{"id":15454,"date":"2021-03-06T08:00:00","date_gmt":"2021-03-06T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=15454"},"modified":"2021-03-06T09:51:28","modified_gmt":"2021-03-06T12:51:28","slug":"papa-francisco-no-habra-paz-sin-pueblos-que-tiendan-la-mano-a-otros-pueblos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-no-habra-paz-sin-pueblos-que-tiendan-la-mano-a-otros-pueblos\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | No habr\u00e1 paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Irak<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>No habr\u00e1 paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos<\/strong>, en su segundo d\u00eda de visita apost\u00f3lica a <strong>Irak<\/strong> de <strong>Su Santidad<\/strong>, lo traslad\u00f3 desde la ciudad de <strong>Bagdad<\/strong> hasta la ciudad de <strong>Ur<\/strong>, la tierra de <strong>Abrah\u00e1n<\/strong>. All\u00ed, el <strong>Santo Padre<\/strong> particip\u00f3 del encuentro interreligioso con l\u00edderes de otras confesiones en la llanura <strong>Ur<\/strong> de los <strong>Caldeos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En su mensaje, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>aqu\u00ed, donde vivi\u00f3 nuestro padre Abrah\u00e1n, nos parece que volvemos a casa. \u00c9l escuch\u00f3 aqu\u00ed la llamada de Dios, desde aqu\u00ed parti\u00f3 para un viaje que iba a cambiar la historia\u201d. <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201c(\u2026) hoy nosotros, jud\u00edos, cristianos y musulmanes, junto con los hermanos y las hermanas de otras religiones, honramos al padre Abrah\u00e1n del mismo modo que \u00e9l:&nbsp;miramos al cielo&nbsp;y&nbsp;caminamos en la tierra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> subrayaba, <strong><em>\u201cMiramos al cielo.&nbsp;Contemplando el mismo cielo despu\u00e9s de milenios, aparecen las mismas estrellas. Estas iluminan las noches m\u00e1s oscuras porque brillan&nbsp;juntas. El cielo nos da as\u00ed un mensaje de unidad: el Alt\u00edsimo que est\u00e1 por encima de nosotros nos invita a no separarnos nunca del hermano que est\u00e1 junto a nosotros. El&nbsp;m\u00e1s all\u00e1&nbsp;de Dios nos remite al&nbsp;m\u00e1s ac\u00e1&nbsp;del hermano. Pero si queremos mantener la fraternidad, no podemos perder de vista el Cielo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, nos record\u00f3, <strong><em>\u201cel hombre no es omnipotente, por s\u00ed solo no puede hacer nada. Y si elimina a Dios, acaba adorando a las cosas mundanas. Pero los bienes del mundo, que hacen que muchos se olviden de Dios y de los dem\u00e1s, no son el motivo de nuestro viaje en la tierra. Alzamos los ojos al Cielo para elevarnos de la bajeza de la vanidad; servimos a Dios para salir de la esclavitud del yo, porque Dios nos impulsa a amar. La verdadera religiosidad es adorar a Dios y amar al pr\u00f3jimo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, tambi\u00e9n nos se\u00f1al\u00f3, que la <strong><em>\u201chostilidad, extremismo y violencia no nacen de un esp\u00edritu religioso; son traiciones a la religi\u00f3n. Y nosotros creyentes no podemos callar cuando el terrorismo abusa de la religi\u00f3n. Es m\u00e1s, nos corresponde a nosotros resolver con claridad los malentendidos. No permitamos que la luz del Cielo se ofusque con las nubes del odio\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos recordaba, <strong><em>\u201cCaminamos en la tierra. Los ojos fijos en el cielo no distrajeron a Abrah\u00e1n, sino que lo animaron a caminar en la tierra, a comenzar un viaje que, por medio de su descendencia, iba a alcanzar todos los siglos y latitudes\u201d. <\/em><\/strong>Profundizando, declaraba,<strong><em> \u201ctambi\u00e9n a nosotros nos sucede algo parecido. En el camino, estamos llamados a dejar esos v\u00ednculos y apegos que, encerr\u00e1ndonos en nuestros grupos, nos impiden que acojamos el amor infinito de Dios y que veamos hermanos en los dem\u00e1s. S\u00ed, necesitamos salir de nosotros mismos, porque\u00a0nos necesitamos unos a otros. La pandemia nos ha hecho comprender que \u00abnadie se salva solo\u00bb (Carta enc.