{"id":16227,"date":"2021-06-09T08:00:00","date_gmt":"2021-06-09T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=16227"},"modified":"2021-06-09T09:41:02","modified_gmt":"2021-06-09T12:41:02","slug":"papa-francisco-los-tiempos-dedicados-a-estar-con-dios-avivan-la-fe-la-cual-nos-ayuda-en-la-concrecion-de-la-vida-y-la-fe-a-su-vez-alimenta-la-oracion-sin-interrupcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-los-tiempos-dedicados-a-estar-con-dios-avivan-la-fe-la-cual-nos-ayuda-en-la-concrecion-de-la-vida-y-la-fe-a-su-vez-alimenta-la-oracion-sin-interrupcion\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Los tiempos dedicados a estar con Dios avivan la fe, la cual nos ayuda en la concreci\u00f3n de la vida, y la fe, a su vez, alimenta la oraci\u00f3n, sin interrupci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Los tiempos dedicados a estar con Dios avivan la fe, la cual nos ayuda en la concreci\u00f3n de la vida, y la fe, a su vez, alimenta la oraci\u00f3n, sin interrupci\u00f3n<\/strong>, as\u00ed nos lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> durante su mensaje compartido durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Fue en la media ma\u00f1ana de hoy (hora de Roma), en el <strong>Patio San D\u00e1maso<\/strong>, en <strong>Palacio Vaticano<\/strong>, donde <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se reun\u00eda con los fieles y peregrinos donde, continuando el ciclo de catequesis sobre la oraci\u00f3n, centr\u00f3 su reflexi\u00f3n en el tema: <strong>\u00abPersevera en el amor\u00bb<\/strong> (Lectura: 1 Tes 5, 15-20).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cen <\/em><\/strong><strong><em>esta pen\u00faltima <\/em><\/strong><strong><em>catequesis sobre la oraci\u00f3n hablamos de la perseverancia al rezar. Es una invitaci\u00f3n, es m\u00e1s, un mandamiento que nos viene de la Sagrada Escritura\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201c(\u2026) una frase de san Pablo en la primera carta a los Tesalonicenses <\/em><\/strong>\u2013se\u00f1ala el texto-<strong><em>: \u00abOrad constantemente. En todo dad gracias\u00bb (5,17-18)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De aquella frase, el <strong>Santo Padre<\/strong> dice que, <strong><em>\u201c(\u2026) lo conducir\u00e1 a la llamada oraci\u00f3n del coraz\u00f3n. Esta consiste en repetir con fe: \u201c\u00a1Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de m\u00ed pecador!\u201d. Una oraci\u00f3n sencilla, pero muy bonita. Una oraci\u00f3n que, poco a poco, se adapta al ritmo de la respiraci\u00f3n y se extiende a toda la jornada. De hecho, la respiraci\u00f3n no cesa nunca, ni siquiera mientras dormimos; y la oraci\u00f3n es la respiraci\u00f3n de la vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, <strong>Su Santidad<\/strong>, nos pregunta, <strong><em>\u201c\u00bfc\u00f3mo es posible custodiar siempre un estado de oraci\u00f3n? El&nbsp;Catecismo&nbsp;nos ofrece citas bell\u00edsimas, tomadas de la historia de la espiritualidad, que insisten en la necesidad de una oraci\u00f3n continua, que sea el fulcro de la existencia cristiana\u201d.<\/em><\/strong> Entre las citas, nos recuerda, <strong><em>\u201cSan Juan Cris\u00f3stomo, otro pastor atento a la vida concreta, predicaba as\u00ed: \u00abConviene que el hombre ore atentamente, bien estando en la plaza o mientras da un paseo: igualmente el que est\u00e1 sentado ante su mesa de trabajo o el que dedica su tiempo a otras labores, que levante su alma a Dios: conviene tambi\u00e9n que el siervo alborotador o que anda yendo de un lado para otro, o el que se encuentra sirviendo en la cocina\u00bb (n.&nbsp;2743).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, subraya, <strong><em>\u201c(\u2026) la oraci\u00f3n es una especie de pentagrama musical, donde nosotros colocamos la melod\u00eda de nuestra vida. No es contraria a la laboriosidad cotidiana, no entra en contradicci\u00f3n con las muchas peque\u00f1as obligaciones y encuentros, si acaso es el lugar donde toda acci\u00f3n encuentra su sentido, su porqu\u00e9 y su paz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, explicaba,<strong><em> \u201c(\u2026) poner en pr\u00e1ctica estos principios no es f\u00e1cil. Un padre y una madre, ocupados con mil cometidos, pueden sentir nostalgia por un periodo de su vida en el que era f\u00e1cil encontrar tiempos cadenciosos y espacios de oraci\u00f3n. Despu\u00e9s, los hijos, el trabajo, los quehaceres de la vida familiar, los padres que se vuelven ancianos\u2026\u201d.