0(\u2026) presupuestos nos permitir\u00e1 entrar en comuni\u00f3n con las diferentes situaciones que vive el Pueblo de Dios. Escuchar a Dios, hasta escuchar con \u00e9l el clamor del pueblo; escuchar al pueblo, hasta respirar en \u00e9l la voluntad a la que Dios nos llama (cf.\u00a0Discurso durante el encuentro para la familia, 4 octubre 2014)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n publicamos en forma textual la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abEl Esp\u00edritu Santo, que enviar\u00e1 el Padre en mi nombre, ser\u00e1 quien os lo ense\u00f1e todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho\u00bb (Jn\u00a014,26).<\/em><\/p>\n<p><em>De esta forma tan sencilla, Jes\u00fas les ofrece a sus disc\u00edpulos la garant\u00eda que acompa\u00f1ar\u00e1 toda la obra misionera que les ser\u00e1 encomendada: el Esp\u00edritu Santo ser\u00e1 el primero en custodiar y mantener siempre viva y actuante la memoria del Maestro en el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos. \u00c9l es quien hace que la riqueza y hermosura del Evangelio sea fuente de constante alegr\u00eda y novedad.<\/em><\/p>\n<p><em>Al iniciar este momento de gracia para toda la Iglesia, en sinton\u00eda con la Palabra de Dios, pedimos con insistencia al Esp\u00edritu Santo que nos ayude a hacer memoria y a reavivar esas palabras del Se\u00f1or que hac\u00edan arder nuestro coraz\u00f3n (cf.\u00a0Lc\u00a024,32). Ardor y pasi\u00f3n evang\u00e9lica que engendra el ardor y la pasi\u00f3n por Jes\u00fas. Memoria que despierte y renueve en nosotros la\u00a0capacidad de so\u00f1ar y esperar. Porque sabemos que nuestros j\u00f3venes ser\u00e1n capaces de profec\u00eda y de visi\u00f3n en la medida que nosotros, ya mayores o ancianos, seamos capaces de so\u00f1ar y as\u00ed contagiar y compartir esos sue\u00f1os y esperanzas que anidan en el coraz\u00f3n (cf.\u00a0Jl\u00a03,1).<\/em><\/p>\n<p><em>Que el Esp\u00edritu nos d\u00e9 la gracia de ser Padres sinodales ungidos con el don de los sue\u00f1os y de la esperanza para que podamos, a su vez, ungir a nuestros j\u00f3venes con el don de la profec\u00eda y la visi\u00f3n; que nos d\u00e9 la gracia de ser memoria operante, viva, eficaz, que de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n no se deja asfixiar ni aplastar por los profetas de calamidades y desventuras ni por nuestros propios l\u00edmites, errores y pecados, sino que es capaz de encontrar espacios para encender el coraz\u00f3n y discernir los caminos del Esp\u00edritu. Con esta actitud de d\u00f3cil escucha de la voz del Esp\u00edritu, hemos venido de todas partes del mundo. Hoy, por primera vez, est\u00e1n tambi\u00e9n aqu\u00ed con nosotros dos hermanos obispos de China Continental. D\u00e9mosles nuestra afectuosa bienvenida: gracias a su presencia, la comuni\u00f3n de todo el Episcopado con el Sucesor de Pedro es a\u00fan m\u00e1s visible.<\/em><\/p>\n<p><em>Ungidos en la esperanza comenzamos un nuevo encuentro eclesial capaz de ensanchar horizontes, dilatar el coraz\u00f3n y transformar aquellas estructuras que hoy nos paralizan, nos apartan y alejan de nuestros j\u00f3venes, dej\u00e1ndolos a la intemperie y hu\u00e9rfanos de una comunidad de fe que los sostenga, de un horizonte de sentido y de vida (cf. Exhort. ap.\u00a0Evangelii gaudium, 49).<\/em><\/p>\n<p><em>La esperanza nos interpela, moviliza y rompe el conformismo del \u00absiempre se hizo as\u00ed\u00bb y nos pide levantarnos para mirar de frente el rostro de nuestros j\u00f3venes y las situaciones en las que se encuentran. La misma esperanza nos pide trabajar para revertir las situaciones de precariedad, exclusi\u00f3n y violencia a las que est\u00e1n expuestos nuestros muchachos.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestros j\u00f3venes<\/em><em>, fruto de muchas de las decisiones que se han tomado en el pasado, nos invitan a asumir junto a ellos el presente con mayor compromiso y luchar contra todas las formas que obstaculizan sus vidas para que se desarrollen con dignidad. Ellos nos piden y reclaman una entrega creativa, una din\u00e1mica inteligente, entusiasta y esperanzadora, y que\u00a0no los dejemos solos\u00a0en manos de tantos mercaderes de muerte que oprimen sus vidas y oscurecen su visi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta capacidad de so\u00f1ar juntos que el Se\u00f1or hoy nos regala como Iglesia, reclama, como nos dec\u00eda san Pablo en la primera lectura, desarrollar entre nosotros una actitud definida: \u00abNo os encerr\u00e9is en vuestros intereses, sino buscad todos el inter\u00e9s de los dem\u00e1s\u00bb (Flp\u00a02,4). E inclusive apunta m\u00e1s alto al pedir que con humildad consideremos estimar a los dem\u00e1s superiores a nosotros mismos (cf.