{"id":15449,"date":"2021-03-05T00:00:00","date_gmt":"2021-03-05T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=15449"},"modified":"2021-03-05T14:38:27","modified_gmt":"2021-03-05T17:38:27","slug":"papa-francisco-el-amor-de-cristo-nos-pide-que-dejemos-de-lado-todo-tipo-de-egocentrismo-y-competencia-nos-urge-a-la-comunion-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-amor-de-cristo-nos-pide-que-dejemos-de-lado-todo-tipo-de-egocentrismo-y-competencia-nos-urge-a-la-comunion-universal\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El amor de Cristo nos pide que dejemos de lado todo tipo de egocentrismo y competencia, nos urge a la comuni\u00f3n universal"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Irak<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Papa Francisco | El amor de Cristo nos pide que dejemos de lado todo tipo de egocentrismo y competencia, nos urge a la comuni\u00f3n universal<\/strong>, as\u00ed lo dec\u00eda <strong>Su Santidad<\/strong> en su mensaje compartido en la Catedral cat\u00f3lica siria de <strong>Nuestra Se\u00f1ora de la Salvaci\u00f3n de Bagdad<\/strong>. Tras el <a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-coexistencia-fraterna-necesita-del-dialogo-paciente-y-sincero-salvaguardado-por-la-justicia-y-el-respeto-del-derecho\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">encuentro<\/a> con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo Diplom\u00e1tico de Irak en el Palacio Presidencial, el <strong>Santo Padre<\/strong> se encontr\u00f3 con los Obispos, Sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y catequistas de <strong>Irak<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de las palabras de bienvenida, en primer lugar del Patriarca Ignace Youssif Younan y del Cardenal Louis Sako, el <strong>Santo Padre<\/strong> comparti\u00f3 su mensaje, se\u00f1alando, <strong><em>\u201cque el recuerdo de su sacrificio nos inspire a renovar nuestra confianza en la fuerza de la Cruz y su mensaje salvador de perd\u00f3n, reconciliaci\u00f3n y renacimiento. De hecho, el cristiano est\u00e1 llamado a dar testimonio del amor de Cristo en todas partes y en todo momento. Este es el Evangelio para ser proclamado y encarnado tambi\u00e9n en este amado pa\u00eds\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, nos record\u00f3, <strong><em>\u201cCristo es anunciado sobre todo por el testimonio de vidas transformadas por la alegr\u00eda del Evangelio. Como vemos en la historia antigua de la Iglesia en estas tierras, una fe viva en Jes\u00fas es \u00abcontagiosa\u00bb, puede cambiar el mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, destacaba, <strong><em>\u201cel amor de Cristo nos pide que dejemos de lado todo tipo de egocentrismo y competencia; nos urge a la comuni\u00f3n universal y nos llama a formar una comunidad de hermanos y hermanas que se acojan y se cuiden unos a otros (cf. Enc. Hermanos todos, 95-96)\u201d.<\/em><\/strong> A los pastores y fieles, el Pont\u00edfice les dijo adem\u00e1s, <strong><em>\u201ca veces pueden surgir malentendidos y podemos experimentar tensiones: son los nudos que dificultan el tejido de la fraternidad. Son nudos que llevamos dentro; despu\u00e9s de todo, todos somos pecadores\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A lo que agreg\u00f3, <strong><em>\u201csin embargo, estos nudos pueden ser desatados por la Gracia, por un amor mayor; pueden soltarse con el perd\u00f3n y el di\u00e1logo fraterno, soportando con paciencia las cargas de los dem\u00e1s (cf. G\u00e1l 6, 2) y fortaleci\u00e9ndose mutuamente en los momentos de prueba y dificultad\u201d.<\/em><\/strong>Seguidamente, a los Obispos, les se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cme gusta pensar en nuestro ministerio episcopal en t\u00e9rminos de cercan\u00eda: nuestra necesidad de permanecer con Dios en la oraci\u00f3n, junto a los fieles confiados a nuestro cuidado y nuestros sacerdotes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00a0Bienaventuranzas, excelencias,<\/p><p>Queridos sacerdotes y religiosos:<\/p><p>Queridas hermanas,<\/p><p>queridos hermanos y hermanas!