{"id":15026,"date":"2020-12-30T08:00:35","date_gmt":"2020-12-30T11:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=15026"},"modified":"2020-12-30T11:34:02","modified_gmt":"2020-12-30T14:34:02","slug":"papa-francisco-si-estamos-en-cristo-ningun-pecado-y-ninguna-amenaza-nos-podran-impedir-nunca-continuar-con-alegria-el-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-si-estamos-en-cristo-ningun-pecado-y-ninguna-amenaza-nos-podran-impedir-nunca-continuar-con-alegria-el-camino\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Si estamos en Cristo, ning\u00fan pecado y ninguna amenaza nos podr\u00e1n impedir nunca continuar con alegr\u00eda el camino"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | Si estamos en Cristo, ning\u00fan pecado y ninguna amenaza nos podr\u00e1n impedir nunca continuar con alegr\u00eda el camino, as\u00ed lo manifestaba el Santo Padre durante la Audiencia General presidida en la Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano. En el encuentro, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> retom\u00f3 el ciclo de la catequesis sobre la oraci\u00f3n, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema <strong>\u201cLa oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias\u201d<\/strong> (Lectura: 1 Tes 5, 16-19).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>quisiera detenerme hoy en la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias. Y hago referencia a un episodio del evangelista Lucas. Mientras Jes\u00fas estaba en camino, se le acercaron diez leprosos que imploran: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, Maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros!\u00bb<\/em><\/strong> <em>(17,13)<strong>\u201d<\/strong>.<\/em> Agregando, <strong><em>\u201ca distancia, Jes\u00fas les invita a presentarse donde los sacerdotes (v. 14), los cuales estaban encargados, seg\u00fan la ley, de certificar la sanaci\u00f3n. Jes\u00fas no dice otra cosa. Ha escuchado su oraci\u00f3n, ha escuchado su grito de piedad, y les manda enseguida donde los sacerdotes\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, nos se\u00f1alaba sobre el encuentro de los enfermos con <strong>Jes\u00fas<\/strong>, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>los diez se f\u00edan, no se quedan ah\u00ed hasta el momento de ser sanados, no: se f\u00edan y van enseguida, y mientras est\u00e1n yendo se curan, los diez\u201d.<\/em><\/strong> Pero, <strong><em>\u201c(\u2026) de ese grupo, solo uno, antes de ir donde los sacerdotes, vuelve atr\u00e1s a dar las gracias a Jes\u00fas y alabar a Dios por la gracia recibida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, entonces a\u00f1adi\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) Jes\u00fas nota que ese hombre era un samaritano, una especie de \u201chereje\u201d para los jud\u00edos de la \u00e9poca. Jes\u00fas comenta: \u00ab\u00bfNo ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?\u00bb (17,18). \u00a1Es conmovedora la historia!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero, qu\u00e9 es lo m\u00e1s relevante de todo esto, el Santo Padre lo expresaba de la siguiente manera, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>este pasaje, por as\u00ed decir, divide el mundo en dos: quien no da las gracias y quien da las gracias; quien toma todo como si se le debiera, y quien acoge todo como don, como gracia\u201d.<\/em><\/strong> Ampliando, nos ense\u00f1aba, <strong><em>\u201cla oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias comienza siempre desde aqu\u00ed: del reconocerse precedidos por la gracia. Hemos sido pensados antes de que aprendi\u00e9ramos a pensar; hemos sido amados antes de que aprendi\u00e9ramos a amar; hemos sido deseados antes de que en nuestro coraz\u00f3n surgiera un deseo. Si miramos la vida as\u00ed, entonces el \u201cgracias\u201d se convierte en el motivo conductor de nuestras jornadas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahondando, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, nos revelaba, adem\u00e1s, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>todos nacemos porque alguien ha deseado para nosotros la vida. Y esto es solo la primera de una larga serie de deudas que contraemos viviendo. Deudas de reconocimiento.