\u00a0v. 3). Con este esp\u00edritu intentaremos ponernos a la escucha los unos de los otros para discernir juntos lo que el Se\u00f1or le est\u00e1 pidiendo a su Iglesia. Y esto nos exige estar alertas y velar para que no domine la l\u00f3gica de autopreservaci\u00f3n y autorreferencialidad que termina convirtiendo en importante lo superfluo y haciendo superfluo lo importante. El amor por el Evangelio y por el pueblo que nos fue confiado nos pide ampliar la mirada y no perder de vista la misi\u00f3n a la que nos convoca para apuntar a un bien mayor que nos beneficiar\u00e1 a todos. Sin esta actitud, vanos ser\u00e1n todos nuestros esfuerzos.<\/em><\/p>\n<p><em>El don de la escucha sincera<\/em><em>, orante y con el menor n\u00famero de prejuicios y presupuestos nos permitir\u00e1 entrar en comuni\u00f3n con las diferentes situaciones que vive el Pueblo de Dios. Escuchar a Dios, hasta escuchar con \u00e9l el clamor del pueblo; escuchar al pueblo, hasta respirar en \u00e9l la voluntad a la que Dios nos llama (cf.\u00a0Discurso durante el encuentro para la familia, 4 octubre 2014).<\/em><\/p>\n<p><em>Esta actitud nos defiende de la tentaci\u00f3n de caer en posturas \u00abeticistas\u00bb o elitistas, as\u00ed como de la fascinaci\u00f3n por ideolog\u00edas abstractas que nunca coinciden con la realidad de nuestros pueblos (cf. J. M. Bergoglio,\u00a0Meditaciones para religiosos, 45-46).<\/em><\/p>\n<p><em>Hermanos y hermanas: Pongamos este tiempo bajo la materna protecci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda. Que ella, mujer de la escucha y la memoria, nos acompa\u00f1e a reconocer las huellas del Esp\u00edritu para que, \u00absin demora\u00bb (cf.\u00a0Lc\u00a01,39), entre los sue\u00f1os y esperanzas, acompa\u00f1emos y estimulemos a nuestros j\u00f3venes para que no dejen de profetizar.<\/em><\/p>\n<p><em>Padres sinodales:<\/em><\/p>\n<p><em>Muchos de nosotros \u00e9ramos j\u00f3venes o comenz\u00e1bamos los primeros pasos en la vida religiosa al finalizar el Concilio Vaticano II. A los j\u00f3venes de aquellos a\u00f1os les fue dirigido el \u00faltimo mensaje de los padres conciliares. Lo que escuchamos de j\u00f3venes nos har\u00e1 bien volverlo repasar en el coraz\u00f3n recordando las palabras del poeta: \u00abQue el hombre mantenga lo que de ni\u00f1o prometi\u00f3\u00bb (F. H\u00f6lderlin).<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed nos hablaron los Padres conciliares: \u00abLa Iglesia, durante cuatro a\u00f1os, ha trabajado para rejuvenecer su rostro, para responder mejor a los designios de su fundador, el gran viviente, Cristo, eternamente joven. Al final de esa impresionante \u201creforma de vida\u201d se vuelve a vosotros. Es para vosotros los j\u00f3venes, sobre todo para vosotros, porque la Iglesia acaba de alumbrar en su Concilio una luz, luz que alumbrar\u00e1 el porvenir. La Iglesia est\u00e1 preocupada porque esa sociedad que vais a constituir respete la dignidad, la libertad, el derecho de las personas, y esas personas son las vuestras [\u2026]<\/em><\/p>\n<p><em>En el nombre de este Dios y de su hijo, Jes\u00fas, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energ\u00edas. Luchad contra todo ego\u00edsmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores\u00bb (Pablo VI,\u00a0Mensaje a los j\u00f3venes, con ocasi\u00f3n de la clausura del Concilio Vaticano II, 8 diciembre 1965).<\/em><\/p>\n<p><em>Padres sinodales: la Iglesia los mira con confianza y amor.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Esp\u00edritu Santo es quien hace que la riqueza y hermosura del Evangelio sea fuente de constante alegr\u00eda y novedad, la s\u00edntesis se desprende del mensaje expresado en la Homil\u00eda de Su Santidad en la apertura de la XV Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos. 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