<\/p><p>Los abrazo a todos con cari\u00f1o paternal. Agradezco al Se\u00f1or que en su providencia nos ha permitido encontrarnos hoy. Agradezco a Su Beatitud el Patriarca Ignace Youssif Younan y Su Beatitud el Cardenal Louis Sako por sus palabras de bienvenida. Estamos reunidos en esta Catedral de Nuestra Se\u00f1ora de la Salvaci\u00f3n, bendecidos con la sangre de nuestros hermanos y hermanas que aqu\u00ed pagaron el precio extremo de su fidelidad al Se\u00f1or y a su Iglesia. Que el recuerdo de su sacrificio nos inspire a renovar nuestra confianza en la fuerza de la Cruz y su mensaje salvador de perd\u00f3n, reconciliaci\u00f3n y renacimiento. De hecho, el cristiano est\u00e1 llamado a dar testimonio del amor de Cristo en todas partes y en todo momento. Este es el Evangelio para ser proclamado y encarnado tambi\u00e9n en este amado pa\u00eds.<\/p><p>Como obispos y sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas y l\u00edderes laicos, todos ustedes comparten las alegr\u00edas y sufrimientos, esperanzas y ansiedades de los fieles de Cristo. Las necesidades del pueblo de Dios y los arduos desaf\u00edos pastorales que enfrenta a diario se han agravado en este tiempo de pandemia. Sin embargo, lo que nunca debe ser bloqueado ni reducido es nuestro celo apost\u00f3lico, que ustedes sacan de ra\u00edces muy antiguas, de la presencia ininterrumpida de la Iglesia en estas tierras desde los tiempos m\u00e1s remotos (cf.BENEDICTO XVI, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Postsin Ecclesia in Medio East, 5). Sabemos lo f\u00e1cil que es contagiarse del virus del des\u00e1nimo que a veces parece esparcirse a nuestro alrededor. Sin embargo, el Se\u00f1or nos ha dado una vacuna eficaz contra este virus repugnante: es esperanza. La esperanza que surge de la oraci\u00f3n perseverante y de la fidelidad diaria a nuestro apostolado. Con esta vacuna podemos avanzar con energ\u00edas siempre nuevas, para compartir la alegr\u00eda del Evangelio, como disc\u00edpulos misioneros y signos vivos de la presencia del Reino de Dios, Reino de santidad, justicia y paz.<\/p><p>\u00a1Cu\u00e1nto necesita el mundo que nos rodea para escuchar este mensaje! No olvidemos nunca que Cristo es anunciado sobre todo por el testimonio de vidas transformadas por la alegr\u00eda del Evangelio. Como vemos en la historia antigua de la Iglesia en estas tierras, una fe viva en Jes\u00fas es \u00abcontagiosa\u00bb, puede cambiar el mundo. El ejemplo de los santos nos muestra que seguir a Jesucristo \u00abno es s\u00f3lo una cosa verdadera y justa, sino tambi\u00e9n una cosa hermosa, capaz de llenar la vida de un nuevo esplendor y una alegr\u00eda profunda, incluso en medio de las pruebas\u00bb (Ap. Evangelii gaudium, 167).<\/p><p>Las dificultades son parte de la experiencia diaria de los fieles iraqu\u00edes. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, usted y sus conciudadanos han tenido que enfrentar los efectos de la guerra y la persecuci\u00f3n, la fragilidad de la infraestructura b\u00e1sica y la lucha constante por la seguridad econ\u00f3mica y personal, que a menudo ha provocado el desplazamiento interno y la migraci\u00f3n de muchos, incluso entre cristianos, en otras partes del mundo. Les agradezco, hermanos obispos y sacerdotes, por haber permanecido cerca de su pueblo, \u00a1cerca de su pueblo! -, apoy\u00e1ndola, esforz\u00e1ndose por satisfacer las necesidades de las personas y ayudando a cada uno a hacer su parte al servicio del bien com\u00fan. El apostolado educativo y caritativo de vuestras Iglesias particulares representa un recurso precioso para la vida tanto de la comunidad eclesial como de la sociedad en su conjunto. Os animo a perseverar en este compromiso, para que la comunidad cat\u00f3lica en Irak, aunque peque\u00f1a como una semilla de mostaza (cf. Mt 13, 31-32), contin\u00fae enriqueciendo el camino del pa\u00eds en su conjunto.