<\/em><\/strong> A\u00f1adiendo, <strong><em>\u201cla oraci\u00f3n \u2013 que es la \u201crespiraci\u00f3n\u201d de todo \u2013 permanece como el fondo vital del trabajo, tambi\u00e9n en los momentos en los que no est\u00e1 explicitada. Es deshumano estar tan absortos por el trabajo como para no encontrar m\u00e1s el tiempo para la oraci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el <strong>Santo Padre<\/strong>, nos recordaba, <strong><em>\u201cuna oraci\u00f3n que nos enajena de lo concreto de la vida&nbsp;se convierte en espiritualismo, o, peor, ritualismo. Recordemos que Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber mostrado a los disc\u00edpulos su gloria en el monte Tabor, no quiere alargar ese momento de \u00e9xtasis, sino que baja con ellos del monte y retoma el camino cotidiano.<\/em><\/strong><strong><em> &nbsp;(\u2026) los tiempos dedicados a estar con Dios avivan la fe, la cual nos ayuda en la concreci\u00f3n de la vida, y la fe, a su vez, alimenta la oraci\u00f3n, sin interrupci\u00f3n. En esta circularidad entre fe, vida y oraci\u00f3n, se mantiene encendido ese fuego del amor cristiano que Dios se espera de nosotros\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis 37.&nbsp;<em>&nbsp;Perseverar en el amor&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p><em>En esta pen\u00faltima catequesis sobre la oraci\u00f3n hablamos de la perseverancia al rezar. Es una invitaci\u00f3n, es m\u00e1s, un mandamiento que nos viene de la Sagrada Escritura. El itinerario espiritual del\u00a0Peregrino ruso\u00a0empieza cuando se encuentra con una frase de san Pablo en la primera carta a los Tesalonicenses: \u00abOrad constantemente. En todo dad gracias\u00bb (5,17-18). La palabra del Ap\u00f3stol toca a ese hombre y \u00e9l se pregunta c\u00f3mo es posible rezar sin interrupci\u00f3n, dado que nuestra vida est\u00e1 fragmentada en muchos momentos diferentes, que no siempre hacen posible la concentraci\u00f3n. De este interrogante empieza su b\u00fasqueda, que lo conducir\u00e1 a descubrir la llamada oraci\u00f3n del coraz\u00f3n. Esta consiste en repetir con fe: \u201c\u00a1Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de m\u00ed pecador!\u201d. Una oraci\u00f3n sencilla, pero muy bonita. Una oraci\u00f3n que, poco a poco, se adapta al ritmo de la respiraci\u00f3n y se extiende a toda la jornada. De hecho, la respiraci\u00f3n no cesa nunca, ni siquiera mientras dormimos; y la oraci\u00f3n es la respiraci\u00f3n de la vida.<\/em><\/p><p><em>\u00bfC\u00f3mo es posible custodiar siempre un estado de oraci\u00f3n? El\u00a0Catecismo\u00a0nos ofrece citas bell\u00edsimas, tomadas de la historia de la espiritualidad, que insisten en la necesidad de una oraci\u00f3n continua, que sea el fulcro de la existencia cristiana. Cito algunas de ellas.<\/em><\/p><p><em>Afirma el monje Evagrio P\u00f3ntico: \u00abNo nos ha sido prescrito trabajar, vigilar y ayunar constantemente \u2014no, esto no se nos ha pedido\u2014 pero s\u00ed tenemos una ley que nos manda orar sin cesar\u00bb (n.\u00a02742). El coraz\u00f3n en oraci\u00f3n. Hay por tanto un ardor en la vida cristiana, que nunca debe faltar. Es un poco como ese fuego sagrado que se custodiaba en los templos antiguos, que ard\u00eda sin interrupci\u00f3n y que los sacerdotes ten\u00edan la tarea de mantener alimentado. As\u00ed es: debe haber un fuego sagrado tambi\u00e9n en nosotros, que arda en continuaci\u00f3n y que nada pueda apagar. Y no es f\u00e1cil, pero debe ser as\u00ed.<\/em><\/p><p><em>San Juan Cris\u00f3stomo, otro pastor atento a la vida concreta, predicaba as\u00ed: \u00abConviene que el hombre ore atentamente, bien estando en la plaza o mientras da un paseo: igualmente el que est\u00e1 sentado ante su mesa de trabajo o el que dedica su tiempo a otras labores, que levante su alma a Dios: conviene tambi\u00e9n que el siervo alborotador o que anda yendo de un lado para otro, o el que se encuentra sirviendo en la cocina\u00bb (n.