\u00a0Fratelli tutti, 54)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A lo que nos indicaba adem\u00e1s, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>en las tempestades que estamos atravesando no nos salvar\u00e1 el aislamiento, no nos salvar\u00e1 la carrera para reforzar los armamentos y para construir muros, al contrario, nos har\u00e1 cada vez m\u00e1s distantes e irritados. No nos salvar\u00e1 la idolatr\u00eda del dinero, que encierra a la gente en s\u00ed misma y provoca abismos de desigualdad que hunden a la humanidad. No nos salvar\u00e1 el consumismo, que anestesia la mente y paraliza el coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, profundizando, dec\u00eda, <em><strong>\u201cel camino que el Cielo indica a nuestro recorrido es otro, es\u00a0el camino de la paz. Este requiere, sobre todo en la tempestad, que rememos juntos en la misma direcci\u00f3n. No es digno que, mientras todos estamos sufriendo por la crisis pand\u00e9mica, y especialmente aqu\u00ed donde los conflictos han causado tanta miseria, alguno piense \u00e1vidamente en su beneficio personal. No habr\u00e1 paz sin compartir y acoger, sin una justicia que asegure equidad y promoci\u00f3n para todos, comenzando por los m\u00e1s d\u00e9biles. No habr\u00e1 paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos. No habr\u00e1 paz mientras los dem\u00e1s sean\u00a0ellos\u00a0y no parte de un\u00a0nosotros. No habr\u00e1 paz mientras las alianzas sean contra alguno, porque las alianzas de unos contra otros s\u00f3lo aumentan las divisiones. La paz no exige vencedores ni vencidos, sino hermanos y hermanas que, a pesar de las incomprensiones y las heridas del pasado, se encaminan del conflicto a la unidad. Pid\u00e1moslo en la oraci\u00f3n para todo Oriente Medio, pienso en particular en la vecina y martirizada Siria\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong><em>DISCURSO\u00a0DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p><p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p><p><em>Este lugar bendito nos remite a los or\u00edgenes, a las fuentes de la obra de Dios, al nacimiento de nuestras religiones. Aqu\u00ed, donde vivi\u00f3 nuestro padre Abrah\u00e1n, nos parece que volvemos a casa. \u00c9l escuch\u00f3 aqu\u00ed la llamada de Dios, desde aqu\u00ed parti\u00f3 para un viaje que iba a cambiar la historia. Nosotros somos el fruto de esa llamada y de ese viaje. Dios le pidi\u00f3 a Abrah\u00e1n que mirara el cielo y contara las estrellas (cf.\u00a0Gen\u00a015,5). En esas estrellas vio la promesa de su descendencia, nos vio a nosotros. Y hoy nosotros, jud\u00edos, cristianos y musulmanes, junto con los hermanos y las hermanas de otras religiones, honramos al padre Abrah\u00e1n del mismo modo que \u00e9l:\u00a0miramos al cielo\u00a0y\u00a0caminamos en la tierra.<\/em><\/p><p><em>1.\u00a0Miramos al cielo.\u00a0Contemplando el mismo cielo despu\u00e9s de milenios, aparecen las mismas estrellas. Estas iluminan las noches m\u00e1s oscuras porque brillan\u00a0juntas. El cielo nos da as\u00ed un mensaje de unidad: el Alt\u00edsimo que est\u00e1 por encima de nosotros nos invita a no separarnos nunca del hermano que est\u00e1 junto a nosotros. El\u00a0m\u00e1s all\u00e1\u00a0de Dios nos remite al\u00a0m\u00e1s ac\u00e1\u00a0del hermano. Pero si queremos mantener la fraternidad, no podemos perder de vista el Cielo. Nosotros, descendencia de Abrah\u00e1n y representantes de distintas religiones, sentimos