{"id":14994,"date":"2020-12-24T18:17:00","date_gmt":"2020-12-24T21:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=14994"},"modified":"2020-12-24T18:17:02","modified_gmt":"2020-12-24T21:17:02","slug":"papa-francisco-navidad-es-el-nacimiento-de-jesus-es-la-novedad-que-nos-permite-renacer-dentro-de-cada-ano-para-encontrar-en-el-la-fuerza-para-afrontar-cada-prueba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-navidad-es-el-nacimiento-de-jesus-es-la-novedad-que-nos-permite-renacer-dentro-de-cada-ano-para-encontrar-en-el-la-fuerza-para-afrontar-cada-prueba\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Navidad es el nacimiento de Jes\u00fas, es la novedad que nos permite renacer dentro de cada a\u00f1o, para encontrar en \u00c9l la fuerza para afrontar cada prueba"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | Navidad es el nacimiento de Jes\u00fas, es la novedad que nos permite renacer dentro de cada a\u00f1o, para encontrar en \u00c9l la fuerza para afrontar cada prueba<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> en la celebraci\u00f3n de <strong>Santa Misa<\/strong> en la <strong>Solemnidad de la Navidad del Se\u00f1or<\/strong> en el <strong>Altar de la C\u00e1tedra<\/strong> de la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>. A la ceremonia solo acudieron 100 personas debido a las medidas sanitarias para evitar contagios del nuevo coronavirus COVID-19.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma textual la Homil\u00eda de<strong> Su Santidad Francisco:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA DE LA NOCHE<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SOLEMNIDAD DE LA NAVIDAD DEL SE\u00d1OR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Bas\u00edlica Vaticana<br>Jueves 24 diciembre 2020<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En esta noche se cumple la gran profec\u00eda de Isa\u00edas: \u00abUn ni\u00f1o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado\u00bb (Is 9,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Un hijo se nos ha dado. A menudo se oye decir que la mayor alegr\u00eda de la vida es el nacimiento de un hijo. Es algo extraordinario, que lo cambia todo, que pone en movimiento energ\u00edas impensables y nos hace superar la fatiga, la incomodidad y las noches de insomnio, porque trae una felicidad indescriptible, ante la cual ya nada pesa. La Navidad es as\u00ed: el nacimiento de Jes\u00fas es la novedad que cada a\u00f1o nos permite nacer interiormente de nuevo y encontrar en \u00c9l la fuerza para afrontar cada prueba. S\u00ed, porque su nacimiento es para nosotros: para m\u00ed, para ti, para todos. Para es la palabra que se repite en esta noche santa: \u201cUn hijo se nos ha dado para nosotros\u201d, ha profetizado Isa\u00edas; \u201choy ha nacido para nosotros el Salvador\u201d, hemos repetido en el Salmo; Jes\u00fas \u201cse entreg\u00f3 por y para nosotros\u201d (cf. Tt 2,14), ha proclamado san Pablo; y el \u00e1ngel en el Evangelio ha anunciado: \u201cHa nacido para vosotros un Salvador\u201d (cf. Lc 2,11).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 significa este para nosotros? Que el Hijo de Dios, el bendito por naturaleza, viene a hacernos hijos bendecidos por gracia. S\u00ed, Dios viene al mundo como hijo para hacernos hijos de Dios. \u00a1Qu\u00e9 regalo tan maravilloso! Hoy Dios nos asombra y nos dice a cada uno: \u201cT\u00fa eres una maravilla\u201d. Hermana, hermano, no te desanimes. \u00bfEst\u00e1s tentado de sentirte fuera de lugar? Dios te dice: \u201cNo, \u00a1t\u00fa eres mi hijo!