{"id":16123,"date":"2021-05-19T04:13:00","date_gmt":"2021-05-19T07:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=16123"},"modified":"2021-05-19T20:17:44","modified_gmt":"2021-05-19T23:17:44","slug":"novena-al-espiritu-santo-sexto-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/novena-al-espiritu-santo-sexto-dia\/","title":{"rendered":"Novena al Esp\u00edritu Santo, sexto d\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201c\u2026 \u00bfCu\u00e1l es nuestra vocaci\u00f3n cristiana en este contexto hoy de nuestro pa\u00eds?, \u00bfcu\u00e1l es nuestro mayor servicio?, \u00bfqu\u00e9 es lo que espera Jes\u00fas, con la fuerza de su Esp\u00edritu, de nosotros, para poder vivir cristianamente los valores del Evangelio, para vivir en la verdad, en la justicia y en el amor, para de verdad ser testigos valientes del Evangelio? Habr\u00e1 un pa\u00eds nuevo si hay corazones nuevos, y tenemos que preguntarnos estas cosas, porque somos guiados y sostenidos por el Esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>+En el Nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PEDIMOS POR LA PREFECTURA ARGENTINA<\/strong>, que forman parte de nuestra Di\u00f3cesis y les pedimos a nuestros amigos que se suman a esta novena, tambi\u00e9n se sumen a esta intenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PEDIMOS TAMBI\u00c9N, POR LOS EST\u00c1N M\u00c1S EXPUESTOS, AL VIRUS QUE NOS ACECHA, DEBIDO A SU TRABAJO.<\/strong> Recibamos, todos, el don del Esp\u00edritu que nos anime en el SERVICIO y la CERTEZA DE SR CUIDADOS POR DIOS.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo:<\/strong> Ven, Esp\u00edritu Santo, Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Env\u00eda, Se\u00f1or, tu Esp\u00edritu. Que renueve la faz de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n:<\/strong> Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Esp\u00edritu Santo; conc\u00e9denos que, guiados por el mismo Esp\u00edritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo. Por Jesucristo Nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>(Podemos escuchar la canci\u00f3n \u201cVen, Esp\u00edritu Santo Creador\u201d)<\/p>\n\n\n\n<p>Esp\u00edritu de Vida, que nos has dado la Palabra Divina para luz y gu\u00eda de nuestras vidas, ven en nuestro auxilio para poder gustar- como un encuentro de Amor- el encuentro orante con la Palabra de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Carta a los Romanos 8, 26-27<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues no sabemos pedir como conviene; y el Esp\u00edritu mismo aboga por nosotros con gemidos que no pueden ser expresados en palabras. Y aquel que escudri\u00f1a los corazones sabe cu\u00e1les son los deseos del Esp\u00edritu y que su intercesi\u00f3n en favor de los fieles es seg\u00fan el querer de Dios. Palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>(Breve silencio y vamos releyendo- pausadamente- el texto y nos \u201cquedamos\u201d con aquella palabra o expresi\u00f3n que me \u201cllegue\u201d m\u00e1s al coraz\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Breve reflexi\u00f3n Aparecida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>118.<\/strong> En el seno de una familia, la persona descubre los motivos y el camino para pertenecer a la familia de Dios. De ella recibimos la vida, la primera experiencia del amor y de la fe. El gran tesoro de la educaci\u00f3n de los hijos en la fe consiste en la experiencia de una vida familiar que recibe la fe, la conserva, la celebra, la transmite y testimonia. Los padres deben tomar nueva conciencia de su gozosa e irrenunciable responsabilidad en la formaci\u00f3n integral de sus hijos. <strong>119.<\/strong> Dios ama nuestras familias, a pesar de tantas heridas y divisiones. La presencia invocada de Cristo a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n en familia nos ayuda a superar los problemas, a sanar las heridas y abre caminos de esperanza. Muchos vac\u00edos de hogar pueden ser atenuados por servicios que presta la comunidad eclesial, familia de familias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ECO:<\/strong> Estamos en el A\u00f1o de San Jos\u00e9 y A\u00f1o de la Familia. Existe una estrecha relaci\u00f3n en este tiempo de Gracia que Dios nos ha regalado, a trav\u00e9s del Papa Francisco, poner nuestra mirada renovada en San Jos\u00e9 y en el don grande de la Familia. Rezar juntos, ayudados por el Esp\u00edritu, seg\u00fan nos ense\u00f1a San