\u00a02743). Peque\u00f1as oraciones: \u201cSe\u00f1or, ten piedad de nosotros\u201d, \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadame\u201d. Por tanto, la oraci\u00f3n es una especie de pentagrama musical, donde nosotros colocamos la melod\u00eda de nuestra vida. No es contraria a la laboriosidad cotidiana, no entra en contradicci\u00f3n con las muchas peque\u00f1as obligaciones y encuentros, si acaso es el lugar donde toda acci\u00f3n encuentra su sentido, su porqu\u00e9 y su paz.<\/em><\/p><p><em>Cierto, poner en pr\u00e1ctica estos principios no es f\u00e1cil. Un padre y una madre, ocupados con mil cometidos, pueden sentir nostalgia por un periodo de su vida en el que era f\u00e1cil encontrar tiempos cadenciosos y espacios de oraci\u00f3n. Despu\u00e9s, los hijos, el trabajo, los quehaceres de la vida familiar, los padres que se vuelven ancianos\u2026 Se tiene la impresi\u00f3n de no conseguir nunca llegar a la cima de todo. Entonces hace bien pensar que Dios, nuestro Padre, que debe ocuparse de todo el universo, se acuerda siempre de cada uno de nosotros. Por tanto, \u00a1tambi\u00e9n nosotros debemos acordarnos de \u00c9l!<\/em><\/p><p><em>Podemos recordar que en el monaquismo cristiano siempre se ha tenido en gran estima el trabajo, no solo por el deber moral de proveerse a s\u00ed mismo y a los dem\u00e1s, sino tambi\u00e9n por una especie de equilibrio, un equilibrio interior: es arriesgado para el hombre cultivar un inter\u00e9s tan abstracto que se pierda el contacto con la realidad. El trabajo nos ayuda a permanecer en contacto con la realidad. Las manos entrelazadas del monje llevan los callos de quien empu\u00f1a pala y azada. Cuando, en el Evangelio de Lucas (cfr. 10,38-42), Jes\u00fas dice a santa Marta que lo \u00fanico verdaderamente necesario es escuchar a Dios, no quiere en absoluto despreciar los muchos servicios que ella estaba realizando con tanto empe\u00f1o.<\/em><\/p><p><em>En el ser humano todo es \u201cbinario\u201d: nuestro cuerpo es sim\u00e9trico, tenemos dos brazos, dos ojos, dos manos\u2026 As\u00ed tambi\u00e9n el trabajo y la oraci\u00f3n son complementarios. La oraci\u00f3n \u2013 que es la \u201crespiraci\u00f3n\u201d de todo \u2013 permanece como el fondo vital del trabajo, tambi\u00e9n en los momentos en los que no est\u00e1 explicitada. Es deshumano estar tan absortos por el trabajo como para no encontrar m\u00e1s el tiempo para la oraci\u00f3n.<\/em><\/p><p><em>Al mismo tiempo, no es sana una oraci\u00f3n que sea ajena de la vida. Una oraci\u00f3n que nos enajena de lo concreto de la vida\u00a0se convierte en espiritualismo, o, peor, ritualismo. Recordemos que Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber mostrado a los disc\u00edpulos su gloria en el monte Tabor, no quiere alargar ese momento de \u00e9xtasis, sino que baja con ellos del monte y retoma el camino cotidiano. Porque esa experiencia ten\u00eda que permanecer en los corazones como luz y fuerza de su fe; tambi\u00e9n una luz y fuerza para los d\u00edas venideros: los de la Pasi\u00f3n. As\u00ed, los tiempos dedicados a estar con Dios avivan la fe, la cual nos ayuda en la concreci\u00f3n de la vida, y la fe, a su vez, alimenta la oraci\u00f3n, sin interrupci\u00f3n. En esta circularidad entre fe, vida y oraci\u00f3n, se mantiene encendido ese fuego del amor cristiano que Dios se espera de nosotros.<\/em><\/p><p><em>Y repetimos la oraci\u00f3n sencilla que es tan bonito repetir durante el d\u00eda, todos juntos: \u201cSe\u00f1or Jes\u00fas, Hijo de Dios, ten piedad de m\u00ed pecador\u201d.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa\u00f1ola. En estos d\u00edas en que nos preparamos a celebrar la Solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, pidamos al Se\u00f1or que haga nuestros corazones semejantes al suyo: humildes, misericordiosos y perseverantes en el amor, en la oraci\u00f3n y en las buenas obras. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Los tiempos dedicados a estar con Dios avivan la fe, la cual nos ayuda en la concreci\u00f3n de la vida, y la fe, a su vez, alimenta la oraci\u00f3n, sin interrupci\u00f3n, as\u00ed nos lo se\u00f1alaba el Santo Padre durante su mensaje compartido durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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