{"id":15865,"date":"2021-04-11T07:45:00","date_gmt":"2021-04-11T10:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=15865"},"modified":"2021-04-11T11:13:33","modified_gmt":"2021-04-11T14:13:33","slug":"papa-francisco-pidamos-la-gracia-de-convertirnos-en-testigos-de-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-pidamos-la-gracia-de-convertirnos-en-testigos-de-misericordia\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Pidamos la gracia de convertirnos en testigos de misericordia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | Pidamos la gracia de convertirnos en\u00a0<em>testigos de misericordia<\/em>, s\u00f3lo as\u00ed la fe estar\u00e1 viva, as\u00ed nos lo ped\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> durante la Homil\u00eda compartida, en el segundo Domingo de Pascua, durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la Fiesta de la Divina Misericordia. Fue en la ma\u00f1ana de hoy (hora de Roma), en la <strong>Iglesia de Santo Spirito in Sassia<\/strong>, concelebraron con <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, <strong>Mons. Rino Fisichella<\/strong>, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoci\u00f3n de la Nueva Evangelizaci\u00f3n, <strong>Mons. Jozef Bart<\/strong>, Rector de la Iglesia del <strong>Santo Spirito en Sassia<\/strong> y algunos Misioneros de la Misericordia establecidos durante el <strong>Jubileo<\/strong> de la <strong>Misericordia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los fieles presentes en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, se encontraban un grupo de internos y presos de la prisi\u00f3n <strong>Regina C\u00e6li, Rebibbia<\/strong> y <strong>Casal del Marmo de Roma<\/strong>, <strong>Hermanas del Hospital de la Misericordia<\/strong>. Tambi\u00e9n, estaba una representaci\u00f3n de enfermeras del <strong>Hospital de Santo Spirito en Sassia<\/strong>, algunas discapacidades, una familia de migrantes de Argentina, j\u00f3venes refugiados de <strong>Siria<\/strong>,<strong> Nigeria <\/strong>y <strong>Egipto<\/strong>, incluidos dos egipcios pertenecientes a la Iglesia copta y un voluntario de <strong>Caritas<\/strong> siria perteneciente a la Iglesia cat\u00f3lica siria.<\/p>\n\n\n\n<p>En su <strong>Homil\u00eda<\/strong> el <strong>Santo Padre<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Jes\u00fas resucitado se aparece a los disc\u00edpulos varias veces. Consuela con paciencia sus corazones desanimados. De este modo realiza, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, la \u201cresurrecci\u00f3n de los disc\u00edpulos\u201d. Y ellos, reanimados por Jes\u00fas, cambian de vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, expresaba tambi\u00e9n, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Jes\u00fas los vuelve a levantar con la misericordia \u2015los vuelve a levantar con la misericordia\u2015 y ellos,&nbsp;misericordiados, se vuelven&nbsp;misericordiosos. Es muy dif\u00edcil ser misericordioso si uno de se da cuenta de ser miseridocordiado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Pont\u00edfice se\u00f1al\u00f3<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) son&nbsp;misericordiados&nbsp;por medio de tres dones: primero Jes\u00fas les ofrece&nbsp;la paz, despu\u00e9s&nbsp;el Esp\u00edritu, y finalmente&nbsp;las llagas. En primer lugar,&nbsp;les da la paz. Los disc\u00edpulos estaban angustiados. Se hab\u00edan encerrado en casa por temor, por miedo a ser arrestados y correr la misma suerte del Maestro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>en segundo lugar, Jes\u00fas misericordia a los disc\u00edpulos&nbsp;d\u00e1ndoles el Esp\u00edritu Santo. Lo otorga para la remisi\u00f3n de los pecados (cf. vv.&nbsp;22-23)\u201d.