que tenemos sobre todo la funci\u00f3n de ayudar a nuestros hermanos y hermanas a elevar la mirada y la oraci\u00f3n al Cielo. Todos lo necesitamos, porque no nos bastamos a nosotros mismos. El hombre no es omnipotente, por s\u00ed solo no puede hacer nada. Y si elimina a Dios, acaba adorando a las cosas mundanas. Pero los bienes del mundo, que hacen que muchos se olviden de Dios y de los dem\u00e1s, no son el motivo de nuestro viaje en la tierra. Alzamos los ojos al Cielo para elevarnos de la bajeza de la vanidad; servimos a Dios para salir de la esclavitud del yo, porque Dios nos impulsa a amar. La verdadera religiosidad es adorar a Dios y amar al pr\u00f3jimo. En el mundo de hoy, que a menudo olvida al Alt\u00edsimo y propone una imagen suya distorsionada, los creyentes est\u00e1n llamados a testimoniar su bondad, a mostrar su paternidad mediante la fraternidad.<\/em><\/p><p><em>Desde este lugar que es fuente de fe, desde la tierra de nuestro padre Abrah\u00e1n, afirmamos que\u00a0Dios es misericordioso\u00a0y que la ofensa m\u00e1s blasfema es profanar su nombre odiando al hermano. Hostilidad, extremismo y violencia no nacen de un esp\u00edritu religioso; son traiciones a la religi\u00f3n. Y nosotros creyentes no podemos callar cuando el terrorismo abusa de la religi\u00f3n. Es m\u00e1s, nos corresponde a nosotros resolver con claridad los malentendidos. No permitamos que la luz del Cielo se ofusque con las nubes del odio. Sobre este pa\u00eds se cernieron las nubes oscuras del terrorismo, de la guerra y de la violencia. Todas las comunidades \u00e9tnicas y religiosas sufrieron. Quisiera recordar en particular a la comunidad yazid\u00ed, que ha llorado la muerte de muchos hombres y ha visto a miles de mujeres, j\u00f3venes y ni\u00f1os raptados, vendidos como esclavos y sometidos a violencias f\u00edsicas y a conversiones forzadas. Hoy rezamos por todos los que han padecido semejantes sufrimientos y por los que todav\u00eda se encuentran desaparecidos y secuestrados, para que pronto regresen a sus hogares. Y rezamos para que en todas partes se respete la libertad de conciencia y la libertad religiosa; que son derechos fundamentales, porque hacen al hombre libre de contemplar el Cielo para el que ha sido creado.<\/em><\/p><p><em>El terrorismo, cuando invadi\u00f3 el norte de este querido pa\u00eds, destruy\u00f3 de manera brutal parte de su maravilloso patrimonio religioso, incluyendo iglesias, monasterios y lugares de culto de diversas comunidades. Sin embargo, incluso en ese momento oscuro brillaron las estrellas. Pienso en los j\u00f3venes voluntarios musulmanes de Mosul, que ayudaron a reconstruir iglesias y monasterios, construyendo amistades fraternas sobre los escombros del odio, y a cristianos y musulmanes que hoy restauran juntos mezquitas e iglesias. El profesor Ali Thajeel tambi\u00e9n nos ha contado sobre el regreso de peregrinos a esta ciudad. Es importante peregrinar hacia los lugares sagrados, es el signo m\u00e1s hermoso de la nostalgia del Cielo en la tierra. Por eso, amar y proteger los lugares sagrados es una necesidad existencial, recordando a nuestro padre Abrah\u00e1n, que en diversos sitios levant\u00f3 hacia el cielo altares al Se\u00f1or (cf.\u00a0Gen\u00a012,7.8; 13,18; 22,9). Que el gran patriarca nos ayude a convertir los lugares sagrados de cada uno en oasis de paz y de encuentro para todos. \u00c9l, por su fidelidad a Dios, lleg\u00f3 a ser bendici\u00f3n para todas las familias de la tierra (cf.\u00a0Gen\u00a012,3). Que nuestra presencia aqu\u00ed, siguiendo sus huellas, sea signo de bendici\u00f3n y esperanza para Irak, para Oriente Medio y para el mundo entero. El cielo no se ha cansado de la tierra, Dios ama a cada pueblo, a cada una de sus hijas y a cada uno de sus hijos. No nos cansemos nunca de\u00a0mirar al cielo, de contemplar estas estrellas, las mismas que, en su \u00e9poca, mir\u00f3 nuestro padre Abrah\u00e1n.