Pablo y redescubrir la importancia de ese rezar juntos, seg\u00fan nos dice Aparecida. Dejemos que la Sagrada Familia de Nazaret- Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9-, nos anime e ilumine para ser- con la fuerza del Esp\u00edritu y los desaf\u00edos de estos tiempos- valientes testigos y constructores todos, de una Patria y un Suelo nuevo. Por nuevas hace, el Esp\u00edritu, todas las cosas: empezando por nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>(Breve silencio y vamos releyendo- pausadamente- el texto y nos preguntamos sobre nuestra identidad, la alegr\u00eda de ser de Cristo. Pedimos el don del Esp\u00edritu, venga en nuestra ayuda, y renueve nuestro coraz\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gesto orante:<\/strong> Rezamos juntos, la oraci\u00f3n por nuestra Patria, pidiendo asumir el compromiso de lo que me toca, para que sea, cada vez m\u00e1s, una Patria de hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Rezamos juntos un \u201cMisterio del Rosario\u201d, contemplado: \u201cJes\u00fas no da el Esp\u00edritu Santo, que nos ense\u00f1a a orar\u201d. <strong>Pedimos el don de la FORTALEZA y el fruto de la MANSEDUMBRE.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Don de Fortaleza: Nos Fortalece para no caer en la Tentaci\u00f3n. Nos Capacita para permanecer firmes de pie ante la cruz, ante las dificultades, ante las enfermedades y la muerte. Nos alienta continuamente y nos ayuda a superar con fe las dificultades. Nos ayuda en la perseverancia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Frutos del Esp\u00edritu Santo:<\/strong> Mansedumbre. Ayuda a evitar la c\u00f3lera y las reacciones violentas. Se opone a la ira y al rencor, evita que el cristiano caiga en sentimientos de venganza. la Mansedumbre hace al cristiano suave en sus palabras y en el trato frente a la prepotencia de alguien. Es el fruto que nos asemeja a Jes\u00fas manso y humilde de coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>+En el Nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Gesto misionero: Invitamos a alguien, para ma\u00f1ana, para rezar juntos (presencial- si la situaci\u00f3n lo permite- sino a trav\u00e9s de una video llamada, compartiendo esta novena, etc.)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CATEQUESIS DE JUAN PABLO II- . \u00abCREO EN EL ESP\u00cdRITU SANTO\u00bb. LA PROMESA DE CRISTO<\/strong> (Catequesis 26-IV-89)<\/p>\n\n\n\n<p>1. \u00ab Creo en el Esp\u00edritu Santo\u00bb. En el desarrollo de una catequesis sistem\u00e1tica bajo la gu\u00eda del S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles, despu\u00e9s de haber explicado los art\u00edculos sobre Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre por nuestra salvaci\u00f3n, hemos llegado a la profesi\u00f3n de fe en el Esp\u00edritu Santo. Completado el ciclo cristol\u00f3gico, se abre el pneumatol\u00f3gico, que el S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles expresa con una f\u00f3rmula concisa: \u00abCreo en el Esp\u00edritu Santo\u00bb. El llamado S\u00edmbolo niceno-constantinopolitano desarrolla m\u00e1s ampliamente la f\u00f3rmula del art\u00edculo de fe: \u00abCreo en el Esp\u00edritu Santo, Se\u00f1or y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoraci\u00f3n y gloria, y que habl\u00f3 por los profetas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>2. El S\u00edmbolo, profesi\u00f3n de fe formulada por la Iglesia, nos remite a las fuentes b\u00edblicas, donde la verdad sobre el Esp\u00edritu Santo se presenta en el contexto de la revelaci\u00f3n de Dios Uno y Trino. Por tanto, la pneumatolog\u00eda de la Iglesia est\u00e1 basada en la Sagrada Escritura, especialmente en el Nuevo Testamento, aunque, en cierta medida, hay preanuncios de ella en el Antiguo. La primera fuente a la que podemos dirigirnos es un texto joaneo contenido en el \u00abdiscurso de despedida\u00bb de Cristo el d\u00eda antes de la pasi\u00f3n y muerte en cruz. Jes\u00fas habla de la venida del Esp\u00edritu Santo en conexi\u00f3n con la propia \u00abpartida\u00bb, anunciando su venida (o descenso) sobre los Ap\u00f3stoles. \u00abPero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendr\u00e1 a vosotros el Par\u00e1clito; pero si me voy os lo enviar\u00e9\u00bb (Jn 16, 7). El contenido de este texto puede parecer parad\u00f3jico. Jes\u00fas, que tiene que subrayar: \u00abPero yo os digo la verdad\u00bb, presenta la propia \u00abpartida\u00bb (y por tanto la