<\/em><\/strong> Completando, a\u00f1adi\u00f3, <strong><em>\u201cdespu\u00e9s de la paz que rehabilita y el perd\u00f3n que realza, el tercer don con el que Jes\u00fas misericordia a los disc\u00edpulos es&nbsp;ofrecerles sus llagas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, nos se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cas\u00ed, misericordiados, los disc\u00edpulos se volvieron&nbsp;misericordiosos. Lo vemos en la primera Lectura. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles relatan que \u00abnadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo ten\u00edan en com\u00fan\u00bb (4,32)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, nos preguntaba el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Hermana, hermano, \u00bfquieres una prueba de que Dios ha tocado tu vida? Comprueba si te inclinas ante las heridas de los dem\u00e1s.<\/em><\/strong><strong><em> Hoy es el d\u00eda para preguntarnos: \u201cYo, que tantas veces recib\u00ed la paz de Dios, que tantas veces recib\u00ed su perd\u00f3n y su misericordia, \u00bfsoy misericordioso con los dem\u00e1s?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sintetizando, en final <strong>Su Santidad<\/strong>, nos subrayaba, <strong><em>\u201cno permanezcamos indiferentes. No vivamos&nbsp;una fe a medias, que recibe pero no da, que acoge el don pero no se hace don. Hemos sido misericordiados, seamos misericordiosos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>SANTA MISA DE LA DIVINA MISERICORDIA<\/p><p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p><p><em>Iglesia de Santo Spirito in Sassia, Roma<br>II Domingo de Pascua, 11 de abril de 2021<\/em><\/p><p><em>Jes\u00fas resucitado se aparece a los disc\u00edpulos varias veces. Consuela con paciencia sus corazones desanimados. De este modo realiza, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, la \u201cresurrecci\u00f3n de los disc\u00edpulos\u201d. Y ellos, reanimados por Jes\u00fas, cambian de vida. Antes, tantas palabras y tantos ejemplos del Se\u00f1or no hab\u00edan logrado transformarlos. Ahora, en Pascua, sucede algo nuevo. Y se lleva a cabo en el signo de la misericordia. Jes\u00fas los vuelve a levantar con la misericordia \u2015los vuelve a levantar con la misericordia\u2015 y ellos,\u00a0misericordiados, se vuelven\u00a0misericordiosos. Es muy dif\u00edcil ser misericordioso si uno de se da cuenta de ser miseridocordiado.<\/em><\/p><p><em>1. Ante todo, son\u00a0misericordiados\u00a0por medio de tres dones: primero Jes\u00fas les ofrece\u00a0la paz, despu\u00e9s\u00a0el Esp\u00edritu, y finalmente\u00a0las llagas. En primer lugar,\u00a0les da la paz. Los disc\u00edpulos estaban angustiados. Se hab\u00edan encerrado en casa por temor, por miedo a ser arrestados y correr la misma suerte del Maestro. Pero no s\u00f3lo estaban encerrados en casa, tambi\u00e9n estaban encerrados en sus remordimientos. Hab\u00edan abandonado y negado a Jes\u00fas. Se sent\u00edan incapaces, buenos para nada, inadecuados. Jes\u00fas llega y les repite dos veces: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes!\u00bb. No da una paz que quita los problemas del medio, sino una paz que infunde confianza dentro. No es una paz exterior, sino la paz del coraz\u00f3n. Dice: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes! Como el Padre me envi\u00f3, as\u00ed yo los env\u00edo a ustedes\u00bb (Jn\u00a020,21). Es como si dijera: \u201cLos mando porque creo en ustedes\u201d. Aquellos disc\u00edpulos desalentados son reconciliados consigo mismos. La paz de Jes\u00fas los hace pasar\u00a0del remordimiento a la misi\u00f3n. En efecto, la paz de Jes\u00fas suscita la misi\u00f3n. No es tranquilidad, no es comodidad, es salir de s\u00ed mismo. La paz de Jes\u00fas libera de las cerrazones que paralizan, rompe las cadenas que aprisionan el coraz\u00f3n. Y los disc\u00edpulos se sienten misericordiados: sienten que Dios no los condena, no los humilla, sino que cree en ellos. S\u00ed, cree en nosotros m\u00e1s de lo que nosotros creemos en nosotros mismos. \u201cNos ama m\u00e1s de lo que nosotros mismos nos amamos\u201d (cf. S. J.H. Newman,\u00a0Meditaciones y devociones, III,12,2). Para Dios ninguno es un incompetente, ninguno es in\u00fatil, ninguno est\u00e1 excluido. Jes\u00fas hoy repite una vez m\u00e1s: \u201cPaz a ti, que eres valioso a mis ojos. Paz a ti, que tienes una misi\u00f3n. Nadie puede realizarla en tu lugar. Eres insustituible. Y Yo creo en ti\u201d.