<\/em><\/p><p><em>2.\u00a0Caminamos en la tierra. Los ojos fijos en el cielo no distrajeron a Abrah\u00e1n, sino que lo animaron a caminar en la tierra, a comenzar un viaje que, por medio de su descendencia, iba a alcanzar todos los siglos y latitudes. Pero todo comenz\u00f3 aqu\u00ed, a partir del momento en que el Se\u00f1or \u201clo hizo salir de Ur\u201d (cf.\u00a0Gen\u00a015,7). El suyo fue, por tanto,\u00a0un camino en salida\u00a0que comport\u00f3 sacrificios; tuvo que dejar tierra, casa y parientes. Pero, renunciando a su familia, se convirti\u00f3 en padre de una familia de pueblos. Tambi\u00e9n a nosotros nos sucede algo parecido. En el camino, estamos llamados a dejar esos v\u00ednculos y apegos que, encerr\u00e1ndonos en nuestros grupos, nos impiden que acojamos el amor infinito de Dios y que veamos hermanos en los dem\u00e1s. S\u00ed, necesitamos salir de nosotros mismos, porque\u00a0nos necesitamos unos a otros. La pandemia nos ha hecho comprender que \u00abnadie se salva solo\u00bb (Carta enc.\u00a0Fratelli tutti, 54). Aun as\u00ed, la tentaci\u00f3n de distanciarnos de los dem\u00e1s siempre vuelve. Entonces \u00abel \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d se traducir\u00e1 r\u00e1pidamente en el \u201ctodos contra todos\u201d, y eso ser\u00e1 peor que una pandemia\u00bb (ib\u00edd., 36). En las tempestades que estamos atravesando no nos salvar\u00e1 el aislamiento, no nos salvar\u00e1 la carrera para reforzar los armamentos y para construir muros, al contrario, nos har\u00e1 cada vez m\u00e1s distantes e irritados. No nos salvar\u00e1 la idolatr\u00eda del dinero, que encierra a la gente en s\u00ed misma y provoca abismos de desigualdad que hunden a la humanidad. No nos salvar\u00e1 el consumismo, que anestesia la mente y paraliza el coraz\u00f3n.<\/em><\/p><p><em>El camino que el Cielo indica a nuestro recorrido es otro, es\u00a0el camino de la paz. Este requiere, sobre todo en la tempestad, que rememos juntos en la misma direcci\u00f3n. No es digno que, mientras todos estamos sufriendo por la crisis pand\u00e9mica, y especialmente aqu\u00ed donde los conflictos han causado tanta miseria, alguno piense \u00e1vidamente en su beneficio personal. No habr\u00e1 paz sin compartir y acoger, sin una justicia que asegure equidad y promoci\u00f3n para todos, comenzando por los m\u00e1s d\u00e9biles. No habr\u00e1 paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos. No habr\u00e1 paz mientras los dem\u00e1s sean\u00a0ellos\u00a0y no parte de un\u00a0nosotros. No habr\u00e1 paz mientras las alianzas sean contra alguno, porque las alianzas de unos contra otros s\u00f3lo aumentan las divisiones. La paz no exige vencedores ni vencidos, sino hermanos y hermanas que, a pesar de las incomprensiones y las heridas del pasado, se encaminan del conflicto a la unidad. Pid\u00e1moslo en la oraci\u00f3n para todo Oriente Medio, pienso en particular en la vecina y martirizada Siria.<\/em><\/p><p><em>El patriarca Abrah\u00e1n, que hoy nos congrega en la unidad, fue profeta del Alt\u00edsimo. Una profec\u00eda antigua dice que los pueblos \u00abde las espadas forjar\u00e1n arados, de las lanzas, podaderas\u00bb (Is\u00a02,4). Esta profec\u00eda no se ha cumplido, al contrario, espadas y lanzas se han convertido en misiles y bombas. \u00bfD\u00f3nde puede comenzar el camino de la paz? En la renuncia a tener enemigos. Quien tiene la valent\u00eda de mirar a las estrellas, quien cree en Dios, no tiene enemigos que combatir. S\u00f3lo tiene un enemigo que afrontar, que est\u00e1 llamando a la puerta del coraz\u00f3n para entrar: es\u00a0la enemistad. Mientras algunos buscan m\u00e1s tener enemigos que ser amigos, mientras tantos buscan el propio beneficio en detrimento de los dem\u00e1s, el que mira las estrellas de las promesas, el que sigue los caminos de Dios no puede estar\u00a0en contra\u00a0de nadie, sino\u00a0en favor\u00a0de todos. No puede justificar ninguna forma de imposici\u00f3n, opresi\u00f3n o prevaricaci\u00f3n, no puede actuar de manera agresiva.