{"id":16120,"date":"2021-05-19T08:00:00","date_gmt":"2021-05-19T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=16120"},"modified":"2021-05-19T09:29:41","modified_gmt":"2021-05-19T12:29:41","slug":"papa-francisco-el-corazon-debe-estar-abierto-y-luminoso-para-que-entre-la-luz-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-corazon-debe-estar-abierto-y-luminoso-para-que-entre-la-luz-del-senor\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El coraz\u00f3n debe estar abierto y luminoso, para que entre la luz del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>El coraz\u00f3n debe estar abierto y luminoso, para que entre la luz del Se\u00f1or<\/strong>, as\u00ed nos lo manifestaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la celebraci\u00f3n de la audiencia general del mi\u00e9rcoles. Fue en la media ma\u00f1ana (hora de Roma), desarrollada en el <strong>Patio San D\u00e1maso<\/strong> de <strong>Palacio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En su mensaje, el <strong>Santo Padre<\/strong>, continuando el ciclo de catequesis sobre la oraci\u00f3n, centr\u00f3 su reflexi\u00f3n en el tema: <strong>\u201cDistracciones, sequedad, pereza\u201d<\/strong> (Lectura: Lc 21,34-36). Dec\u00eda al respecto, <strong><em>\u201crezar no es f\u00e1cil: hay muchas dificultades que vienen en la oraci\u00f3n. Es necesario conocerlas, identificarlas y superarlas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cel primer problema que se presenta a quien reza es la\u00a0distracci\u00f3n\u00a0(cfr.\u00a0CIC,\u00a02729). T\u00fa empiezas a rezar y despu\u00e9s la mente da vueltas, da vueltas por todo el mundo; tu coraz\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed, la mente est\u00e1 ah\u00ed\u2026 la distracci\u00f3n de la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n convive a menudo con la distracci\u00f3n. De hecho, a la mente humana le cuesta detenerse durante mucho tiempo en un solo pensamiento\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, entonces afirmaba, <strong><em>\u201cen <\/em><\/strong><strong><em>el patrimonio de nuestra fe hay una virtud que a menudo se olvida, pero que est\u00e1 muy presente en el Evangelio. Se llama \u201cvigilancia\u201d\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201cen un instante que no conocemos resonar\u00e1 la voz de nuestro Se\u00f1or: en ese d\u00eda, bienaventurados los siervos que \u00c9l encuentre laboriosos, a\u00fan concentrados en lo que realmente importa. No se han dispersado siguiendo todas las atracciones que les ven\u00edan a la mente, sino que han tratado de caminar por el camino correcto, haciendo el bien y haciendo el proprio trabajo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de la distracci\u00f3n a la hora de la oraci\u00f3n, tambi\u00e9n dificultades que se nos presenta est\u00e1 la aridez, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>(\u2026) nos hace pensar en el Viernes Santo, en la noche y el S\u00e1bado Santo, todo el d\u00eda: Jes\u00fas no est\u00e1, est\u00e1 en la tumba; Jes\u00fas est\u00e1 muerto: estamos solos. Y este es el pensamiento-madre de la aridez.<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;Los maestros espirituales describen la experiencia de la fe como un continuo alternarse de tiempos de consolaci\u00f3n y de desolaci\u00f3n; momentos en los que todo es f\u00e1cil, mientras que otros est\u00e1n marcados por una gran pesadez. Muchas veces, cuando encontramos un amigo, decimos. \u201c\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?