<\/em><\/p><p><em>En segundo lugar, Jes\u00fas misericordia a los disc\u00edpulos\u00a0d\u00e1ndoles el Esp\u00edritu Santo. Lo otorga para la remisi\u00f3n de los pecados (cf. vv.\u00a022-23). Los disc\u00edpulos eran culpables, hab\u00edan huido abandonando al Maestro. Y el pecado atormenta, el mal tiene su precio. Siempre tenemos presente nuestro pecado, dice el Salmo (cf. 51,5). Solos no podemos borrarlo. S\u00f3lo Dios lo quita, s\u00f3lo \u00c9l con su misericordia nos hace salir de nuestras miserias m\u00e1s profundas. Como aquellos disc\u00edpulos, necesitamos dejarnos perdonar, decir desde lo profundo del coraz\u00f3n: \u201cPerd\u00f3n Se\u00f1or\u201d. Abrir el coraz\u00f3n para dejarse perdonar. El perd\u00f3n en el Esp\u00edritu Santo es el don pascual para resurgir interiormente. Pidamos la gracia de acogerlo, de\u00a0abrazar el Sacramento del perd\u00f3n. Y de comprender que en el centro de la Confesi\u00f3n no estamos nosotros con nuestros pecados, sino Dios con su misericordia. No nos confesamos para hundirnos, sino para dejarnos levantar. Lo necesitamos mucho, todos. Lo necesitamos, as\u00ed como los ni\u00f1os peque\u00f1os, todas las veces que caen, necesitan que el pap\u00e1 los vuelva a levantar. Tambi\u00e9n nosotros caemos con frecuencia. Y la mano del Padre est\u00e1 lista para volver a ponernos en pie y hacer que sigamos adelante. Esta mano segura y confiable es la Confesi\u00f3n. Es el Sacramento que vuelve a levantarnos, que no nos deja tirados, llorando contra el duro suelo de nuestras ca\u00eddas. Es el\u00a0Sacramento de la resurrecci\u00f3n, es misericordia pura. Y el que recibe las confesiones debe hacer sentir la dulzura de la misericordia. Este es el camino de los sacerdotes que reciben las confesiones de la gente: hacerles sentir la dulzura de la misericordia de Jes\u00fas que perdona todo. Dios perdona todo.<\/em><\/p><p><em>Despu\u00e9s de la paz que rehabilita y el perd\u00f3n que realza, el tercer don con el que Jes\u00fas misericordia a los disc\u00edpulos es\u00a0ofrecerles sus llagas. Esas llagas nos han curado (cf.\u00a01 P\u00a02,24;\u00a0Is\u00a053,5). Pero, \u00bfc\u00f3mo puede curarnos una herida? Con la misericordia. En esas llagas, como Tom\u00e1s, experimentamos que Dios nos ama hasta el extremo, que ha hecho suyas nuestras heridas, que ha cargado en su cuerpo nuestras fragilidades. Las llagas son canales abiertos entre \u00c9l y nosotros, que derraman misericordia sobre nuestras miserias. Las llagas son los caminos que Dios ha abierto completamente para que entremos en su ternura y experimentemos qui\u00e9n es \u00c9l, y no dudemos m\u00e1s de su misericordia. Adorando, besando sus llagas descubrimos que cada una de nuestras debilidades es acogida en su ternura. Esto sucede en cada\u00a0Misa, donde Jes\u00fas nos ofrece su cuerpo llagado y resucitado; lo tocamos y \u00c9l toca nuestra vida. Y hace descender el Cielo en nosotros. El resplandor de sus llagas disipa la oscuridad que nosotros llevamos dentro. Y nosotros, como Tom\u00e1s, encontramos a Dios, lo descubrimos \u00edntimo y cercano, y conmovidos le decimos: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb (Jn\u00a020,28). Y todo nace aqu\u00ed, en la gracia de ser misericordiados. Aqu\u00ed comienza el camino cristiano. En cambio, si nos apoyamos en nuestras capacidades, en la eficacia de nuestras estructuras y proyectos, no iremos lejos. S\u00f3lo si acogemos el amor de Dios podremos dar algo nuevo al mundo.