<\/em><\/strong><strong><em> En nuestra existencia, m\u00e1s de una persona nos ha mirado con ojos puros, gratuitamente. A menudo se trata de educadores, catequistas, personas que han desempe\u00f1ado su rol m\u00e1s all\u00e1 de la medida pedida por el deber. Y han hecho surgir en nosotros la gratitud. Tambi\u00e9n la amistad es un don del que estar siempre agradecidos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, nos recordaba, <strong><em>\u201csomos hijos del amor, somos hermanos del amor. Somos hombres y mujeres de gracia.<\/em><\/strong><strong><em> Por tanto, hermanos y hermanas, tratemos de estar siempre en la alegr\u00eda del encuentro con Jes\u00fas. Cultivemos la alegr\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, expresaba, <strong><em>\u201csi estamos en Cristo, ning\u00fan pecado y ninguna amenaza nos podr\u00e1n impedir nunca continuar con alegr\u00eda el camino, junto a tantos compa\u00f1eros de viaje. Sobre todo, no dejemos de agradecer: si somos portadores de gratitud, tambi\u00e9n el mundo se vuelve mejor, quiz\u00e1 solo un poco, pero es lo que basta para transmitirle un poco de esperanza. El mundo necesita esperanza y con la gratitud, con esta actitud de decir gracias, nosotros transmitimos un poco de esperanza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>Catequesis 20.<em>\u00a0La oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias<\/em><\/strong><\/p><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p><em>Quisiera detenerme hoy en la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias. Y hago referencia a un episodio del evangelista Lucas. Mientras Jes\u00fas estaba en camino, se le acercaron diez leprosos que imploran: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, Maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros!\u00bb (17,13). Sabemos que, para los enfermos de lepra, al sufrimiento f\u00edsico se le un\u00eda la marginaci\u00f3n social y la marginaci\u00f3n religiosa. Eran marginados. Jes\u00fas no reh\u00faye el encuentro con ellos. A veces va m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites impuestos por la ley y toca al enfermo \u2014que no se pod\u00eda hacer \u2014, lo abraza, lo sana. En este caso no hay contacto. A distancia, Jes\u00fas les invita a presentarse donde los sacerdotes (v. 14), los cuales estaban encargados, seg\u00fan la ley, de certificar la sanaci\u00f3n. Jes\u00fas no dice otra cosa. Ha escuchado su oraci\u00f3n, ha escuchado su grito de piedad, y les manda enseguida donde los sacerdotes.<\/em><\/p><p><em>Los diez se f\u00edan, no se quedan ah\u00ed hasta el momento de ser sanados, no: se f\u00edan y van enseguida, y mientras est\u00e1n yendo se curan, los diez. Los sacerdotes habr\u00edan por tanto podido constatar su sanaci\u00f3n y devolverles a la vida normal. Pero aqu\u00ed viene el punto m\u00e1s importante: de ese grupo, solo uno, antes de ir donde los sacerdotes, vuelve atr\u00e1s a dar las gracias a Jes\u00fas y alabar a Dios por la gracia recibida. Solo uno, los otros nueve siguen el camino. Y Jes\u00fas nota que ese hombre era un samaritano, una especie de \u201chereje\u201d para los jud\u00edos de la \u00e9poca. Jes\u00fas comenta: \u00ab\u00bfNo ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?\u00bb (17,18). \u00a1Es conmovedora la historia!<\/em><\/p><p><em>Este pasaje, por as\u00ed decir, divide el mundo en dos: quien no da las gracias y quien da las gracias; quien toma todo como si se le debiera, y quien acoge todo como don, como gracia. El\u00a0Catecismo\u00a0escribe: \u00abTodo acontecimiento y toda necesidad pueden convertirse en ofrenda de acci\u00f3n de gracias\u00bb (n. 2638). La oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias comienza siempre desde aqu\u00ed: del reconocerse precedidos por la gracia. Hemos sido pensados antes de que aprendi\u00e9ramos a pensar; hemos sido amados antes de que aprendi\u00e9ramos a amar; hemos sido deseados antes de que en nuestro coraz\u00f3n surgiera un deseo. Si miramos la vida as\u00ed, entonces el \u201cgracias\u201d se convierte en el motivo conductor de nuestras jornadas. Muchas veces olvidamos tambi\u00e9n decir \u201cgracias\u201d.<\/em><\/p><p><em>Para nosotros cristianos el dar las gracias ha dado nombre al Sacramento m\u00e1s esencial que hay: la Eucarist\u00eda. La palabra griega, de hecho, significa precisamente esto: acci\u00f3n de gracias. Los cristianos, como todos los creyentes, bendicen a Dios por el don de la vida. Vivir es ante todo haber recibido la vida. Todos nacemos porque alguien ha deseado para nosotros la vida. Y esto es solo la primera de una larga serie de deudas que contraemos viviendo. Deudas de reconocimiento. En nuestra existencia, m\u00e1s de una persona nos ha mirado con ojos puros, gratuitamente. A menudo se trata de educadores, catequistas, personas que han desempe\u00f1ado su rol m\u00e1s all\u00e1 de la medida pedida por el deber. Y han hecho surgir en nosotros la gratitud. Tambi\u00e9n la amistad es un don del que estar siempre agradecidos.