\u201d. \u00bfTienes la sensaci\u00f3n de no lograrlo, miedo de no estar a la altura, temor de no salir del t\u00fanel de la prueba? Dios te dice: \u201cTen valor, yo estoy contigo\u201d. No te lo dice con palabras, sino haci\u00e9ndote hijo como t\u00fa y por ti, para recordarte cu\u00e1l es el punto de partida para que empieces de nuevo: reconocerte como hijo de Dios, como hija de Dios. Este es el coraz\u00f3n indestructible de nuestra esperanza, el n\u00facleo candente que sostiene la existencia: m\u00e1s all\u00e1 de nuestras cualidades y de nuestros defectos, m\u00e1s fuerte que las heridas y los fracasos del pasado, que los miedos y la preocupaci\u00f3n por el futuro, se encuentra esta verdad: somos hijos amados. Y el amor de Dios por nosotros no depende y no depender\u00e1 nunca de nosotros: es amor gratuito, pura gracia. Esta noche, san Pablo nos ha dicho: \u00abHa aparecido la gracia de Dios\u00bb (Tt 2,11). Nada es m\u00e1s valioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hijo se nos ha dado. El Padre no nos ha dado algo, sino a su mismo Hijo unig\u00e9nito, que es toda su alegr\u00eda. Y, sin embargo, si miramos la ingratitud del hombre hacia Dios y la injusticia hacia tantos de nuestros hermanos, surge una duda: \u00bfHa hecho bien el Se\u00f1or en darnos tanto, hace bien en seguir confiando en nosotros? \u00bfNo nos sobrevalora? S\u00ed, nos sobrevalora, y lo hace porque nos ama hasta el extremo. No es capaz de dejarnos de amar. \u00c9l es as\u00ed, tan diferente a nosotros. Siempre nos ama, m\u00e1s de lo que nosotros mismos ser\u00edamos capaces de amarnos. Ese es su secreto para entrar en nuestros corazones. Dios sabe que la \u00fanica manera de salvarnos, de sanarnos interiormente, es amarnos. Sabe que nosotros mejoramos s\u00f3lo aceptando su amor incansable, que no cambia, sino que nos cambia. S\u00f3lo el amor de Jes\u00fas transforma la vida, sana las heridas m\u00e1s profundas y nos libera de los c\u00edrculos viciosos de la insatisfacci\u00f3n, de la ira y de la lamentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hijo se nos ha dado. En el pobre pesebre de un oscuro establo est\u00e1, en efecto, el Hijo de Dios. Surge otra pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 naci\u00f3 en la noche, sin alojamiento digno, en la pobreza y el rechazo, cuando merec\u00eda nacer como el rey m\u00e1s grande en el m\u00e1s hermoso de los palacios? \u00bfPor qu\u00e9? Para hacernos entender hasta qu\u00e9 punto ama nuestra condici\u00f3n humana: hasta el punto de tocar con su amor concreto nuestra peor miseria. El Hijo de Dios naci\u00f3 descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios. Vino al mundo como un ni\u00f1o viene al mundo, d\u00e9bil y fr\u00e1gil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura. Y para descubrir algo importante: como en Bel\u00e9n, tambi\u00e9n con nosotros Dios quiere hacer grandes cosas a trav\u00e9s de nuestra pobreza. Puso toda nuestra salvaci\u00f3n en el pesebre de un establo y no tiene miedo a nuestra pobreza. \u00a1Dejemos que su misericordia transforme nuestras miserias!<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que significa que un hijo ha nacido para nosotros. Pero queda todav\u00eda otro para, el que el \u00e1ngel indica a los pastores: \u00abEsta ser\u00e1 la se\u00f1al para vosotros: encontr\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u00bb (Lc 2,12). Este signo, el Ni\u00f1o en el pesebre, es tambi\u00e9n para nosotros, para guiarnos en la vida. En Bel\u00e9n, que significa \u201cCasa del Pan\u201d, Dios est\u00e1 en un pesebre, record\u00e1ndonos que lo necesitamos para vivir, como el pan para comer. Necesitamos dejarnos atravesar por su amor gratuito, incansable, concreto. Cu\u00e1ntas veces en cambio, hambrientos de entretenimiento, \u00e9xito y mundanidad, alimentamos nuestras vidas con comidas que no sacian y dejan un vac\u00edo dentro. El Se\u00f1or, por boca del profeta Isa\u00edas, se lamenta de que mientras el buey y el asno conocen su pesebre, nosotros, su pueblo, no lo conocemos a \u00c9l, fuente de nuestra vida (cf. Is 1,2-3).