pasi\u00f3n y muerte en cruz) como un bien: \u00abOs conviene que yo me vaya &#8230; \u00bb. Pero enseguida explica en qu\u00e9 consiste el valor de su muerte: por ser una muerte redentora, constituye la condici\u00f3n para que se cumpla el plan salv\u00edfico de Dios que tendr\u00e1 su coronaci\u00f3n en la venida del Esp\u00edritu Santo; constituye por ello la condici\u00f3n de todo lo que, con esta venida, se verificar\u00e1 para los Ap\u00f3stoles y para la Iglesia futura a medida que, acogiendo el Esp\u00edritu, los hombres reciban la nueva vida. La venida del Esp\u00edritu y todo lo que de ella se derivar\u00e1 en el mundo ser\u00e1n fruto de la redenci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Si la partida de Jes\u00fas tiene lugar mediante la muerte en cruz, se comprende que el Evangelista Juan haya podido ver, ya en esta muerte, la potencia y, por tanto, la gloria del Crucificado: pero las palabras de Jes\u00fas implican tambi\u00e9n la Ascensi\u00f3n al Padre como partida definitiva (cfr Jn 16,10), seg\u00fan lo que leemos en los Hechos de los Ap\u00f3stoles: \u00abExaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Esp\u00edritu Santo prometido\u00bb (Hch 2, 33). La venida del Esp\u00edritu Santo sucede despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n al cielo. La pasi\u00f3n y muerte redentora de Cristo producen entonces su pleno fruto. Jesucristo, Hijo del hombre, en el culmen de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica, \u00abrecibe\u00bb del Padre el Esp\u00edritu Santo en la plenitud en que este Esp\u00edritu debe ser \u00abdado\u00bb a los Ap\u00f3stoles y a la Iglesia, para todos los tiempos. Jes\u00fas predijo: \u00abYo, cuando sea levantado de la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed\u00bb (Jn 12, 32). Es una clara indicaci\u00f3n de la universalidad de la redenci\u00f3n, tanto en el sentido extensivo de la salvaci\u00f3n obrada para todos los hombres, cuanto en el intensivo de totalidad de los bienes de gracia que se les han ofrecido. Pero esta redenci\u00f3n universal debe realizarse mediante el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>4. El Esp\u00edritu Santo es el que \u00abviene\u00bb despu\u00e9s y en virtud de la \u00abpartida\u00bb de Cristo. Las palabras de Jn 16, 7, expresan una relaci\u00f3n de naturaleza causal. El Esp\u00edritu viene mandado en virtud de la redenci\u00f3n obrada por Cristo: \u00abCuando me vaya os lo enviar\u00e9\u00bb (cfr Enc\u00edclica Dominum et vivificantem, S). M\u00e1s a\u00fan, \u00abseg\u00fan el designio divino, la \u00abpartida\u00bb de Cristo es condici\u00f3n indispensable del \u00abenvio\u00bb y de la venida del Esp\u00edritu Santo, indican que entonces comienza la nueva comunicaci\u00f3n salv\u00edfica por el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Ibid., n. 1 l). Si es verdad que Jesucristo, mediante su \u00abelevaci\u00f3n\u00bb en la cruz, debe \u00abatraer a todos hacia s\u00ed\u00bb (cfr Jn 12, 32), a la luz de las palabras del Cen\u00e1culo entendemos que ese \u00abatraer\u00bb es actuado por Cristo glorioso mediante el env\u00edo del Esp\u00edritu Santo. Precisamente por esto Cristo debe irse. La encarnaci\u00f3n alcanza su eficacia redentora mediante el Esp\u00edritu Santo. Cristo, al marcharse de este mundo, no s\u00f3lo deja su mensaje salv\u00edfico, sino que \u00abda\u00bb el Esp\u00edritu Santo, al que est\u00e1 ligada la eficacia del mensaje y de la misma redenci\u00f3n en toda su plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p>5. El Esp\u00edritu Santo presentado por Jes\u00fas especialmente en el discurso de despedida en el Cen\u00e1culo, es evidente una Persona diversa de \u00c9l. \u00ab Yo pedir\u00e9 al Padre otro Par\u00e1clito\u00bb Jn 14, 16). \u00abPero el Par\u00e1clito, el Esp\u00edritu Santo, que el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, \u00c9l os ense\u00f1ar\u00e1 todo y os recordar\u00e1 todo lo que yo os he dicho (Jn 14, 2 6). Jes\u00fas habla del Esp\u00edritu Santo adoptando frecuentemente el pronombre personal \u00ab\u00c9l\u00bb: \u00ab\u00c9l convencer\u00e1 al mundo en lo referente al pecado\u00bb (Jn 16, 8). \u00abCuando venga \u00c9l, el Esp\u00edritu de la verdad, os guiar\u00e1 hasta la verdad completa\u00bb (Jn 16, 13). \u00ab\u00c9l me dar\u00e1 gloria\u00bb (Jn 16, 4). De estos textos emerge la verdad del Esp\u00edritu Santo como Persona, y no s\u00f3lo como una potencia impersonal emanada de Cristo (cfr por ejemplo Lc 6, 19: \u00abDe \u00c9l sal\u00eda una fuerza\u00bb). Siendo una Persona, le pertenece un obrar propio, de car\u00e1cter personal. En efecto, Jes\u00fas, hablando del Esp\u00edritu Santo, dice a los Ap\u00f3stoles: \u00abVosotros le conoc\u00e9is, porque mora con vosotros y en vosotros est\u00e1\u00bb (Jn 14, 17). \u00ab\u00c9l os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo y os recordar\u00e1 todo lo que yo os he dicho\u00bb (Jn 14, 26); \u00abDar\u00e1 testimonio de m\u00ed\u00bb (Jn 15, 26); \u00abOs guiar\u00e1 a la verdad completa\u00bb, \u00abOs anunciar\u00e1 lo que ha de venir\u00bb (Jn 16, 13); \u00c9l \u00abdar\u00e1 gloria\u00bb a Cristo (Jn 16, 14), y \u00abconvencer\u00e1 al mundo en lo referente al pecado\u00bb (Jn 16, 8). El Ap\u00f3stol Pablo, por su parte, afirma que el Esp\u00edritu \u00abclama\u00bb en nuestros corazones (Gal 4, 6), \u00abdistribuye\u00bb sus dones \u00aba cada uno en particular seg\u00fan su voluntad\u00bb (1 Cor 12, 1 l), \u00abintercede por los fieles\u00bb (cfr Rom 8,27).<\/p>\n\n\n\n<p>6. El Esp\u00edritu Santo revelado por Jes\u00fas es, por tanto, un ser personal (tercera Persona de la Trinidad) con un obrar propio personal. Pero en el mismo \u00abdiscurso de despedida\u00bb, Jes\u00fas muestra los v\u00ednculos que unen a la persona del Esp\u00edritu Santo con el Padre y el Hijo: por ello el anuncio de la venida del Esp\u00edritu Santo -en ese \u00abdiscurso de despedida\u00bb-, es al mismo tiempo la definitiva revelaci\u00f3n de Dios como Trinidad. Efectivamente, Jes\u00fas dice a los Ap\u00f3stoles: \u00abYo pedir\u00e9 al Padre y os dar\u00e1 otro Par\u00e1clito\u00bb (Jn 14,16): \u00abel Esp\u00edritu de la verdad, que procede del Padre\u00bb (Jn 15,26) \u00abque el Padre enviar\u00e1 en mi nombre\u00bb (Jn 14,26). El Esp\u00edritu Santo es, por tanto, una persona distinta del Padre y del Hijo y, al mismo tiempo, unida \u00edntimamente a ellos: \u00abprocede\u00bbdel Padre, el Padre \u00ablo env\u00eda\u00bb en el nombre del Hijo: y esto en consideraci\u00f3n de la redenci\u00f3n , realizada por el Hijo mediante la ofrenda de s\u00ed mismo en la cruz. Por ello Jesucristo dice: \u00abSi me voy os lo enviar\u00e9\u00bb (Jn 16,7). \u00abEl Esp\u00edritu de verdad que procede del Padre\u00bb es anunciado por Cristo como el Par\u00e1clito, que \u00abyo os enviar\u00e9 de junto al Padre\u00bb (Jn 15,26).<\/p>\n\n\n\n<p>7. En el texto de Juan, que refiere el discurso de Jes\u00fas en el Cen\u00e1culo, est\u00e1 contenida, por tanto, la revelaci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios como Trinidad. En la Enc\u00edclica Dominum et vivificantem he escrito: \u00abEl Esp\u00edritu Santo, consubstancial al Padre y al Hijo en la divinidad, es amor y don (increado), del que deriva como de una fuente (fons vivus) toda d\u00e1diva a las criaturas (don creado): la donaci\u00f3n de la existencia a todas las cosas mediante la creaci\u00f3n; la donaci\u00f3n de la gracia a los hombres mediante toda la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n\u00bb (n. 10). En el Esp\u00edritu Santo se halla, pues, la revelaci\u00f3n de la profundidad de la Divinidad: el misterio de la Trinidad en le que subsisten las Personas divinas, pero abierto al hombre para darle vida y salvaci\u00f3n. A ello se refiere San Pablo en la Primera carta a los Corintios, cuando escribe: \u00abEl Esp\u00edritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios\u00bb (1Cor 2,10).<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s- 30\/5\/2020. Mons Santiago Olivera<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u2026 \u00bfCu\u00e1l es nuestra vocaci\u00f3n cristiana en este contexto hoy de nuestro pa\u00eds?, \u00bfcu\u00e1l es nuestro mayor servicio?, \u00bfqu\u00e9 es lo que espera Jes\u00fas, con la fuerza de su Esp\u00edritu, de nosotros, para poder vivir cristianamente los valores del Evangelio, para vivir en la verdad, en la justicia y en el amor, para de verdad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16124,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[66],"tags":[450,18],"class_list":["post-16123","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obispado-castrense-de-argentina","tag-novena-al-espiritu-santo-2021","tag-obispado-castrense-de-argentina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16123\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16124"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}