<\/em><\/p><p><em>2. As\u00ed, misericordiados, los disc\u00edpulos se volvieron\u00a0misericordiosos. Lo vemos en la primera Lectura. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles relatan que \u00abnadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo ten\u00edan en com\u00fan\u00bb (4,32). No es comunismo, es cristianismo en estado puro. Y es mucho m\u00e1s sorprendente si pensamos que esos mismos disc\u00edpulos poco tiempo antes hab\u00edan discutido sobre recompensas y honores, sobre qui\u00e9n era el m\u00e1s grande entre ellos (cf.\u00a0Mc\u00a010,37;\u00a0Lc\u00a022,24). Ahora comparten todo, tienen \u00abun solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (Hch\u00a04,32). \u00bfC\u00f3mo cambiaron tanto? Vieron en los dem\u00e1s la misma misericordia que hab\u00eda transformado sus vidas. Descubrieron que ten\u00edan en com\u00fan la misi\u00f3n, que ten\u00edan en com\u00fan el perd\u00f3n y el Cuerpo de Jes\u00fas; compartir los bienes terrenos result\u00f3 una consecuencia natural. El texto dice despu\u00e9s que \u00abno hab\u00eda ning\u00fan necesitado entre ellos\u00bb (v. 34). Sus temores se hab\u00edan desvanecido tocando las llagas del Se\u00f1or, ahora no tienen miedo de curar las llagas de los necesitados. Porque all\u00ed ven a Jes\u00fas. Porque all\u00ed est\u00e1 Jes\u00fas, en las llagas de los necesitados.<\/em><\/p><p><em>Hermana, hermano, \u00bfquieres una prueba de que Dios ha tocado tu vida? Comprueba si te inclinas ante las heridas de los dem\u00e1s. Hoy es el d\u00eda para preguntarnos: \u201cYo, que tantas veces recib\u00ed la paz de Dios, que tantas veces recib\u00ed su perd\u00f3n y su misericordia, \u00bfsoy misericordioso con los dem\u00e1s? Yo, que tantas veces me he alimentado con el Cuerpo de Jes\u00fas, \u00bfqu\u00e9 hago para dar de comer al pobre?\u201d. No permanezcamos indiferentes. No vivamos\u00a0una fe a medias, que recibe pero no da, que acoge el don pero no se hace don. Hemos sido misericordiados, seamos misericordiosos. Porque si el amor termina en nosotros mismos, la fe se seca en un intimismo est\u00e9ril. Sin los otros se vuelve desencarnada. Sin las obras de misericordia muere (cf.\u00a0St\u00a02,17). Hermanos, hermanas, dej\u00e9monos resucitar por la paz, el perd\u00f3n y las llagas de Jes\u00fas misericordioso. Y pidamos la gracia de convertirnos en\u00a0testigos de misericordia. S\u00f3lo as\u00ed la fe estar\u00e1 viva. Y la vida ser\u00e1 unificada. S\u00f3lo as\u00ed anunciaremos el Evangelio de Dios, que es Evangelio de misericordia.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"11 de abril de 2021, Santa Misa de la Divina Misericordia - Homil\u00eda, Papa Francisco\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Yk3GiFq-S0E?feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Pidamos la gracia de convertirnos en\u00a0testigos de misericordia, s\u00f3lo as\u00ed la fe estar\u00e1 viva, as\u00ed nos lo ped\u00eda el Santo Padre durante la Homil\u00eda compartida, en el segundo Domingo de Pascua, durante la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la Fiesta de la Divina Misericordia. Fue en la ma\u00f1ana de hoy (hora [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":15866,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82,99],"tags":[359,18,28,58],"class_list":["post-15865","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","category-videos","tag-divina-misericordia","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15865","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15865"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15865\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15865"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15865"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15865"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}