<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad: insaciables de poseer, nos lanzamos a tantos pesebres de vanidad, olvidando el pesebre de Bel\u00e9n. Ese pesebre, pobre en todo y rico de amor, nos ense\u00f1a que el alimento de la vida es dejarse amar por Dios y amar a los dem\u00e1s. Jes\u00fas nos da el ejemplo: \u00c9l, el Verbo de Dios, es un infante; no habla, pero da la vida. Nosotros, en cambio, hablamos mucho, pero a menudo somos analfabetos de bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hijo se nos ha dado. Quien tiene un ni\u00f1o peque\u00f1o sabe cu\u00e1nto amor y paciencia se necesitan. Es necesario alimentarlo, atenderlo, limpiarlo, cuidar su fragilidad y sus necesidades, que con frecuencia son dif\u00edciles de comprender. Un ni\u00f1o nos hace sentir amados, pero tambi\u00e9n nos ense\u00f1a a amar. Dios naci\u00f3 ni\u00f1o para alentarnos a cuidar de los dem\u00e1s. Su llanto tierno nos hace comprender lo in\u00fatiles que son nuestros muchos caprichos. Su amor indefenso, que nos desarma, nos recuerda que el tiempo que tenemos no es para autocompadecernos, sino para consolar las l\u00e1grimas de los que sufren. Dios viene a habitar entre nosotros, pobre y necesitado, para decirnos que sirviendo a los pobres lo amaremos. Desde esta noche, como escribi\u00f3 una poetisa, \u00abla residencia de Dios est\u00e1 junto a m\u00ed. La decoraci\u00f3n es el amor\u00bb (E. DICKINSON, Poems, XVII).<\/p>\n\n\n\n<p>Un hijo se nos ha dado. Eres t\u00fa, Jes\u00fas, el Hijo que me hace hijo. Me amas como soy, no como yo me sue\u00f1o. Al abrazarte, Ni\u00f1o del pesebre, abrazo de nuevo mi vida. Acogi\u00e9ndote, Pan de vida, tambi\u00e9n yo quiero entregar mi vida. T\u00fa que me salvas, ens\u00e9\u00f1ame a servir. T\u00fa que no me dejas solo, ay\u00fadame a consolar a tus hermanos, porque desde esta noche todos son mis hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta noche se cumple la gran profec\u00eda de Isa\u00edas: \u00abUn ni\u00f1o nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado\u00bb (<em>Is<\/em>&nbsp;9,5).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nos han dado un hijo.&nbsp;<\/em>A menudo se dice que la mayor alegr\u00eda de la vida es el nacimiento de un ni\u00f1o.&nbsp;Es algo extraordinario, que lo cambia todo, pone en movimiento energ\u00edas inesperadas y supera el cansancio, el malestar y el desvelo, porque trae una gran felicidad, frente a la cual nada parece pesar.&nbsp;Esto es Navidad: el nacimiento de Jes\u00fas es la novedad que nos permite renacer dentro de cada a\u00f1o, para encontrar en \u00e9l la fuerza para afrontar cada prueba.&nbsp;S\u00ed, porque su nacimiento es para nosotros: para m\u00ed, para ti, para todos, para cada uno.&nbsp;<em>Porque<\/em>&nbsp;es la palabra que vuelve en esta noche santa: \u00bb&nbsp;<em>Nos<\/em>&nbsp;ha nacido un ni\u00f1o&nbsp;\u00ab, profetiz\u00f3 Isa\u00edas;&nbsp;\u00abHoy&nbsp;<em>nos<\/em>&nbsp;ha nacido&nbsp;el Salvador\u00bb, repetimos en el Salmo;&nbsp;Jes\u00fas \u00abse entreg\u00f3 a s\u00ed mismo&nbsp;<em>por nosotros<\/em>\u00bb(&nbsp;<em>Tit<\/em>&nbsp;2, 14), proclam\u00f3 san Pablo;&nbsp;y el \u00e1ngel del Evangelio anuncia: \u00abHoy&nbsp;<em>os<\/em>&nbsp;ha nacido&nbsp;un Salvador\u00bb (&nbsp;<em>Lc<\/em>&nbsp;2, 11).&nbsp;Para mi, para ti.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero, qu\u00e9 quiere decirnos esto&nbsp;<em>para nosotros<\/em>?&nbsp;Que el Hijo de Dios, bendecido por naturaleza, viene a hacernos hijos bendecidos por gracia.&nbsp;S\u00ed, Dios viene al mundo como un hijo para hacernos hijos de Dios. \u00a1Qu\u00e9 regalo tan maravilloso!&nbsp;Hoy Dios nos asombra y nos dice a cada uno de nosotros: \u201cEres una maravilla\u201d.&nbsp;Hermana, hermano, no se desanime.&nbsp;\u00bfEst\u00e1s tentado a sentirte mal?