\u201d \u2013 \u201cHoy estoy deca\u00eddo\u201d. Muchas veces estamos \u201cdeca\u00eddos\u201d, es decir no tenemos sentimientos, no tenemos consolaciones, no podemos m\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, se refiri\u00f3 a la acedia, <strong><em>\u201c(\u2026) otro defecto, otro vicio, que es una aut\u00e9ntica tentaci\u00f3n contra la oraci\u00f3n y, m\u00e1s en general, contra la vida cristiana. La acedia es \u00abuna forma de aspereza o de desabrimiento debidos a la pereza, al relajamiento de la ascesis, al descuido de la vigilancia, a la negligencia del coraz\u00f3n\u00bb (CIC,\u00a0<\/em>2733<em>). Es uno de los siete \u201cpecados capitales\u201d porque, alimentado por la presunci\u00f3n, puede conducir a la muerte del alma.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 hacer entonces en esta sucesi\u00f3n de entusiasmos y abatimientos? Se debe aprender a caminar siempre. El verdadero progreso de la vida espiritual no consiste en multiplicar los \u00e9xtasis, sino en el ser capaces de perseverar en tiempos dif\u00edciles: camina, camina, camina\u2026 Y si est\u00e1s cansado, detente un poco y vuelve a caminar. Pero con perseverancia\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje completo de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis 34.&nbsp;<em>&nbsp;Distracciones, sequedad, acedia<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p><em>Siguiendo las l\u00edneas del\u00a0Catecismo, en esta catequesis nos referimos a la experiencia vivida de la oraci\u00f3n, tratando de mostrar algunas dificultades muy comunes, que deben ser identificadas y superadas. \u00a0Rezar no es f\u00e1cil: hay muchas dificultades que vienen en la oraci\u00f3n. Es necesario conocerlas, identificarlas y superarlas.<\/em><\/p><p><em>El primer problema que se presenta a quien reza es la\u00a0distracci\u00f3n\u00a0(cfr.\u00a0CIC,\u00a02729). T\u00fa empiezas a rezar y despu\u00e9s la mente da vueltas, da vueltas por todo el mundo; tu coraz\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed, la mente est\u00e1 ah\u00ed\u2026 la distracci\u00f3n de la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n convive a menudo con la distracci\u00f3n. De hecho, a la mente humana le cuesta detenerse durante mucho tiempo en un solo pensamiento. Todos experimentamos este continuo remolino de im\u00e1genes y de ilusiones en perenne movimiento, que nos acompa\u00f1a incluso durante el sue\u00f1o. Y todos sabemos que no es bueno dar seguimiento a esta inclinaci\u00f3n desordenada.<\/em><\/p><p><em>La lucha por conquistar y mantener la concentraci\u00f3n no se refiere solo a la oraci\u00f3n. Si no se alcanza un grado de concentraci\u00f3n suficiente no se puede estudiar con provecho y tampoco se puede trabajar bien. Los atletas saben que las competiciones no se ganan solo con el entrenamiento f\u00edsico sino tambi\u00e9n con la disciplina mental: sobre todo con la capacidad de estar concentrados y de mantener despierta la atenci\u00f3n.<\/em><\/p><p><em>Las distracciones no son culpables, pero deben ser combatidas. En el patrimonio de nuestra fe hay una virtud que a menudo se olvida, pero que est\u00e1 muy presente en el Evangelio. Se llama \u201cvigilancia\u201d. Y Jes\u00fas lo dice mucho: \u201cVigilad. Rezad\u201d. El\u00a0Catecismo\u00a0la cita expl\u00edcitamente en su instrucci\u00f3n sobre la oraci\u00f3n (cfr. n. 2730). A menudo Jes\u00fas recuerda a los disc\u00edpulos el deber de una vida sobria, guiada por el pensamiento de que antes o despu\u00e9s \u00c9l volver\u00e1, como un novio de la boda o un amo de un viaje. Pero no conociendo el d\u00eda y ni la hora de su regreso, todos los minutos de nuestra vida son preciosos y no se deben perder con distracciones. En un instante que no conocemos