<\/em><\/p><p><em>Este \u201cgracias\u201d que debemos decir continuamente, este gracias que el cristiano comparte con todos, se dilata en el encuentro con Jes\u00fas. Los Evangelios testifican que el paso de Jes\u00fas suscita a menudo alegr\u00eda y alabanza a Dios en aquellos que lo encontraban. Las narraciones de la Navidad est\u00e1n llenas de orantes con el coraz\u00f3n ensanchado por la llegada del Salvador. Y tambi\u00e9n nosotros hemos sido llamados a participar en esta inmensa exultaci\u00f3n. Lo sugiere tambi\u00e9n el episodio de los diez leprosos sanados. Naturalmente todos estaban felices por haber recuperado la salud, pudiendo as\u00ed salir de esa interminable cuarentena forzada que les exclu\u00eda de la comunidad. Pero entre ellos hay uno que a la alegr\u00eda a\u00f1ade alegr\u00eda: adem\u00e1s de la sanaci\u00f3n, se alegra por el encuentro sucedido con Jes\u00fas. No solo est\u00e1 libre del mal, sino que ahora tambi\u00e9n posee la certeza de ser amado. Este es el n\u00facleo: cuando t\u00fa das gracias, expresas la certeza de ser amado. Y este es un paso grande: tener la certeza de ser amado. Es el descubrimiento del amor como fuerza que gobierna el mundo. Dante dir\u00eda: el Amor \u00abque mueve el sol y las otras estrellas\u00bb (Para\u00edso, XXXIII, 145). Ya no somos viajeros errantes que vagan por aqu\u00ed y por all\u00e1, no: tenemos una casa, vivimos en Cristo, y desde esta \u201ccasa\u201d contemplamos el resto del mundo, y este nos aparece infinitamente m\u00e1s bello. Somos hijos del amor, somos hermanos del amor. Somos hombres y mujeres de gracia.<\/em><\/p><p><em>Por tanto, hermanos y hermanas, tratemos de estar siempre en la alegr\u00eda del encuentro con Jes\u00fas. Cultivemos la alegr\u00eda. Sin embargo, el demonio, despu\u00e9s de habernos enga\u00f1ado \u2014con cualquier tentaci\u00f3n\u2014, nos deja siempre tristes y solos. Si estamos en Cristo, ning\u00fan pecado y ninguna amenaza nos podr\u00e1n impedir nunca continuar con alegr\u00eda el camino, junto a tantos compa\u00f1eros de viaje.<\/em><\/p><p><em>Sobre todo, no dejemos de agradecer: si somos portadores de gratitud, tambi\u00e9n el mundo se vuelve mejor, quiz\u00e1 solo un poco, pero es lo que basta para transmitirle un poco de esperanza. El mundo necesita esperanza y con la gratitud, con esta actitud de decir gracias, nosotros transmitimos un poco de esperanza. Todo est\u00e1 unido, todo est\u00e1 conectado y cada uno puede hacer su parte all\u00e1 donde se encuentra. El camino de la felicidad es el que San Pablo ha descrito al final de una de sus cartas:\u00a0 \u00abOrad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jes\u00fas, quiere de vosotros. No exting\u00e1is el Esp\u00edritu\u00bb (1Ts\u00a05,17-19). No apagar el Esp\u00edritu, \u00a1buen programa de vida! No apagar el Esp\u00edritu que tenemos dentro que nos lleva a la gratitud.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa\u00f1ola. Los animo a responder a esta alegr\u00eda del encuentro con Jes\u00fas como nos pide el ap\u00f3stol san Pablo, dando gracias en cualquier situaci\u00f3n y siendo perseverantes en la oraci\u00f3n. Y a todos les deseo un a\u00f1o nuevo lleno de la Presencia misericordiosa de Dios. Que el Se\u00f1or los bendiga.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>LLAMAMIENTO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Ayer un terremoto provoc\u00f3 v\u00edctimas y da\u00f1os enormes en Croacia. Expreso mi cercan\u00eda a los heridos y a quienes han sido golpeados por el terremoto y rezo en particular por quienes han perdido la vida y por sus familiares. Espero que las autoridades del pa\u00eds, ayudadas por la Comunidad internacional, puedan aliviar pronto los sufrimientos de la querida poblaci\u00f3n croata.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Si estamos en Cristo, ning\u00fan pecado y ninguna amenaza nos podr\u00e1n impedir nunca continuar con alegr\u00eda el camino, as\u00ed lo manifestaba el Santo Padre durante la Audiencia General presidida en la Biblioteca de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano. 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