&nbsp;Dios te dice: \u00ab\u00a1No, eres&nbsp;<em>mi<\/em>&nbsp;hijo!\u00bb&nbsp;\u00bfTienes la sensaci\u00f3n de no lograrlo, el miedo a ser inadecuado, el miedo a no salir del&nbsp;<em>t\u00fanel<\/em>del examen?&nbsp;Dios te dice: \u201c\u00c1nimo, estoy contigo\u201d.&nbsp;No te lo dice con palabras, sino haci\u00e9ndose un hijo como t\u00fa y para ti, para recordarte el punto de partida de cada uno de tus renacimientos: reconocerte como hijo de Dios, hija de Dios. Este es el punto de partida de cualquier renacimiento.&nbsp;Este es el coraz\u00f3n indestructible de nuestra esperanza, el n\u00facleo incandescente que sostiene la existencia: debajo de nuestras cualidades y nuestros defectos, m\u00e1s fuertes que las heridas y fracasos del pasado, los miedos y la ansiedad por el futuro, es esta verdad: somos hijos amados.&nbsp;Y el amor de Dios por nosotros no depende ni depender\u00e1 nunca de nosotros: es&nbsp;<em>amor&nbsp;libre<\/em>.&nbsp;Esta noche no encuentra explicaci\u00f3n en otra parte: solo gracia.&nbsp;Todo es gracia.&nbsp;El don es gratuito, sin el m\u00e9rito de cada uno de nosotros, pura gracia.&nbsp;Esta noche, San Pablo nos dijo, \u00abapareci\u00f3 la gracia de Dios\u00bb (&nbsp;<em>Tit<\/em>&nbsp;2, 11).&nbsp;Nada es m\u00e1s precioso.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nos han dado un hijo<\/em>.&nbsp;El Padre no nos dio algo, sino su propio Hijo unig\u00e9nito, que es todo su gozo.&nbsp;Sin embargo, si miramos la ingratitud del hombre hacia Dios y la injusticia hacia tantos de nuestros hermanos, surge una duda: \u00bfhizo bien el Se\u00f1or en darnos tanto, es correcto tener todav\u00eda fe en nosotros?&nbsp;\u00bfNo nos sobrestima?&nbsp;S\u00ed, nos sobrestima y lo hace porque nos ama a muerte.&nbsp;No puede evitar amarnos.&nbsp;\u00c9l es as\u00ed, es tan diferente a nosotros.&nbsp;\u00c9l siempre nos ama, m\u00e1s bien de lo que logramos tener para nosotros mismos.&nbsp;Es su secreto entrar en nuestro coraz\u00f3n.&nbsp;Dios sabe que la \u00fanica forma de salvarnos, de curarnos por dentro, es amarnos: no hay otra forma.&nbsp;Sabe que solo mejoramos dando la bienvenida a su&nbsp;<em>amor incansable<\/em>, que no cambia, sino que nos cambia.&nbsp;Solo el amor de Jes\u00fas transforma la vida, sana las heridas m\u00e1s profundas, nos libera de los c\u00edrculos viciosos del descontento, la ira y las quejas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nos han dado un hijo<\/em>.&nbsp;En el pesebre de un oscuro establo est\u00e1 precisamente el Hijo de Dios. Surge otra pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 sali\u00f3 a la luz en la noche, sin un alojamiento digno, en la pobreza y el rechazo, cuando merec\u00eda nacer como el mayor rey? en el m\u00e1s hermoso de los edificios?&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9?&nbsp;Para hacernos entender hasta d\u00f3nde ama nuestra condici\u00f3n humana: hasta tocar con su&nbsp;<em>amor concreto <\/em>nuestra peor miseria.&nbsp;El Hijo de Dios naci\u00f3 descartado para decirnos que todo descartado es hijo de Dios, vino al mundo como un ni\u00f1o llega al mundo, d\u00e9bil y fr\u00e1gil, para que podamos aceptar nuestras flaquezas con ternura.&nbsp;Y descubrir algo importante: como en Bel\u00e9n, as\u00ed tambi\u00e9n con nosotros Dios ama hacer grandes cosas a trav\u00e9s de nuestra pobreza.&nbsp;Ha puesto toda nuestra salvaci\u00f3n en el pesebre de un establo y no teme nuestra pobreza: \u00a1dejemos que su misericordia transforme nuestras miserias!<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que significa que&nbsp;<em>nos<\/em>&nbsp;ha nacido un ni\u00f1o.&nbsp;Pero queda todav\u00eda otro para, el que el \u00e1ngel indica a los pastores: \u00abEsta es&nbsp;la se\u00f1al&nbsp;<em>para<\/em>&nbsp;vosotros: un ni\u00f1o acostado en un pesebre\u00bb (<em>Lc 2,<\/em>&nbsp;12).