resonar\u00e1 la voz de nuestro Se\u00f1or: en ese d\u00eda, bienaventurados los siervos que \u00c9l encuentre laboriosos, a\u00fan concentrados en lo que realmente importa. No se han dispersado siguiendo todas las atracciones que les ven\u00edan a la mente, sino que han tratado de caminar por el camino correcto, haciendo el bien y haciendo el proprio trabajo. Esta es la distracci\u00f3n: que la imaginaci\u00f3n da vueltas, vueltas, vueltas\u2026 Santa Teresa llamaba a esta imaginaci\u00f3n que da vueltas, vueltas en la oraci\u00f3n, \u201cla loca de la casa\u201d: es una como una loca que te hace dar vueltas, vueltas\u2026 Tenemos que pararla y enjaularla, con la atenci\u00f3n<\/em><\/p><p><em>Un discurso diferente se merece el\u00a0tiempo de la aridez. El\u00a0Catecismo\u00a0lo describe de esta manera: \u00abEl coraz\u00f3n est\u00e1 desprendido, sin gusto por los pensamientos, recuerdos y sentimientos, incluso espirituales. Es el momento en que la fe es m\u00e1s pura, la fe que se mantiene firme junto a Jes\u00fas en su agon\u00eda y en el sepulcro\u00bb (n. 2731). La aridez nos hace pensar en el Viernes Santo, en la noche y el S\u00e1bado Santo, todo el d\u00eda: Jes\u00fas no est\u00e1, est\u00e1 en la tumba; Jes\u00fas est\u00e1 muerto: estamos solos. Y este es el pensamiento-madre de la aridez.\u00a0 A menudo no sabemos cu\u00e1les son las razones de la aridez: puede depender de nosotros mismos, pero tambi\u00e9n de Dios, que permite ciertas situaciones de la vida exterior o interior. O, a veces, puede ser un dolor de cabeza o un dolor de h\u00edgado que te impide entrar en la oraci\u00f3n. A menudo no sabemos bien la raz\u00f3n. Los maestros espirituales describen la experiencia de la fe como un continuo alternarse de tiempos de consolaci\u00f3n y de desolaci\u00f3n; momentos en los que todo es f\u00e1cil, mientras que otros est\u00e1n marcados por una gran pesadez. Muchas veces, cuando encontramos un amigo, decimos. \u201c\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?\u201d \u2013 \u201cHoy estoy deca\u00eddo\u201d. Muchas veces estamos \u201cdeca\u00eddos\u201d, es decir no tenemos sentimientos, no tenemos consolaciones, no podemos m\u00e1s. Son esos d\u00edas grises&#8230; \u00a1y los hay, muchos, en la vida! Pero el peligro est\u00e1 en tener el coraz\u00f3n gris: cuando este \u201cestar deca\u00eddo\u201d llega al coraz\u00f3n y lo enferma\u2026 y hay gente que vive con el coraz\u00f3n gris. Esto es terrible: \u00a1no se puede rezar, no se puede sentir la consolaci\u00f3n con el coraz\u00f3n gris! O no se puede llevar adelante una aridez espiritual con el coraz\u00f3n gris. El coraz\u00f3n debe estar abierto y luminoso, para que entre la luz del Se\u00f1or. Y si no entra, es necesario esperarla con esperanza. Pero no cerrarla en el gris.<\/em><\/p><p><em>Despu\u00e9s, algo diferente es la\u00a0acedia, otro defecto, otro vicio, que es una aut\u00e9ntica tentaci\u00f3n contra la oraci\u00f3n y, m\u00e1s en general, contra la vida cristiana. La acedia es \u00abuna forma de aspereza o de desabrimiento debidos a la pereza, al relajamiento de la ascesis, al descuido de la vigilancia, a la negligencia del coraz\u00f3n\u00bb (CIC,\u00a02733). Es uno de los siete \u201cpecados capitales\u201d porque, alimentado por la presunci\u00f3n, puede conducir a la muerte del alma.