<\/em><\/p><p><em>Queridos amigos, \u00bftodo esto es posible? El padre Abrah\u00e1n, que supo esperar contra toda esperanza (cf.\u00a0Rm\u00a04,18), nos anima. En la historia, hemos perseguido con frecuencia metas demasiado terrenas y hemos caminado cada uno por cuenta propia, pero con la ayuda de Dios podemos cambiar para mejor. Depende de nosotros, humanidad de hoy, y sobre todo de nosotros, creyentes de cada religi\u00f3n, transformar los instrumentos de odio en instrumentos de paz. Nos toca a nosotros exhortar con fuerza a los responsables de las naciones para que la creciente proliferaci\u00f3n de armas ceda el paso a la distribuci\u00f3n de alimentos para todos. Nos corresponde a nosotros acallar los reproches mutuos para dar voz al grito de los oprimidos y de los descartados del planeta; demasiados carecen de pan, medicinas, educaci\u00f3n, derechos y dignidad. De nosotros depende que salgan a la luz las turbias maniobras que giran alrededor del dinero y pedir con fuerza que este no sirva siempre y s\u00f3lo para alimentar las ambiciones sin freno de unos pocos. A nosotros nos corresponde proteger la casa com\u00fan de nuestras intenciones depredadoras. Nos toca a nosotros recordarle al mundo que la vida humana vale por lo que es y no por lo que tiene, y que la vida de los ni\u00f1os por nacer, ancianos, migrantes, hombres y mujeres de todo color y nacionalidad siempre son sagradas y cuentan como las de todos los dem\u00e1s. Nos corresponde a nosotros tener la valent\u00eda de\u00a0levantar los ojos y mirar a las estrellas, las estrellas que vio nuestro padre Abrah\u00e1n, las estrellas de la promesa.<\/em><\/p><p><em>El camino de Abrah\u00e1n fue una bendici\u00f3n de paz. Sin embargo, no fue f\u00e1cil, tuvo que afrontar luchas e imprevistos. Tambi\u00e9n nosotros estamos ante un camino escarpado, pero necesitamos, como el gran patriarca, dar\u00a0pasos concretos, peregrinar para descubrir el rostro del otro, compartir recuerdos, miradas y silencios, historias y experiencias. Me impact\u00f3 el testimonio de Dawood y Hasan, un cristiano y un musulm\u00e1n que, sin dejarse desalentar por las diferencias, estudiaron y trabajaron juntos. Juntos construyeron el futuro y se descubrieron hermanos. Tambi\u00e9n nosotros, para seguir adelante, necesitamos hacer juntos algo bueno y concreto. Este es el camino, sobre todo para los j\u00f3venes, que no pueden ver sus sue\u00f1os destruidos por los conflictos del pasado. Es urgente educarlos en la fraternidad, educarlos para que miren a las estrellas. Es una aut\u00e9ntica emergencia; ser\u00e1 la vacuna m\u00e1s eficaz para un futuro de paz. \u00a1Porque son ustedes, queridos j\u00f3venes, nuestro presente y nuestro futuro!<\/em><\/p><p><em>Las heridas del pasado s\u00f3lo se pueden sanar con los dem\u00e1s. La se\u00f1ora Rafah nos cont\u00f3 el ejemplo heroico de Najy, de la comunidad sabea mandea, que perdi\u00f3 la vida intentando salvar a la familia de su vecino musulm\u00e1n. \u00a1Cu\u00e1ntas personas aqu\u00ed, en el silencio y la indiferencia del mundo, han emprendido caminos de fraternidad! Rafah nos relat\u00f3 tambi\u00e9n los sufrimientos indescriptibles de la guerra, que ha obligado a muchos a abandonar casa y patria en busca de un futuro para sus hijos. Gracias, Rafah, por haber compartido con nosotros la voluntad firme de permanecer aqu\u00ed, en la tierra de tus padres. Que quienes no lo lograron y tuvieron que huir encuentren una acogida ben\u00e9vola, digna de personas vulnerables y heridas.