&nbsp;Este signo, el Ni\u00f1o en el pesebre, es tambi\u00e9n para nosotros, para guiarnos en la vida.&nbsp;En Bel\u00e9n, que significa \u00abCasa del pan\u00bb, Dios est\u00e1 en un pesebre, como para recordarnos que para vivir lo necesitamos como pan para comer.&nbsp;Necesitamos dejarnos atravesar por su amor&nbsp;<em>gratuito,&nbsp;incansable,&nbsp;concreto.<\/em>.&nbsp;\u00a1Cu\u00e1ntas veces, en cambio, hambrientos de diversi\u00f3n, \u00e9xito y mundanalidad, alimentamos la vida con alimentos que no alimentan y dejan el vac\u00edo dentro!&nbsp;El Se\u00f1or, por boca del profeta Isa\u00edas, se quejaba de que, mientras el buey y el asno conocen su pesebre, nosotros, su pueblo, no lo conocemos a \u00e9l, fuente de nuestra vida (cf.&nbsp;<em>Is<\/em>&nbsp;1,2-3).&nbsp;Es verdad: insaciables de tener, nos tiramos a muchos&nbsp;<em>pesebres de la vanidad<\/em>, olvid\u00e1ndonos del pesebre de Bel\u00e9n.&nbsp;Ese pesebre, pobre en todo y rico en amor, ense\u00f1a que el alimento de la vida es dejarnos amar por Dios y amar a los dem\u00e1s.&nbsp;Jes\u00fas nos da el ejemplo: \u00c9l, la Palabra de Dios, es un infante;&nbsp;no habla, pero ofrece vida.&nbsp;Por otro lado, hablamos mucho, pero a menudo somos&nbsp;<em>analfabetos sobre la bondad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nos han dado un hijo.&nbsp;<\/em>Cualquiera con un ni\u00f1o peque\u00f1o sabe cu\u00e1nto amor y paciencia se necesita.&nbsp;Es necesario alimentarlo, cuidarlo, limpiarlo, cuidar su fragilidad y sus necesidades, que muchas veces son dif\u00edciles de entender.&nbsp;Un ni\u00f1o te hace sentir amado, pero tambi\u00e9n te ense\u00f1a a amar.&nbsp;Dios naci\u00f3 como un ni\u00f1o para movernos a cuidar de los dem\u00e1s.&nbsp;Su llanto tierno nos hace comprender cu\u00e1n in\u00fatiles son muchos de nuestros caprichos;&nbsp;\u00a1y tenemos tantos!&nbsp;Su amor desarmado y desarmado nos recuerda que el tiempo que tenemos no sirve para llorar por nosotros, sino para consolar las l\u00e1grimas de los que sufren.&nbsp;Dios se instala cerca de nosotros, pobres y necesitados, para decirnos que sirviendo a los pobres lo amaremos a \u00c9l. Desde esta noche, como escribi\u00f3 un poeta, \u201cLa residencia de Dios est\u00e1 junto a la m\u00eda.&nbsp;Los muebles son amor\u00bb (E. Dickinson,&nbsp;<em>Poems<\/em>&nbsp;, XVII).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nos han dado un hijo<\/em>.&nbsp;Eres T\u00fa, Jes\u00fas, el Hijo que me hace hijo.&nbsp;Me amas como soy, no como sue\u00f1o ser;&nbsp;\u00a1Lo s\u00e9!&nbsp;Abraz\u00e1ndote, Ni\u00f1o del pesebre, vuelvo a abrazar mi vida.&nbsp;Al aceptarte, Pan de vida, yo tambi\u00e9n quiero dar mi vida.&nbsp;T\u00fa que me salvas, ens\u00e9\u00f1ame a servir.&nbsp;T\u00fa que no me dejas solo, ay\u00fadame a consolar a tus hermanos, porque sabes desde esta noche que todos son mis hermanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Navidad es el nacimiento de Jes\u00fas, es la novedad que nos permite renacer dentro de cada a\u00f1o, para encontrar en \u00c9l la fuerza para afrontar cada prueba, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre en la celebraci\u00f3n de Santa Misa en la Solemnidad de la Navidad del Se\u00f1or en el Altar de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":14995,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[412,18,28,58,415],"class_list":["post-14994","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-navidad","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-solemnidad-de-la-navidad-del-senor"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14994"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14994\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14995"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}