<\/em><\/p><p><em>\u00bfQu\u00e9 hacer entonces en esta sucesi\u00f3n de entusiasmos y abatimientos? Se debe aprender a caminar siempre. El verdadero progreso de la vida espiritual no consiste en multiplicar los \u00e9xtasis, sino en el ser capaces de perseverar en tiempos dif\u00edciles: camina, camina, camina\u2026 Y si est\u00e1s cansado, detente un poco y vuelve a caminar. Pero con perseverancia. Recordemos la par\u00e1bola de san Francisco sobre la perfecta leticia: no es en las infinitas fortunas llovidas del Cielo donde se mide la habilidad de un fraile, sino en caminar con constancia, incluso cuando no se es reconocido, incluso cuando se es maltratado, incluso cuando todo ha perdido el sabor de los comienzos. Todos los santos han pasado por este \u201cvalle oscuro\u201d y no nos escandalicemos si, leyendo sus diarios, escuchamos el relato de noches de oraci\u00f3n ap\u00e1tica, vivida sin gusto. Es necesario aprender a decir: \u201cTambi\u00e9n si T\u00fa, Dios m\u00edo, parece que haces de todo para que yo deje de creer en Ti, yo sin embargo sigo rez\u00e1ndote\u201d. \u00a1Los creyentes no apagan nunca la oraci\u00f3n! Esta a veces puede parecerse a la de Job, el cual no acepta que Dios lo trate injustamente, protesta y lo llama a juicio. Pero, muchas veces, tambi\u00e9n protestar delante de Dios es una forma de rezar o, como dec\u00eda esa viejecita, \u201cenfadarse con Dios es una forma de rezar, tambi\u00e9n\u201d, porque muchas veces el hijo se enfada con el padre: es una forma de relaci\u00f3n con el padre; porque lo reconoce \u201cpadre\u201d, se enfada\u2026<\/em><\/p><p><em>Y tambi\u00e9n nosotros, que somos mucho menos santos y pacientes que Job, sabemos que finalmente, al concluir este tiempo de desolaci\u00f3n, en el que hemos elevado al Cielo gritos mudos y muchos \u201c\u00bfpor qu\u00e9?\u201d, Dios nos responder\u00e1. No olvidar la oraci\u00f3n del \u201c\u00bfpor qu\u00e9?\u201d: es la oraci\u00f3n que hacen los ni\u00f1os cuando empiezan a no entender las cosas y los psic\u00f3logos la llaman \u201cla edad del por qu\u00e9\u201d, porque el ni\u00f1o pregunta al padre: \u201cPap\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9\u2026? Pap\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9\u2026? Pap\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9\u2026?\u201d Pero estemos atentos: el ni\u00f1o no escucha la respuesta del padre. El padre empieza a responder y el ni\u00f1o llega con otro por qu\u00e9. Solamente quiere atraer sobre s\u00ed la mirada del padre; y cuando nosotros nos enfadamos un poco con Dios y empezamos a decir por qu\u00e9, estamos atrayendo el coraz\u00f3n de nuestro Padre hacia nuestra miseria, hacia nuestra dificultad, hacia nuestra vida. Pero s\u00ed, tened la valent\u00eda de decir a Dios: \u201cPero \u00bfpor qu\u00e9\u2026?\u201d Porque a veces, enfadarse un poco hace bien, porque nos hace despertar esta relaci\u00f3n de hijo a Padre, de hija a Padre, que nosotros debemos tener con Dios. Y tambi\u00e9n nuestras expresiones m\u00e1s duras y m\u00e1s amargas, \u00c9l las recoger\u00e1 con el amor de un padre, y las considerar\u00e1 como un acto de fe, como una oraci\u00f3n.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa\u00f1ola. En estos d\u00edas de preparaci\u00f3n a la Solemnidad de Pentecost\u00e9s, pidamos al Se\u00f1or que nos env\u00ede los dones del Esp\u00edritu Santo para poder perseverar en nuestra vida de oraci\u00f3n con humildad y alegr\u00eda, superando las dificultades con sabidur\u00eda y constancia. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El coraz\u00f3n debe estar abierto y luminoso, para que entre la luz del Se\u00f1or, as\u00ed nos lo manifestaba el Santo Padre al compartir su mensaje durante la celebraci\u00f3n de la audiencia general del mi\u00e9rcoles. Fue en la media ma\u00f1ana (hora de Roma), desarrollada en el Patio San D\u00e1maso de Palacio Apost\u00f3lico Vaticano. 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