\u00a0\u00a0<\/em><\/p><p><em>Fue precisamente a trav\u00e9s de la hospitalidad, rasgo distintivo de estas tierras, que Abrah\u00e1n recibi\u00f3 la visita de Dios y el don, que ya no esperaba, de un hijo (cf.\u00a0Gen\u00a018,1-10). Nosotros, hermanos y hermanas de distintas religiones, aqu\u00ed nos hemos encontrado en casa y desde aqu\u00ed, juntos, queremos comprometernos para que se realice el sue\u00f1o de Dios: que la familia humana sea hospitalaria y acogedora con todos sus hijos y que, mirando el mismo cielo, camine en paz en la misma tierra.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong><em>ORACI\u00d3N\u00a0DE LOS HIJOS DE ABRAH\u00c1N<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Dios omnipotente, Creador nuestro que amas a la familia humana y a todo lo que han hecho tus manos, nosotros, los hijos e hijas de Abrah\u00e1n pertenecientes al juda\u00edsmo, al cristianismo y al islam, junto a los otros creyentes y a todas las personas de buena voluntad, te agradecemos por habernos dado como padre com\u00fan en la fe a Abrah\u00e1n, hijo insigne de esta noble y amada tierra.<\/em><\/p><p><em>Te damos gracias por su ejemplo de hombre de fe que te obedeci\u00f3 hasta el fin, dejando su familia, su tribu y su patria para ir hacia una tierra que no conoc\u00eda.<\/em><\/p><p><em>Tambi\u00e9n te agradecemos por el ejemplo de valent\u00eda, resiliencia y fortaleza, de generosidad y hospitalidad que nuestro padre com\u00fan en la fe nos ha dado.<\/em><\/p><p><em>Te damos gracias, en particular, por su fe heroica, demostrada por la disponibilidad para sacrificar a su hijo por obedecer tu mandato. Sabemos que era una prueba muy dif\u00edcil, de la que, no obstante, sali\u00f3 vencedor, porque sin condiciones confi\u00f3 en Ti, que eres misericordioso y abres siempre nuevas posibilidades para volver a empezar.<\/em><\/p><p><em>Te agradecemos porque, bendiciendo a nuestro padre Abrah\u00e1n, lo has hecho una bendici\u00f3n para todos los pueblos.<\/em><\/p><p><em>Te pedimos, Dios de nuestro padre Abrah\u00e1n y Dios nuestro, que nos concedas una fe fuerte, diligente en el bien, una fe que abra nuestros corazones a Ti y a todos nuestros hermanos y hermanas; y una esperanza invencible, capaz de percibir en todas partes la fidelidad de tus promesas.<\/em><\/p><p><em>Haz de cada uno de nosotros un testigo de tu cuidado amoroso hacia todos, en particular hacia los refugiados y los desplazados, las viudas y los hu\u00e9rfanos, los pobres y los enfermos.<\/em><\/p><p><em>Abre nuestros corazones al perd\u00f3n rec\u00edproco y haznos instrumentos de reconciliaci\u00f3n, constructores de una sociedad m\u00e1s justa y fraterna.<\/em><\/p><p><em>Acoge en tu morada de paz y de luz a todos los difuntos, en particular a las v\u00edctimas de la violencia y de las guerras.<\/em><\/p><p><em>Asiste a las autoridades civiles en la b\u00fasqueda y el rescate de las personas secuestradas, y en la particular protecci\u00f3n de las mujeres y los ni\u00f1os.<\/em><\/p><p><em>Ay\u00fadanos a cuidar el planeta, la casa com\u00fan que, en tu bondad y generosidad, nos has dado a todos nosotros.<\/em><\/p><p><em>Sostiene nuestras manos en la reconstrucci\u00f3n de este pa\u00eds, y conc\u00e9denos la fuerza necesaria para ayudar a cuantos han tenido que dejar sus casas y sus tierras con vistas a alcanzar seguridad y dignidad, y a comenzar una vida nueva, serena y pr\u00f3spera. Am\u00e9n.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Irak Papa Francisco | No habr\u00e1 paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos, en su segundo d\u00eda de visita apost\u00f3lica a Irak de Su Santidad, lo traslad\u00f3 desde la ciudad de Bagdad hasta la ciudad de Ur, la tierra de Abrah\u00e1n. 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