<\/p><p>El amor de Cristo nos pide que dejemos de lado todo tipo de egocentrismo y competencia; nos urge a la comuni\u00f3n universal y nos llama a formar una comunidad de hermanos y hermanas que se acojan y se cuiden unos a otros (cf. Enc. Hermanos todos, 95-96). Pienso en la imagen familiar de una alfombra. Las diferentes Iglesias presentes en Irak, cada una con su herencia hist\u00f3rica, lit\u00fargica y espiritual centenaria, son como muchos hilos de un solo color que, entretejidos, forman una \u00fanica y hermosa alfombra, que no solo da testimonio de nuestra fraternidad, sino que tambi\u00e9n hace referencia a su fuente. Porque Dios mismo es el artista que concibi\u00f3 esta alfombra, que la teje con paciencia y la arregla con mimo, queriendo siempre que estemos bien entrelazados, como sus hijos e hijas. Que la exhortaci\u00f3n de San Ignacio de Antioqu\u00eda est\u00e9 siempre en nuestro coraz\u00f3n: \u00abNo hay nada entre ustedes que pueda dividirlos, [&#8230;] pero hay una sola oraci\u00f3n, un solo esp\u00edritu, una sola esperanza, en el amor y en la alegr\u00eda\u00bb ( Ad Magnesios, 6-7: PL 5, 667). \u00a1Cu\u00e1n importante es este testimonio de uni\u00f3n fraterna en un mundo a menudo fragmentado y desgarrado por las divisiones! Todo esfuerzo realizado para tender puentes entre las comunidades e instituciones eclesiales, parroquiales y diocesanas servir\u00e1 como gesto prof\u00e9tico de la Iglesia en Irak y como respuesta fruct\u00edfera a la oraci\u00f3n de Jes\u00fas para que todos sean uno (cf. Jn 17, 21; Ecclesia in Medio Oriente, 37).<\/p><p>Pastores y fieles, sacerdotes, religiosos y catequistas comparten, aunque de diferentes formas, la responsabilidad de llevar a cabo la misi\u00f3n de la Iglesia. A veces pueden surgir malentendidos y podemos experimentar tensiones: son los nudos que dificultan el tejido de la fraternidad. Son nudos que llevamos dentro; despu\u00e9s de todo, todos somos pecadores. Sin embargo, estos nudos pueden ser desatados por la Gracia, por un amor mayor; pueden soltarse con el perd\u00f3n y el di\u00e1logo fraterno, soportando con paciencia las cargas de los dem\u00e1s (cf. G\u00e1l 6, 2) y fortaleci\u00e9ndose mutuamente en los momentos de prueba y dificultad.<\/p><p>Ahora me gustar\u00eda decir una palabra especial a mis hermanos obispos. Me gusta pensar en nuestro ministerio episcopal en t\u00e9rminos de cercan\u00eda: nuestra necesidad de permanecer con Dios en la oraci\u00f3n, junto a los fieles confiados a nuestro cuidado y nuestros sacerdotes. Est\u00e9 particularmente cerca de sus sacerdotes. Que no lo vean como administradores o gerentes, sino como padres, preocupados de que sus hijos est\u00e9n bien, listos para ofrecerles apoyo y aliento con un coraz\u00f3n abierto. Acomp\u00e1\u00f1alos con tu oraci\u00f3n, con tu tiempo, con tu paciencia, apreciando su trabajo y guiando su crecimiento. As\u00ed ser\u00e9is para vuestros sacerdotes signo visible de Jes\u00fas, Buen Pastor que conoce a sus ovejas y da la vida por ellas (cf. Jn 10, 14-15).<\/p><p>Queridos sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas, seminaristas que se preparan para el futuro ministerio: todos hab\u00e9is escuchado la voz del Se\u00f1or en vuestros corazones y como respondi\u00f3 el joven Samuel: \u00abAqu\u00ed estoy\u00bb (1 Sam 3,4). Que esta respuesta, que los invito a renovar cada d\u00eda, los lleve a cada uno a compartir la Buena Nueva con entusiasmo y valent\u00eda, viviendo y andando siempre a la luz de la Palabra de Dios, que tenemos el don y la tarea de anunciar. . Sabemos que nuestro servicio tambi\u00e9n tiene un componente administrativo, pero eso no significa que tengamos que dedicar todo nuestro tiempo a reuniones o detr\u00e1s de un escritorio. Es importante salir en medio de nuestro reba\u00f1o y ofrecer nuestra presencia y acompa\u00f1amiento a los fieles en las ciudades y pueblos. Pienso en los que corren el riesgo de quedarse atr\u00e1s: los j\u00f3venes, los ancianos, los enfermos y los pobres. Cuando servimos al pr\u00f3jimo con dedicaci\u00f3n, como t\u00fa, con esp\u00edritu de compasi\u00f3n, humildad, bondad, con amor, realmente estamos sirviendo a Jes\u00fas, como \u00e9l mismo nos dijo (cf. Mt 25,40). Y al servir a Jes\u00fas en los dem\u00e1s, descubrimos el verdadero gozo. No te apartes del santo pueblo de Dios en el que naciste. No os olvid\u00e9is de vuestras madres y abuelas, que os \u00abamamantaron\u00bb en la fe, como dir\u00eda san Pablo (cf. 2 Tim 1,5). Sean pastores, servidores del pueblo y no funcionarios estatales, cl\u00e9rigos del estado. Siempre entre el pueblo de Dios, nunca se desapegue como si fuera una clase privilegiada. No niegues este noble \u00ablinaje\u00bb que es el pueblo santo de Dios.<\/p><p>Quisiera volver ahora a nuestros hermanos y hermanas que murieron en el atentado terrorista en esta Catedral hace diez a\u00f1os y cuya causa de beatificaci\u00f3n est\u00e1 en marcha. Su muerte nos recuerda con fuerza que la incitaci\u00f3n a la guerra, las actitudes de odio, la violencia y el derramamiento de sangre son incompatibles con las ense\u00f1anzas religiosas (cf. Enc. Hermanos Todos, 285). Y quiero recordar a todas las v\u00edctimas de violencia y persecuci\u00f3n, pertenecientes a cualquier comunidad religiosa. Ma\u00f1ana, en Ur, me reunir\u00e9 con los l\u00edderes de las tradiciones religiosas presentes en este pa\u00eds, para proclamar una vez m\u00e1s nuestra convicci\u00f3n de que la religi\u00f3n debe servir a la causa de la paz y la unidad entre todos los hijos de Dios. Esta noche quiero agradecerles por su Compromiso de ser pacificadores, dentro de vuestras comunidades y con los creyentes de otras tradiciones religiosas, sembrando semillas de reconciliaci\u00f3n y convivencia fraterna que puedan conducir a un renacimiento de la esperanza para todos.<\/p><p>Pienso en particular en los j\u00f3venes. En todas partes son portadores de promesas y esperanzas, y especialmente en este pa\u00eds. De hecho, aqu\u00ed no solo hay un patrimonio arqueol\u00f3gico inestimable, sino una riqueza incalculable para el futuro: \u00a1son los j\u00f3venes! Son tu tesoro y es necesario cuidarlos, nutrir sus sue\u00f1os, acompa\u00f1ar su camino, aumentar su esperanza. Aunque joven, de hecho, su paciencia ya ha sido severamente probada por los conflictos de los \u00faltimos a\u00f1os. Pero recordemos, ellos, junto con los ancianos, son la punta de lanza del pa\u00eds, los frutos m\u00e1s sabrosos del \u00e1rbol: nos corresponde a nosotros, a nosotros, cultivarlos para siempre y regarlos con esperanza.<\/p><p>Hermanos y hermanas, por el Bautismo y la Confirmaci\u00f3n, por la ordenaci\u00f3n o la profesi\u00f3n religiosa, hab\u00e9is sido consagrados al Se\u00f1or y enviados a ser disc\u00edpulos misioneros en esta tierra tan ligada a la historia de la salvaci\u00f3n. Eres parte de esa historia, eres testigo fiel de las promesas de Dios, que nunca fallan, y buscas construir un nuevo futuro. Que tu testimonio, madurado en la adversidad y fortalecido por la sangre de los m\u00e1rtires, sea una luz que brille en Irak y m\u00e1s all\u00e1, para anunciar la grandeza del Se\u00f1or y hacer que el esp\u00edritu de este pueblo se regocije en Dios nuestro Salvador (cf. Lc 1 : 46-47).<\/p><p>Una vez m\u00e1s doy gracias por habernos podido encontrar. Nuestra Se\u00f1ora de la Salvaci\u00f3n y el Ap\u00f3stol Santo Tom\u00e1s interceden por ti y siempre te protegen. Los bendigo cordialmente a cada uno de ustedes y a sus comunidades. Y les pido que por favor recen por m\u00ed. \u00a1Gracias!<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Irak Papa Francisco | El amor de Cristo nos pide que dejemos de lado todo tipo de egocentrismo y competencia, nos urge a la comuni\u00f3n universal, as\u00ed lo dec\u00eda Su Santidad en su mensaje compartido en la Catedral cat\u00f3lica siria de Nuestra Se\u00f1ora de la Salvaci\u00f3n de Bagdad. 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